Ley de adoración





LIBRO TERCERO
LEYES MORALES

CAPÍTULO II - LEY DE ADORACIÓN

Objetivo de la adoración

649. ¿En qué consiste la adoración?
“Es la elevación del pensamiento hacia Dios. Mediante la adoración el hombre acerca su alma a Él.” 


650. La adoración, ¿es el resultado de un sentimiento innato o el producto de una enseñanza?
“Sentimiento innato, como el de la Divinidad. La conciencia de su debilidad hace que el hombre se incline ante aquel que puede protegerlo.”


651. ¿Ha habido pueblos desprovistos del sentimiento de adoración?
“No, porque nunca hubo pueblos de ateos. Todos comprenden que por encima de ellos hay un Ser Supremo.”


652. ¿Se puede considerar que la adoración tiene origen en la ley natural?
“Está en la ley natural, puesto que es el resultado de un sentimiento innato en el hombre. Por eso se la encuentra en todos los pueblos, aunque en formas diferentes.”



Adoración externa

653. La adoración, ¿tiene necesidad de manifestaciones externas?
“La verdadera adoración está en el corazón. En todas vuestras acciones, pensad siempre que el Señor os observa.”


[653a] - La adoración externa, ¿es útil?
“Sí, en caso de que no sea un vano simulacro. Siempre es útil dar un buen ejemplo. No obstante, aquellos que sólo lo hacen por afectación y amor propio, y cuya conducta desmiente su piedad aparente, dan un ejemplo más malo que bueno y hacen más mal del que creen.”


654 ¿Concede Dios alguna preferencia a los que lo adoran de tal o cual modo?
“Dios prefiere a los que lo adoran desde el fondo del corazón, con sinceridad, haciendo el bien y evitando el mal, y no a los que creen honrarlo con ceremonias que no los hacen mejores para con sus semejantes. 

Todos los hombres son hermanos entre sí e hijos de Dios. Él llama hacia sí a los que observan sus leyes, sea cual fuere la forma con que las expresen.

El que sólo tiene la apariencia de la piedad es un hipócrita. Aquel cuya adoración es  aparente y se contradice con su conducta, da un mal ejemplo. 

En relación con aquel que se jacta de adorar a Cristo y es orgulloso, envidioso y celoso, duro e implacable con los demás o ambicioso de los bienes de la Tierra, yo os digo que la religión está en sus labios y no en su corazón. Dios, que todo lo ve, dirá: el que conoce la verdad es cien veces más culpable del mal que hace que el ignorante salvaje del desierto, y en el día de la justicia será tratado en consecuencia. Si un ciego os atropella a su paso, lo disculpáis; pero si es un hombre que ve bien, os quejaréis, y con razón.

No preguntéis, pues, si hay alguna forma de adoración más conveniente que otra, porque sería como preguntar si a Dios le es más grato que se lo adore en un idioma antes que en otro. Una vez más os digo: los cánticos sólo llegan a Dios por la puerta del corazón.”



655. ¿Es censurable practicar una religión en la que no se cree desde el fondo del alma, aunque se lo haga por respeto humano y para no escandalizar a los que piensan de otro modo? 
“La intención es la regla, en esta como en muchas otras cosas. El que sólo tiene en vista respetar las creencias ajenas no hace mal. Incluso obra mejor que el que las pone en ridículo, porque en ese caso no tendría caridad. Con todo, el que practica una religión por interés y por ambición es despreciable a la vista de Dios y de los hombres. No pueden ser gratos a Dios los que fingen humillarse ante Él sólo para granjearse la aprobación de los hombres.”


656. La adoración en común, ¿es preferible a la individual?
“Los hombres reunidos por una comunión de pensamientos y de sentimientos tienen más fuerza para llamar hacia sí a los Espíritus buenos. Lo mismo sucede cuando se reúnen para adorar a Dios. Sin embargo, no creáis por eso que la adoración particular sea menos valiosa, porque cada uno puede adorar a Dios pensando en Él.”



Vida contemplativa

657. Los hombres que se dedican a la vida contemplativa, sin hacer mal alguno y pensando nada más que en Dios, ¿tienen algún mérito ante Él?
“No, porque a pesar de que no hacen el mal, tampoco hacen el bien y son inútiles. Por otra parte, no hacer el bien ya es un mal. Dios quiere que se piense en Él, pero no quiere que sólo en Él se piense, puesto que ha dado al hombre deberes que cumplir en la Tierra. El que se consume en la meditación y en la contemplación no hace nada meritorio ante Dios, porque su vida es por completo personal e inútil para la humanidad. Además, Dios le pedirá cuenta del bien que no haya hecho.”



Acerca de la oración

658. La oración, ¿es grata a Dios?
“La oración siempre es grata a Dios cuando ha sido dictada por el corazón, pues la intención lo es todo para Él. La oración del corazón es preferible a la que puedes leer, por bella que esta sea, si lo haces más con los labios que con el pensamiento. La oración es grata a Dios cuando se dice con fe, fervor y sinceridad. Con todo, no creas que Él se conmueve con la oración del hombre vano, orgulloso y egoísta, a menos que se trate de un acto de sincero arrepentimiento y de verdadera humildad.”


659. ¿Cuál es el carácter general de la oración?
“La oración es un acto de adoración. Orar a Dios es pensar en Él, acercarse a Él, ponerse en comunicación con Él. Mediante la oración se pueden hacer tres cosas: alabar, pedir y agradecer.”


660. La oración, ¿hace mejor al hombre?
“Sí, porque el que ora con fervor y confianza es más fuerte contra las tentaciones del mal, y Dios le envía Espíritus buenos para que lo asistan. Esa es una ayuda que nunca se niega cuando es pedida con sinceridad.”


[660a] - ¿Cómo se explica que algunas personas que oran mucho tengan, a pesar de eso, muy mal carácter; sean celosas, envidiosas, poco afables; carezcan de benevolencia e indulgencia; y que a veces incluso sean viciosas?
“Lo esencial no es orar mucho, sino hacerlo bien. Esas personas creen que todo el mérito radica en la extensión de la plegaria, y cierran los ojos ante sus propios defectos. La oración es para ellas una ocupación, una manera de pasar el tiempo, pero no un estudio de sí mismas. Lo ineficaz no es el remedio, sino el modo como se lo administra.” 


661. ¿Podemos rogar a Dios el perdón de nuestras faltas y que nos lo conceda?
“Dios sabe discernir el bien del mal. La oración no oculta las faltas. El que pide a Dios el perdón de sus faltas sólo lo obtiene si cambia de conducta. Las buenas acciones son la mejor de las plegarias, porque los hechos valen más que las palabras.”


662. ¿Se puede orar por otros y obtener buenos resultados?
“El Espíritu del que ora actúa mediante su voluntad de hacer el bien. Con la plegaria atrae hacia sí a los Espíritus buenos, quienes se asocian al bien que quiere hacer.”

Poseemos en nosotros mismos, mediante el pensamiento y la voluntad, un poder de acción que se extiende mucho más allá de los límites de nuestra esfera corporal. La oración por los otros es un acto de esa voluntad. Si es fervorosa y sincera, puede llamar a los Espíritus buenos para que acudan en ayuda de aquel por quien oramos, a fin de que le sugieran buenos pensamientos y le den la fuerza que necesita para su cuerpo y su alma. No obstante, también en este caso la plegaria del corazón lo es todo, pues la de los labios no vale nada. 


663. Las oraciones que hacemos por nosotros mismos, ¿pueden cambiar la naturaleza de nuestras pruebas y desviar su curso?
“Vuestras pruebas están en manos de Dios, y las hay que debéis sufrirlas hasta el final. Sin embargo, en ese caso, Dios siempre toma en cuenta la resignación. La oración atrae hacia vosotros a los Espíritus buenos, quienes os dan fuerza para soportar esas pruebas con valor, y así os parecen menos duras. Ya lo hemos dicho: la oración nunca es inútil cuando está bien hecha, porque da fuerza, lo cual es de por sí un gran resultado. Ya lo sabes: ayúdate, que el Cielo(1) te ayudará. Por otra parte, Dios no puede cambiar el orden de la naturaleza conforme al capricho de cada uno, porque lo que es un gran mal desde vuestro mezquino punto de vista y desde el de vuestra vida efímera, suele ser un gran bien en el orden general del universo.(2) Además, ¡cuántos males hay cuyo autor es el propio hombre, a causa de su imprevisión o de sus faltas! El hombre es castigado por sus faltas. No obstante, los pedidos justos son satisfechos con más frecuencia de lo que pensáis. Creéis que Dios no os ha escuchado porque no ha hecho un milagro para vosotros, mientras que Él os asiste por medios tan naturales que os parecen un efecto del acaso o de la fuerza de las circunstancias. Muchas veces, también, incluso la mayoría de las veces, Dios os sugiere la idea necesaria para que vosotros mismos superéis la dificultad.”

(1) - Espacio universal. 
- Estado de espíritu que varía conforme la visión interior de cada uno. 
- Comienza en la propia conciencia de la persona. 

(2) Decía SPINOZA que “Dios obra sólo según las leyes de su naturaleza, sin ser constreñido por nadie” (Proposición XVII de la Ética), y afirmaba la imposibilidad del milagro, por constituir una violación de las leyes de Dios. Asimismo, en lo que toca a los males individuales, alegaba que éstos no existen en el orden general del Universo. [N. de J. H. Pires. 1981]


664. ¿Es útil orar por los muertos y por los Espíritus que sufren? En ese caso, ¿de qué modo nuestras oraciones pueden suministrarles alivio y abreviar sus padecimientos? ¿Tienen ellas el poder de hacer más leve el peso de la justicia de Dios?
“La oración no puede producir el efecto de cambiar los designios de Dios. No obstante, el alma por la cual se ora experimenta alivio, porque la oración es un testimonio de interés que se le brinda. El desdichado siempre siente alivio cuando encuentra almas caritativas que se compadecen de sus dolores. Por otra parte, mediante la oración se lo estimula al arrepentimiento y al deseo de hacer lo necesario para llegar a ser feliz. En ese sentido se puede abreviar su pena, si de su parte coopera con buena voluntad. Ese deseo de mejorar, estimulado por la oración, atrae junto al Espíritu que sufre a Espíritus mejores, que acuden a instruirlo, consolarlo y darle esperanzas. Jesús oraba por las ovejas descarriadas. De ese modo os muestra que seréis culpables si vosotros no oráis por aquellos que están más necesitados.”


665. ¿Qué pensar de la opinión que rechaza la oración por los muertos debido a que no está prescrita en los Evangelios?
“Cristo dijo a los hombres: Amaos los unos a los otros. Esa recomendación incluye la de emplear todos los medios posibles para testimoniarles afecto, sin que por eso se entre en detalle alguno acerca de la manera de alcanzar ese objetivo. Si bien es cierto que nada puede desviar al Creador de la aplicación de la justicia -cuyo ejemplo es Él mismo- a todas las acciones del Espíritu, no es menos cierto que la oración que dirigís hacia Él en favor de aquel que os inspira afecto, constituye para este un testimonio de recordación que sólo puede contribuir a aligerar sus padecimientos y a consolarlo. Tan pronto como dé muestras de un mínimo arrepentimiento, y solamente en ese caso, será socorrido. Con todo, nunca se le deja ignorar que un alma simpática se ocupó de él, y le queda la grata idea de que la intercesión de esa alma le ha sido útil. De ahí resulta necesariamente, de su parte, un sentimiento de gratitud y de afecto hacia aquel que le ha dado esa prueba de cariño o piedad. Por consiguiente, el amor que Cristo recomendaba a los hombres no ha hecho más que aumentar entre esos dos seres. Ambos obedecieron, pues, a la ley de amor y de unión de todos los seres, ley divina que debe conducir a la unidad: objetivo y finalidad del Espíritu.” (3)

(3) Respuesta dada por el Espíritu del señor Monod, pastor protestante de París, fallecido en abril de 1856. La respuesta precedente -parágrafo 664- es del Espíritu de san Luis. (N. de Allan Kardec.)


666. ¿Podemos orar a los Espíritus?
“Se puede orar a los buenos Espíritus porque son los mensajeros de Dios y los ejecutores de su voluntad; pero su poder está en razón de su superioridad y depende siempre del Señor de todas las cosas, sin cuyo permiso nada se hace y por esto las oraciones que se le dirigen sólo son eficaces si son agradables a Dios.”



Politeísmo

667. Dado que el politeísmo es falso, ¿a qué se debe que sea una de las creencias más antiguas y difundidas? 
“El pensamiento acerca de un Dios único sólo podía ser en el hombre el resultado del desarrollo de sus ideas. Incapaz, en su ignorancia, de concebir un ser inmaterial, sin forma determinada, pero que obra sobre la materia, el hombre le otorgó los atributos de la naturaleza corporal, es decir, una forma y un rostro. Desde entonces, todo lo que le parecía que superaba las proporciones de la inteligencia vulgar era para él una divinidad. Todo lo que no comprendía debía ser obra de un poder sobrenatural, y de ahí a creer en tantos poderes distintos como efectos observaba, no había más que un paso. Sin embargo, en todas las épocas hubo hombres instruidos que comprendieron la imposibilidad de que esa multitud de poderes gobernara al mundo sin una dirección superior, y se elevaron hacia la idea de un Dios único.”


668. Dado que los fenómenos espíritas se han producido en todas las épocas y son conocidos desde las primeras edades del mundo, ¿no han podido favorecer la creencia en la pluralidad de los dioses?
“Sin duda, pues los hombres llamaban dios a todo lo que era sobrehumano. Así, los Espíritus eran dioses para ellos. Por esa razón, cuando un hombre se distinguía entre los demás por sus acciones, por su genio o porque tenía un poder oculto que el vulgo no comprendía, lo convertían en un dios y le rendían culto después de su muerte.” 

La palabra dios tenía entre los antiguos un sentido muy amplio. No era, como en nuestros días, una personificación del Señor de la naturaleza. Se trataba de un calificativo genérico que se aplicaba a todo ser que superara las condiciones propias de la humanidad. Ahora bien, como las manifestaciones espíritas les habían revelado la existencia de seres incorporales que obran como un poder de la naturaleza, los llamaron dioses, del mismo modo que nosotros los llamamos Espíritus. Se trata de una simple cuestión de palabras, con la diferencia de que en su ignorancia -fomentada de propósito por quienes estaban interesados en mantenerla- les erigían templos y altares muy lucrativos, mientras que actualmente los consideramos simples criaturas como nosotros, más o menos perfectas y despojadas de su envoltura terrenal. Si se estudian con cuidado los diversos atributos de las divinidades paganas, en ellos se reconocerá sin esfuerzo la totalidad de los atributos de nuestros Espíritus, en todos los grados de la escala espírita, así como su estado físico en los mundos superiores, las propiedades del periespíritu y el papel que ellos desempeñan en las cosas de la Tierra.

Dado que el cristianismo vino a iluminar al mundo con su divina luz, no podía destruir algo que está en la propia naturaleza. Con todo, hizo que la adoración se dirigiera hacia Aquel a quien corresponde. En cuanto a los Espíritus, su recuerdo se ha perpetuado con diferentes nombres, según los pueblos. Además, sus manifestaciones, que nunca cesaron, han sido interpretadas de modos distintos y a menudo explotadas bajo el dominio del misterio. Mientras que la religión vio en ellas fenómenos milagrosos, los incrédulos las consideraron un engaño. En la actualidad, gracias a un estudio más serio y hecho a plena luz, el espiritismo, despojado de las ideas supersticiosas que lo han oscurecido durante siglos, nos revela uno de los más grandes y sublimes principios de la naturaleza.




Sacrificios

669. La práctica de los sacrificios humanos data de la más remota antigüedad. ¿Cómo pudo el hombre ser inducido a creer que semejantes cosas podrían agradar a Dios?
“En primer lugar, porque no comprendía a Dios como la fuente de la bondad. En los pueblos primitivos la materia prevalece sobre el espíritu. Esos pueblos se entregan a los instintos de los irracionales; razón por la cual suelen ser crueles, pues el sentido moral aún no se ha desarrollado en ellos. En segundo lugar, los hombres primitivos debían de creer, naturalmente, que una criatura animada tenía mucho más valor ante Dios que un cuerpo material. Eso los indujo, al principio, a inmolar animales y más tarde hombres, puesto que, conforme a su falsa creencia, pensaban que el valor del sacrificio estaba en relación con la importancia de la víctima. En la vida material, tal como la mayoría de vosotros la practica, si ofrecéis un regalo a alguien, siempre elegiréis uno cuyo valor sea tanto más alto cuanto más cariño y consideración queráis testimoniar a su destinatario. Lo mismo debía de ocurrirles en relación con Dios a esos hombres ignorantes.”


[669a] - ¿De modo que los sacrificios de animales habrían precedido a los sacrificios humanos?
“No cabe duda.”


[669b] - Según esa explicación, los sacrificios humanos no tendrían origen en un sentimiento de crueldad.
“No, sino en una falsa idea de lo que significa ser grato a Dios. Ved la historia de Abraham. Más tarde, los hombres han abusado de esos sacrificios al inmolar a sus enemigos, incluso a sus enemigos personales. Por lo demás, Dios nunca exigió sacrificios, ni de animales ni de hombres. No se puede honrar a Dios mediante la destrucción inútil de sus propias criaturas.”


670. Los sacrificios humanos, cuando se llevaban a cabo con una intención piadosa, ¿han podido a veces ser gratos a Dios?
“No, nunca. Con todo, Dios juzga la intención. Los hombres, en su ignorancia, podían creer que realizaban un acto loable al inmolar a uno de sus semejantes. En ese caso, Dios sólo reparaba en el pensamiento y no en el hecho. Al mejorar, los hombres debían reconocer su error y reprobar esos sacrificios, que no podían formar parte de las ideas de Espíritus esclarecidos. Digo esclarecidos, porque entonces los Espíritus estaban envueltos en el velo material. No obstante, a través del libre albedrío, podían tener una noción de su origen y de su finalidad, y muchos comprendían ya, por intuición, el mal que hacían, aunque no por eso dejaban de llevarlo a cabo para satisfacer sus pasiones.”


671. ¿Qué debemos pensar de las llamadas guerras santas? El sentimiento que con miras a ser gratos a Dios lleva a los pueblos fanáticos a exterminar a la mayor cantidad posible de los que no comparten sus creencias, parecería tener el mismo origen que el que los incitaba antaño a sacrificar a sus semejantes. 
“Son impulsados por los Espíritus malos, y al hacerles la guerra a sus semejantes van contra la voluntad de Dios, pues Este les ordena amar a sus hermanos como a sí mismos. Dado que todas las religiones, o, mejor dicho, todos los pueblos adoran a un mismo Dios, sea cual fuere el nombre que le den, ¿por qué esos pueblos fanáticos habrían de llevar a cabo una guerra de exterminio, sólo porque su religión es diferente o todavía no alcanzó el progreso de la religión de los pueblos instruidos? Los pueblos son excusables por no creer en la palabra de Aquel que estaba animado por el Espíritu de Dios y que fue enviado por Él, sobre todo los que no lo vieron ni fueron testigos de sus actos. Además, ¿cómo pretendéis que crean en esa palabra de paz cuando vosotros mismos vais a imponérselas espada en mano? Ellos deben instruirse, y nosotros debemos procurar que conozcan esa doctrina mediante la persuasión y la dulzura, y no por la fuerza y con derramamiento de sangre. La mayoría de vosotros no cree en las comunicaciones que mantenemos con algunos mortales. ¿Por qué pretenderíais, pues, que los extraños crean en vuestra palabra, cuando vuestros actos desmienten la doctrina que predicáis?”


672. La ofrenda de los frutos de la tierra, ¿tenía ante Dios más mérito que el sacrificio de animales? 
“Ya os he respondido al deciros que Dios juzgaba la intención y que el hecho en sí tenía poca importancia para Él. Es evidente que a Dios le resultaba más grato ver que le ofrendaban los frutos de la tierra antes que la sangre de las víctimas. Tal como os lo hemos dicho y lo repetimos siempre, la oración que se dice desde el fondo del corazón es cien veces más grata a Dios que todas las ofrendas que podáis hacerle. Repito que la intención lo es todo y que el hecho no vale nada.”


673. Para hacer que esas ofrendas sean más gratas a Dios, ¿no sería mejor consagrarlas al alivio de los que carecen de lo necesario? En ese caso, el sacrificio de animales, llevado a cabo con un objetivo útil, ¿no sería meritorio, mientras que era abusivo cuando no servía para nada o sólo beneficiaba a personas que lo tenían todo? ¿No sería realmente piadoso dedicar a los pobres las primicias de los bienes que Dios nos concede en la Tierra?
“Dios siempre bendice a los que hacen el bien. Aliviar a los pobres y a los afligidos es la mejor manera de honrarlo. No digo con esto que Dios desapruebe las ceremonias que lleváis a cabo para rogarle, pero en ellas hay mucho dinero que podría emplearse con más utilidad. Dios ama la sencillez en todas las cosas. El hombre que se apega a las apariencias, y no al corazón, es un Espíritu con miras estrechas. Juzgad si Dios repara más en la forma que en el fondo.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO








Ley Divina o Natural

 







LEY DIVINA o NATURAL












El Libro de los Espíritus de Allan Kardec
LIBRO TERCERO 
LAS LEYES MORALES 
CAPÍTULO I 
LA LEY DIVINA O NATURAL


CARACTERES DE LA LEY NATURAL 

614. ¿Qué debe entenderse por ley natural? 
“La ley natural es la ley de Dios. Es la única verdadera para la felicidad del hombre. Le indica lo que debe hacer o no hacer. El hombre sólo es desdichado porque de ella se aparta.”


615. La ley de Dios, ¿es eterna?
“Es eterna e inmutable, como el propio Dios.” (1)

 (1)  Debido a este principio: “la ley natural es la ley de Dios, eterna e inmutable como Él mismo”, ciertos teólogos católicos y protestantes acusan al Espiritismo de ser una doctrina panteísta. Lo propio hicieron con SPINOZA, para quien Dios, la sustancia única, es la misma Naturaleza, pero no en su aspecto material y sí en sus leyes. SPINOZA replicó: “Lo afirmo con Pablo, y quizá con todos los filósofos en Dios: me atrevo incluso a agregar que ese fue el pensamiento de todos los antiguos hebreos” (Carta LXXIII, explicando la proposición XV de la Ética: “Todo lo que existe, existe en Dios, y nada puede existir sin ser concebido por Dios”). Aun cuando haya profunda divergencia entre la concepción spinoziana y la espírita acerca de Dios, ambas concuerdan al negar el antropomorfismo católico y protestante, al reafirmar el principio de Pablo antes citado y al establecer una identidad de origen y naturaleza divina para todas las leyes del Universo. Por otra parte, así como SPINOZA no confundía la naturaleza material (natura naturata) con Dios, sino tan sólo la naturaleza inteligente (natura naturans), del mismo modo el Espiritismo no incurre en semejante confusión, estableciendo inclusive que las leyes de Dios son una cosa y Dios mismo es otra. Véase el Capítulo I del Libro Primero, sobre Dios. No existe posibilidad de confusión entre Espiritismo y panteísmo, salvo que se admita como panteísta la doctrina de la inmanencia de Dios, aun por la fuerza de su trascendencia. Y en tal caso, católicos y protestantes también serían panteístas. [N. de J. H. Pires. 1981]


616. ¿Ha podido Dios prescribir a los hombres, en una época, lo que les habría prohibido en otra?
“Dios no puede equivocarse. Los hombres son los que se ven obligados a cambiar sus leyes, porque ellas son imperfectas. En cambio, las leyes de Dios son perfectas. La armonía que rige el universo material y el universo moral se basa en las leyes que Dios estableció eternamente.”


617. ¿Cuáles son los objetos que abarcan las leyes divinas? ¿Conciernen a algo más que la conducta moral?
“Todas las leyes de la naturaleza son leyes divinas, puesto que Dios es el autor de todas las cosas. El científico estudia las leyes de la materia; el hombre de bien estudia las del alma, y las practica.” 


[617a] - ¿Es dado al hombre profundizar unas y otras?
“Sí, pero una sola existencia no es suficiente.”

En efecto, ¿qué son algunos años para adquirir todo lo que constituye el ser perfecto, incluso si sólo consideramos la distancia que separa al salvaje del hombre civilizado? La existencia más larga posible es insuficiente, y con mayor razón cuando es breve, como sucede en muchos casos.

Entre las leyes divinas, unas regulan el movimiento y las relaciones de la materia bruta: son las leyes físicas. Su estudio es del dominio de la ciencia.

Las otras conciernen especialmente al hombre, tanto en sí mismo como en sus relaciones con Dios y con sus semejantes. Comprenden las reglas de la vida del cuerpo al igual que las de la vida del alma: son las leyes morales.


618. Las leyes divinas, ¿son las mismas para todos los mundos?
“La razón dice que deben ser adecuadas a la naturaleza de cada mundo, y proporcionales al grado de adelanto de los seres que habitan en ellos.”



ORIGEN Y CONOCIMIENTO DE LA LEY NATURAL 

619. ¿Ha dado Dios a los hombres los medios de conocer su ley?
“Todos pueden conocerla, pero no todos la comprenden. Los que la comprenden mejor son los hombres de bien y los que tienen el propósito de buscarla. No obstante, todos la comprenderán algún día, porque es necesario que el progreso se cumpla.”

La justicia de las diversas encarnaciones del hombre es una consecuencia de ese principio, puesto que en cada nueva existencia su inteligencia está más desarrollada y comprende mejor lo que está bien y lo que está mal. Si todo lo relacionado con él debiera ser llevado a efecto en una sola existencia, ¿cuál sería la suerte de tantos millones de seres que mueren a diario en medio del embrutecimiento del salvajismo o en las tinieblas de la ignorancia, sin que hayan podido instruirse?


620. El alma, antes de su unión con el cuerpo, ¿comprende la ley de Dios mejor que después de su encarnación?
“La comprende según el grado de perfección al que ha llegado, y conserva el recuerdo intuitivo de ella después de su unión con el cuerpo. No obstante, los instintos malos del hombre hacen que a menudo la olvide.”


621. ¿Dónde está escrita la ley de Dios? 
“En la conciencia.” (2)

 (2) DESCARTES, en la tercera de sus Meditaciones metafísicas, declara que la idea de Dios se halla impresa en el hombre “como la marca del obrero en su obra”. Esa idea de Dios es innata en el ser humano y lo impele hacia la perfección. Aun cuando las modernas escuelas de psicología nieguen la existencia de las ideas innatas el Espiritismo la sostiene. Deriva del principio de la reencarnación, que ha sido demostrado por el Espiritismo mediante investigaciones. Por otra parte, ideas como la de Dios, la de la supervivencia y la del bien y el mal existen hoy y existirán siempre en todos los pueblos. La ley de Dios está escrita en la conciencia del hombre, como la firma del artista en su obra. [N. de J. H. Pires. 1981]


[621a] - Dado que el hombre lleva en su conciencia la ley de Dios, ¿qué necesidad había de revelársela?
“El hombre la había olvidado o ignorado. Dios quiso que le fuese recordada.”


622. ¿Ha dado Dios a determinados hombres la misión de revelar su ley?
“Sí, por cierto. En todos los tiempos hubo hombres que recibieron esa misión. Son Espíritus superiores encarnados con el objetivo de hacer adelantar a la humanidad.”


623. Los que han pretendido instruir a los hombres en la ley de Dios, ¿no se equivocaron a veces? ¿No hicieron que los hombres se extravíen a menudo con principios falsos?
“Los que no estaban inspirados por Dios, y que por ambición se atribuyeron una misión que no les correspondía, sin ninguna duda han hecho que los hombres se extravíen. No obstante, como en definitiva eran hombres de genio, incluso en medio de los errores que enseñaron suelen encontrarse grandes verdades.”


624. ¿Cuál es el carácter del auténtico profeta?
“El auténtico profeta es un hombre de bien inspirado por Dios. Se le puede reconocer en sus palabras y en sus acciones. Dios no puede servirse de los labios del mentiroso para enseñar la verdad.”


625. ¿Cuál es el ejemplo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre para que le sirva de guía y modelo?
“Ved a Jesús.”

Jesús es para el hombre el ejemplo de la perfección moral a la que puede aspirar la humanidad en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el modelo más perfecto. La doctrina que Jesús enseñó es la más pura expresión de la ley de Dios, porque estaba animado del espíritu divino y es el ser más puro que ha aparecido en la Tierra. Si algunos de los que han pretendido instruir al hombre en la ley de Dios hicieron que a veces aquel se extravíe con principios falsos, ha sido porque ellos mismos se dejaron dominar por sentimientos demasiado terrenales, y porque confundieron las leyes que rigen las condiciones de la vida del alma con las que rigen la vida del cuerpo. Muchos presentaron como leyes divinas las que sólo eran leyes humanas, creadas para servir a las pasiones y dominar a los hombres.


626. Las leyes divinas o naturales, ¿sólo fueron reveladas a los hombres por Jesús? Antes de él, ¿sólo por intuición tuvieron ellos conocimiento de dichas leyes?
“¿No hemos dicho que están escritas en todas partes? Los hombres que han meditado acerca de la sabiduría pudieron, pues, comprenderlas y enseñarlas desde los siglos más remotos. Mediante sus enseñanzas, aunque incompletas, ellos prepararon el terreno para recibir la simiente. Dado que las leyes divinas se encuentran inscriptas en el libro de la naturaleza, el hombre pudo conocerlas cuando se propuso buscarlas. Por esa razón los preceptos que esas leyes consagran han sido proclamados en todos los tiempos por los hombres de bien, y también por eso encontramos sus elementos en la doctrina moral de todos los pueblos que salieron de la barbarie, aunque incompletos o alterados por la ignorancia y la superstición.”


627. Puesto que Jesús enseñó las verdaderas leyes de Dios, ¿cuál es la utilidad de la enseñanza impartida por los Espíritus? ¿Tienen estos que enseñarnos algo más?
“La palabra de Jesús solía ser alegórica y en forma de parábolas, porque hablaba conforme a los tiempos y lugares. Ahora es necesario que la verdad sea inteligible para todos. Hace falta explicar y desarrollar esas leyes, puesto que hay muy pocas personas que las comprenden, y menos aún que las practican. Nuestra misión consiste en impresionar los ojos y los oídos, para confundir a los orgullosos y desenmascarar a los hipócritas, que presentan las apariencias de la virtud y de la religión para encubrir sus bajezas. La enseñanza de los Espíritus debe ser clara e inequívoca, a fin de que nadie pueda alegar ignorancia y que cada uno la juzgue y la aprecie con su propia razón. Estamos encargados de preparar el reino del bien que Jesús anunció. Por eso es necesario que nadie pueda interpretar la ley de Dios con arreglo a sus pasiones, ni falsear el sentido de una ley que es por completo de amor y caridad.” (3)

 (3) Compárese esta respuesta con el mensaje del Espíritu de Verdad que incluyó Kardec como prefacio de El Evangelio según el Espiritismo. Según se verá, desde los primeros momentos anunciaron los Espíritus que la finalidad de la Doctrina era el restablecimiento del cristianismo. [N. de J. H. Pires. 1981]


628. ¿Por qué la verdad no siempre ha sido puesta al alcance de todos?
“Es preciso que cada cosa llegue a su tiempo. La verdad es como la luz: hay que habituarse a ella poco a poco, de lo contrario deslumbra. Nunca sucedió que Dios permitiera al hombre recibir comunicaciones tan completas e instructivas como las que le es dado recibir en la actualidad. Había en la antigüedad, como sabéis, algunos individuos que se encontraban en posesión de lo que ellos consideraban una ciencia sagrada, a la que convertían en un misterio para quienes, a su entender, eran profanos. Debéis comprender, con lo que conocéis acerca de las leyes que rigen esos fenómenos, que dichos individuos sólo recibían algunas verdades dispersas en medio de un conjunto de ideas equívocas y casi siempre emblemáticas. Con todo, para el hombre estudioso no hay ningún sistema filosófico antiguo, tradición o religión que pueda despreciarse, pues todos ellos contienen gérmenes de grandes verdades que -aunque parezcan contradecirse unas con otras, dispersas como se hallan en medio de accesorios sin fundamento- resulta muy fácil coordinar, gracias a que el espiritismo os ofrece la clave de una infinidad de cosas que, hasta ahora, han podido pareceros irracionales y cuya realidad hoy se os demuestra de una manera irrecusable. Por consiguiente, no dejéis de buscar en esos materiales temas de estudio: los hay muy valiosos y que pueden contribuir sobremanera a vuestra instrucción.” (4) 

(4) Los textos sagrados de las grandes religiones, como la Biblia y los Veda, los sistemas de filósofos antiguos, las doctrinas de viejas órdenes ocultas o esotéricas, todos ellos encierran grandes verdades en medio de sus contradicciones aparentes. Los espíritas no deben retroceder ante tales sistemas o reparar tan sólo en sus contradicciones, cuando poseen la clave del Espiritismo, la cual los hace aptos para descifrar los enigmas de aquéllos, descubriendo poderosos motivos de esclarecimiento. También en los modernos sistemas filosóficos o científicos, por muy contrarios que parezcan ser a los principios espíritas, un análisis verdaderamente espírita podrá revelar la existencia de grandes verdades. (Compárese con la Segunda Epístola del Apóstol San Pablo a Timoteo, Cap. 3:16 y 17.) [N. de J. H. Pires. 1981]



EL BIEN Y EL MAL

629. ¿Qué definición se puede dar de la moral?
“La moral es la regla para conducirse bien, es decir, para distinguir el bien del mal. Se basa en la observancia de la ley de Dios. El hombre se comporta bien cuando hace todo con miras al bien y para el bien de todos, porque en ese caso observa la ley de Dios.”


630. ¿Cómo se puede distinguir el bien del mal?
“El bien es todo aquello que está de acuerdo con la ley de Dios; y el mal, todo lo que de ella se aparta. Así, hacer el bien es conformarse a la ley de Dios; hacer el mal es infringir dicha ley.”


631. El hombre, ¿tiene, de por sí, los medios para distinguir lo que está bien de lo que está mal?
“Sí, cuando cree en Dios y quiere saberlo. Dios le ha dado la inteligencia para discernir lo uno de lo otro.”


633. La regla del bien y del mal, que podríamos llamar de reciprocidad o de solidaridad, no se puede aplicar a la conducta personal del hombre para consigo mismo. ¿Encuentra él, en la ley natural, la regla de esta conducta y un guía seguro?
“Si coméis demasiado, eso os hace mal. En efecto, Dios os da la medida de lo que os hace falta. Si la rebasáis, sois castigados. Lo mismo ocurre con todo. La ley natural traza al hombre el límite de sus necesidades. Si lo rebasa, es castigado mediante el sufrimiento. Si el hombre escuchara en todas las cosas esa voz que le dice basta, se evitaría la mayor parte de los males de que acusa a la naturaleza.”


634. ¿Por qué el mal está en la naturaleza de las cosas? Me refiero al mal moral. ¿No podía Dios crear a la humanidad en mejores condiciones?
“Ya te lo hemos dicho: los Espíritus han sido creados simples e ignorantes. Dios deja que el hombre elija el camino. Tanto peor para él si toma el del mal, pues su peregrinaje será más largo. Si no hubiera montañas, el hombre no comprendería que se puede ascender y descender; si no hubiese rocas, no comprendería que existen cuerpos duros. Es preciso que el Espíritu adquiera experiencia, y para eso necesita conocer el bien y el mal. Por esa razón existe la unión del Espíritu con el cuerpo.”


635. Las diferentes posiciones sociales crean necesidades nuevas, que no son las mismas para todos los hombres. La ley natural parecería, pues, no ser una regla uniforme.
“Esas diferentes posiciones existen en la naturaleza, de acuerdo con la ley del progreso. Eso no impide la unidad de la ley natural, que se aplica a todo.”

Las condiciones de existencia del hombre cambian según los tiempos y lugares, de lo cual resultan para él necesidades diferentes y posiciones sociales apropiadas a esas necesidades. Puesto que esa diversidad se encuentra en el orden de las cosas, se halla conforme a la ley de Dios, y dicha ley no por eso deja de ser una en su principio. Cabe a la razón distinguir las necesidades reales de las que son artificiales o convencionales.


636. El bien y el mal, ¿son absolutos para todos los hombres?
“La ley de Dios es la misma para todos. No obstante, el mal depende principalmente de la voluntad que se tenga de hacerlo. El bien es siempre bien y el mal es siempre mal, sea cual fuere la posición en que el hombre se encuentre. La diferencia está en el grado de responsabilidad.” (5)

(5) Las investigaciones sociológicas han motivado, en nuestro tiempo, una revaluación del concepto tradicional de la moral. Se ha comprendido que la moral es variable, por cuanto el bien en un pueblo puede ser el mal en otro, y viceversa. No obstante, RENOUVIER, en su Science de la morale, compara la moral con la matemática: es una ciencia que debe basarse en conceptos puros. Los sociólogos han confundido moral con costumbres, pero últimamente distinguieron ya, en la confusión de las costumbres, una regla general, que es la común aspiración al bien. BERGSON, en Leux sources de la morale et la religion, establece dos tipos de moral: la cerrada, que deriva de la coacción, y la abierta, que es individual y no se sujeta a las convenciones. La moral relativa es la convencional, en tanto la moral absoluta es aquella dictada por la universal aspiración al bien, por la ley de Dios grabada en las conciencias. [N. de J. H. Pires. 1981]


637. El salvaje que cede a su instinto al nutrirse de carne humana, ¿es culpable?
“He dicho que el mal depende de la voluntad. De modo que el hombre es más culpable a medida que sabe mejor lo que hace.”

Las circunstancias dan al bien y al mal una gravedad relativa. El hombre suele cometer faltas que son el resultado de la posición en que lo colocó la sociedad, aunque no por eso son menos reprensibles. No obstante, su responsabilidad se corresponde con los medios que posee de comprender el bien y el mal. Por consiguiente, el hombre instruido que comete una simple injusticia es más culpable ante Dios que el salvaje ignorante que se entrega a sus instintos.


638. El mal parece ser, a veces, una consecuencia de la fuerza de las circunstancias. Tal es, por ejemplo, en algunos casos, la necesidad de destrucción, incluso de un semejante. En ese caso, ¿se puede decir que hay un incumplimiento de la ley de Dios?
“No deja de ser el mal, aunque sea necesario. Con todo, esa necesidad desaparece a medida que el alma se purifica al pasar de una existencia a otra. Entonces, el hombre es más culpable cuando comete el mal, porque lo comprende mejor.”


639. El mal que cometemos, ¿no suele ser el resultado de la posición en que nos han puesto los demás hombres? En ese caso, ¿cuáles son los más culpables?
“El mal recae sobre el que lo ha causado. Así, el hombre que es conducido al mal por la posición en que sus semejantes lo han puesto, es menos culpable que estos últimos, que han sido la causa de ese mal. Cada uno será penado, no sólo por el mal que haya hecho, sino por el que haya provocado.”


640. El que no hace el mal, pero que saca provecho del mal cometido por otro, ¿tiene el mismo grado de culpa?
“Es como si él mismo lo cometiera. Sacar provecho del mal es participar de él. Tal vez haya retrocedido ante la acción, pero si al encontrarla realizada la utiliza, es porque la aprueba y porque la habría realizado él mismo si hubiese podido o si se hubiera atrevido.”


641. El deseo del mal, ¿es tan reprensible como el propio mal?
“Según. Hay virtud en resistir voluntariamente al mal cuyo deseo se experimenta, sobre todo cuando se tiene la posibilidad de satisfacer ese deseo. Si lo que falta es sólo la ocasión, se es culpable.”


642 – ¿Bastará no hacer el mal para ser agradable a Dios y asegurar su posición futura? 
“No. Es necesario hacer el bien hasta el límite de las propias fuerzas, pues cada uno responderá de todo el mal que haya resultado a causa del bien que no realizó.”


643 – ¿Habrá personas que, por su posición, no tengan posibilidades de hacer el bien? 
– No hay nadie que no pueda hacer el bien. Sólo el egoísta no encuentra jamás la oportunidad. Bastará estar en relación con otros hombres para encontrar la ocasión de hacer el bien, y cada día de la vida ofrece la oportunidad a cualquiera que no esté ciego por el egoísmo, porque hacer el bien no consiste únicamente en ser caritativo, sino en ser útil en la medida en que podáis, siempre que vuestra ayuda llegue a ser necesaria. 


644. El medio en que algunos hombres se encuentran ubicados, ¿no es para ellos la causa principal de muchos vicios y crímenes?
“Sí, pero eso también es una prueba escogida por el Espíritu en el estado de libertad. Él quiso exponerse a la tentación a fin de ganarse el mérito de resistirla.”


645. Cuando el hombre está de algún modo inmerso en la atmósfera del vicio, el mal, ¿no se convierte para él en una atracción casi irresistible?
“Atracción, sí; irresistible, no. Porque en medio de esa atmósfera del vicio a veces tú encuentras grandes virtudes. Son Espíritus que tuvieron la fortaleza de resistir y que, al mismo tiempo, recibieron la misión de ejercer una influencia benéfica sobre sus semejantes.”


646. El mérito del bien que se hace, ¿está subordinado a determinadas condiciones? Dicho de otro modo, ¿hay diferentes grados en el mérito del bien?
“El mérito del bien está en la dificultad. No hay mérito si se hace el bien sin esfuerzo y cuando no cuesta nada. Dios toma más en cuenta al pobre que comparte su único pedazo de pan, que al rico que sólo da lo que le sobra. Jesús lo dijo a propósito del óbolo de la viuda.”



DIVISIÓN DE LA LEY NATURAL 

647. La ley de Dios, ¿está contenida por completo en la máxima del amor al prójimo que Jesús enseñó?
“Esa máxima contiene, sin ninguna duda, todos los deberes recíprocos de los hombres. No obstante, es necesario mostrarles su aplicación, de lo contrario la descuidarán, como lo hacen en la actualidad. Por otra parte, la ley natural comprende todas las circunstancias de la vida, y esa máxima es sólo una parte de dicha ley. Los hombres requieren reglas precisas. Los preceptos generales y demasiado vagos dejan muchas puertas abiertas a la interpretación.” 


648. ¿Qué pensáis de la división de la ley natural en diez partes, que comprenden las leyes de adoración, trabajo, reproducción, conservación, destrucción, sociedad, progreso, igualdad, libertad y, por último, la ley de justicia, amor y caridad?
“Esa división de la ley de Dios en diez partes es la de Moisés, y puede abarcar todas las circunstancias de la vida, lo que es esencial. Por consiguiente, puedes seguirla, sin que por eso tenga nada de absoluto, como tampoco lo tienen los demás sistemas de clasificación, que dependen del punto de vista desde el cual se considera una cosa. La última ley es la más importante. Por medio de ella el hombre puede adelantar más en la vida espiritual, pues las resume a todas.”


AMOR, CARIDAD y TRABAJO








Acuerdo de almas

 







ACUERDO DE ALMAS









Antes de nacer, cuando cada alma decidió encarnar en la Tierra, hubo un acuerdo entre almas. Primero cada alma seleccionó minuciosamente con sus guías espirituales, todas las experiencias que deseaba vivir en la inminente encarnación.

Algunos eligieron aprender a través del desapego, otros de la soledad, otros de la enfermedad, otros a través de las pérdidas, otros decidieron aprender de la relación de pareja. Algunos se atrevieron a experimentar la riqueza material, y así sucesivamente, como si eligieran las materias para matricularse en la Universidad, todos decidieron sus misiones.

Y hubo una gran reunión entre ellas para pactar cómo se interrelacionarían sus almas. Como cuando se reparten los roles en una obra teatral, cada cual recibió su papel en la obra de su vida… y nacieron.

Algunas de estas almas se encontraron desde su nacimiento y son hermanos. A otras les tocó ser compañeros del colegio, para llegar a ser amigos en la adultez. Otras no se encontraron hasta cuando mayores, pactaron conocerse en una fiesta y enamorarse.

Y hubo quienes tendrían roles mínimos en la vida del otro: 
- Sería el médico que lo revisó cuando estuvo internado por apendicitis. 
- Otro sería quien le ofrecería la oportunidad de lograr un buen empleo. 
- Otro el taxista que lo llevaría al aeropuerto aquel día en que le avisaron que su madre se moría, etc.

Nada, absolutamente nada es casual en la vida de ninguno. 

Existe el libre albedrío

Nos hemos repartido los papeles, pero no hay guión. Cada uno crea sus propios diálogos y sus acciones y necesita también asumir la responsabilidad de las consecuencias.

Así que ponte a pensar: 
- ¿Por qué tienes a ese jefe tan exigente y perfeccionista? 
- ¿Será que acordaron que él sacaría lo mejor de ti y te puliría cual diamante? 
- ¿O será que tienes que aprender la tolerancia? 
- ¿Y si lo que debes hacer es renunciar?

Difícil saber lo que viniste a vivenciar con cada persona, pero el alma lo sabe y el alma sólo sabe comunicarnos mensajes a través de lo que llamamos: Intuición.

Comprendes ahora que esa persona que está allí como un Pepito Grillo es porque quizás tú se lo pediste, le rogaste que fuera la voz de tu conciencia y tú mismo le suplicaste: 
- No importa que te odie, pero no me dejes realizar algunas acciones que me dejarán estancado en esta encarnación.

Y entiendes por qué te bastó con ver a esa persona para que sintieras retorcijones en la panza, tu alma te estaba avisando de todo el dolor que te causaría. ¿La escuchas? No recordamos. No sabemos qué nos une a todo el elenco que nos ayuda a representar la obra de nuestras vidas, pero hay un acuerdo tácito entre todos de permanecer juntos para ayudarnos mutuamente a crecer, a evolucionar.

Entre todos formamos un verdadero equipo sanador porque nos ocupamos tanto de nuestro propio desarrollo como del de los demás. Pero también podemos cerrar abruptamente la relación con algunas personas por problemas meramente terrenales. 

Todo este camino iniciado en nuestra primera encarnación hace millones de siglos atrás tiene como objetivo la perfección. Cada encarnación agregamos gotas de luz a nuestra conciencia y así vamos evolucionando hasta alcanzar la perfección. A veces, llega a nuestra vida alguien que nos enseña algo y quien al mismo tiempo recibe enseñanza nuestra y luego se va, desaparece de nuestra vida, pues ya se cumplió el trato pactado en el plano espiritual.

Luego, avanzamos despacio en términos terrenales o mundanos, pero vamos a la velocidad de la luz en términos estelares o cósmicos. Así que no podemos mirar ninguna relación y juzgarla como un triunfo o fracaso. Estamos aprendiendo, y el solo hecho de poder interactuar con otros, de conocerlos, descubrir sus diferencias, llegar hasta lo profundo de su alma vuelve cualquier relación en éxito.

Así que no te atasques con ese jefe maltratador, con esa pareja infiel, con esa persona envidiosa, con el familiar desleal, con la vecina chismosa, con ese profe abusivo, ese pretendiente meloso, esa hija rebelde. Solo míralos directamente al alma y diles: “Muchas gracias por respetar el pacto”.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO








Los tres reinos (Progresión del Principio Vital e Inteligente hasta transformarse en Espíritu)

 






LOS TRES REINOS
(Progresión del Principio Vital e Inteligente hasta transformarse en Espíritu)










El Libro de los Espíritus de Allan Kardec
CAPÍTULO XI
LOS TRES REINOS

Los minerales y las plantas

585. ¿Qué pensáis acerca de la división de la naturaleza en tres reinos, o bien en dos clases: la de los seres orgánicos y la de los seres inorgánicos? Algunos consideran que la especie humana es una cuarta clase. ¿Cuál de esas divisiones es preferible?
“Todas son buenas, ya que dependen de diferentes puntos de vista. En el aspecto material sólo hay seres orgánicos e inorgánicos. En cambio, desde el punto de vista moral existen, evidentemente, cuatro grados.”

Esos cuatro grados tienen, en efecto, caracteres precisos, aunque sus límites parezcan confundirse. La materia inerte, que constituye el reino mineral, sólo tiene en sí una fuerza mecánica. Las plantas, compuestas de materia inerte, se hallan dotadas de vitalidad. Los animales, compuestos de materia inerte y dotados de vitalidad, tienen además una especie de inteligencia instintiva, limitada, con conciencia de su existencia y de su individualidad. El hombre, que tiene cuanto hay en las plantas y en los animales, domina a las otras clases por medio de una inteligencia especial, ilimitada(1), que le da la conciencia de su porvenir, la percepción de las cosas extra materiales y el conocimiento de Dios.

(1) La inteligencia del hombre es ilimitada frente a la limitada inteligencia del animal. El texto francés dice “indefine”, lo que generalmente se traduce por “indefinida”. Pero nos parece que la traducción más clara es la que aquí se adopta. [N. de J. H. Pires.1981]


586. Las plantas, ¿tienen conciencia de su existencia?
“No, pues no piensan. Sólo tienen vida orgánica.”


587. Las plantas, ¿experimentan sensaciones? ¿Sufren cuando se las mutila?
“Las plantas reciben impresiones físicas que actúan sobre la materia, pero no tienen percepciones. Por consiguiente, no sienten dolor.”


588. La fuerza que atrae a las plantas unas hacia otras, ¿es inde- pendiente de su voluntad?
“Sí, puesto que no piensan. Se trata de una fuerza mecánica de la materia que actúa sobre la materia. Las plantas no podrían oponerse a esa fuerza.”


589. Algunas plantas, tales como la sensitiva y la dionea, por ejemplo, tienen movimientos que denotan una gran sensibilidad y, en ciertos casos, una especie de voluntad, como puede observarse en la dionea, cuyos lóbulos atrapan a la mosca que acude a posarse en ellos para succionar su zumo, y a la cual parecen tender una trampa para después matarla. Esas plantas, ¿están dotadas de la facultad de pensar? ¿Tienen voluntad? ¿Constituyen una clase intermedia entre la naturaleza vegetal y la naturaleza animal? ¿Son una transición de una a otra?
“Todo es transición en la naturaleza, por el hecho de que ninguna cosa es semejante a otra, aunque todas se relacionan. Las plantas no piensan y, por consiguiente, no tienen voluntad. La ostra que se abre, así como los zoófitos, no tienen pensamiento: sólo hay en ellos un instinto ciego natural.”

El organismo humano nos ofrece ejemplos de movimientos análogos sin la participación de la voluntad, tales como los que se observan en las funciones digestivas y circulatorias. Así, el píloro se cierra al contacto de ciertos cuerpos para impedir su paso. Lo mismo debe de suceder con la sensitiva, en la cual los movimientos no implican en modo alguno la necesidad de una percepción, y menos aún la necesidad de una voluntad.


590. ¿No hay en las plantas, tal como en los animales, un instinto de conservación que las lleva a buscar lo que les es útil y a evitar lo que podría perjudicarlas?
“Es, si se quiere, una especie de instinto. Depende de la extensión que se atribuya al sentido de esa palabra. Con todo, es un instinto puramente mecánico. Cuando en las operaciones químicas veis que dos cuerpos se unen, es porque se atraen, es decir, porque entre ellos hay afinidad. A eso no lo llamáis instinto.”


591. En los mundos superiores, ¿son las plantas, al igual que los demás seres, de una naturaleza más perfecta?
“Todo es más perfecto. no obstante, las plantas siempre son plantas, así como los animales siempre son animales y los hombres siempre son hombres(2).”

(2) Algunas personas consideran esta respuesta como una negación de la continuidad evolutiva de las cosas y seres. El lector debe tener en cuenta que la respuesta hace referencia a la condición imperante en los mundos superiores, donde hay plantas, animales y hombres, igual que en los inferiores, pero en un estadio más evolucionado. La palabra “siempre” (toujours), empleada en el original francés, no se utiliza en el sentido de “eternidad”, sino tan sólo para mostrar que los tres reinos existen “siempre” en todos los mundos de que se hace mención. Por lo demás, una sola frase no podrá contradecir a todo el libro. Véanse los párrafos 604, 607 y 607 a. [N. de J. H. Pires.1981]

La frase del original es: “… les plantes sont toujours des plantes…” etcétera. La hemos traducido literalmente para no omitir el término “siempre”, que motiva la nota de J. H. Pires que acabamos de transcribir. Pero, en realidad, hubiéramos preferido decir: “… las plantas siguen siendo plantas…”, etcétera, porque el toujours de los franceses no en todos los casos significa “siempre”. Véase, si no, lo que expresa una autoridad indiscutida en la materia, RAFAEL MARÍA BARALT, en su célebre Diccionario de Galicismos. Dice este autor: “[Siempre] ocasiona groseros galicismos. Verbigracia: “¿Cómo se encuentra usted? – Estoy siempre enfermo”. Cualquiera conoce la diferencia que va de esto a lo siguiente: “¿Cómo está usted? Sigo enfermo”. [N. de Alberto Giordano. 1981]



Los animales y el hombre

592. Si comparamos al hombre con los animales desde el punto de vista de la inteligencia, la línea de demarcación entre uno y otros parece difícil de trazar, porque algunos animales tienen, desde ese punto de vista, una notoria superioridad sobre determinados hombres. Esa línea de demarcación, ¿puede ser trazada de una manera precisa?
“Sobre este punto vuestros filósofos no están muy de acuerdo. Algunos pretenden que el hombre sea un animal; otros, que el animal sea un hombre. Ninguno tiene razón. El hombre es un ser aparte, que a veces se rebaja demasiado o se eleva muy alto. En lo físico, el hombre es como los animales y se encuentra menos dotado que muchos de ellos. La naturaleza ha dado a los animales todo lo que el hombre está obligado a inventar con su inteligencia para satisfacer sus necesidades, con miras a su conservación. El cuerpo del hombre se destruye como el de los animales, es cierto, pero su Espíritu tiene un destino que sólo él puede comprender, porque sólo él es completamente libre. ¡Pobres hombres, que os rebajáis al nivel de los irracionales! ¿no sabéis distinguiros de ellos? Reconoced al hombre por el pensamiento de Dios.”


593. ¿Se puede decir que los animales sólo actúan por instinto?
“Eso también es un sistema. Es verdad que el instinto predomina en la mayoría de los animales. Con todo, ¿no ves que actúan con una voluntad determinada? Eso es la inteligencia, aunque se halla limitada.”

Además del instinto, no se puede negar que algunos animales ejecutan acciones combinadas que denotan una voluntad de obrar en un sentido determinado y conforme a las circunstancias. Por consiguiente, en ellos hay una especie de inteligencia, pero cuyo ejercicio se concentra más exclusivamente en los medios de satisfacer sus necesidades físicas y de proveer a su conservación. No existe en los animales ningún tipo de creación ni de mejoramiento. Por mucho que sea el arte que admiramos en sus trabajos, lo que hacían antaño es lo mismo que hacen en la actualidad, ni mejor ni peor, según formas y proporciones constantes e invariables. Una cría, aislada de los de su especie, no por eso deja de construir su nido conforme al mismo modelo, sin haber recibido ninguna enseñanza. Si algunos animales son susceptibles de cierta educación, su desarrollo intelectual, recluido en todos los casos dentro de estrechos límites, se debe a la acción del hombre sobre una naturaleza flexible, pues no progresan por sus propios medios. No obstante, ese progreso es efímero y puramente individual, dado que el animal, una vez librado a sí mismo, no tarda en volver a actuar dentro de los límites trazados por la naturaleza.


594. Los animales, ¿tienen lenguaje?
“Si os referís a un lenguaje formado por palabras y sílabas, no. Si os referís a un medio de comunicarse entre ellos, sí. Se dicen muchas más cosas de las que creéis. no obstante, su lenguaje se halla limitado a sus necesidades, al igual que lo están sus ideas.”


[594a] – Hay animales que no tienen voz, razón por la cual parece que no tienen lenguaje.
“Se comprenden por otros medios. ¿Acaso vosotros, los hombres, sólo tenéis la palabra para comunicaros? ¿Qué dices de los mudos? Dado que los animales están dotados de una vida de relación, tienen medios para llamarse la atención y expresar las sensaciones que experimentan. ¿Crees que los peces no se entienden? El hombre, pues, no tiene el privilegio exclusivo del lenguaje. Con todo, el de los anima- les es instintivo y se halla circunscripto a sus necesidades e ideas, mientras que el del hombre es perfectible y se presta para expresar todas las concepciones de su inteligencia.”

En efecto, los peces –que emigran en masa–, así como las golondrinas –que obedecen al guía que las conduce–, deben de tener medios para llamarse la atención, entenderse y ponerse de acuerdo. Tal vez sea una vista más penetrante lo que les permite distinguir las señales que se hacen. Tal vez el agua sea el vehículo que les transmite determinadas vibraciones. Sea lo que fuere, es incontestable que poseen un medio para entenderse, así como todos los animales desprovistos de voz y que realizan trabajos en común. Según esto, ¿debemos asombrarnos de que los Espíritus puedan comunicarse mutuamente sin contar con el auxilio de la palabra articulada? 


595. Los animales, ¿tienen el libre albedrío de sus actos?
“No son simples máquinas, como vosotros creéis(3). No obstante, su libertad de acción se halla limitada a sus necesidades, y no se la puede comparar con la del hombre. Dado que los animales son muy inferiores al hombre, no tienen los mismos deberes que este. Su libertad se halla restringida a los actos de la vida material.”

(3)  Enseñaba DESCARTES que los animales son máquinas y que, por no tener Espíritu, obran según las leyes de la materia. Esa concepción, que en tiempos de Kardex estaba aún bastante difundida, prevalece incluso en la hora actual entre la mayoría de los hombres. Los Espíritus la han refutado, conforme se observará, y su opinión es refrendada por las ciencias. [N. de J. H. Pires. 1981]



596. ¿A qué se debe la aptitud de algunos animales para imitar el lenguaje del hombre? ¿Por qué esa aptitud se encuentra más bien en las aves que en el mono, por ejemplo, cuya conformación tiene más analogía con la del hombre?
“Conformación particular de los órganos de la voz, secundada por el instinto de imitación. El mono imita los gestos; algunas aves imitan la voz.”


597. Dado que los animales tienen una inteligencia que les confiere cierta libertad de acción, ¿hay en ellos un principio independiente de la materia?
“Sí, y que sobrevive al cuerpo.”


[597a] – Ese principio, ¿es un alma semejante a la del hombre?
“Es también un alma, si así lo queréis. Eso depende del sentido que se le atribuya a esa palabra. no obstante, es inferior a la del hombre. Entre el alma de los animales y la del hombre hay tanta distancia como la que existe entre el alma del hombre y Dios.”


598. El alma de los animales, ¿conserva después de la muerte su individualidad y la conciencia de sí?
“Su individualidad, sí; pero no la conciencia de su yo. La vida inteligente permanece en estado latente.”


599. El alma de los animales, ¿puede elegir encarnar en un animal antes que en otro?
“No, no tiene libre albedrío.”


600. Dado que el alma del animal sobrevive a su cuerpo, ¿se halla después de la muerte en un estado errante, como la del hombre?
“Es una especie de erraticidad, puesto que no se encuentra unida a un cuerpo, pero no es un Espíritu errante. El Espíritu errante es un ser que piensa y obra por su libre voluntad; el de los animales no tiene la misma facultad. La conciencia de sí mismo es el atributo principal del Espíritu. El Espíritu del animal es clasificado, después de su muerte, por los Espíritus a quienes les corresponde esa tarea, y se lo utiliza casi de inmediato. no tiene oportunidad de ponerse en contacto con otras criaturas.”


601. Los animales, ¿siguen una ley progresiva, como los hombres?
“Sí. Por eso en los mundos superiores, donde los hombres están más adelantados, los animales lo están también y disponen de medios de comunicación más desarrollados. No obstante, siempre son inferiores al hombre y se hallan subordinados a él. Son sus servidores inteligentes.”

En esto no hay nada de extraordinario. Supongamos que nuestros animales más inteligentes –el perro, el elefante, el caballo– poseyeran una conformación adecuada para los trabajos manuales: ¿qué no podrían hacer bajo la dirección del hombre? (4)

(4)  Modernamente, con la aplicación de tests a los animales se ha adelantado mucho en este terreno. Por ejemplo, las hormigas son muy hábiles para resolver la prueba del laberinto, y las abejas demuestran poseer una noción extraordinaria acerca del transcurso del tiempo. Algunos loros y cuervos aprendieron a contar hasta siete, y los peces diferencian un óvalo de un círculo. Los experimentos han demostrado, en cambio, que el perro no posee el grado de inteligencia que se le acreditaba hasta hace poco, aunque sí es tenaz y tiene muy buena voluntad en aprender. El caballo parece también disfrutar de fama inmerecida pues, según las últimas experiencias realizadas, su capacidad mental es muy inferior a la del asno, y menor incluso que la del cerdo. En términos generales, se verifica que las especies que el hombre ha domesticado son menos inteligentes que aquellas otras que se encuentran en estado de libertad y que denominamos silvestres o salvajes. [N. de Alberto Giordano. 1981]

 

602. Los animales, ¿progresan del mismo modo que el hombre, es decir, por medio de su voluntad, o lo hacen por la fuerza de las circunstancias?
“Por la fuerza de las circunstancias. Por ese motivo no hay expiación para ellos.”


603. En los mundos superiores, ¿conocen los animales a Dios?
“No. El hombre es un dios para ellos, así como antaño los Espíritus eran dioses para los hombres.”


604. Dado que los animales –incluso los más perfeccionados, que se encuentran en los mundos superiores– siempre son inferiores al hombre, resulta de ahí que Dios ha creado seres intelectuales perpetuamente destinados a la inferioridad, lo cual parece estar en desacuerdo con la unidad de miras y de progreso que se observa en todas sus obras.
“Todo se eslabona en la naturaleza por medio de lazos que aún no podéis captar. Las cosas que en apariencia son más disparatadas tienen puntos de contacto que el hombre, en su estado actual, nunca llegará a comprender. Puede entreverlos mediante un esfuerzo de su inteligencia, pero sólo cuando esa inteligencia se haya desarrollado por completo y se encuentre libre de los prejuicios del orgullo y de la ignorancia podrá ver con claridad la obra de Dios. Mientras tanto, sus limitadas ideas hacen que vea las cosas desde un punto de vista mezquino y estrecho. Sabed bien que Dios no puede contradecirse, y que todo en la naturaleza se armoniza por medio de leyes generales que nunca se apartan de la sublime sabiduría del Creador.”


[604a] – La inteligencia, por consiguiente, ¿es una propiedad común, un punto de contacto entre el alma de los animales y la del hombre?
“Sí, pero los animales sólo tienen la inteligencia de la vida material. En el hombre, la inteligencia da lugar a la vida moral.”


605. Si se consideran todos los puntos de contacto que existen entre el hombre y los animales, ¿no se podría pensar que el hombre posee dos almas, el alma animal y el alma espírita, y que si no tuviera esta última podría vivir, pero como los irracionales? Dicho de otro modo, ¿no se podría pensar que el animal es un ser semejante al hombre, pero sin el alma espírita? De ahí resultaría que los instintos buenos y malos del hombre serían el efecto del predominio de una u otra de esas dos almas.
“No, el hombre no tiene dos almas. Con todo, el cuerpo posee sus instintos, que son el resultado de la sensación de los órganos. Sólo hay en él una doble naturaleza: la naturaleza animal y la naturaleza espiritual. Por su cuerpo, participa de la naturaleza de los animales y de los instintos que les son propios. Por su alma, participa de la naturaleza de los Espíritus.”


[605a] – Así, el hombre, además de luchar contra sus propias imperfecciones, de las que el Espíritu debe despojarse, ¿tiene que luchar también contra la influencia de la materia?
“Así es. Cuanto más inferior es el hombre, más estrechos son los lazos entre el Espíritu y la materia. ¿Acaso no lo veis? No, el hombre no tiene dos almas. El alma siempre es única en cada ser. El alma del animal y la del hombre son distintas una de otra, de modo que el alma de uno no puede animar el cuerpo creado para la otra. No obstante, si bien el hombre no tiene un alma animal que lo coloque, por sus pasiones, al nivel de los animales, tiene su cuerpo, que suele rebajarlo hasta ellos, pues su cuerpo es un ser dotado de vitalidad que tiene instintos, pero instintos no inteligentes y limitados al cuidado que requiere su conservación(5).” 

(5) Los Espíritus plantean aquí un problema filosófico, el del “ser del cuerpo”, que el desarrollo de la filosofía espírita tiende a esclarecer. Hay obras especializadas sobre el tema en la Colección Filosófica Edicel, Editora Cultural Espírita, Ltda. Sao Paulo, Brasil. [N. de J. H. Pires. 1981]


Al encarnar en el cuerpo del hombre, el Espíritu le aporta el principio intelectual y moral que lo hace superior a los animales. Las dos naturalezas que hay en el hombre dan a sus pasiones dos orígenes diferentes: unas proceden de los instintos de la naturaleza animal; otras, de las impurezas del Espíritu encarnado en él, el cual simpatiza en mayor o menor medida con los groseros apetitos animales. El Espíritu, al purificarse, se libera poco a poco de la influencia de la materia. Bajo esa influencia, se acerca a los irracionales. Desprendido de ella, se eleva a su verdadero destino.


606. Los animales, ¿de dónde sacan el principio inteligente que constituye la especie particular de alma de que están dotados?
“Del elemento inteligente universal.”


[606a] – La inteligencia del hombre y la de los animales, ¿emanan, pues, de un principio único?
“Sin ninguna duda, pero en el hombre ha recibido una elaboración que la eleva por encima de la que anima a los irracionales.”


607. Se ha dicho que el alma del hombre, en su origen, equivale al estado de infancia en la vida corporal, que su inteligencia apenas se manifiesta y que se ejercita para la vida.  ¿Dónde cumple el Espíritu esa primera fase?
“En una serie de existencias que preceden al período que vosotros llamáis humanidad.”


[607a] – De ese modo, el alma parece haber sido el principio inteligente de los seres inferiores de la creación.
“¿Acaso no hemos dicho que en la naturaleza todo se eslabona y tiende a la unidad? En esos seres, a los que estáis lejos de conocer por completo, el principio inteligente se elabora, se individualiza poco a poco y se ejercita para la vida, como ya hemos dicho. En cierto modo, se trata de un trabajo preparatorio, como el de la germinación, a consecuencia del cual el principio inteligente sufre una transformación y se convierte en Espíritu. Entonces comienza para él el período de humanidad, y con este la conciencia de su porvenir, la distinción entre el bien y el mal, así como la responsabilidad de sus actos, del mismo modo que después del período infantil viene la adolescencia, luego la juventud y, por último, la edad madura. Por otra parte, en este origen no hay motivo alguno para que el hombre se sienta humillado. ¿Acaso los grandes genios se sienten humillados por haber sido embriones informes en el seno materno? Si hay algo que debe humillar al hombre, es su inferioridad ante Dios y su impotencia para sondear la profundidad de sus designios y la sabiduría de las leyes que rigen la armonía del universo. Reconoced la grandeza de Dios en esa admirable armonía que hace que en la naturaleza todo sea solidario. Creer que Dios haya podido hacer algo sin un objetivo, así como crear seres inteligentes sin porvenir, sería blasfemar de su bondad, que se extiende sobre todas sus criaturas(6).”

(6) Acerca de la evolución anímica y espiritual de los animales, ALLAN KARDEC expuso lo siguiente: “Este sistema, basado en la gran ley de unidad que preside a la Creación, es preciso convenir que está conforme con la bondad y la justicia del Creador; así da una salida, un objetivo y un destino a los animales: éstos dejan de ser criaturas desheredadas, encontrando en el porvenir que les está reservado una compensación a sus sufrimientos”. (Ver El Génesis, cap. XI, ítem 23).

Notables pensadores espíritas han profundizado sobre este aspecto del pensamiento espiritista, tales como el ingeniero GABRIEL DELANNE en su libro La Evolución anímica, el doctor GUSTAVO GELEY en su obra Del Inconsciente al Consciente, el filósofo español MANUEL GONZÁLEZ SORIANO en su tratado El Espiritismo es la Filosofía, etcétera. [N. de la Editora Argentina. 1981]



[607b] – Ese período de humanidad, ¿comienza en la Tierra?
“La Tierra no es el punto de partida de la primera encarnación humana. El período de humanidad comienza, por lo general, en mundos aún más inferiores que este. Con todo, eso no constituye una regla absoluta, y podría suceder que un Espíritu, desde el comienzo de su período humano, fuese apto para vivir en la Tierra. Un caso así no es frecuente; sería más bien una excepción.”


608. Después de la muerte, ¿tiene el Espíritu del hombre conciencia de las existencias propias que precedieron a las de su período de humanidad?
“No, porque sólo a partir de ese período comienza su vida como Espíritu. Incluso, apenas se acuerda de sus primeras existencias como hombre, del mismo modo que una persona adulta ya no se acuerda de los primeros tiempos de su infancia, y menos aún del tiempo que pasó dentro del seno materno. Por eso los Espíritus os dicen que no saben cómo comenzaron.” 


609. El Espíritu, una vez que ha entrado en el período de humanidad, ¿conserva vestigios de lo que era antes, es decir, del estado en que se encontraba durante el período que podríamos llamar prehumano?
“Depende de la distancia que separa los dos períodos y del progreso realizado. Durante algunas generaciones el Espíritu puede conservar un reflejo más o menos pronunciado del estado primitivo, porque en la naturaleza nada se hace por transición brusca(7). Siempre hay eslabones que conectan los extremos de la cadena de los seres y de los acontecimientos. No obstante, esos vestigios se borran con el desarrollo del libre albedrío. Los progresos iniciales se realizan con lentitud, pues todavía no son secundados por la voluntad, y siguen una progresión más rápida a medida que el Espíritu adquiere una más perfecta conciencia de sí mismo.”

(7) La dialéctica marxista contraría, aparentemente, este principio con su afirmación de que la Naturaleza “da saltos”. En realidad, tales saltos son cualitativos y derivan de la acumulación de pequeñas modificaciones cuantitativas, o sea, de una cadena de acciones y reacciones. ENGELS manifestó: “Aun con toda su gradación, la transición de una forma de movimiento a otra se presenta siempre como un salto, que se resuelve en revolución”. Esta teoría justifica la revolución social. Pero esa misma revolución, según el marxismo, sólo puede darse en condiciones especiales, preparadas por una larga serie de acontecimientos. De modo, pues, que incluso ante la concepción materialista revolucionaria sigue siendo válido en su esencia el principio espírita: “… nada en la Naturaleza se hace por transición brusca”. Todo “salto” es el final de una cadena de acciones y reacciones. [N. de J. H. Pires. 1981]



610. Por consiguiente, los Espíritus que han dicho que el hombre es un ser aparte en el orden de la creación, ¿se han equivocado?
“No, pero la cuestión no había sido desarrollada. Además, hay cosas que sólo pueden venir a su tiempo. El hombre es, en efecto, un ser aparte, pues tiene facultades que lo distinguen de los demás seres y tiene otro destino. La especie humana es la que Dios ha escogido para la encarnación de los seres que pueden conocerlo.”



Metempsicosis(8)

(8) Transmigración del alma de un cuerpo al otro. «El dogma de la metempsicosis es de origen hindú. Esta creencia pasó de la India a Egipto, de donde más tarde Pitágoras la importó a Grecia.  Los discípulos de este filósofo enseñan que el Espíritu, cuando se ha liberado de los lazos del cuerpo, va al imperio de los muertos a esperar, en un estado intermediario de duración más o menos prolongada, el momento oportuno para animar otros cuerpos de hombres o de animales, hasta que se cumpla el tiempo de su purificación y de su regreso a la fuente de la vida».


611. El origen común –en el principio inteligente– de los seres vivos, ¿no constituye la consagración de la doctrina de la metempsicosis?
“Dos cosas pueden tener un mismo origen y no parecerse en modo alguno más tarde. ¿Quién reconocería al árbol, con sus hojas, flores y frutos, en el germen informe contenido en la semilla de donde salió? Desde el momento en que el principio inteligente alcanza el grado necesario para ser Espíritu y entrar en el período de humanidad, deja de tener relación con su estado primitivo: ya no es el alma de los animales, así como el árbol ya no es la semilla. Al hombre sólo le queda del animal el cuerpo, así como las pasiones que nacen de la influencia del cuerpo y del instinto de conservación inherente a la materia. No se puede decir, pues, que determinado hombre es la encarnación del Espíritu de determinado animal. Por consiguiente, la metempsicosis, tal como se la entiende, no es correcta.”


612. El Espíritu que animó el cuerpo de un hombre, ¿podría encarnar en el de un animal?
“Eso sería retroceder, y el Espíritu no retrocede. El río no remonta su curso.” 


613. Por errónea que sea la idea vinculada a la metempsicosis, ¿no sería el resultado del sentimiento intuitivo de las diversas existencias del hombre?
“Ese sentimiento intuitivo se encuentra en dicha creencia como en muchas otras. Sin embargo, el hombre lo ha desnaturalizado, así como a la mayor parte de sus ideas intuitivas.”

La metempsicosis sería verdadera si se entendiese con esa palabra la progresión del alma de un estado inferior a uno superior; progresión en la que el alma adquiere desarrollos que transforman su naturaleza. Por el contrario, es falsa en el sentido de la transmigración directa del animal al hombre, y viceversa, pues eso implica la idea de un retroceso o de fusión. Ahora bien, como esa fusión no puede tener lugar entre los seres corporales de una y otra especie, ello indica que se encuentran en grados no asimilables y que debe ocurrir lo mismo entre los Espíritus que los animan. Si un mismo Espíritu pudiera animarlos alternativamente, se deduciría de ahí una identidad de naturaleza que se traduciría en la posibilidad de la reproducción material. La reencarnación que enseñan los Espíritus se funda, por el contrario, en la marcha ascendente de la naturaleza y en la progresión del hombre dentro de su propia especie, lo que no lo despoja en absoluto de su dignidad. Lo que sí lo rebaja es el mal uso de las facultades que Dios le ha dado para su adelanto. Sea lo que fuere, la antigüedad y universalidad de la doctrina de la metempsicosis, así como los hombres eminentes que la han profesado, prueban que el principio de la reencarnación tiene sus raíces en la naturaleza misma. Por consiguiente, estos son argumentos en su favor más bien que contrarios.

El punto de partida del Espíritu es una de esas cuestiones que se relacionan con el principio de las cosas y que forman parte del secreto de Dios. no es dado al hombre conocerlas de una manera absoluta. Al respecto, sólo puede hacer suposiciones, construir sistemas más o menos probables. Los propios Espíritus se encuentran lejos de conocerlo todo y, en cuanto a lo que no saben, ellos también pueden formarse opiniones personales de mayor o menor sensatez.

Así, por ejemplo, no todos los Espíritus piensan lo mismo acerca de las relaciones que existen entre el hombre y los animales. Según algunos, el Espíritu sólo alcanza el período humano después de haberse elaborado e individualizado en los diferentes grados de los seres inferiores de la creación. Según otros, el Espíritu del hombre habría pertenecido siempre a la raza humana, sin pasar por la serie animal. 

El primero de esos sistemas tiene la ventaja de otorgarle un objetivo al porvenir de los animales, que de ese modo formarían los primeros eslabones de la cadena de los seres pensantes. El segundo está más de acuerdo con la dignidad(9) del hombre y puede resumirse de la siguiente manera:

(9) No nos perdamos en falsos escrúpulos, con palabras como irracionales, indignidad, bestialidad, etcétera, son formas de expresarse habituales que se tenían en la época de Kardec, lo realmente serio e importante es el fondo de la cuestión, pues encierra una nueva concepción, más digna y justa en todos los sentidos, sobre la naturaleza del ser humano, así como de su “parentesco” con los animales. [N. de Alberto Giordano. 1981]


Las diferentes especies de animales no proceden intelectualmente unas de otras por medio de la progresión. Así, el espíritu de la ostra no se convierte sucesivamente en  el espíritu del pez, del pájaro, del cuadrúpedo y del cuadrumano. Cada especie es un tipo absoluto, física y moralmente, cuyos individuos toman de la fuente universal la cantidad de principio inteligente que necesitan, según la perfección de sus órganos y la tarea que deben llevar a cabo en los fenómenos de la naturaleza. Una vez muertos, devuelven esa cantidad de principio inteligente a la masa. Los animales de los mundos más adelantados que el nuestro también constituyen razas distintas –apropiadas a las necesidades de esos mundos y al grado de adelanto de los hombres, de quienes son auxiliares–, pero que no proceden en modo alguno de los de la Tierra, espiritualmente hablando. No sucede lo mismo con el hombre. Desde el punto de vista físico, es evidente que el hombre integra un eslabón de la cadena de los seres vivos. En cambio, desde el punto de vista moral, entre el animal y el hombre hay solución de continuidad(10). Lo propio del hombre es el alma o Espíritu, chispa divina que le confiere el sentido moral y un alcance intelectual del que carecen los animales. El Espíritu es en el hombre el ser principal, preexistente y sobreviviente al cuerpo, y que conserva su individualidad. Ahora bien, ¿cuál es el origen del Espíritu? ¿Dónde está su punto de partida? ¿Se forma del principio inteligente individualizado? Ese es un misterio que sería inútil intentar desvelar y acerca del cual –como hemos dicho– sólo se pueden construir sistemas. Lo que es constante, lo que resulta a la vez del razonamiento y de la experiencia, es la supervivencia del Espíritu, la conservación de su individualidad después de la muerte, su facultad progresiva, su estado feliz o desdichado, proporcional a su adelanto en el camino del bien, así como todas las verdades morales que son la consecuencia de este principio. En cuanto a las relaciones misteriosas que existen entre el hombre y los animales, se trata –volvemos a decirlo– de uno de los secretos de Dios, así como lo son muchas otras cosas cuyo conocimiento actual no interesa en modo alguno para nuestro adelanto, y acerca de las cuales sería inútil insistir.(11)

(10) La expresión sin solución de continuidad significasin interrupción’, por lo que se aplica a aquello que se mantiene, continúa o permanece.

Sin embargo, en ocasiones se omite la preposición sin y se utiliza erróneamente la expresión solución de continuidad, que tiene el sentido opuesto, esto es, ‘interrupción o falta de continuidad’, como explica el diccionario académico.

(11) El libro de los Espíritus contiene en sí toda la Doctrina, pero no todos los principios del Espiritismo están en él suficientemente desarrollados. La Codificación es progresiva. Vemos el aspecto científico desarrollarse en El libro de los Médiums y en El Génesis. El aspecto religioso, en El Evangelio según el Espiritismo y El Cielo y el Infierno. Para esclarecimiento del tema del origen del hombre debe el lector consultar el Capítulo VI de El Génesis, la parte relativa a la “Creación Universal” (comunicación de Galileo recibida por Flammarion e incorporada por Kardec a la Codificación), el Capítulo X, “Génesis orgánico”, en especial los párrafos 26 y siguientes, que se refieren al “Hombre corporal”, y el Capítulo XI, “Génesis espiritual”. Asimismo, es aconsejable la lectura de La evolución anímica¸ de GABRIEL DELANNE, obra subsidiaria a la Codificación. En Después de la muerte, de LEÓN DENIS, el Capítulo XI de la Segunda Parte, titulado “La pluralidad de existencias”. Nótese incluso cómo concuerdan las enseñanzas que se acaban de leer aquí, acerca del problema de la metempsicosis, con la constante afirmación de los Espíritus en este libro, de que “todo se eslabona en la Naturaleza”. [N. de J. H. Pires. 1981]

 

REFLEXIÓN PERSONAL: 
Como dicen los Espíritus elevados en el Ítem 608, si la vida como espíritu comienza en la humanidad, pero previamente ya existíamos sin ser espíritu, no es que Dios nos cree como espíritu, si no que nos transforma en espíritu.
Por lo tanto, como Espíritu no hemos pasado ni por el reino mineral, ni vegetal ni animal, solo a partir de la humanidad.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO