FATALIDAD





FATALIDAD




Sin ninguna duda hay leyes naturales e inmutables que Dios no puede anular a capricho de cada uno; pero de esto a creer que todas las circunstancias de la vida están sometidas a la fatalidad, es grande la distancia. Si así fuese, el hombre sólo sería un instrumento pasivo, sin libre albedrío y sin iniciativa. En esta hipótesis no habría más que doblar la cabeza al golpe de los acontecimientos, sin evitarlos, y, por lo tanto, no se hubiera procurado desviar el rayo. No ha dado Dios al hombre el juicio y la inteligencia para no servirse de ellos, ni la voluntad para no querer, ni la actividad para estar en la inacción. Siendo libre el hombre para obrar en un sentido o en otro, sus actos tienen consecuencias subordinadas a lo que hace o deja de hacer; hay acontecimientos que por su iniciativa escapan forzosamente a la fatalidad sin que por esto se destruya la armonía de las leyes universales, como si se adelanta o retrasa la saeta de un reloj, tampoco se destruye la ley del movimiento sobre la cual está establecido el mecanismo. Dios puede acceder a ciertas súplicas sin derogar la inmutabilidad de las leyes que rigen el conjunto, quedando siempre su acción subordinada a su voluntad.

Sería ilógico deducir de esta máxima: "Todas las cosas que pidiereis orando, creed que las recibiréis y os vendrán", que basta pedir para obtener como sería injusto acusar a la Providencia si no accede a lo que se le pide, puesto que sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Hace lo mismo que un padre prudente que rehúsa a su hijo las cosas contrarias al interés de éste. Generalmente el hombre sólo ve el presente; más si el sufrimiento es útil para su futura felicidad, Dios le dejará que sufra, como el cirujano deja sufrir al enfermo en la operación que debe conducirle a la curación.

Lo que Dios le concederá, si se dirige a Él con confianza, es valor, paciencia y resignación. También le concederá los medios para que él mismo salga del conflicto, con ayuda de las ideas que le sugiere por medio de los buenos espíritus, dejándole de este modo todo el mérito; Dios asiste a los que se ayudan a sí mismos, según esta máxima: "Ayúdate y el cielo te ayudará", y no a aquellos que todo lo esperan de un socorro extraño, sin hacer uso de sus propias facultades; pero casi siempre se preferiría el ser socorrido por un milagro sin que nos costase ningún trabajo.

¿Pueden obtenerse curas por medio de la plegaria solamente?
Sí, algunas veces, si Dios lo permite. Puede suceder, sin embargo, que para el enfermo sea bueno seguir sufriendo, en cuyo caso suponéis que vuestra plegaria no fue escuchada.

¿Hay para eso fórmulas de plegarias más eficaces que otras?
Sólo la superstición puede atribuir virtudes a ciertas palabras, y sólo los Espíritus ignorantes o mentirosos pueden alimentar semejantes ideas mediante la prescripción de fórmulas. Con todo, si se trata de personas poco ilustradas e incapaces de comprender las cosas puramente espirituales, puede suceder que el empleo de una determinada fórmula contribuya a infundirles confianza. En ese caso, la eficacia no reside en la fórmula, sino en la fe, que aumenta gracias a la idea asociada al uso de la fórmula.

¿Existe una fatalidad en los acontecimientos de la vida, conforme al sentido que se da a esa palabra? Es decir, todos los acontecimientos, ¿están determinados con antelación? En ese caso, ¿qué sucede con el libre albedrío?
La fatalidad sólo existe en la elección de sufrir tal o cual prueba, que el Espíritu ha hecho al encarnar. Al elegirla, el Espíritu se traza una especie de destino, que es la consecuencia misma de la situación en que se encontrará. Me refiero a las pruebas físicas, porque con respecto a las pruebas morales y a las tentaciones, dado que el Espíritu conserva su libre albedrío acerca del bien y del mal, siempre es dueño de ceder o de resistir. Un Espíritu bueno, al verlo flaquear, puede acudir en su ayuda, pero no puede influir en él hasta el punto de adueñarse de su voluntad. Un Espíritu malo, es decir, inferior, al mostrarle y exagerarle un peligro físico, puede hacerlo vacilar y atemorizarlo. No obstante, la voluntad del Espíritu encarnado no deja por ello de estar libre de todo obstáculo.

Hay personas a quienes parece perseguir una fatalidad, independientemente de su manera de obrar. ¿Está la desdicha en su destino? 
Tal vez sean pruebas que deben sufrir y que han elegido. Volvéis a culpar al destino de lo que casi siempre no es más que la consecuencia de vuestras propias faltas. En los males que te afligen, trata de conservar pura la conciencia, y eso será parte de tu consuelo.
Las ideas correctas o falsas que nos formamos acerca de las cosas son la causa de nuestros triunfos o fracasos, conforme a nuestro carácter y nuestra posición social. Consideramos más sencillo y menos humillante para nuestro amor propio atribuir nuestros fracasos a la suerte o al destino, antes que a nuestras propias faltas. Si bien la influencia de los Espíritus a veces contribuye a ello, siempre podemos sustraernos a esa influencia rechazando las ideas que nos sugieren, cuando estas son malas. 

Algunas personas se libran de un peligro mortal para caer en otro. Parece como si no pudieran escapar de la muerte. ¿No hay en eso una fatalidad?
Sólo es fatal, en el verdadero sentido de la palabra, el instante de la muerte. Cuando ese momento ha llegado, ya sea por un medio o por otro, no podéis sustraeros a él.

Así pues, sea cual fuere el peligro que nos amenace, ¿no moriremos si no nos ha llegado la hora?
No, no perecerás. Tienes de ello miles de ejemplos. Sin embargo, cuando haya llegado la hora de tu partida, nada podrá impedirlo. Dios sabe por anticipado el tipo de muerte con que partirás de la Tierra, y a menudo tu Espíritu también lo sabe, porque le es revelado cuando elige una existencia determinada.

Dado que la hora de la muerte es indefectible, ¿se sigue de ahí que las precauciones que tomemos para evitarla sean inútiles? 
No, porque las precauciones que tomáis os son sugeridas con miras a evitar la muerte que os amenaza. Son uno de los medios para que no ocurra.

¿Cuál es el objetivo de la Providencia al hacernos correr peligros que no tendrán ninguna consecuencia? 
Cuando tu vida está expuesta a un riesgo, se trata de una advertencia que tú mismo deseaste a fin de apartarte del mal y hacerte mejor. Cuando te libras de ese riesgo, mientras aún te encuentras bajo la influencia del peligro que has corrido, piensas con mayor o menor intensidad en ser mejor, conforme a la mayor o menor intensidad de la acción que los Espíritus buenos ejercen sobre ti. Pero cuando se acerca un Espíritu malo –se sobrentiende que digo malo en el sentido del mal que todavía hay en él–, piensas que volverás a librarte de otros peligros en el futuro, y nuevamente das rienda suelta a tus pasiones. Mediante los peligros que corréis, Dios os recuerda vuestra debilidad y la fragilidad de vuestra existencia. Si examinamos la causa y la naturaleza del peligro, veremos que casi siempre sus consecuencias habrían sido el castigo de una falta cometida o de un deber descuidado. Dios os advierte de ese modo para que reflexionéis acerca de vosotros mismos y os enmendéis.

El Espíritu, ¿sabe por anticipado el tipo de muerte con que habrá de sucumbir?
Sabe que la clase de vida que eligió lo expone a morir de una manera más que de otra. No obstante, también conoce las luchas que habrá de sostener para evitarlo, y que, si Dios lo permite, no sucumbirá.” 

Hay hombres que afrontan el peligro de las batallas persuadidos de que no ha llegado su hora. ¿Tiene algún fundamento esa confianza?
Muy a menudo el hombre tiene el presentimiento de su fin, como puede tener el de que aún no morirá. Ese presentimiento procede de sus Espíritus protectores, los cuales quieren advertirle que esté listo para partir, o le infunden valor en los momentos en que más lo necesita. También puede proceder de la intuición que tiene de la existencia que eligió, o de la misión que ha aceptado y que sabe que deberá cumplir.” 

¿A qué se debe que quienes presienten su muerte le temen, por lo general, menos que los otros?
Quien teme a la muerte es el hombre y no el Espíritu. El que la presiente, piensa más como Espíritu que como hombre: comprende su liberación y la aguarda.

Si la muerte no puede evitarse cuando debe ocurrir, ¿sucede lo mismo con todos los accidentes que sufrimos en el transcurso de la vida?
Cuando se trata de cosas bastante insignificantes, nosotros podemos preveniros de ellas, y a veces hacemos que las evitéis dirigiendo vuestro pensamiento, pues no nos agrada el sufrimiento material. No obstante, eso es poco relevante para la vida que habéis elegido. La fatalidad, en verdad, sólo consiste en la hora en que debéis aparecer en la Tierra, así como en la que habréis de desaparecer de ella.

¿Hay hechos que deben suceder forzosamente y que la voluntad de los Espíritus no puede evitar?
Sí, pero que tú, en el estado de Espíritu, has visto y presentido cuando hiciste tu elección. Sin embargo, no creas que todo lo que sucede está escrito, como dicen. Un acontecimiento suele ser la consecuencia de algo que has hecho mediante un acto de tu voluntad libre, de modo que, si no hubieras hecho eso, el acontecimiento no habría tenido lugar. Si te quemas un dedo, no es más que el resultado de tu imprudencia y el efecto de la materia. Sólo los grandes dolores, los acontecimientos importantes, que pueden influir en la moral, han sido previstos por Dios, porque son útiles para tu purificación y tu esclarecimiento.

El hombre, mediante su voluntad y sus actos, ¿puede evitar que tengan lugar acontecimientos que debían ocurrir, y a la inversa?
Sí, puede hacerlo, en caso de que esa desviación aparente se integre a la vida que ha elegido. Además, para hacer el bien –como debe ser y por tratarse del único objetivo de la vida– puede impedir el mal, sobre todo aquel que contribuiría a un mal mayor.

El hombre que cometió un asesinato, ¿sabía, cuando eligió su existencia, que se convertiría en un asesino? 
No. Sabía que si optaba por una vida de lucha tendría la posibilidad de matar a uno de sus semejantes, pero ignoraba si lo haría, porque el hombre casi siempre delibera antes de cometer el crimen. Ahora bien, el que delibera acerca de algo siempre es libre de hacerlo o no. Si el Espíritu supiera por anticipado que, como hombre, habrá de cometer un asesinato, estaría predestinado a ello. Sabed, pues, que nadie está predestinado al crimen, y que todo crimen, así como cualquier otro acto, es en todos los casos el resultado de la voluntad y del libre albedrío.
Además, vosotros siempre confundís dos cosas muy distintas: los acontecimientos materiales de la vida y los actos de la vida moral. Si a veces existe la fatalidad, es en esos acontecimientos materiales, cuya causa es ajena a vosotros, y que son independientes de vuestra voluntad. En cuanto a los actos de la vida moral, emanan siempre del propio hombre, quien, por consiguiente, siempre tiene la libertad de elección. En relación con esos actos, pues, nunca existe la fatalidad.

Hay personas a las cuales nada les sale bien. Un genio malo parece perseguirlas en todas sus empresas. ¿Se puede denominar a eso fatalidad?
Es fatalidad, si así quieres denominarla. Pero es el resultado de la elección de la clase de existencia, porque esas personas han querido ser probadas mediante una vida de decepciones, a fin de ejercitar la paciencia y la resignación. Con todo, no creas que esa fatalidad sea absoluta. Suele ser el resultado del camino equivocado que han tomado y que no está a la altura de su inteligencia y sus aptitudes. El que quiere cruzar a nado un río, sin saber nadar, tiene muchas posibilidades de ahogarse. Así sucede en la mayoría de los acontecimientos de la vida. Si el hombre sólo emprendiera obras que estuviesen a la altura de sus facultades, por lo general tendría éxito. Pero se pierde por el amor propio y la ambición, que lo desvían del camino y hacen que confunda el deseo de satisfacer ciertas pasiones con una vocación. Fracasa por su culpa. No obstante, en lugar de admitir su error, prefiere acusar de ello a su estrella. Es el caso de quien se muere de hambre porque quiso ser un mal poeta en vez de ganarse honradamente la vida como un obrero eficiente. Habría lugar para todos si cada uno supiera ocupar el lugar que le corresponde.

Las costumbres sociales, ¿no suelen obligar al hombre a seguir un camino antes que otro? ¿No está él sometido al control de la opinión cuando elige sus ocupaciones? Lo que llamamos respeto humano, ¿no es un obstáculo para el ejercicio del libre albedrío?
Los hombres crean las costumbres sociales, no Dios. Si se someten a ellas es porque les conviene, lo cual también constituye un acto de su libre albedrío, puesto que si lo quisieran podrían liberarse de esas costumbres. Entonces, ¿por qué se quejan? No deben acusar a las costumbres sociales, sino a su tonto amor propio, que hace que prefieran morirse de hambre antes que renunciar a cumplirlas. Nadie les toma en cuenta ese sacrificio hecho a favor de la opinión. En cambio, Dios sí tomaría en cuenta el sacrificio de su vanidad. Esto no quiere decir que haya que desafiar a esa opinión innecesariamente, como lo hacen algunas personas que tienen más originalidad que verdadera filosofía. Hay tanto desatino en hacer que a uno lo señalen con el dedo o lo miren cual, si fuera un bicho raro, como sabiduría en descender por propia voluntad y sin quejarse, cuando uno no puede mantenerse en lo alto de la escala.” 

Hay personas a quienes la suerte les es contraria. En cambio, a otras parece favorecerlas, pues todo les sale bien. ¿A qué se debe esto último?
A menudo es porque son más ingeniosas. Aunque también puede tratarse de una clase de prueba. El éxito las embriaga. Se fían de su destino y más tarde suelen pagar esos mismos éxitos con crueles reveses, que habrían podido evitar con prudencia.

¿Cómo explicar la suerte que favorece a algunas personas en circunstancias en las que no intervienen en modo alguno la voluntad ni la inteligencia, en el juego, por ejemplo?
Algunos Espíritus han elegido por anticipado determinados tipos de placer. La suerte que los favorece es una tentación. El que gana como hombre, pierde como Espíritu. Se trata de una prueba para su orgullo y su codicia.

Así pues, la fatalidad que parece presidir los destinos materiales de nuestra vida, ¿sería también un efecto de nuestro libre albedrío? 
Tú mismo has elegido tu prueba. Cuanto más ruda sea y cuanto mejor la soportes, tanto más te elevarás. Los que pasan su vida en la abundancia y la felicidad humana son Espíritus cobardes que permanecen estacionarios. Así, el número de infortunados es muy superior al de los dichosos de la Tierra, dado que la inmensa mayoría de los Espíritus buscan la prueba que les será más fructífera. Conocen demasiado bien la futilidad de vuestras grandezas y placeres. Además, hasta la vida más feliz inevitablemente es agitada y desordenada: incluso en ausencia del dolor.

¿De dónde proviene la expresión “nacer con buena estrella”?
Antigua superstición que relacionaba las estrellas con el destino de cada hombre. Alegoría que algunas personas toman tontamente al pie de la letra.


Bibliografía:
El evangelio según el espiritismo
El libro de los Médiums
El libro de los Espíritus

AMOR, CARIDAD y TRABAJO






Magnetizadores y Médiumns Curativos o Sanadores





MAGNETIZADORES
y
MÉDIUMNS CURATIVOS o SANADORES




El fluido universal, es el elemento primitivo del cuerpo carnal y del periespíritu, pues éstos sólo son transformaciones de aquél. Por la identidad de su naturaleza, este fluido condensado en el periespíritu puede suministrar al cuerpo los principios regeneradores. El agente propulsor es el espíritu, encarnado o desencarnado, que infiltra en un cuerpo deteriorado una parte de la sustancia de su envoltura fluídica. La curación se opera por la sustitución de una molécula enferma por otra molécula sana. El poder curativo dependerá de la pureza de la sustancia inoculada y también de la energía de la voluntad, que provoca una emisión fluídica más abundante y otorga una fuerza de penetración mayor, y, finalmente, de las intenciones que animan al curador, ya sea hombre o espíritu. Los fluidos que emanan de una fuente impura son algo así como medicamentos alterados.

Los efectos de la acción fluídica sobre los enfermos son extremadamente variados, según las circunstancias. Esta acción es lenta, a veces, y requiere un tratamiento continuado; pero otras, es rápida como una corriente eléctrica. Hay personas dotadas de un poder tal, que obtienen en ciertos enfermos curaciones instantáneas con sólo imponerles las manos y aún con el solo acto de la voluntad. Entre los dos extremos de esa facultad, hay infinidad de matices. Todas las curaciones de este tipo son variedades del magnetismo y sólo difieren por el poder y la rapidez de la acción. El principio es siempre el mismo: es el fluido el que juega el papel de agente terapéutico. El efecto está subordinado a la calidad del mismo y las circunstancias.

La acción magnética puede verificarse de diferentes maneras:

1) Por el fluido del mismo magnetizador; es el llamado magnetismo humano, cuya acción está subordinada a la potencia y, sobre todo, a la calidad del fluido.

2) Por el fluido de los espíritus que actúan directamente y sin intermediario sobre un encarnado, ya sea para curar o para calmar un sufrimiento, para provocar el sueño sonambúlico espontáneo o ejercer una influencia física o moral. Se le denomina magnetismo espiritual, y su potencia depende de las cualidades del espíritu.

3) Por el fluido que los espíritus proyectan sobre el magnetizador, a quienes éste sirve de conductor. Es el llamado magnetismo mixto, semiespiritual o humano-espiritual. El fluido espiritual, combinado con el fluido humano, otorga a este último las cualidades que le faltan. El concurso de los espíritus, en circunstancias parecidas, es a veces espontáneo, pero generalmente se produce por la evocación del magnetizador.


Los médiums que obtienen indicaciones de remedios de parte de Espíritus no son lo que se llaman médiums sanadores, pues no curan por sí mismos; son simples médiums escribientes que tienen una aptitud más específica que otros para ese tipo de comunicaciones y que, por esa razón, se pueden llamar médiums recetantes, como otros son médiums poetas o dibujantes. La mediumnidad curativa se ejerce por la acción directa del médium sobre el enfermo, por medio de una especie de magnetización de hecho o de pensamiento.

Quien dice médium dice intermediario. Hay esta diferencia entre el magnetizador propiamente dicho y el médium sanador: el primero magnetiza con su fluido personal y el segundo, con el fluido de los Espíritus, al cual sirve de conductor. El magnetismo producido por el fluido de las personas es el magnetismo humano; aquel que proviene del fluido de los Espíritus es el magnetismo espiritual. 

El fluido magnético tiene, pues, dos fuentes muy distintas: los Espíritus encarnados y los Espíritus desencarnados. Esa diferencia de origen produce una diferencia muy grande en la calidad del fluido y en sus efectos. El fluido humano siempre está impregnado, en mayor o menor grado, de las impurezas físicas y morales del encarnado; el de los buenos Espíritus es necesariamente más puro y, por eso mismo, tiene propiedades más activas que producen una cura más rápida. Pero, al pasar por intermedio del encarnado, puede alterarse como un agua limpia que pasa por un recipiente impuro, como todo remedio se altera si ha pasado un tiempo en un recipiente sucio y pierde, en parte, sus propiedades benéficas. De eso se deduce que, para todo verdadero médium sanador, hay la necesidad absoluta de trabajar en su depuración, es decir, en su mejoramiento moral, según el principio general: limpiad el recipiente antes de serviros, si deseáis tener algo bueno.

El fluido espiritual es más depurado y benéfico tanto en cuanto que el Espíritu que lo suministra es, él mismo, más puro y más liberado de la materia. Se concibe que el fluido espiritual de los Espíritus inferiores debe parecerse al de las personas y puede tener propiedades maléficas, si el Espíritu es impuro y animado de malas intenciones. Por la misma razón, las cualidades del fluido humano presentan matices infinitos según las cualidades físicas y morales del individuo; es evidente que el fluido rezumado de un cuerpo malsano puede inocular principios mórbidos en el magnetizado. Las cualidades morales del magnetizador, es decir, la pureza de intención y de sentimiento, el deseo ardiente y desinteresado de aliviar a su semejante, unidos a la salud del cuerpo, dan al fluido un poder reparador que, en ciertos individuos, puede acercarse a las cualidades del fluido espiritual. Por lo tanto, sería un error considerar al magnetizador como una simple máquina de transmisión fluídica. En eso como en todas las cosas, el producto va conforme al instrumento y al agente productor. Por esos motivos, habría imprudencia en someterse a la acción magnética del primer desconocido; aparte de los conocimientos prácticos indispensables, el fluido del magnetizador es como la leche de una nodriza: saludable o insalubre. 

Al ser el fluido humano menos activo, exige una magnetización constante y un verdadero tratamiento, a veces muy largo; el magnetizador, debido a que consume su propio fluido, se agota y se fatiga, pues es de su propio elemento vital que él da; es por eso que debe, de tiempo en tiempo, recuperar sus fuerzas. El fluido espiritual, más potente a causa de su pureza, produce efectos más rápidos y frecuentemente casi instantáneos. Al no ser ese fluido el del magnetizador, resulta que la fatiga es casi nula. 

El Espíritu puede actuar directamente, sin intermediario, sobre un individuo, así como se lo puede constatar en muchas ocasiones, ya sea para aliviarlo, curarlo si eso se puede, o para producir el sueño sonambúlico. Cuando actúa por un intermediario, es el caso de la mediumnidad curativa.

El médium sanador recibe el influjo fluídico de los Espíritus, mientras que el magnetizador extrae todo de sí mismo. Pero los médiums sanadores, en la estricta acepción de la palabra, es decir, aquellos cuya personalidad se borra completamente ante la acción espiritual, son extremadamente raros, porque esa facultad, elevada al más alto grado, requiere de un conjunto de cualidades morales que rara vez se encuentran en la Tierra; éstos pueden obtener, únicamente por la imposición de manos, esas curas instantáneas que nos parecen prodigiosas; muy pocas personas pueden aspirar a esa gracia. Al ser el orgullo y el egoísmo las principales fuentes de imperfecciones humanas, resulta que aquellos que se vanaglorian de poseer ese don, que, a todos los lugares, van a preconizar las curas maravillosas que han hecho, o que dicen haber hecho, que buscan la gloria, la reputación o el provecho, están en las peores condiciones para obtener ese don, pues esa facultad es el privilegio exclusivo de la modestia, de la humildad, de la abnegación y del desinterés. Jesús decía a aquellos a quienes había curado: «Id a dar gracias a Dios y no lo digáis a nadie».

Por lo tanto, al ser la mediumnidad curativa pura una excepción en la Tierra, resulta que hay casi siempre una acción simultánea del fluido espiritual y del fluido humano; es decir, que los médiums sanadores son todos magnetizadores, en mayor o menor grado, es por eso que actúan según los procedimientos magnéticos; la diferencia está en la predominancia de uno o de otro fluido y en la mayor o menor rapidez de la cura. Todo magnetizador puede volverse médium sanador si sabe hacerse asistir por buenos Espíritus; en ese caso, los Espíritus vienen en su ayuda vertiendo sobre él el propio fluido de ellos, que puede decuplicar o centuplicar la acción del fluido puramente humano. 

Los Espíritus vienen hacia quienes quieren; ninguna voluntad puede obligarles; ceden a la oración si es fervorosa, sincera, pero jamás a la conminación. Resulta que la voluntad no puede producir la mediumnidad curativa y que nadie puede ser médium sanador con designio premeditado. Se reconoce al médium sanador por los resultados que obtiene y no por su pretensión de serlo.

Pero si la voluntad es ineficaz en cuanto al concurso de los Espíritus, es todopoderosa para imprimir al fluido, espiritual o humano, una buena dirección y una energía más grande.

En la persona apática y distraída, la corriente es apática; la emisión, débil; el fluido espiritual se detiene en esa persona, pero sin provecho para ella; en la persona de una voluntad enérgica, la corriente produce el efecto de una ducha. No se debe confundir la voluntad enérgica con la testarudez, pues la testarudez es siempre una consecuencia del orgullo o del egoísmo, mientras que el más humilde puede tener la voluntad de la abnegación. 

La voluntad, además, es todopoderosa para dar a los fluidos las cualidades específicas apropiadas a la naturaleza de la enfermedad. Ese punto, que es capital, está relacionado con un principio todavía poco conocido, pero que está en estudio: el de las creaciones fluídicas y de las modificaciones que el pensamiento puede hacer sufrir a la materia. El pensamiento, que provoca una emisión fluídica, puede operar ciertas transformaciones moleculares y atómicas, como se ve producir bajo la influencia de la electricidad, de la luz o del calor. 

La oración, que es un pensamiento, cuando es fervorosa, ardiente, hecha con fe, produce el efecto de una magnetización, no solamente porque llama el concurso de los buenos Espíritus, sino también porque dirige sobre el enfermo una corriente fluídica saludable. Llamamos vuestra atención respecto a este asunto sobre las oraciones contenidas en El Evangelio según el Espiritismo para los enfermos o los obsesos.

Si la mediumnidad curativa pura es el privilegio de las almas de élite, la posibilidad de dulcificar ciertos sufrimientos, incluso de curar, aunque de una manera no instantánea, ciertas enfermedades, está dada a todo el mundo, sin que haya necesidad de ser magnetizador. El conocimiento de los procedimientos magnéticos(1) es útil en los casos complicados, pero no es indispensable. Como está dado a todo el mundo hacer un llamado a los buenos Espíritus, orar y querer el bien, frecuentemente basta imponer las manos sobre un dolor para calmarlo; es lo que puede hacer todo individuo, si emplea en eso la fe, el fervor, la voluntad y la confianza en Dios. Se puede observar que la mayoría de los médiums sanadores inconscientes, aquellos que no se dan ninguna cuenta de su facultad y que se encuentran a veces en las condiciones más humildes y entre personas privadas de toda instrucción, recomiendan la oración y se ayudan a sí mismos al orar. Únicamente, la ignorancia de ellos les hace creer en la influencia de esta o de aquella fórmula; algunas veces, incluso, mezclan en eso prácticas evidentemente supersticiosas, que deben ser consideradas tal como merecen. 

Pero del hecho de que se habrá obtenido una vez, o incluso varias veces, resultados satisfactorios, sería temerario hacerse pasar por médium sanador y concluir que se puede vencer toda especie de mal. La experiencia prueba que, en la acepción estricta de la palabra, entre los mejores dotados, no hay médiums sanadores universales. Éste habrá devuelto la salud a un enfermo y no producirá nada en otro; aquél habrá curado un mal en un individuo y no curará el mismo mal otra vez, en la misma persona o en otra; otro, en fin, tendrá la facultad hoy, ya no la tendrá mañana y podrá recuperarla más tarde, según las afinidades o las condiciones fluídicas en las cuales se encuentre.

La mediumnidad curativa es una aptitud, como todos los tipos de mediumnidad, inherente al individuo, pero el resultado efectivo de esa aptitud es independiente de su voluntad. Indudablemente, se desarrolla por el ejercicio y, sobre todo, por la práctica del bien y de la caridad; pero como no podría tener la fijeza, ni la puntualidad de un talento adquirido por el estudio y del cual se es siempre poseedor, no podría volverse una profesión. Por lo tanto, sería algo engañoso que una persona se ostentara ante el público como médium sanador. 

La mediumnidad curativa razonada está íntimamente asociada con el Espiritismo, ya que se basa esencialmente en el concurso de los Espíritus; ahora bien, aquellos que no creen en los Espíritus, ni en su propia alma, y mucho menos en la eficacia de la oración, no podrían ponerse en las condiciones deseadas, pues no es algo que se pueda experimentar maquinalmente. Entre aquellos que creen en el alma y en su inmortalidad, ¿cuántos todavía hoy en día retrocederían de pavor ante un llamado a los buenos Espíritus, con el temor de atraer al demonio, y que creen todavía, de buena fe, que todas esas curas son obra del diablo? El fanatismo es ciego; no razona. No será siempre así, sin duda, pero pasará todavía tiempo antes de que la luz penetre en ciertos cerebros. Entretanto, hagamos el mayor bien posible con la ayuda del Espiritismo; hagamos el bien incluso a nuestros enemigos, aunque seamos pagados con ingratitud. Es el mejor medio de vencer ciertas resistencias y de probar que el Espiritismo no es oscuro, como algunos lo afirman.

La mediumnidad curativa consiste principalmente en el don que poseen ciertas personas de curar con un simple toque, con la mirada e incluso con un gesto, sin el auxilio de ninguna medicación. Se dirá, sin duda, que esto no es más que magnetismo. Es evidente que en este fenómeno el fluido magnético desempeña un papel importante. Pero cuando se lo analiza con cuidado, fácilmente se reconoce que en él hay algo más. La magnetización ordinaria es un verdadero tratamiento, continuado, regular y metódico. En cambio, en la mediumnidad curativa las cosas ocurren de un modo diferente por completo. Todos los magnetizadores son más o menos aptos para curar, siempre que sepan conducirse convenientemente, mientras que en los médiums curativos la facultad es espontánea, e incluso algunos la poseen sin jamás haber oído hablar del magnetismo. La intervención de un poder oculto, que caracteriza a la mediumnidad, se torna evidente en determinadas circunstancias, sobre todo si consideramos que la mayoría de las personas que con razón pueden ser calificadas de médiums curativos recurren a la plegaria, que es una verdadera evocación. 

Veamos las respuestas que nos dieron los Espíritus a las preguntas que les hicimos acerca de este asunto:

¿Podemos considerar que las personas dotadas de poder magnético forman una variedad de médiums?
No cabe duda.

Sin embargo, el médium es un intermediario entre los Espíritus y el hombre. Ahora bien, el magnetizador, dado que toma de sí mismo la fuerza que utiliza, no parece servir de intermediario a ningún poder extraño.
Es un error. El poder magnético reside, sin duda, en el hombre, pero es aumentado por la acción de los Espíritus a los que llama en su ayuda. Si magnetizas con el propósito de curar, por ejemplo, y evocas a un Espíritu bueno que se interesa por ti y por tu enfermo, ese Espíritu aumenta tu fuerza y tu voluntad, dirige tu fluido y le confiere las cualidades necesarias.

De todos modos, hay muy buenos magnetizadores que no creen en los Espíritus.
¿Supones entonces que los Espíritus sólo ejercen su acción sobre los que creen en ellos? Los que magnetizan para el bien son auxiliados por Espíritus buenos. Todo hombre que alimenta el deseo del bien los llama sin proponérselo, del mismo modo que, mediante el deseo del mal y las malas intenciones, llama a los malos.

El magnetizador que creyera en la intervención de los Espíritus, ¿se desempeñaría con mayor eficacia? 
Haría cosas que consideraríais milagros.

Algunas personas, ¿tienen realmente el don de curar con el simple toque, sin el empleo de los pases magnéticos?
Sin duda. ¿Acaso no tenéis al respecto numerosos ejemplos?

En ese caso, ¿existe una acción magnética, o sólo la influencia de los Espíritus?
Ambas cosas. Esas personas son verdaderos médiums, pues actúan bajo la influencia de los Espíritus, lo que no quiere decir que lo hagan a la manera de los médiums escribientes, según vosotros lo entendéis.

Ese poder, ¿puede ser transmitido?
El poder, no; pero sí el conocimiento de lo necesario para ejercerlo en caso de que se lo posea. Hay personas que dudarían de que tienen ese poder, si no fuera porque creen que les ha sido transmitido.

¿Pueden obtenerse curas por medio de la plegaria solamente?
Sí, algunas veces, si Dios lo permite. Puede suceder, sin embargo, que para el enfermo sea bueno seguir sufriendo, en cuyo caso suponéis que vuestra plegaria no fue escuchada.

¿Hay para eso fórmulas de plegarias más eficaces que otras?
Sólo la superstición puede atribuir virtudes a ciertas palabras, y sólo los Espíritus ignorantes o mentirosos pueden alimentar semejantes ideas mediante la prescripción de fórmulas. Con todo, si se trata de personas poco ilustradas e incapaces de comprender las cosas puramente espirituales, puede suceder que el empleo de una determinada fórmula contribuya a infundirles confianza. En ese caso, la eficacia no reside en la fórmula, sino en la fe, que aumenta gracias a la idea asociada al uso de la fórmula.


El magnetismo al igual que la mediumnidad curativa es una facultad o don que podemos tener, pero en grados muy diferentes, por lo que ambas facultades no deberían ser explotadas económicamente, como ocurre con la medicina por ser una ciencia, máxime la mediumnidad curativa por estar supeditada al concurso del plano espiritual.

Según la Doctrina Espírita, en los encarnados en los que la facultad de la mediumnidad está manifiesta ostensiblemente, normalmente es una prueba por la que tienen que pasar, y si la explotan o hacen mal uso de ella, tendrán que dar cuenta en el plano espiritual.


(1) Procedimientos magnéticos:
Es un fenómeno físico por el cual los objetos ejercen fuerzas de atracción o repulsión sobre otros materiales. 
Ejemplos:
Hay algunos materiales conocidos que han presentado propiedades magnéticas detectables fácilmente como el níquel, hierro, cobalto y sus aleaciones que comúnmente se llaman imanes.
Magnetismo:
El magnetismo también tiene otras manifestaciones en física, particularmente como uno de los dos componentes de la radiación electromagnética, como, por ejemplo, la luz.
Explicación:
Todos los electrones tienden a orientarse en la misma dirección, creando una fuerza magnética grande o pequeña dependiendo del número de electrones que estén orientados.


Bibliografía:
El Génesis de Allan Kardec
Revista Espírita 1862-5 (Colección de textos de Allan Kardec)
El Libro de los Médiums de Allan Kardec

AMOR, CARIDAD y TRABAJO







Paciencia y Resignación espírita







PACIENCIA y RESIGNACIÓN
ESPÍRITA





El dolor es una bendición que Dios envía a los elegidos; no os aflijáis, pues, cuando sufrís, sino por el contrario, bendecid a Dios Todopoderoso que os ha señalado el dolor en la tierra para la gloria en el cielo.

Sed pacientes; la paciencia también es una caridad, y vosotros debéis practicar la ley de caridad enseñada por Cristo, enviado de Dios. La caridad que consiste en la limosna que se da a los pobres, es la más fácil de todas: pero hay una mucho más penosa, y por consecuencia mucho más meritoria: es "la de perdonar a aquellos que Dios ha colocado a nuestro paso para ser instrumentos de nuestros sufrimientos y poner nuestra paciencia a prueba".

La vida es difícil, ya lo sé; se compone de mil frioleras que son alfilerazos que acaban por herir; pero es menester mirar los deberes que se nos han impuesto, los consuelos y las compensaciones que por otra parte tenemos, y entonces veremos que las bendiciones son mucho más numerosas que los dolores. La carga parece menos pesada cuando miramos a la altura que cuando doblamos la frente hacia el suelo.

Animo, amigos, Cristo es vuestro modelo; sufrió más que ninguno de vosotros, y nada tenía que echarse en cara, mientras que vosotros tenéis que expiar vuestro pasado y fortificaros para el porvenir. Sed, pues, pacíficos; sed cristianos; esta palabra lo enseña todo.

Con estas palabras: "Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados", Jesús indica al mismo tiempo la compensación que espera a los que sufren, y la resignación que hace bendecir el sufrimiento como preludio de la curación.

Estas palabras también pueden traducirse de este modo: Vosotros debéis consideraros felices sufriendo, porque vuestros dolores son deudas de vuestras faltas pasadas, y esos dolores sufridos con paciencia en la tierra os ahorran siglos de sufrimientos en la vida futura. Debéis, pues, teneros por felices, viendo que Dios reduce vuestra deuda, permitiéndoos que la paguéis ahora, lo que os asegurará la tranquilidad para el porvenir.

El hombre puede aliviar o aumentar las amarguras de sus pruebas según el modo como considere la vida terrestre. Sufre tanto más cuanto más larga ve la duración del sufrimiento; así, pues, el que se coloca en el punto de vista de la vida espiritual, abraza de una sola ojeada la vida corporal; la ve como un punto en el infinito, comprende su corta duración, y dice que ese momento penoso pasa muy pronto; la certeza de un porvenir próximo más feliz le sostiene y le anima, y en lugar de quejarse, da gracias al cielo por los dolores que le hacen adelantar. Para el que sólo ve la vida corporal, por el contrario, ésta le parece interminable, y el dolor pesa sobre él con toda su fuerza. Es resultado de ese modo de considerar la vida el disminuir la importancia de las cosas de este mundo, conducir al hombre a moderar sus deseos y a contentarse con su posición sin envidiar la de los otros; atenuando la impresión moral de los reveses y de los desengaños que experimenta, adquiere una calma y una resignación tan útiles a la salud del cuerpo como a la del alma; mientras que con la envidia, los celos y la ambición, él mismo se pone voluntariamente en el tormento y aumenta de este modo las miserias y las angustias de su corta existencia.

La falta de resignación vuelve estéril el sufrimiento, en cuyo caso hay que volver a empezar las pruebas.

En las tareas de la actividad humana, a veces, surgen para la criatura determinados escenarios de prueba para cuya travesía, no siempre bastará el conocimiento superior.

Es necesario que el alma se apoye en el bastón invisible de la paciencia, a fin de no resbalarse en sufrimientos mayores. Y por eso es que nos permitimos expresar reiterados consejos a los hermanos, domiciliados en el Plano Físico, a fin de que se dediquen al cultivo de la comprensión.

Si te encuentras bajo el impacto de conflictos domésticos, usa la tolerancia, tanto como te sea posible, ante aquellos que generen el campo de las vibraciones negativas, prestando auxilio de este modo, a la seguridad del equipo familiar, al que estás vinculado.

En las decepciones, sean cuales fueran, reflexiona en el valor de la ponderación respecto a tu propio beneficio.

Delante de los golpes que recibas, olvida injurias y agravios, y piensa en las oportunidades del trabajo que se te encargó como apoyo defensivo contra la desesperación.

Bajo acusaciones que reconozcas inmerecidas, olvida el mal y no alimentes el fuego de la discordia.

Cuando te falte actividad profesional, continúa actuando, tanto como pudieras, en las tareas de auxilio espontáneo a los otros, aprendiendo que la actividad noble atrae actividades nobles y, con eso, en breve, te reconocerán en nuevas posiciones de servicio, según tus necesidades.

Si el desánimo te amenaza por ese o aquel motivo, recuerda la importancia de tu concurso fraterno, en apoyo de alguien, y no te des el lujo de estancamientos improductivos.

Ante cualquier obstáculo a transponer en el camino, conserva la paciencia como compañera y guía y, mantén el pensamiento confiado en la Divina Providencia, siguiendo siempre adelante, apartando lejos de ti la tentación de fuga, y reconociendo en el efímero tiempo, que hay siempre un futuro mejor para cada uno de nosotros y que, en todas las tribulaciones de la existencia, vale la pena esperar por el socorro de Dios.

Oración: Dios mío, vos sois soberanamente justo; todo sufrimiento en la tierra debe, pues, tener su causa y su utilidad. Yo acepto el motivo de aflicción que acabo de experimentar como una expiación de mis faltas pasadas y como una prueba para el porvenir.
Espíritus buenos que me protegéis, dadme fuerza para soportarla sin murmurar; haced que sea para mí una advertencia saludable, que aumente mi experiencia y que combata en mí el orgullo, la ambición, la necia vanidad y el egoísmo, y que todo contribuya a mi adelantamiento. 

Bibliografía:
EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO de Allan Kardec
EL CIELO Y EL INFIERNO de Allan Kardec
ATENCIÓN por el espíritu Emmanuel de Francisco Cándido Xavier

AMOR, CARIDAD y TRABAJO







FAMILIA y ESPIRITISMO






FAMILIA y ESPIRITISMO




El hogar humano, desde la visión espirita, representa la oportunidad de aprendizaje y practica de las leyes divinas, proporcionando el encuentro con Espíritus amigos de otras existencias, así como también el debido reajuste con los adversarios de existencias pasadas.

La familia humana es un conjunto de almas oriundas de la misma fuente divina, difiere apenas, en su periferia, por ser en la tierra cónyuges, hijos, padres o parientes, cuya meta definitiva es la futura familia Universal.

“No hay unión particular y fatal entre dos almas. Lo que hay es la unión de todos los espíritus, pero en grados diversos, según el orden que ocupan, es decir, según la perfección que hayan adquirido. Cuanto más perfectos, tanto más unidos.”


MISIONES:
Junto a las grandes misiones confiadas a los Espíritus superiores, hay otras misiones de importancia relativa en todos los grados, que se conceden a los Espíritus de todas las categorías. De ahí que podamos afirmar que cada encarnado tiene la suya, es decir, que tiene deberes que cumplir en bien de sus semejantes, desde el padre de familia, responsable de hacer que sus hijos progresen, hasta el hombre de genio que siembra en la sociedad nuevos elementos de progreso. En esas misiones secundarias a menudo se verifican debilidades y fracasos, incumplimientos del deber y renuncias, que si bien perjudican al individuo, no afectan al conjunto.


LAZOS:
Los lazos de familia no son destruidos por la reencarnación como creen ciertas personas; al contrario, se fortifican y estrechan: el principio opuesto es el que los destruye.

Los espíritus en el espacio forman grupos o familias unidas por el afecto, la simpatía y la semejanza de inclinaciones; son espíritus felices que se buscan para estar juntos; la encarnación sólo les separa momentáneamente, porque después que vuelven a la erraticidad se encuentran como los amigos al regresar de un viaje. También se siguen muchas veces en la encarnación, en la que se reúnen en una misma familia, o en un mismo centro, trabajando juntos para su mutuo adelanto. Si los unos están encarnados y los otros no, no están menos unidos por el pensamiento; los que están libres velan por los que están cautivos; los más adelantados procuran hacer progresar a los rezagados. Después de cada existencia, han dado un paso en el camino de la perfección; cada vez menos unidos a la materia, su afecto es más vivo, por lo mismo que es más puro, y que ya no es turbado por el egoísmo ni por la obscuridad de las pasiones. De este modo pueden recorrer un número ilimitado de existencias corporales, sin que nada perturbe su mutuo afecto.

Se comprende que hablamos ahora del afecto real de alma a alma, único que sobrevive a la destrucción del cuerpo, porque los seres que no se unen en la tierra sino por los sentidos, no tienen ningún motivo de buscarse en el mundo de los espíritus. Sólo son duraderos los afectos espirituales; los carnales se extinguen con la causa que los ha motivado, pero esta causa no existe en el mundo de los espíritus, mientras que el alma existe siempre. En cuanto a las personas unidas por el sólo móvil del interés, no son realmente nada la una para la otra; la muerte las separa en la tierra y en el cielo.

La unión y el afecto que existen entre parientes, son indicio de la simpatía anterior que les ha aproximado; por esto se dice, hablando de una persona cuyo carácter, gustos e inclinaciones no tienen ninguna semejanza con sus allegados, que no es de la familia. Cuando se dice esto se dice más verdad de lo que se cree. Dios permite en las familias estas encarnaciones de espíritus antipáticos o extraños con el doble objeto de servir de prueba para los unos y de medio de adelanto para los otros. Además, los malos se mejoran poco a poco con el contacto de los buenos y por los cuidados que de éstos reciben; su carácter se suaviza, sus costumbres se purifican, las antipatías se deshacen, y así es como se establece la fusión entre las diferentes categorías de espíritus, como en la tierra se establece entre las razas y los pueblos.


PARENTESCO:
Los lazos de la sangre no establecen necesariamente los lazos entre los espíritus. El cuerpo procede del cuerpo, pero el espíritu no procede del espíritu, porque éste existía antes de la formación del cuerpo; el padre no es el que crea el espíritu de su hijo, pues no hace más que darle una envoltura corporal; pero debe procurar su desarrollo intelectual y moral para hacerlo progresar.

Los espíritus que se encarnan en una misma familia, sobre todo entre próximos parientes, muchas veces son espíritus simpáticos unidos por relaciones anteriores, que se manifiestan por su afecto durante la vida terrestre; pero puede suceder también que estos espíritus sean completamente extraños unos de otros, divididos por antipatías igualmente anteriores, y que igualmente se traducen por su antagonismo en la tierra para servirles de prueba. Los verdaderos lazos de la familia no son, pues, los de la consanguinidad, sino los de la simpatía y de la comunión de pensamientos que unen a los espíritus "antes, durante y después" de su encarnación. De donde se sigue que dos seres de padres diferentes, pueden ser más hermanos por el espíritu que si lo fueran por la sangre; pueden atraerse, buscarse, gozar juntos, mientras que dos hermanos consanguíneos pueden rechazarse, como se ve todos los días; problema moral que sólo el Espiritismo podía resolver por la pluralidad de las existencias.

Hay, pues, dos clases de familia: "las familias por lazos espirituales y las familias por lazos corporales"; las primeras son duraderas, se fortifican por la purificación y se perpetúan en el mundo de los espíritus a través de las diversas emigraciones del alma; las segundas son frágiles como la materia, se extinguen con el tiempo y muchas veces se disuelven moralmente desde la vida actual. Esto es lo que ha querido hacer comprender Jesús, diciendo a sus discípulos: Esta es mi madre y éstos son mis hermanos, mi familia por los lazos del espíritu, porque cualquiera que haga la voluntad de mi Padre, que está en los cielos, este es mi hermano, mi hermana y mi madre.


SEMEJANZAS:
Los padres suelen transmitir a sus hijos un parecido físico. ¿Les transmiten también una semejanza moral?
No, puesto que tienen almas o Espíritus diferentes. El cuerpo procede del cuerpo, pero el Espíritu no procede del Espíritu. Entre los descendientes de las razas sólo hay consanguinidad.”

¿De dónde proceden las semejanzas morales que existen a veces entre padres e hijos?
Son Espíritus que simpatizan entre sí, atraídos por la similitud de sus inclinaciones.

¿Por qué hay padres buenos y virtuosos que procrean hijos de una naturaleza perversa? Dicho de otro modo, ¿por qué las buenas cualidades de los padres no siempre atraen, por simpatía, a un Espíritu bueno para que anime a su hijo?
Un Espíritu malo puede pedir padres buenos, con la esperanza de que sus consejos lo guíen por un camino mejor, y con frecuencia Dios se los concede.

¿De dónde procede la semejanza de carácter que suele existir entre dos hermanos, sobre todo en los gemelos?
Se trata de Espíritus que simpatizan, que se acercan por la semejanza de sus sentimientos y son felices porque están juntos.

Dado que los Espíritus encarnan en los gemelos por simpatía, ¿de dónde procede la aversión que a veces vemos entre ellos?
No es una regla que los gemelos sean Espíritus que simpatizan. Es posible que algunos Espíritus malos quieran luchar juntos en el teatro de la vida.


INGRATITUD:
La ingratitud es uno de los frutos más inmediatos del egoísmo.

Cuando el espíritu deja la tierra, lleva consigo las pasiones o las virtudes inherentes a su naturaleza, y en el espacio, va perfeccionándose o quedándose estacionado hasta que quiere ver la luz. Algunos, pues, han partido llevándose consigo odios poderosos y deseos de venganza no satisfecha; pero a algunos de aquellos más avanzados que los otros, les es permitido entrever un lado de la verdad; reconocen el funesto efecto de sus pasiones, y entonces es cuando toman buenas resoluciones; comprenden que para ir a Dios sólo hay una palabra de pase: "caridad"; pues no hay caridad sin olvido de los ultrajes y las injurias; no hay caridad con odios en el corazón y sin perdón.

Entonces, por un esfuerzo inaudito, miran a los que detestaron en la tierra; pero a su vista se despierta su animosidad; se rebelan a la idea de perdonar aún más que a la de renunciarse a sí mismos, y sobre todo, a la de amar a aquellos que tal vez destruyeron su fortuna, su honor y su familia. Sin embargo, el corazón de esos desgraciados está conmovido; titubean y vacilan agitados por estos sentimientos contrarios; si la buena resolución vence, ruegan a Dios e imploran a los buenos espíritus para que les den fuerza en el momento más decisivo de la prueba.

En fin, después de algunos años de meditación y de oraciones, el espíritu aprovecha una carne que se prepara en la familia de aquél que ha detestado, y pide a los espíritus encargados de transmitir las órdenes supremas el ir a cumplir en la tierra los destinos de esa carne que acaba de formarse. ¿Cuál será, pues, su conducta en esta familia? Dependerá de mayor o menor persistencia en sus buenas resoluciones. El contacto incesante de los seres que aborreció, es una prueba terrible bajo la cual sucumbe algunas veces, si su voluntad no es muy fuerte. De este modo, según la buena o la mala resolución que les dominará, será amigo o enemigo de aquellos entre los cuales está llamado a vivir. Así se explican los odios, las repulsiones instintivas que se notan en ciertos niños y que ningún acto anterior parece justificar; nada, en efecto, en esta existencia ha podido provocar esta antipatía; para que uno pueda encontrar la causa, es preciso mirar lo pasado.

¡Oh, espiritistas! comprended hoy el gran papel de la Humanidad; comprended que cuando producís un cuerpo, el alma que se encarna en él viene del espacio para progresar; sabed vuestros deberes; y poned todo vuestro amor en aproximar esta alma a Dios; esta es la misión que os está confiada, y por la que recibiréis la recompensa si la cumplís fielmente. Vuestros cuidados, la educación que la daréis, ayudarán a su perfeccionamiento y a su bienestar futuro. Pensad que a cada padre y a cada madre, Dios preguntará: ¿Qué habéis hecho del niño confiado a vuestro cuidado? Si se ha quedado atrasado por vuestra falta, vuestro castigo será el verle entre los espíritus que sufren, dependiendo de vosotros el que hubiese sido feliz. Entonces vosotros mismos, abatidos por los remordimientos, procuraréis reparar vuestra falta, solicitaréis una nueva encarnación para vosotros y para él, en la cual le rodearéis de mejores cuidados, y él, lleno de reconocimiento, os rodeará con su amor.

Cuando los padres han hecho todo cuanto han podido para el adelantamiento moral de sus hijos, si no pueden conseguir su objeto, no pueden hacerse cargos, y su conciencia puede estar tranquila; pero al pesar muy natural que experimentan por el mal éxito de sus esfuerzos, Dios reserva un grande, un inmenso consuelo, por la "certeza" de que sólo es un atraso, y que les será permitido acabar en otra existencia la obra empezada en ésta, y que un día el hijo ingrato les recompensara con su amor.

Dios no ha hecho las pruebas superiores a las fuerzas del que las pide; no permite sino las que se puedan cumplir.


Y CUALQUIERA QUE DEJARE…
Cuando Jesús dijo: “Y cualquiera que dejare, casa o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierra por mi nombre, recibirá ciento por uno y poseerá la vida eterna.”, para seguirlo incondicionalmente, se refería a la necesidad que el hombre  tenía de librarse de los lazos consanguíneos, que en realidad es el sustentáculo de la familia humana, aislada en el seno de la humanidad. El Maestro invita a los hombres a entregarse  definitivamente a la familia universal que es eterna.

Estas palabras tenían por objeto enseñar, por medio de una hipérbole, cuán imperioso era el deber de ocuparse de la vida futura.

Aquí las cosas se miran desde el punto de vista terrestre; el Espiritismo nos las hace ver de más alto enseñándonos que los verdaderos lazos de afecto son los del Espíritu y no los del cuerpo; que estos lazos no se rompen ni por la separación, ni aun por la muerte del cuerpo, y que se fortifican en la vida espiritual por la purificación del espíritu; verdad consoladora que da gran fuerza para sobrellevar las vicisitudes de la vida.

Bibliografía:
El libro de los Espíritus de Allan Kardec
El Cielo y el Infierno de Allan Kardec
El Evangelio según el Espiritismo de Allan Kardec

AMOR, CARIDAD y TRABAJO







El hombre de bien







EL HOMBRE DE BIEN







Normalmente en la actualidad cuando usamos la frase: “Todos los caminos conducen a Roma”, nos estamos refiriendo a que hagamos lo que hagamos, o tomemos la decisión que tomemos, el fin último será el mismo, pero no así, el tiempo que empleemos como consecuencia de nuestro libre albedrío, dependiendo del camino que elijamos.

Personalmente pienso que hay caminos que necesitan de unas determinadas “emisoras”, “religiones”, etc., porque como dice León Denis: "Todos los días entran al círculo de la vida terrestre almas jóvenes y tímidas que no pueden regirse por sí mismas, ni analizar sus necesidades y sensaciones".

El Espiritismo no posee dogmas, ni cultos, ni ritos, ni ceremonias, ni jerarquías; no pide, ni admite ninguna fe ciega, quiere que todo sea comprendido. Está basado, pues, en principios independientes de toda cuestión dogmática. Deja a cada uno la entera libertad de sus creencias. El camino del buen espírita es para quien practica la ley de justicia, de amor y de caridad para llegar a ser un verdadero hombre de bien, como nos dice Allan Kardec en el libro “El Evangelio según el Espiritismo”:

El verdadero hombre de bien es el que practica la ley de justicia, de amor y de caridad en su más grande pureza. Si pregunta a su conciencia sobre sus propios actos, mira si ha violado esta ley; si no ha hecho daño, si ha hecho todo el bien "que ha podido", si ha despreciado voluntariamente alguna ocasión de ser útil, si alguien tiene quejas contra él; en fin, si ha hecho a otro lo que hubiera querido que hicieran por él.

Tiene fe en Dios, en su voluntad, en su justicia y en su sabiduría; sabe que nada sucede sin su permiso, y se somete en todas las cosas a su voluntad.

Tiene fe en el porvenir; por esto coloca los bienes espirituales sobre los temporales.

Sabe que todas las vicisitudes de la vida, todos los dolores, todos los desengaños, son pruebas o expiaciones y las acepta sin murmurar.

El hombre penetrado del sentimiento de caridad y de amor al prójimo hace bien por hacer bien, sin esperanza de recompensa; devuelve bien por mal, toma la defensa del débil contra el fuerte, y sacrifica siempre su interés a la justicia.

Encuentra su satisfacción en los beneficios que hace, en los servicios que presta, en las felicidades que reparte, en las lágrimas que enjuga y en los consuelos que da a los afligidos. Su primer impulso es pensar en los otros antes que pensar en sí, buscar el interés de los otros antes que el suyo propio. El egoísta, al contrario, calcula los provechos y las pérdidas de toda acción generosa.

Es bueno, humano y benévolo para con todo el mundo, sin excepción "de razas ni de creencias", porque mira a todos los hombres como hermanos.

Respeta en los demás todas las convicciones sinceras, y no anatematiza a los que no piensan como él.

En todas las circunstancias la caridad es su guía; dice que el que causa perjuicio a otro con palabras malévolas, que hiere la susceptibilidad de otro por su orgullo y desdén, que no retrocede ante la idea de causar una pena, una contrariedad, aun cuando sea ligera, pudiendo evitarlo, falta al deber de amor al prójimo y no merece la clemencia del Señor.

No tiene odio, ni rencor, ni deseo de venganza; a ejemplo de Jesús, perdona y olvida las ofensas y sólo se acuerda de los beneficios; porque sabe que él será perdonado, así como él mismo habrá perdonado.

Es indulgente para con las debilidades de otro; porque sabe que él mismo necesita de indulgencia y se acuerda de aquellas palabras de Cristo: "Que el que esté sin pecado arroje la primera piedra".

No se complace en buscar los defectos de otro ni en ponerlos en evidencia. Si la necesidad le obliga, busca siempre el bien que puede atenuar el mal.

Estudia sus propias imperfecciones y trabaja sin cesar para combatirlas. Todos sus esfuerzos consisten en poder decir al día siguiente, que hay en él alguna cosa mejor que en la víspera.

Nunca procura hacer valer su imaginación ni su talento a expensas de otro; por el contrario, busca todas las ocasiones de hacer resaltar lo que es ventajoso para los demás.

No está envanecido por su fortuna, ni por sus ventajas personales, porque sabe que todo lo que se le ha dado, puede perderlo.

Usa, pero no abusa de los bienes concedidos, porque sabe que es un depósito del cual deberá dar cuenta y que el empleo más perjudicial que pudiese hacer de ellos para sí mismo, es hacerlos servir para satisfacción de sus pasiones.

Si el orden social ha colocado a los hombres bajo su dependencia, les trata con bondad y benevolencia, porque son sus iguales delante de Dios; usa de su autoridad para moralizarles y no para abrumarles por su orgullo, evitando lo que puede hacer más penosa su posición subalterna.

El subordinado, por su parte, comprende los deberes de su posición y procura cumplirlos religiosamente.

El hombre de bien, en fin, respeta en su semejante todos los derechos que dan las leyes de la naturaleza como quisiera que se respetaran en él.

Esta no es la relación de todas las cualidades que distinguen al hombre de bien; pero cualquiera que se esfuerce en poseerlas, está en camino de poseer las demás.

AMOR, CARIDAD y TRABAJO







Historia y Ciencia del Espiritismo.










HISTORIA y CIENCIA
del
ESPIRITISMO





INTRODUCCIÓN
El Espiritismo es una ciencia de observación, integral y progresiva que estudia la naturaleza, origen y destino de los Espíritus y las leyes que rigen sus relaciones con el mundo físico.


HISTORIA
Desde el principio de los tiempos, el ser humano ha tenido la intuición de que existía algo superior a él, que lo dominaba y lo regía. En un principio el escaso conocimiento le hizo adorar, sin más, a todo lo que le superaba en general; a la Naturaleza con sus poderosos fenómenos. Más tarde y a medida que su conocimiento crecía, comenzó a preguntarse el porqué de lo que le rodeaba, dando un giro radical a su evolución y comenzando la carrera imparable de progreso, que le ha llevado a coronarse como el ser más poderoso de la tierra. Durante este primer período, el respeto a los muertos y la creencia en una vida posterior siempre estuvieron presentes de una forma más o menos acentuada. Sin embargo, este poder aparente sobre el resto de la Naturaleza no ha hecho desaparecer en el hombre la intuición de que algo superior se escapa a sus umbrales perceptivos, sino muy al contrario, ha afianzado la idea de que conocemos una parcela muy pequeña de la realidad, no percibiendo por tanto la mayor parte de ella.

Es en la parcela referida en la que la DOCTRINA ESPÍRITA hecha sus raíces, pero no raíces débiles sino avaladas por siglos de evolución en el desarrollo del pensamiento humano. Términos como Espíritu, Alma, dualidad Alma-Cuerpo, Reencarnación, Inmortalidad, etc., no son inventos de esta corriente Científico-Filosófica, sino que ya surgieron siglos antes de CRISTO con figuras tan relevantes como:
-VYASA, sabio brahmán de la India (Sig. XIV a. C.) que reunió y ordenó las enseñanzas de los antiguos Vedas.
-KRISHNA (Sig. X a. C. en India) y BUDDHA (560-480 a. C. en Nepal), continuaron y ampliaron los estudios de Vyasa.
-Posteriormente PATANJALI (600 a. C.), autor del Yoga-Sutra.
-BODHIDHARMA (Sig. VI) con el Budismo Zen.
-En Persia ZOROASTRO (Sig. VI a. C.) o ZARATHUSTRA y su Zend-Avesta.
-En Egipto, HERMES TRISMEGISTO (2600 a. C.), con su Libro de los Muertos.
-En China, las figuras de LAO TSE (604-517 a. C.) y KUNG FU TSEU o CONFUCIO (551-479 a. C).
-En Grecia, PITÁGORAS (570-496 a. C.) SÓCRATES (469-399 a. C.), PLATÓN (427-347 a. C.), ARISTÓTELES (384-322 a. C.) y PLUTARCO (46-125) por citar sólo unos pocos.

Todos ellos encuadrados en la Época Antigua donde tienen su origen Doctrinas tan importantes como el Brahmanismo, Budismo, Sintoísmo, Taoísmo, Hinduismo, Chamanismo y el propio Cristianismo, que en su origen tuvo mucho que ver con los términos referidos hasta que la Iglesia oficial condenó en 399 y posteriormente en 553 las tesis de ORÍGENES (185-254) que enseñaban la doctrina de las vidas sucesivas. Posteriormente, en la Época Medieval (siglos V al XIV), se sigue dando continuidad a estas “ideas” en figuras tan relevantes como Sto. TOMÁS DE AQUINO (1225-1274), que sin ser el único, sí se esforzaría en demostrar que Fe y Razón no están reñidas, en su “Teología Natural o Teodicea” para lo cual se apoyó en otros pensadores como el ya referido Aristóteles, San Anselmo, Avicena, Averroes y Maimónides. En la Época Moderna (siglos XV al XIX), en la que el hombre pasa a ser el centro de todo, período marcado por la abundancia de ideas y corrientes entre las que se encuentran: El Humanismo Renacentista (Galileo Galilei, Kepler.), El Empirismo (Hume), La Ilustración, El Idealismo (Fichte, Hegel.), El Positivismo (Comte), El Marxismo (Marx), El Istolicismo, El Vitalismo…etc.; también surgirán pensadores de indudable relevancia que se ocuparán de los temas Metafísicos. Tal es al caso de RENÉ DESCARTES (1596-1650) y su Racionalismo, o de EMMANUEL KANT (1724-1804) que encuadrado en el marco de la Ilustración se puede considerar el Padre de la Filosofía Moderna y que en sus obras “Crítica de la Razón Pura” y “Crítica de la Razón Práctica” hace un importante análisis de la Metafísica y la Moral. Finalmente, llegamos en este recorrido histórico hasta nuestros días o época contemporánea. Es concretamente a mediados del siglo XIX cuando aparece la DOCTRINA ESPÍRITA.

A mediados del siglo XIX se produce un hecho que marcará el inicio de un nuevo concepto sobre el hombre y sus ideas. A lo largo de los años 1847 y 1848 interesantes fenómenos comenzaron a hacerse sentir en el seno de una familia metodista, de nombre Fox. Todo sucedió en una pequeña población, llamada Hydesville, en el estado de Nueva York en los EE.UU. La casa en que residía la familia, era vista como una casa embrujada. Sin ningún motivo aparente, se oían golpes en el piso, en las paredes, en las camas y en otros objetos. De inicio, los moradores se asustaron con esos golpes, pero con el tiempo, se fueron acostumbrando. El día 31 de marzo de 1848 dos de las hijas del matrimonio Fox, Kate de once años de edad y Margareth de catorce años, aprovechaban estos golpes como un pasatiempo, pidiendo que el ruido fuese repetido. Los golpes se repetían siempre y en un numero cierto. Entonces, las niñas pasaron a hacer gestos sin ruido, pero los golpes correspondían a los gestos hechos. Kate se mostró admirada, y dijo de voz: “esta cosa no solamente oye, sino que también ve”.

Los padres vieron a las niñas jugando con los golpes, y la señora Fox preguntó al “golpeador” que cuantos años tenía Kate y cuantos Margareth, inmediatamente oyó once y catorce golpes, ese hecho causó sensación y dio inicio a más investigaciones, la señora Fox pidió al misterioso golpeador que diese otras noticias, entonces surgió la dificultad, como conversar a través de golpes, finalmente se encontró un recurso, deletreando las letras del alfabeto, la letra señalada sería marcada con un golpe como respuesta comenzando de nuevo a deletrear para conseguir la segunda letra y así sucesivamente hasta completar el entendimiento, conviniéndose que tres golpes marcarían la palabra SÍ y un golpe la palabra NO.

De esta manera se preguntó al golpeador si estaba vivo, e inmediatamente se oyó un golpe (NO), se indagó si era un fallecido e inmediatamente se oyeron tres golpes (SÍ). Con este código el golpeador dijo llamarse Charles Bryan Rosma y ser vendedor ambulante, que había sido robado y asesinado en aquella casa, y que su cuerpo había sido enterrado en el sótano. Más tarde en 1904, y tras un pequeño temblor de tierra, se cavó en el mismo y se hallaron los restos de un cuerpo humano en el lugar exacto en el que el golpeador indicó. De esta forma se produce la primera comunicación mediúmnica relatada, documentada y comprobada de la historia.

Rápidamente, las noticias se esparcieron por la localidad. La vecindad se reunía en casa de los Fox para apreciar el “milagro”, el golpeador decía la edad de las personas y contaba hechos importantes. Dijo que había venido para vengarse y denunciar a sus asesinos, con sus golpes quería probar que los muertos continuaban viviendo y eran capaces de comunicarse con el mundo terrenal.

Las reuniones en la casa Fox se hacían en torno a la mesa y para espanto de todos, los golpes se hicieron oír en ella misma; así comenzaron los fenómenos denominados “LAS MESAS GIRATORIAS” o “MESAS PARLANTES”. En las reuniones se observó que los golpes se producían cuando las hermanas Fox estaban presentes, deduciéndose que se necesitaba la asistencia de ciertas personas para que se produjeran dichos fenómenos. Algunos asistentes desconfiaban de las niñas y creían que golpeaban la mesa para burlarse de los presentes, exigiendo que fueran maniatadas e impedidas para poder moverse de alguna forma, pero todo era en vano pues cuando las niñas estaban sentadas en la mesa, se oían los golpes, comprobándose que éstas no eran las autoras de los mismos pero que su presencia era indispensable para que se produjesen. Las niñas eran lo que hoy día llamamos” MÉDIUMS”.

No pasó mucho tiempo y se verificó que en presencia de otras personas también se producían los golpes, además la mesa era empujada y hasta variada de su sitio, las personas con estas facultades eran de ambos sexos y de diferentes edades, de esta manera se descubrió lo que hoy se considera una facultad extrasensorial, la “MEDIUMNIDAD”.

Los acontecimientos corren por todo el país, produciéndose todo tipo de reacciones y poniéndose de moda las reuniones alrededor de una mesita para preguntar “AL MUNDO ESPIRITUAL”. Tal fue el auge y la aceptación de este “fenómeno” que se denominó “MODERNO ESPIRITUALISMO”, incluso llegándose a realizar en el mes de abril del año 1854 una petición al Senado de los EE.UU. para que crease una comisión de científicos que lo examinaran. La conclusión de la comisión fue positiva, verificándose como verdaderos los fenómenos mencionados. Entre las personalidades de la época que comprobaron y verificaron los fenómenos de comunicación con el mundo espiritual, pasando a ser estudiosos de este nuevo espiritualismo, se encuentran:
-ROBERT HARE (1751-1858) y JAMES J. MAPES (Químicos), profesores de la Universidad de Pennsylvania.
-El senador y gobernador de Wisconsin, NATHANIEL TALLAMADGE (1795-1864).
-El escritor JAMES FENIMORE COOPER (1789-1851).
-El poeta HENRY W. LONGFELLOW (1807-1882).
-El presidente ABRAHAM LINCOLN (1809-1865).
-El científico THOMAS A. EDISON (1847-1931)
-El juez del Tribunal Supremo de Nueva York y además presidente del Senado de los EE.UU. JOHN EDMONDS (1816-1874).
-El escritor y embajador ROBERT DALE OWEN (1801-1874).
-El matemático y astrónomo AUGUSTUS DE MORGAN (1806-1871)
-El líder reformista ROBERT OWEN (1771-1858).
-El médico y poeta JUSTINUS KERNER (1786-1862) etc.

Años más tarde las hermanas Fox fueron obligadas por sus maridos a desmentir los hechos ocurridos en su infancia, presionadas por la familia y la sociedad que las rodeaba, pero una vez liberadas de estas presiones y en una rueda de prensa confirmaron todos los acontecimientos que marcaron los prolegómenos de la DOCTRINA ESPÍRITA.


LA CODIFICACIÓN ESPÍRITA
Es en Europa y en concreto en Francia, donde los fenómenos del “NUEVO ESPIRITUALISMO” tienen mayor importancia, llegando incluso a cortes monárquicas del continente como la de Napoleón III. Es aquí donde aparece la figura clave de HYPOLYTE LEON DENISARD RIVAIL (1804-1869), pedagogo de la escuela de J. H. PESTALOZZI (1746-1827), con grandes obras publicadas, fundador de varios institutos pedagógicos y condecorado por el gobierno de Francia con varias medallas por su labor en pro del idioma y la educación en su país. RIVAIL, que era un hombre culto y ponderado, abierto pero prudente, tuvo contacto con este “NUEVO ESPIRITUALISMO” en 1854, pasando a estudiar los fenómenos que se producían para intentar darle una razón lógica y física a los mismos, después de lo cual determinó que estos eran producidos por una fuerza desconocida pero inteligente, con lo que demostró la participación del “MUNDO ESPIRITUAL” o de los “ESPÍRITUS” y su intervención y relación con el mundo físico. Posteriormente y a través de las hermanas Baudín, Carolina de dieciséis años y Julia de catorce años de edad, y de otras personas con “MEDIUMNIDAD”, realizó junto con otros científicos diversas cuestiones al mundo espiritual, recibiendo contestaciones, a través de estos médiums, de alto valor intelectual, científico, filosófico y moral.

Todo este material fue recogido, catalogado y ordenado, publicándose el 18 de abril de1857 “EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS “en el que RIVAIL utilizó el seudónimo de ALLAN KARDEC, para no influenciar en la aceptación pública de la obra con su prestigio.

Esta publicación se puede definir como el primer tratado científico, serio y comprobado sobre la realidad y existencia del Mundo Espiritual, iniciándose aquí la “DOCTRINA ESPÍRITA o ESPIRITISMO”, también denominado “ESPIRITUALISMO CIENTÍFICO “.

Este estudio fue ampliado con las siguientes obras:
- EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS (1857)
- EL LIBRO DE LOS MÉDIUMS (1861)
- EL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO (1864)
- EL CIELO Y EL INFIERNO (1865)
- EL GÉNESIS (1868)
- OBRAS PÓSTUMAS (1890)

Estas obras forman la denominada “CODIFICACIÓN ESPÍRITA”, base imprescindible para el estudio de esta doctrina, que se fundamenta en estos principios:
- La idea de Dios.
- La inmortalidad del Espíritu que sobrevive a la muerte física, siendo a su vez el organizador del cuerpo material.
- La reencarnación como camino de evolución espiritual.
- La comunicabilidad del mundo físico con el mundo espiritual a través de la facultad denominada mediumnidad.
- La pluralidad de mundo habitados.

A su vez se mantiene como premisa principal la máxima “EL AMOR Y LA CARIDAD SON EL MEJOR CAMINO PARA EL PROGRESO DE LA HUMANIDAD”.

ALLAN KARDEC definió el ESPIRITISMO (del francés spiritisme, de spirit: ‘espíritu; e isme: ‘doctrina’) como “la Ciencia que estudia el origen, la naturaleza y el destino del Espíritu y sus relaciones con el mundo corporal ", aclarando que LA DOCTRINA ESPÍRITA es:

- CIENCIA (El Libro de los Médiums): porque se apoya en hechos demostrados y demostrables. Su objeto de estudio es susceptible de ser analizado, registrado y controlado, porque aplica una metodología rigurosa, precisa y en sus conclusiones ha enunciado leyes de vigencia general.

- FILOSOFÍA (El Libro de los Espíritus): Espiritualista, de base científica, que promueve la cultura y la investigación e invita al cultivo del intelecto y el sentimiento. Es racionalista; induce al libre pensamiento y al libre análisis. Rechaza el dogmatismo, fanatismo e ideas preestablecidas, excluyendo la noción de lo sobrenatural, de la fe no razonada y de las prácticas ritualistas.

- MORAL (El Evangelio según el Espiritismo): defiende una posición ética frente a la vida. Es una doctrina moralizadora basada en las máximas de JESÚS (1), que respeta los cultos, filosofías, religiones y creencias personales. Estimula el libre albedrío y no impone ni prohíbe nada. Su método es el estudio, la reflexión y el libre examen.

(1) JESÚS predicó la hermosa lección de la fraternidad humana, a la cual consagró el ejemplo de su vida, legando una doctrina de amor, justicia, igualdad y paz para todos los seres de la Tierra.

Habría que dejar claro que la DOCTRINA ESPÍRITA NO es una religión o secta pseudo-religiosa; NO tiene dogmas de fe, iglesias, cultos, ritos, sacerdotes, pastores ni maestros poseedores de la verdad. NO admite en su seno prácticas como la brujería, el vudú, la magia, la adivinación, lectura de manos, las cartas, los horóscopos, las prácticas ritualistas, ni otras supersticiones que no hayan pasado el filtro de la RAZÓN. Deja claro que no existen “profesionales” del Espiritismo, ya que nadie que sea verdaderamente espírita vive de la doctrina, ni se aprovecha del dolor y la ignorancia de personas que tienen un concepto equivocado de ella.

La publicación de “EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS”, que pasó favorablemente la censura religiosa oficial y cuya edición se hizo en el idioma del pueblo y no en latín como era común en los tratados científicos de la época, produjo una revolución en relación con las ideas religiosas tradicionales, ya que el concepto de la Divinidad no era tratado de modo “antropomórfico” y sí como “Causa Primera y Fuerza Inteligente Creadora del Universo”. Además, se cuestionaban las “Penas Eternas” no condenándose al espíritu para siempre por sus errores, sino dándole la posibilidad “siempre” de rectificar, sosteniendo la idea de que "solo es inquebrantable aquella fe que pueda mirar frente a frente a la razón en todas las edades de la humanidad". Estos conceptos y otros que recoge la DOCTRINA ESPÍRITA eran nuevos, y lo más importante, lógicos, razonados y algo que hasta el momento no se podía concebir, eran enseñados por Los Espíritus a través de la Mediumnidad. Era la nueva Revelación (2) para el “Hombre Nuevo” que se avecina.

(2) Revelación: en sentido científico y no teológico, como un proceso de investigación que permite al hombre ampliar el radio de sus conocimientos sobre la realidad material y espiritual.

La primera edición de “EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS” se agotó rápidamente obligando a hacer varias ediciones que a su vez se agotaron superando todas las previsiones posibles, causando un gran impacto en Francia, Europa y luego en los EE.UU. La DOCTRINA ESPÍRITA era estudiada y aceptada por personas de todas las clases sociales. Lo que llevó a las religiones oficiales a organizar un movimiento en contra para detenerla.

Pese a ello, la DOCTRINA ESPÍRITA se propagó rápidamente por todos los países occidentales, organizándose y nombrándose en algunos de ellos comités para estudiar esta nueva revelación:
- En 1882 la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Londres.
- En 1885 la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas.
- En 1919 el Instituto Metapsíquico Internacional de París.

Todas estas sociedades comprobaron y reafirmaron los hechos. La comunidad científica de la época tuvo que rendirse ante la evidencia de las manifestaciones Espíritas, comenzando una nueva era de estudio e investigación sobre el “plano extrafísico”. Surgen así nuevas ciencias como la Metapsíquica, Parapsicología, Psicobiofísica, Psicotrónica etc. Se puede pues afirmar que ALLAN KARDEC fue el pionero y precursor de las mismas.

Grandes personalidades de la época, en todo el mundo, pasaron a ser estudiosas de esta nueva doctrina como, por ejemplo:
Sir ARTHUR CONAN DOYLE (1859-1930) médico y escritor.
Sir ALFRED RUSSEL WALLACE (1823-1913) codescubridor del evolucionismo.
CRONWELL VARLEY (1828-1883), descubridor de la telegrafía y el cable submarino.
Los escritores LYTTON BLUWER (1803-1873), W. M. THACKERAY (1811-1863), A. TROLLOPE (1815-1882), ALEJANDRO DUMAS (1802-1870), VICTOR HUGO (1802-1885), GEORGE SAND (1804-1876), DELPHIERE GAY, AUGUSTO VACQUERIE (1819-1895), el Dramaturgo VICTORIEN SARDOU (1831-1908) etc.

Todo este movimiento se organizó en Asociaciones Espíritas por todo el orbe, aglutinándose en Federaciones Nacionales e Internacionales, todas legalmente constituidas y registradas en sus respectivos países organizándose congresos en todo el mundo.


CONFIRMACIÓN CIENTÍFICA DE LA DOCTRINA ESPÍRITA
Los hechos y fenómenos Espíritas han existido en todos los tiempos, se encuentran sus manifestaciones en las religiones y culturas de todo el mundo, pero siempre se le dio un carácter religioso, sobrenatural, oculto, y milagroso por el desconocimiento de las leyes naturales que rigen estos fenómenos y que el Espiritismo actualmente las revela dándonos la certeza y probando con hechos su realidad.



Desde hace mucho tiempo el hombre elabora preguntas relacionadas a su existencia, casi siempre en un aspecto religioso, sin embargo, muchos sabios desde la antigüedad ya lo estudiaban de una forma seria y objetiva.

El Espiritismo, que como vemos cuenta con una parcela ampliamente abonada desde el principio de los tiempos, es seriamente estudiado a partir de la mitad del siglo 19, en que la fenomenología espírita despierta la atención de muchos científicos. Allan Kardec fue el primer estudioso en hacer un trabajo organizado, meticuloso y lógico sobre los fenómenos espirituales, en nuestra época ha sido apoyada por los estudios de eminentes personalidades de distintos ámbitos de la cultura, que sin ser en muchos casos estudiosos específicos de la misma sí han dado validez a muchos de sus principios, con estudios serios y rigurosos; tal es el caso de los siguientes personajes contemporáneos:


WILLIAM CROOKES (1832-1919). Físico y químico inglés, descubridor del talio y los rayos catódicos. Durante 18 meses encabezó junto con otros veintidós científicos ingleses una comisión de estudio de los fenómenos espíritas, terminado ese estudio, por unanimidad se confirmaron los hechos.




CAMILLE FLAMMARION (1842-1925). Astrónomo francés que estudió los fenómenos entre 1861 y 1922, experimentándolos y verificándolos.


CHARLES RICHET (1850-1935). Catedrático de fisiología en la Facultad de Medicina de París, padre de la metapsíquica y nobel de fisiología en 1913, que confirmó los estudios que realizó sobre la mediumnidad.



GUSTAVE GELEY (1865-1924). Médico y filósofo, director del Instituto de Metapsíquica Internacional de París, que investigó y comprobó la ideoplastia, la ectoplasmia, la clarividencia y la telepatía.





CARL GUSTAV JUNG (1875-1961). Psicoanalista discípulo de FREUD. Catedrático de psiquiatría de la Universidad Tecnológica de Zurich, padre de la psicología analítica, colocó las bases para una interpretación espiritualista del hombre y su naturaleza transcendental.


ALFRED RUSELL WALLACE (1823-1913). Naturalista. Presidente de la Sección de Antropología de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia. Codescubridor junto con DARWIN de las leyes de selección natural y evolución biológica. Fundador de la Sociedad Dialéctica de Londres, dedicada exclusivamente al análisis y verificación de la experimentación espírita, que afirmó: “fui un materialista tan convicto que no podía concebir en mi inteligencia lugar alguno para la existencia espiritual, pero los hechos son incontestables, los hechos vencerán. Los fenómenos espíritas están tan demostrados como los hechos de todas las otras ciencias”.


ALBERT DE ROCHAS (1837-1914). Director del Instituto Politécnico de París. Investigó la reencarnación, la psicología experimental, el magnetismo y la regresión hipnótica.






ALEXANDER CANNON (1896-1963). Doctor de enfermedades nerviosas. De la Corte de Justicia de Inglaterra. Realizó experiencias de regresión hipnótica.


JAMES HYSLOP (1854-1920). Catedrático de lógica y ética en la Universidad de Columbia (USA) director de la Sociedad Americana de Investigaciones Psíquicas, comprobó la realidad de la supervivencia del ser después de la muerte.


WILLIAM FLETCHER BARRETT (1844-1925). Catedrático de física del Royal Collage of Science de Dublín (Irlanda) realizó valiosos estudios sobre telepatía, clarividencia, precognición y visiones en el momento de la muerte o (NDE).


FREDERIC MYERS (1843-1901). Dr. en psicología y filosofía. Profesor de la Universidad de Cambridge (R.U). Estudió el papel del inconsciente en los fenómenos psíquicos y a él se deben términos como telepatía, subliminal, etc.


OLIVER LODGE (1851-1940). Catedrático de física. Rector de la Universidad de Birmingham (R.U). Investigó a los más importantes médiums de su época como Eusapia Palladito, Eleonore Piper, etc. Confirmando los fenómenos.





WILLIAM JACKSON CRAWFORD (1881-1930). Profesor de física del Instituto Técnico de Belfast. Investigador psíquico especializado en el estudio de las manifestaciones como telequinesia, ectoplasmia, poltergeist, etc.



PAUL GIBIER (1851-1900). Dr. en medicina, discípulo de PASTEUR y director del Instituto Antirrábico de Nueva York, investigó a varios médiums comprobando la veracidad de sus facultades.





CESARE LOMBROSO (1836-1909). Dr. en psiquiatría y antropología de la Universidad de Turín (Italia), Criminólogo, estudió los fenómenos mediúmnicos y comprobó su autenticidad.


ERNESTO BOZZANO (1862-1943). Filósofo, científico e investigador psíquico. Reunió infinidad de documentación sobre los fenómenos espíritas y su confirmación.



HERNANI GUIMARAES ANDRADE (1913-2003). Ingeniero brasileño, fundador y director del Instituto Brasileño de Pesquisas Psicobiofísicas, realizó grandes estudios que confirman la mediumnidad y paranormalidad.



CARL DU PREL (1839-1899)Dr. en filosofía y psicología de la Universidad de Tubingia (Alemania), que realizó estudios sobre sonambulismo, magnetismo y mediumnidad.


ALEANDER AKSAKOF (1832-1903). Filósofo e investigador psíquico. Consejero de Estado de la Rusia Imperial, fundador y director de la Revista Psychische Studien (Estudios Psiquicos) en Leipzig (Alemania) que estudió los fenómenos paranormales dividiéndolos en anímicos y mediúmnicos.


JOSEPH B. RHINE (1895-1980). Biólogo y parapsicólogo. Catedrático de la Universidad de Duke en Carolina del Norte (USA). Director del Instituto de Parapsicología de esta ciudad, que confirma con sus estudios y experiencias la realidad de la mente extrafísica y función mental (PSI-THETA) o acciones de presuntas entidades desencarnadas o Agentes Theta.


VLADIMIR BECHTEREV (1857-1927). Catedrático de neurología de la Universidad de Leningrado (ex -URSS) y director del Instituto de Investigación Cerebral de la misma. Junto con su discípulo LEONID LEONIDOVICH VASILIEV (1891-1966), Catedrático de fisiología y "padre" de la parapsicología soviética, ambos estudiaron los fenómenos paranormales y aunque partieron de la idea materialista como origen de los mismos, las conclusiones finales les llevaron a aceptar la corriente espiritualista y trascendental de las funciones paranormales.


IAN STEVENSON (n. 1918). Catedrático en psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia (USA) y director del Departamento de Neurología y Psiquiatría de la misma, que después de realizar un estudio profundo sobre la evolución y reencarnación del espíritu, analizó y comprobó más de dos mil seiscientos casos en niños y adultos que recuerdan espontáneamente vidas anteriores.


MORRIS NETHERTON (). Doctor por la Universidad de California (USA), creó la “terapia de las vidas pasadas” y “terapia de las vivencias pasadas”, con base en la reencarnación, que sería continuada por médicos, psicólogos y psiquiatras como: GINA GERMINARIA, EDITH FIORE, HELEN WAMBACH BRIAN WEISS en USA; EL Dr. en psicología THORWARD DETHLEFSEN en Alemania; y el Dr. en medicina DENIS KELSEY en Inglaterra; el Dr. HANS TEN DAN en Holanda.


RAYMOND A. MOODY (1944-). Médico psiquiatra norteamericano, Dr. en filosofía con estudios en el campo de la muerte clínica, comprobando con un método científico que la muerte es sólo un cambio de estado de conciencia. Estudiando más de mil casos de “experiencias próximas a la muerte” o (NDE). Publicando el libro “Vida después de la vida”, donde explica el trabajo realizado en este campo, junto con los Doctores: DAVID CHEET y VAN HAUSEN.


HATMENDRA NAT BANERJEE (1931-1985). Director del Departamento de Parapsicología de la Universidad de Rajasthan en Jaipur (India). Que desde el año 1953 junto con destacados psicólogos, sociólogos, lingüistas y parapsicólogos, ha ido demostrando y comprobando más de dos mil casos de reencarnación o como el él denominó (MEC) Memoria Extracerebral.


ELISABETH BÜBLER-ROSS ()Dra. en psiquiatría de la Universidad de Chicago (USA) y tanatóloga docente, Dra., Honoris Causa por veintiocho universidades en todo el mundo, que con sus experiencias con enfermos terminales comprobó y demostró cómo se pueden mejorar las enfermedades teniendo presente que el hombre es una dualidad alma-cuerpo, y como la muerte es solo el paso a un nuevo estado de conciencia. Estos estudios fueron ampliados posteriormente por los doctores en Psiquiatría JOEL WHITTON (Canadá) y JOE FISHER (USA).


O. CARL SIMONTON (1942-2009). Médico radiólogo californiano (USA), que demostró con sus experiencias que las enfermedades son consecuencias de estados mentales negativos y aplicando tratamientos holísticos (mente-cuerpo), la llamada psico-neuro-inmunología (PNI), se curan las enfermedades.


KARL WICKLAND (1861-1945). Dr. en Psiquiatría y director del The Psychopatic Institute de Chicago (USA) comprobó que las enfermedades mentales también podrían ser consecuencia de un desajuste espiritual, cuya causa rebasa la organización física. Publicó el libro “Treinta años entre los muertos” donde se recogen sus experiencias con enfermos y médiums.


RAYMOND ROSENBERG (1951-). Psiquiatra especialista en autismo, que estudiando los fenómenos de percepción extrasensorial (ESP), comprobó que tenían relación con ciertos desajustes y enfermedades mentales.


IAN STEPHENSON (1918-2007). Catedrático en psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia (USA) y director del Departamento de Neurología y Psiquiatría de la misma, que después de realizar un estudio profundo sobre la evolución y reencarnación del espíritu, analizó y comprobó más de dos mil seiscientos casos en niños adultos que recuerdan espontáneamente vidas anteriores.


KARLIS OSIS (1917-1997). Dr. en parapsicología del Laboratorio de la Universidad de Duke (Carolina del Norte) y presidente de la American Society for Psychical Research, junto con el Dr. en parapsicología ERLENDUR HARALSSON de la Universidad de Islandia, inspirándose en los trabajos realizados anteriormente por Sir WILLIAM FLETCHER BARRET, sobre “visiones en el momento de la muerte”, consiguieron demostrar que estas experiencias no son alucinaciones provocadas por secreciones de sustancias químicas del organismo, sino percepciones extrasensoriales (ESP) o experiencias próximas a la muerte (INDE), e incluso las llamadas “Experiencias fuera del cuerpo” (OBE) por el Dr. en Psicología y Parapsicología de la Universidad de Virginia CHARLES TART.


KENNETH RING (1936-). Dr. en psicología de la Universidad de Connecticut (USA). Director de la Asociación Internacional para los Estudios de las Experiencias Cercanas a la Muerte (INDE), comprobó y demostró en cientos de pacientes la realidad de las mismas.




CONSTANTIN RAUDIVE (1909-1974). Dr. en psicología y filosofía junto con los Ingenieros holandeses J. L. W. P. MASLA, G. J. ZAALBERG VAN ZELT en colaboración con el físico suizo ALEX SCHNEIDER y los ingenieros electrónicos THEODOR RUDOLPH y FRANZ SEIDL de la Escuela Técnica Superior de Viena, al igual que el parapsicólogo alemán HANS BENDER del Instituto de Psicología de Dublín junto con el sueco FRIEDICH JÜERGUENSON, todos ellos estudiaron y comprobaron a través de medios técnicos con el plano o dimensión espiritual.


PATRICK DROUOT (1946-). Físico francés, investigador del Instituto Monro de los EEUU, demuestra que el cuerpo físico funciona gracias a un campo energético, aplicando su estudio en personas sensitivas o con percepciones extrasensoriales (ESP), además de estudiar la (MEC).




ALAN GAULD (1932-). Dr. en psicología de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) comprobó y demostró que la comunicación mediúmnica es una realidad, experimentando con médiums serios y respetables.


KIRLIAN SEMION DAVIDOVICH (1898-1978. Doctor del Laboratorio de Alma-Ata en Kazajstán (ex-URSS), al igual que años antes el Dr. WALTER JOHN KILNER (1847-1920) miembro del Real Colegio de Medicina de Londres, y que junto con el norteamericano MAC DOUGLAN del Boston Institute estudiaron el aura o energía que engloba al cuerpo. Estos estudios fueron continuados posteriormente por la Dra. THELMA MOSS, directora del Laboratorio de Parapsicología de la Universidad de California y el Dr. STANLEY KRIPPNER, director del “Laboratorio de los Sueños”, en el Hospital Maimónides de Nueva York.


HAROLD SAXTON BURR (1889-1973) y F.S.C. NORTTHROP (1893-1992)Doctores de la Universidad de Yale (USA) estudiaron los campos electrodinámicos o campos “L” denominados “campos de vida”, que ya habían sido estudiados en la ex URSS por GRISHENKO y VIKTOR M. INIUSHIN, Drs. En biología de la Universidad de Kírov, denominándolos “cuerpos bioenergéticos o bioplásmicos”, también estudiados en Inglaterra por el Dr. en biología RUPERT SHELDRAKE, que los llamó “Campos Morfogenéticos”. En Brasil fueron estudiados por el ingeniero HERNANI GUIMARAE ANDRADE, que los denominó “Modelo Organizador Biológico”.


JOHANN KARL FRIEDRICH ZÖLLNER (1834-1882), Dr. en física y astronomía, profesor de la Universidad de Leipzig (Alemania), que junto con el filósofo y naturalista GUSTAV THEODOR FECHNER (1801-1887) y el físico WILLIAM EDWARD WEBER (1795-1878) consiguieron demostrar que las entidades espirituales o espíritus vibraban o existían en un sistema de cuatro o más dimensiones, concibiendo un modelo de hiper-espacio tetradimensional. Estos estudios fueron ampliados por el científico DAVID BOHM (1917-1992), que concibió un modelo holográfico del universo en el cual nuestra percepción sensorial y consciente sólo abarca parcialmente la realidad de las cosas.


KARL LOUIS VON REICHENBACH (1788-1869). Químico alemán de amplia formación científica, descubridor de la parafina, que estudió y confirmó la existencia de la llamada (OD) o fuerza Ódica, un fluido o sustancia que emana del hombre y que otros científicos han denominado “Fuerza vital o Fluido vital”.


KARL PRIBRAM (1919-2015). Dr. en neurofisiología de la Universidad de Stanford (California), desarrolló la “Teoría Holográfica del Cerebro” donde demuestra que el cerebro actúa holográficamente permitiendo acceder a otro nivel de espacio-tiempo, dimensión superior o conciencia superior. También el Dr. STANISLAV GROF, psiquiatra del Instituto Psiquiátrico de Praga que desarrolló la terapia de la “Respiración Holotrópica” que facilita al paciente el acceso a estados extrafísicos de conciencia.


ILYA PRIGOGINE (1917-2003). Catedrático de bioquímica de la Universidad Libre de Bruselas. premio nobel de química en 1977, comprobó y demostró la existencia de un campo vital que evoluciona organizadamente hacia una complejidad cada vez mayor, aplicándolo a los campos biológicos y demostrando la existencia de las llamadas “estructuras disipativas” o “estructuras de disipación” que podrían tener relación con la MEC (memoria extracerebral), también llamada Reencarnación.


IGOR BOGDANOV Y GRICHKA BOGDANOV (1949). Doctores ambos en astrofísica y física teórica, antiguos alumnos de ROLAND BARTHES en L’ecole Practique des Hautes Etúdes, junto con JEAN GUITTON (1901-1999), catedrático en filosofía de la Academia Francesa, alumno de HENRI BERGSON (1859-1941), demostraron a través de estudios de la física cuántica que el viejo conflicto entre el materialismo y el espiritualismo, entre la fe y la razón, es decir, entre Dios y la ciencia, ya no tiene sentido. Surgiendo así una nueva forma de entender el universo, “EL METARREALISMO”.


ALBERT VON SCHRENCK-NOTZING (1862-1929) (alemán) y W.J. CRAWFORD (1881-1920) (ingles) estudiaron detenidamente las características y propiedades del fluido ectoplásmico, que emana de los médiums, describiéndolo como una sustancia orgánica, proteica, grisácea o blanquecina, luminiscente, amorfa, que se exterioriza, se organiza y desaparece con gran rapidez. Examinándola al microscopio comprobaron que su composición estaba formada por residuos de tejido epitelial, leucocitos y materia grasa.


CLINTON J. DÁVISSON (1881-1958). Catedrático de física, premio nobel en 1937, y padre de la física moderna que llegó a la conclusión, al igual que ALBERT EINSTEIN, de que en el universo hay dos realidades, un orden implícito o “Casa” (Dios) y un orden explícito o “Efecto” (Creación). También, en este mismo sentido ERWIN SCHÖDINGER, catedrático de física matemática y premio nobel en 1933, diría: “… es difícil sino imposible reducir los fenómenos biológicos al simple determinismo mecanicista”. O como el físico inglés JAMES JEAN que resumió en una hermosa y elocuente frase que reúne poesía y física cuántica: “A los científicos el universo cada día se nos parece menos a una máquina y más a un sistema de pensamiento”.


MELVIN MORSE (1953-) Dr. en medicina, también estudió casos semejantes, pero con niños que pasaron por graves accidentes y serias enfermedades en situación de riesgo de vida y reunió muchos casos en el libro “Más Cerca de la Luz - Aprendiendo con los niños”.


JOHANN KARL FRIEDICH ZÖLLNER (1834-1882). Dr. en física y astronomía, profesor de la Universidad de Leipzig (Alemania), que junto con el filósofo y naturalista GUSTAV THEODOR FECHNER y el físico WILLIAM EDWARD WEBER consiguieron demostrar que las entidades espirituales o espíritus vibraban o existían en un sistema de cuatro o más dimensiones, concibiendo un modelo de híper-espacio tetradimensional.  Estos estudios fueron ampliados por el científico DAVID BOHM, que concibió un modelo holográfico del universo en el cual nuestra percepción sensorial y consciente sólo abarca parcialmente la realidad de las cosas.






Para concluir podríamos decir que la gran contribución del ESPIRITISMO al pensamiento contemporáneo, está en haber permitido que se llegue a la idea del ESPÍRITU no solo por el camino de la fe, sino por el camino de la RAZÓN y de la EXPERIMENTACIÓN, y la contribución de científicos serios y dedicados al estudio de la supervivencia del alma nos da la certeza de que la muerte no existe y que seguimos viviendo en otro plano cuando nuestro cuerpo físico muere sustituyendo el término muerte por el de desencarnación, para entrar en la dimensión espiritual.


LA DOCTRINA ESPÍRITA EN ESPAÑA
La DOCTRINA ESPÍRITA en España se desarrolló velozmente, como en el resto del mundo, pero es en Andalucía concretamente en Cádiz donde en 1855 ya había registrada una Sociedad Espiritualista, que fue disuelta por la autoridad eclesiástica en el año 1857, sufriendo un auto de fe por el obispo de esta ciudad a raíz de la publicación de un libro titulado “Luz y Verdad del Espiritualismo”. Un hecho fundamental determinó su propagación, el llamado “auto de fe de Barcelona” cuando el señor Maurice Lachatre, librero establecido en Barcelona, recibió de ALLAN KARDEC un pedido de trescientos volúmenes Espíritas que habían sido solicitados al codificador por José María Fernández Colavida. El obispo de dicha ciudad, teniendo conocimiento de ello, pidió estudiarlos, confiscándolos y quemándolos públicamente el día 9 de octubre de 1861, más tarde en 1867 se produjo un acto similar en Madrid tras la publicación del libro “Nociones del Espiritismo” de Huelves Temprano.

A finales del siglo XIX, personalidades de la época tomaron contacto con la nueva Doctrina, entre ellos escritores, periodistas, filósofos, etc., destacando entre otros, Ramón Lagier, Manuel Ansó, Ramón Alba, Alvérico Perón, Eduardo Niño, Manuel González Soriano, Manuel Sanz Benito, Amalia Domingo Soler, Joaquín Huelbes Temprano y Quintín López Gómez. En Sevilla, D. Fernando Primo de Rivera y en Santa Cruz de Tenerife, el Marqués de la Florida.

Habría que destacar los trabajos pioneros en hipnotismo, magnetismo y regresión de la memoria realizados por D. José María Fernández Colavida, y las aportaciones del Vizconde D. Antonio Torres-Solanot con la fundación de la “Revista de Estudios Psíquicos” y el “Centro Barcelonés de Estudios Psicológicos”.

Otro personaje de gran relevancia fue D. Miguel Vives y Vives fundador de la Federación Espírita del Vallés que daría lugar a la Federación Espírita de Cataluña, fundó además la revista “Unión“ y “La Luz del Porvenir”. También existieron otras publicaciones como “El Buen Sentido”, “El Eco de la Verdad”, “Lumen”, “Vida Futura” etc.

Se constituyeron por todo el país Asociaciones y Centros Espíritas, siendo la DOCTRINA ESPÍRITA aceptada por gran parte de la sociedad, incluso se propuso a las Cortes, en 1874, por un grupo de senadores y diputados, que la DOCTRINA ESPÍRITA fuese incluida en las instituciones educativas públicas, pero el golpe de estado del General Pavía impidió que se discutiese.

Se organizaron congresos por toda nuestra geografía, destacando el “Primer Congreso Espírita Internacional” de 1888 en Barcelona. Se llegaron a contabilizar más de doscientas agrupaciones o asociaciones espíritas en aquella época.

A comienzos del siglo XX, la DOCTRINA ESPÍRITA sigue consolidándose por todo el país, llegándose a organizar en 1931 y 1934 otros dos Congresos Espíritas Internacionales. Tal era el momento de aceptación y auge de la DOCTRINA ESPÍRITA por una sociedad favorecida por el ambiente democrático, político y social.

El estallido de la Guerra Civil Española (1936-1939), paró en seco este movimiento, que hasta el momento estaba legalmente establecido, desapareciendo todas las sociedades espíritas, incluida la Federación Espírita Española, pasando sus miembros a ser perseguidos, obligándolos a pasar a la clandestinidad. Aun así, se siguió trabajando hasta la llegada de la democracia, organizándose nuevos grupos y asociaciones espíritas. En 1981 de la mano de D. Rafael González Molina y un grupo de entusiastas espíritas, se solicitó al Ministerio del Interior que se legalizase de nuevo la antigua Federación Espírita Española, algo que se consiguió el 10 de octubre de 1984.

A raíz de esta nueva etapa de la DOCTRINA ESPÍRITA en nuestro país, se siguieron organizando congresos espíritas nacionales, realizándose durante el mes de noviembre de 1992, el Congreso Espírita Mundial en el Palacio de Congresos de la ciudad de Madrid, consolidándose y afianzándose de nuevo la DOCTRINA ESPÍRITA en España.

Podemos concluir diciendo que la DOCTRINA ESPÍRITA constituyó uno de los movimientos filosóficos y sociales más importantes y destacados de cuantos hubo en el mundo occidental allá en las últimas décadas del siglo pasado y en las primeras del presente siglo. Teniendo presente que en pocos lugares su ideal fue propagado con tanta veracidad y defendido con tanto ahínco como en nuestro país, lográndose que la DOCTRINA ESPÍRITA fuese respetada y que se le considerase como una doctrina progresista, de raíces filosóficas y científicas, impulsora de la libertad de ideas y de conciencia, teniendo presente que las instituciones espíritas son asociaciones culturales de carácter civil, dedicadas al estudio y la divulgación de la Doctrina Espírita, sirviendo a la comunidad por medio de la orientación moral, espiritual y de la asistencia social.


CONCLUSIÓN
Para concluir podríamos decir que la DOCTRINA ESPÍRITA afloró en el momento en el que la ciencia rompía las bases sobre las cuales se asentaban las religiones tradicionales, viniendo a demostrar, partiendo de los hechos y por la vía de la experimentación, la existencia, preexistencia y supervivencia del espíritu como ser individual, que conserva todas las facultades intelectuales, morales y su voluntad, después de lo que llamamos muerte.

Surgió para convencer al hombre de que ÉL es el protagonista de su propia historia, es decir, totalmente responsable de lo que es y de las circunstancias en las cuales se halla, aclarándonos nuestro origen y nuestro destino, proporcionándonos respuestas al porqué y para qué estamos en el planeta, sin apelar a ningún concepto sobrenatural ni a dogma de fe, haciendo que la razón y el buen sentido sean la brújula para orientarnos.

Nos lleva a un nuevo comportamiento en lo personal, familiar y social en busca de una transformación de la humanidad hacia formas más fraternales y más justas.

Teniendo presente que la ciencia y la filosofía espírita encuentran su complemento en la ética espírita, basada en la moral de JESÚS, no basta con conocer los fundamentos de esta doctrina, sino que es necesario que nos identifiquemos con ella, para lograr la transformación que los nuevos tiempos requieren.

La enseñanza y comprensión de la Ley Universal de la Reencarnación, es fundamental para un correcto conocimiento de la vida en todas sus manifestaciones, y es la base para el establecimiento de sociedades humanistas, solidarias, justas, armónicas y fraternas.

LA DOCTRINA ESPÍRITA, respaldada cada vez más en sus bases científicas y filosóficas, ofrece al hombre una pedagogía moderna y completa para su autoconocimiento, para el descubrimiento de su realidad espiritual, lo cual habrá de permitirle encontrar las mejores respuestas ante los desafíos que le presenta el mundo contemporáneo.

El ESPIRITISMO es una doctrina de vanguardia, que acompaña a la humanidad en su proceso evolutivo, ofreciendo sus ideas intelectuales y morales en favor de un mundo mejor. Por ello, reitera su permanente compromiso con las mujeres y los hombres, con los jóvenes y los niños, para la consecución de una sociedad igualitaria, justa y fraterna, donde no haya cabida para ninguna forma de discriminación por motivos de razas, sexos, creencias, o nacionalidades. Una sociedad con oportunidades para todos; que estimule el trabajo; la educación; la cultura; el deporte etc. En definitiva, una sociedad sin vicios ni odios, regida por la LEY DEL AMOR.

Las investigaciones científicas y sus aplicaciones tecnológicas, dentro del campo de las ciencias de la salud, así como el ejercicio de la práctica médica deben continuarse y profundizarse, colocando siempre el acento en el respeto a los más altos valores éticos. LA DOCTRINA ESPÍRITA suscribe plenamente esta definición de salud aprobada en 1994 por la Organización Mundial de la Salud: “La salud es un fenómeno que no es material por su naturaleza, sino que pertenece al reino de las ideas, así como a las creencias y valores que surgen de la mente y de la conciencia de los seres humanos”.

Los extraordinarios avances conquistados por la física moderna, particularmente en su expresión cuántica, con respecto a la constitución íntima de la materia y al concepto central de que todo es energía con tendencia a la autodeterminación, tienden al diseño de una imagen y un modelo espiritualista de Dios y el universo, en perfecta consonancia con las tesis espíritas.

LA DOCTRINA ESPÍRITA coincide plenamente con las más avanzadas corrientes del pensamiento humanista y social de nuestro tiempo, al ratificar sus principios básicos sobre la vigencia de la ley de conservación de la vida en todas sus manifestaciones, y su oposición a la pena de muerte, al aborto, al crimen, a las guerras y a cualquier forma de violencia.

LA DOCTRINA ESPÍRITA aboga en favor de la defensa del planeta, de su flora y de su fauna y por el respeto al equilibrio ecológico, recordando que la conservación ambiental es compromiso de todo ser humano y no tarea exclusiva de los gobiernos.

La doctrina social del ESPIRITISMO se pronuncia en favor del establecimiento de sistemas de gobierno, nítidamente democráticos y claramente comprometidos con la justicia, la igualdad y la libertad. Denuncia la corrupción; se opone a los modelos autoritarios o dictatoriales de cualquier signo ideológico y estimula la búsqueda de un equilibrio social, donde funcionen las leyes del mercado, pero colocadas al servicio del hombre, atendiendo sus necesidades y en función de su crecimiento y promoción espiritual.

Podemos considerar que esta conclusión es el resultado de un amplio análisis de los más diversos temas, y fruto de un pensamiento libre, progresista y no dogmático, que se corresponde cabalmente con las enseñanzas trasmitidas por ALLAN KARDEC y por los ESPÍRITUS que orientaron la CODIFICACIÓN DE LA DOCTRINA ESPÍRITA, y la ofrecieron como una obra de infinita sabiduría, perfectible y siempre abierta, al servicio del hombre y del mundo.

Hoy, después de 150 años, las conclusiones a las que llegó Kardec siguen siendo válidas dentro de la ciencia espírita, que por supuesto, continúa progresando y actualizándose, condición precisa para que sea ciencia.

La DOCTRINA ESPÍRITA no se reduce a la fría experimentación del laboratorio, tampoco se limita al razonamiento inductivo o deductivo. Lo científico y lo filosófico se proyecta en lo ético y en lo moral, mostrando así el prototipo del hombre nuevo que la DOCTRINA ESPÍRITA es capaz de formar. El “Hombre Espírita” es el arquetipo de la era que se avecina con el tercer milenio, la era del ESPÍRITU que nos hará comprender que "NACER, MORIR, VOLVER A NACER Y PROGRESAR SIEMPRE, TAL ES LA LEY".

La DOCTRINA ESPÍRITA NO ES LA BÚSQUEDA DEL FENÓMENO MEDIÚMNICO, ESTE SOLO FUE SU ORIGEN, SU VERDADERA FINALIDAD ES LA TRANSFORMACIÓN MORAL DEL HOMBRE. Como nos aclaró ALLAN KARDEC. ·


FUENTES:
Amanecer espírita (Manuel Saavedra)
Centro Giennense de Estudios Espíritas de Jaén

AMOR, CARIDAD y TRABAJO