Dolor y sufrimiento







¿ES LO MISMO DOLOR Y SUFRIMIENTO........?


La disertación que deseo haceros, trata sobre el dolor y el sufrimiento. Sufrimiento que forma parte de nuestras vidas, por ser un mecanismo de la naturaleza, a través del cual, el progreso intelectual y moral se expresa y se consolida.

Antes de nada os voy a leer una reflexión que he leído sobre el dolor y el sufrimiento:

¿Somos capaces de diferenciar el dolor del sufrimiento?
Generalmente hablamos de los dos términos como si tuvieran un significado común, existen claras y profundas diferencias.


¿Nos enseñan a gestionar el sufrimiento?
El sufrimiento es una de las realidades más conflictivas de la experiencia humana, ya que desafía nuestro sentido de búsqueda de paz y felicidad. Su impacto es tan grande que solo cobra significado en lo más profundo del ser humano, el espíritu, el cual queda desvelado y al descubierto al encontrarse la persona en situación límite.

Al hablar de sufrimiento hay que distinguirlo del dolor, el sufrimiento contiene una dimensión psicológica y espiritual que se añade al dolor físico. El dolor ha sido definido por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) como "una sensación desagradable y una experiencia emocional asociadas con una lesión tisular, actual o potencial o descrita en términos de dicha lesión”.

(Tisular quiere decir perteneciente o relativo a los tejidos de los organismos)

Si bien el dolor tiene origen físico, el sufrimiento atraviesa toda la estructura antropológica del ser humano, con causa en la interrelación psicofísica y psicoespiritual existente en la dimensión integral del ser humano.

(Antropológica es la Ciencia social que estudia al ser humano de una forma integral)

La naturaleza humana desde su creación está sometida a permanentes cambios, nada es inmutable. El dolor, es un hecho inevitable por ser inherente a la condición humana.


No hay persona sin dolor, y si hay una, no es un ser humano, tal como dice un proverbio chino. El sufrimiento, en cambio, es el nivel de daño que puede causarnos un dolor determinado. Eliminar el dolor no está en nuestras manos, pero mitigar e incluso eliminar algunos sufrimientos nuestros o de los demás, depende de nosotros y no tanto del tipo de dolor que se trate. No existe un dolor en genérico, sino “mi” dolor.

En el elemento subjetivo está el principal condicionante, en la actitud que mantengamos cuando llega un hecho doloroso concreto.

Ante un mismo dolor, unos luchan por salir cuanto antes de su situación dolorosa, mientras que otros se reconcentran en su sufrimiento no haciendo sino ampliar la carga de dolor que llevan. Todos no reaccionamos igual ante el mismo estímulo, ni tampoco ante el sufrimiento inevitable.

Superar el sufrimiento solo es posible mediante una decisión personal de vivir ciertas actitudes, que son las mismas en todo tiempo y lugar porque son inherentes a la madurez humana. “No importa qué, si no cómo sufras”, nos dijo Séneca.

La serenidad o la alegría, nacen dentro de cada persona, y no de las circunstancias de la vida aunque condicionen lo suyo.

(Fuente: Camova)



En el libro de Allan Kardec titulado “El cielo y el infierno”, en cuyo Prefacio nos dice: “Como en los demás escritos sobre la doctrina espírita, no hemos puesto nada que sea el producto de un sistema preconcebido o de una concepción personal, que no tendría ninguna autoridad. Todo es deducción de la observación y de la concordancia de los hechos.”. En dicho libro relata a través de médiums y desencarnados o a punto de desencarnar, situaciones reales del alma durante y después de la muerte, tras haber pasado por pruebas de sufrimientos, por ejemplo:

Pregunta del médium:
¿Qué efecto os hace experimentar la vista de vuestro cuerpo, que está a nuestro lado?

Respuesta del espíritu desencarnado:
¡Mi cuerpo, pobre e ínfimo despojo, tú debes ir al polvo, y yo conservo el recuerdo de todos los que me estimaban! ¡Miro esta pobre carne, deforme envoltura de mi espíritu, prueba de tantos años! ¡Gracias, pobre cuerpo mío! Tú has purificado mi espíritu, y el sufrimiento, diez veces santo, me ha proporcionado un lugar bien merecido, puesto que encuentro enseguida la facultad de hablaros.


Otra pregunta a otro espíritu desencarnado:
¿Querríais, para nuestra instrucción y el interés que nos inspira vuestra vida ejemplar, describirnos cómo se ha efectuado en vos el pasaje de la vida corporal a la vida espiritual, así como vuestra situación en el mundo de los espíritus?

Respuesta:
Con mucho gusto. Esta relación no será solamente útil para vosotros, sino que lo será también para mí. Dirigiendo mis pensamientos a la Tierra, la comparación me hace apreciar mejor todavía la bondad del Creador. Vosotros sabéis cuántas tribulaciones envolvieron mi vida terrestre.

No tuve jamás falta de valor en la adversidad, ¡gracias a Dios!, y hoy día me felicito de esto.

¡Cuánto hubiera perdido si me hubiese desanimado! Tiemblo sólo al pensar que por mi cobardía, lo que he sufrido hubiera sido sin provecho y tendría que volver a empezar. ¡Oh, amigos míos! Si pudieseis penetraros bien de esta verdad, veríais que en ello va vuestra vida futura. Ciertamente no es comprar esta dicha demasiado cara, pagándola sólo con algunos años de sufrimientos. ¡Si supieseis cuán poca cosa son algunos años en presencia de lo infinito!



Indagando sobre si el sufrimiento en el conjunto de nuestras múltiples reencarnaciones en este Planeta, nos puede ayudar o no, en nuestro progreso o evolución espiritual, según nuestro grado de aceptación, quisiera transmitiros lo que nos dicen nuestros hermanos espirituales superiores sobre este tema a través de “El libro de los espíritus” de Allan Kardec, codificador de la doctrina espírita, en las siguientes preguntas:

1004. ¿En qué se basa la duración de los sufrimientos del culpable?
«En el tiempo necesario para su mejoramiento. Siendo el estado de sufrimiento o de felicidad proporcional al grado de purificación del espíritu, la duración y naturaleza de sus sufrimientos dependen del tiempo que emplea en mejorarse. A medida que progresa y que se purifican sus sentimientos, disminuyen sus sufrimientos y cambian de naturaleza.


1006. ¿Puede ser eterna la duración de los sufrimientos del espíritu?
«Sin duda, si fuese eternamente malo; es decir, que, si nunca hubiese de arrepentirse y mejorarse, sufriría eternamente; pero Dios no ha creado seres para que se consagren a perpetuo mal. Los creó únicamente sencillos e ignorantes, y todos deben progresar en un tiempo más o menos largo, según su voluntad. Ésta puede ser más o menos tardía, como hay niños más o menos precoces, pero tarde o temprano se despierta por la irresistible necesidad que experimenta el espíritu de salir de su inferioridad, y de ser feliz. La ley que rige la duración de las penas es, pues, eminentemente sabia y benévola, puesto que subordina esta duración a los esfuerzos del espíritu. Jamás le priva de su libre albedrío, y si hace mal uso de él sufre las consecuencias. SAN LUIS».


726. Si los sufrimientos de este mundo nos elevan según el modo como se soportan, ¿nos elevamos por los que voluntariamente nos creamos?
«Los únicos sufrimientos que elevan son los naturales, porque proceden de Dios; los sufrimientos voluntarios para nada sirven cuando ningún bien reportan a los otros. ¿Crees tú que los que acortan su vida con rigores sobrehumanos, como los bonzos, los faquires y ciertos fanáticos de muchas sectas, adelantan en su camino? ¿Por qué no trabajan mejor en bien de sus semejantes? Que vistan al indigente, que consuelen al que llora, que trabajen por el enfermo, que sufran privaciones para aliviar a los desgraciados, y entonces su vida será útil y agradable a Dios. Cuando en los sufrimientos voluntarios que se experimentan, no se mira más que a sí mismo, es egoísmo; cuando se sufre por los otros, es caridad. Estos son los preceptos de Cristo».



A continuación os leo textualmente fragmentos del libro de León Denis titulado “El problema del ser, del destino y del dolor”, sobre el tema que nos ocupa:

-El espíritu se fortifica, se perfecciona, se purifica en la lucha y en el sufrimiento.

-Toda la Naturaleza sufre; todo lo que vive, la planta, el animal y el hombre, está sujeto al dolor. El sufrimiento es, principalmente, un medio de evolución, de educación.

-El sufrimiento, por su acción química, tiene siempre un resultado útil, y ese resultado varía infinitamente según los individuos y su estado de adelantamiento. Perfeccionando nuestro envoltorio material, se da más fuerza al ser interior, más facilidad para desapegarse de las cosas terrenas. En otros, más adelantados en su grado de evolución, actuará en el sentido moral. El dolor es como un ala dada al alma esclavizada por la carne para ayudarla a desprenderse y a elevarse más alto.

-Hombre, hermano mío, aprende a sufrir, porque el dolor es santo. El es el más noble agente de la perfección. Penetrante y fecundo, es indispensable a la vida de todo aquel que no quiere quedar petrificado en el egoísmo y en la indiferencia. Es una verdad filosófica que Dios envía el sufrimiento a aquellos a quienes ama: "Yo soy esclavo, mutilado, decía Epicteto, otro Irus en pobreza y miseria y todavía amado de los dioses."

Aprende a sufrir. No te diré: busca el dolor. Pero cuando él se yergue inevitable en tu camino, acógelo como a un amigo. Aprende a conocerlo, a apreciar su belleza austera, a entender sus secretas enseñanzas. Estudia su obra oculta. En vez de revelarte contra él, o en vez, de quedar postrado, inerte y débil ante su acción, asocia tu voluntad, tu pensamiento al blanco que él visa, trata de sacar de ella, en su paso por tu vida, todo el provecho que él puede ofrecer al espíritu y al corazón.



ESTADOS DE SUFRIMIENTO:
Del libro Acción y Reacción de Francisco Cándido Xavier
Es justo recordar que nuestro esfuerzo de auto reajuste en la vida espiritual antes de alcanzar la reencarnación, en la mayoría de las circunstancias nos ayuda mucho, garantizándonos una infancia y una juventud repletas de esperanza y de tranquilidad, así como en las recapitulaciones de la madurez, con excepción hecha, naturalmente, de los problemas de dura e inmediata expiación, en los que el alma es obligada a sufrir duros padecimientos, muchas veces desde el vientre materno.

Habíamos llegado, en el plano físico, a una pequeña casa constituida por tres habitaciones mal amuebladas y estrechas.

El reloj marcaba algunos minutos después de las doce de la noche. Acompañando a Silas, cuya presencia desplazó a diversas entidades de la sombra que allí se habían juntado con manifiesta intención de perturbar, ingresamos en un humilde cuarto.

Percibimos, sin palabras, que el problema era, efectivamente, desolador.

Junto a una pobre señora, desolada y exhausta, lloriqueaba inquieta una niñita de tres años... Se la veía en los ojos desorbitados e inconscientes, el estigma de los que están marcados por un irremediable sufrimiento, al nacer.



Del libro El cielo y el infierno de Allan Kardec
Código penal de las penas futuras
10. El espíritu sufre la pena de sus imperfecciones, bien en el mundo espiritual o bien en el mundo corporal. Todas las miserias y vicisitudes que se sufren en la vida corporal son consecuencia de nuestras imperfecciones o expiaciones de faltas cometidas, ya sea en la existencia presente o en las precedentes.

Por la naturaleza de los sufrimientos y de las vicisitudes que acontecen en la vida corporal se puede juzgar la naturaleza de las faltas cometidas en una anterior existencia, y las imperfecciones causantes de ellas.



Del libro Estudio sistematizado de la doctrina espírita
EL PROCESO OBSESIVO:
EL OBSESOR Y EL OBSESADO
EL NIÑO OBSESADO
Tal como sucede con otras enfermedades que afectan a los niños, un cuadro obsesivo despierta en todos nosotros un profundo sentimiento de conmiseración y el ímpetu de aliviar y proteger al niño. El niño obsesado se muestra inquieto, irritado, con problemas de comportamiento que a la Psicología le resulta imposible explicar. En realidad, los niños en tales condiciones casi siempre desde que encarnan, están ya aprisionados por las reminiscencias de vidas anteriores o por recuerdos de tormentos que han sufrido o hecho sufrir en el Plano Espiritual. La nueva existencia atenúa bastante sus sufrimientos y constituye una oportunidad de reparación para el Espíritu, que podrá ejercitar la paciencia, la resignación y la humildad.



Del libro El evangelio según el espiritismo de Allan Kardec
Causas anteriores de las aflicciones
¿Por qué, pues, tantos seres desgraciados, mientras que a su lado, bajo un mismo techo, en la misma familia, hay otros favorecidos en todos conceptos?

¿Qué diremos, en fin, de esos niños que mueren en edad temprana y no conocieron, de la vida más que los sufrimientos? Problemas que ninguna filosofía ha podido aún resolver, anomalías que ninguna religión ha podido justificar y que serían la negación de la bondad, de la justicia y de la providencia de Dios, en la hipótesis de que el alma es creada al mismo tiempo que el cuerpo, y que su suerte está irrevocablemente fijada después de una estancia de algunos instantes en la tierra. ¿Qué han hecho esas almas que acaban de salir de las manos del Creador para sufrir tantas miserias en este mundo, y para merecer en el porvenir una recompensa o un castigo cualquiera, cuando no han podido hacer ni bien ni mal?



Del libro El Génesis de Allan Kardec
Caracteres de la revelación espírita
32. Al estudiar a los espíritus, el hombre sabe que la felicidad o la desdicha en la vida espiritual son estados inherentes al grado de perfección o imperfección. Que cada cual sufre las consecuencias directas y naturales de sus errores, o, expresado de otra manera, que somos castigados por donde pecamos. Que las consecuencias duran tanto como la causa que las produjo y que el culpable sufriría eternamente si persistiese en el mal, pero que el sufrimiento cesa con el arrepentimiento y la reparación, y como depende de cada uno mejorar, todos pueden, en virtud de su albedrío, prolongar o abreviar sus sufrimientos, como el enfermo sufre por sus excesos hasta tanto no les ponga término.



Del libro El libro de los espíritus de Allan Kardec
998. ¿Se verifica la expiación en estado corporal o en estado de espíritu?

«La expiación se verifica en estado corporal, por medio de las pruebas a que se somete el espíritu, y en la vida espiritual por medio de los sufrimientos morales inherentes al estado de inferioridad del espíritu»



Y ya termino, como nos dicen en el “Evangelio según el espiritismo” de Allan Kardec: "Dirijamos nuestras miradas al porvenir, pues cuanto más nos elevemos con el pensamiento sobre la vida material, menos nos atormentarán las cosas de la tierra".



REFLEXIÓN:
Todos los que aman a Jesús, sienten consuelo en sus aflicciones, pues solo usando el amor como antídoto para sus sufrimientos Él los libera de la debilidad, del miedo, del rencor, que impide afrontar la vida y sus pruebas con serenidad y firmeza.


AMOR, CARIDAD  y TRABAJO

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