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Emancipación del alma
EMANCIPACIÓN DEL ALMA
El Libro de los Espíritus de Allan Kardec
LIBRO SEGUNDO
CAPÍTULO VIII
El dormir y los sueños
El Espíritu encarnado, ¿permanece de buen grado en su envoltura corporal?
“Es como si preguntaras si al preso le gusta estar en la cárcel. El Espíritu encarnado aspira sin cesar a liberarse. Cuanto más densa es la envoltura, tanto más desea deshacerse de ella.”
Durante el dormir, ¿descansa el alma tanto como el cuerpo?
“No, el Espíritu nunca está inactivo. Durante el dormir, los lazos que lo unen al cuerpo se relajan, y puesto que el cuerpo ya no tiene necesidad de él, el Espíritu recorre el espacio y entra en relación más directa con los otros Espíritus.”
¿Cómo podemos juzgar la libertad del Espíritu durante el dormir?
“Por los sueños. Debes saber que, cuando el cuerpo reposa, el Espíritu goza de más facultades que durante la vigilia. Conserva el recuerdo del pasado y a veces prevé el porvenir. Adquiere más poder y puede entrar en comunicación con los otros Espíritus, ya sea en este mundo o en otro. Tú sueles decir: ‘He tenido un sueño extravagante, un sueño horrible, pero inverosímil’. Te equivocas, porque a menudo es el recuerdo de lugares y cosas que has visto o que verás en otra existencia o en otro momento. Como el cuerpo se encuentra entorpecido, el Espíritu trata de romper su cadena para investigar en el pasado o en el porvenir.
”¡Pobres hombres, que conocéis tan poco los fenómenos más ordinarios de la vida! Os creéis muy sabios, pero las cosas más comunes os confunden. Ante las preguntas que todos los niños formulan: ‘¿Qué hacemos cuando dormimos? ¿Qué son los sueños?’, os quedáis perplejos.
”El dormir libera, en parte, el alma del cuerpo. Cuando dormís, vuestra alma se halla momentáneamente en el estado en que se encontrará de manera definitiva después de la muerte. Los Espíritus que al morir se desprenden pronto de la materia, han tenido sueños inteligentes. Durante el dormir, se reúnen con el conjunto de los otros seres, superiores a ellos, con los cuales viajan, conversan y se instruyen. Incluso trabajan en obras que encuentran concluidas al morir. Eso debe enseñaros una vez más a no temerle a la muerte, puesto que morís todos los días, conforme a las palabras de un santo.
” Eso sucede con los Espíritus elevados. En cambio, los hombres comunes -que una vez muertos deben permanecer largas horas en esa turbación, en esa incertidumbre de la que ellos os han hablado-, se dirigen a mundos inferiores a la Tierra, donde antiguos afectos los reclaman, o bien buscan placeres tal vez aún más bajos que los que encuentran aquí. También aprenden doctrinas aún más viles, indignas y nocivas que las que profesan entre vosotros. Lo que engendra la simpatía en la Tierra no es otra cosa que el hecho de sentirse, al despertar, unido por el corazón a aquellos con quienes se acaba de pasar ocho o nueve horas de dicha y de placer. Asimismo, lo que explica esas antipatías insuperables es que se sabe en el fondo del corazón que esas personas tienen otra conciencia diferente a la nuestra, porque se las conoce sin que jamás se las haya visto con los ojos. Esto explica incluso la indiferencia, puesto que no se intenta hacer nuevos amigos cuando se sabe que hay otros que nos aman y reconfortan. En pocas palabras: el dormir influye en vuestra vida más de lo que pensáis.
”A causa del dormir los Espíritus encarnados están siempre en relación con el mundo de los Espíritus. Eso hace que los Espíritus superiores consientan, sin demasiado rechazo, en encarnar entre vosotros. Dios ha querido que mientras dura su contacto con el vicio puedan dirigirse a la fuente del bien en busca de fuerzas para no flaquear ellos mismos, dado que han ido a la Tierra con el fin de instruir a los demás. El dormir es la puerta que Dios les ha abierto hacia sus amigos del Cielo; es el recreo posterior al trabajo, en tanto aguardan la gran liberación, la liberación final que habrá de restituirlos a su verdadero medio.
”El sueño es el recuerdo de lo que vuestro Espíritu vio durante el dormir. Sin embargo, observad que no siempre soñáis, porque no siempre recordáis lo que habéis visto o todo lo que habéis visto. Vuestra alma no alcanzó su pleno desarrollo. A menudo sólo conserváis el recuerdo de la turbación que acompaña a vuestra partida o a vuestro retorno, al que se suma el recuerdo de lo que habéis hecho o de lo que os preocupa en el estado de vigilia. De lo contrario, ¿cómo explicaríais esos sueños absurdos, que experimentan tanto los más sabios como los más simples? Por su parte, los Espíritus malos se sirven también de los sueños para atormentar a las almas débiles y pusilánimes.”
Los sueños son el producto de la emancipación del alma, que se torna más independiente debido a la suspensión de la vida activa y de relación. De ahí una especie de clarividencia ilimitada que se extiende hasta los lugares más distantes o que nunca fueron vistos, y a veces incluso hasta otros mundos. De ahí también el recuerdo que trae a la memoria los acontecimientos vividos en la existencia presente o en las anteriores. Esas imágenes extrañas de lo que ocurre u ocurrió en mundos desconocidos, entremezcladas con cosas del mundo actual, forman esos conjuntos extravagantes y confusos que parecen no tener sentido ni relación alguna.
La incoherencia de los sueños tiene otra explicación en las lagunas que produce el recuerdo incompleto de aquello que se nos apareció mientras dormíamos. Sería como un relato al que se le quitaron palabras o frases al azar: los fragmentos restantes, una vez reunidos, perderían todo significado razonable.
¿Por qué no siempre recordamos los sueños?
“Lo que tú llamas el dormir no es más que el reposo del cuerpo, pues el Espíritu está siempre en actividad. Durante el dormir, el Espíritu recobra algo de su libertad y se comunica con los seres a quienes ama, ya sea en este mundo o en otros. No obstante, como el cuerpo es una materia pesada y densa, conserva con dificultad las impresiones que ha recibido el Espíritu, dado que este no las percibió a través de los órganos corporales.”
¿Qué pensar del significado que se atribuye a los sueños?
“Los sueños son verdaderos en el sentido de que presentan imágenes reales para el Espíritu, aunque muchas veces no tienen relación con lo que sucede en la vida corporal. A menudo, también, tal como ya lo hemos dicho, el sueño es un recuerdo. Por último, a veces puede ser un presentimiento del porvenir -si Dios lo permite- o la visión de lo que sucede en ese momento en otro lugar, hacia donde el alma se traslada. ¿Acaso no tenéis numerosos ejemplos de personas que se aparecen en sueños y advierten a sus parientes o amigos acerca de lo que les sucede? ¿Qué son esas apariciones sino el alma o Espíritu de dichas personas, que acuden a comunicarse con el vuestro? Cuando adquirís la certeza de que lo que habéis visto ha tenido lugar realmente, ¿no es esa una prueba de que la imaginación no intervino allí para nada, sobre todo si eso nunca estuvo en vuestro pensamiento durante la vigilia?”
Con frecuencia vemos en sueños cosas que parecen presentimientos y que no se cumplen. ¿A qué se debe eso?
“Pueden cumplirse para el Espíritu, aunque no para el cuerpo. Es decir que el Espíritu ve lo que desea porque va a su encuentro. No hay que olvidar que, durante el dormir, el alma se halla siempre bajo la relativa influencia de la materia y que, por consiguiente, nunca se libera por completo de las ideas terrenales. De ahí resulta que las preocupaciones de la vigilia pueden otorgar a aquello que se ve la apariencia de lo que se desea o de lo que se teme. Eso es, en verdad, lo que se puede denominar un efecto de la imaginación. Cuando estamos muy preocupados por una idea, relacionamos con ella todo lo que vemos.”
Cuando vemos en sueños a personas vivas, a las que conocemos muy bien, realizando acciones en las que ellas mismas no piensan en modo alguno, ¿no se trata de un efecto de pura imaginación?
“En las que ellas mismas no piensan en modo alguno. ¿Cómo lo sabes? Sus Espíritus pueden ir a visitar al tuyo, así como el tuyo puede visitar a los de ellas, y tú no siempre sabes lo que piensan. Por otra parte, a menudo también aplicáis a personas que conocéis, y conforme a vuestros propios deseos, lo que ha sucedido o sucede en otras existencias.”
¿Es necesario estar completamente dormido para la emancipación del Espíritu?
“No. El Espíritu recobra su libertad cuando los sentidos se entorpecen. Para emanciparse, aprovecha todos los instantes de respiro que el cuerpo le otorga. Tan pronto como se produce la postración de las fuerzas vitales, el Espíritu se desprende, y cuanto más se debilita el cuerpo tanto más se libera el Espíritu.”
Así, en la somnolencia, o en un simple entorpecimiento de los sentidos, se suelen presentar las mismas imágenes que en los sueños.
A veces nos parece escuchar dentro de nosotros mismos palabras pronunciadas con claridad y que no tienen relación alguna con lo que nos preocupa. ¿A qué se debe eso?
“Sí, e incluso frases enteras, sobre todo cuando los sentidos comienzan a entorpecerse. A veces se trata del débil eco de un Espíritu que quiere comunicarse contigo.”
A menudo, en un estado que no llega a ser aún el de somnolencia, cuando tenemos los ojos cerrados, vemos imágenes claras, figuras cuyos más pequeños detalles captamos. ¿Es el efecto de una visión o de la imaginación?
“Cuando el cuerpo se encuentra entorpecido, el Espíritu intenta romper su cadena: se traslada y ve. Si estuviera dormido por completo, sería un sueño.”
A veces tenemos, durante el dormir o la somnolencia, ideas que parecen muy buenas y que, pese a los esfuerzos que hacemos para recordarlas, se borran de la memoria. ¿De dónde proceden esas ideas?
“Son el resultado de la libertad del Espíritu, que se emancipa y goza de más facultades en ese momento. También suelen ser consejos que dan otros Espíritus.”
¿De qué sirven esas ideas o esos consejos, puesto que perdemos su recuerdo y no podemos aprovecharlos?
“A veces esas ideas pertenecen más al mundo de los Espíritus que al corporal. No obstante, lo más frecuente es que si el cuerpo olvida, el Espíritu recuerda, y la idea vuelve en el momento oportuno como una inspiración momentánea.”
El Espíritu encarnado, en los momentos en que se encuentra desprendido de la materia y actúa como Espíritu, ¿sabe cuándo llegará la hora de su muerte?
“A menudo la presiente. A veces tiene plena conciencia de ella, lo cual en el estado de vigilia le da la intuición de ese momento. De ahí que algunas personas a veces prevean su muerte con gran exactitud.”
La actividad del Espíritu mientras el cuerpo descansa o duerme, ¿puede hacer que este experimente cansancio?
“Sí, pues el Espíritu se encuentra sujeto al cuerpo, como el globo cautivo lo está al poste. Ahora bien, así como las sacudidas del globo estremecen al poste, la actividad del Espíritu reacciona sobre el cuerpo y puede hacer que este experimente cansancio.”
(Texto extraído del libro “Morir para sentirse vivo” de Nacho Blasco)
-Otra duda que tengo, Amapola. ¿Por qué mientras estamos encarnados dormirnos y soñamos, es para que cuando estemos aquí, podamos contactar con ellos...? -le preguntó.
-Tú sabías, Ernesto, que, en la vida terrenal, ni la ciencia ni la psicología saben por qué el ser humano necesita del sueño. Científicamente no saben ni entienden el por qué duermen. Hay algunos que dicen que el dormir es para que el cuerpo se regenere y se recomponga, lo cual en parte es cierto. Pero el verdadero motivo de porqué dormirnos, mientras estamos encarnados, es porque es la única manera de que nuestro verdadero yo, «el alma», se pueda separar del cuerpo físico y con ello recargar pilas. Es el único medio, estando en la tierra, que podemos utilizar para recargar nuestra alma, y desprendernos de ese pesado traje al que llamamos cuerpo, aunque solo sea por unas horas al día...Y es justo en ese momento en el cual muchas personas dicen tener experiencias a través de los sueños, hablando con un ser querido, visitando algún lugar, etc. Y es el momento que tenemos nosotros para ir a ver a nuestros seres queridos y hablar con ellos.
Visitas espíritas entre personas vivas
Del principio de la emancipación del alma durante el dormir parece resultar que tenemos dos existencias simultáneas: la del cuerpo, que nos da la vida de relación exterior; y la del alma, que nos da la vida de relación oculta. ¿Es esto exacto?
“En el estado de emancipación la vida del cuerpo cede lugar a la del alma. No obstante, para hablar con propiedad, no se trata de dos existencias, sino más bien de dos fases de la misma existencia, porque el hombre no vive doblemente.”
Dos personas que se conocen, ¿pueden visitarse mientras duermen?
“Si, y muchas otras que creen no conocerse se reúnen y se hablan. Tú puedes tener, sin sospecharlo, amigos en otro país. El hecho de visitar durante el dormir a los amigos, los parientes y conocidos, así como a las personas que pueden seros útiles, es tan frecuente que vosotros mismos lo hacéis casi todas las noches.”
¿Qué utilidad puede haber en esas visitas nocturnas, puesto que no las recordamos?
“Por lo general, al despertar queda de ellas una intuición. Suelen ser el origen de algunas ideas que surgen espontáneamente, sin que uno se las explique, y que no son sino las que se han adquirido en esas reuniones.”
El hombre, ¿puede provocar de manera voluntaria las visitas espíritas? ¿Puede, por ejemplo, cuando está a punto de dormirse, decir?: “Esta noche quiero encontrarme en Espíritu con tal persona, hablarle y decirle tal cosa”
“Sucede lo siguiente: cuando el hombre se duerme, su Espíritu despierta. El Espíritu suele estar muy lejos de llevar a cabo lo que había resuelto como hombre, porque cuando se encuentra desprendido de la materia la vida del hombre le interesa poco. Así es en el caso de los hombres que ya están suficientemente elevados, pues los otros pasan de muy distinto modo su existencia espiritual: se entregan a sus pasiones o permanecen en la inactividad. Por consiguiente, puede ocurrir que, según el motivo que se proponga, el Espíritu vaya al encuentro de las personas que desea visitar. No obstante, aunque tenga voluntad de hacerlo mientras está despierto, no es una razón para que lo haga.”
Un cierto número de Espíritus encarnados, ¿pueden reunirse de ese modo, y formar asambleas?
“Sin ninguna duda. Los lazos de amistad, antiguos o recientes suelen reunir de ese modo a diversos Espíritus, dichosos de hallarse juntos.”
La palabra antiguos debe entenderse aquí como los lazos de amistad contraídos en existencias anteriores. Al despertar, conservamos una intuición de las ideas que hemos tomado en esas reuniones ocultas, pero cuyo origen ignoramos.
Si una persona cree que uno de sus amigos ha muerto, cuando en realidad no es así, ¿podría encontrarse con él en Espíritu y comprobar de ese modo que sigue vivo? En tal caso, ¿podría tener la intuición de eso al despertarse?
“Como Espíritu puede, por cierto, verlo y conocer su situación. Si el hecho de creer muerto a su amigo no le ha sido impuesto como una prueba, esa persona tendrá el presentimiento de que está vivo, tanto como podrá tener el de su muerte.”
Transmisión oculta del pensamiento
¿A qué se debe que una misma idea -la de un descubrimiento, por ejemplo- surja en varios lugares a la vez?
“Ya hemos dicho que durante el dormir los Espíritus se comunican mutuamente. Pues bien, cuando el cuerpo despierta, el Espíritu se acuerda de lo que ha aprendido, aunque como hombre crea haberlo inventado. De ese modo, muchos pueden descubrir lo mismo a la vez. Cuando vosotros decís que una idea está en el aire, se trata de una imagen más exacta de lo que creéis. Cada uno contribuye a difundirla, sin sospecharlo.”
Así, nuestro propio Espíritu suele revelarles a otros Espíritus, sin que lo sepamos, lo que era objeto de nuestras preocupaciones durante la vigilia.
Los Espíritus, ¿pueden comunicarse si el cuerpo está completamente despierto?
“El Espíritu no está encerrado en el cuerpo como en una caja. Irradia alrededor suyo. Por eso puede comunicarse con otros Espíritus, incluso en el estado de vigilia, aunque lo hace con mucha dificultad.”
¿A qué se debe que dos personas, completamente despiertas, tengan con frecuencia la misma idea al mismo tiempo?
“Se trata de dos Espíritus que simpatizan el uno con el otro, que se comunican y ven recíprocamente su pensamiento, incluso cuando el cuerpo no duerme.”
Entre los Espíritus que se encuentran existe una comunicación de pensamientos que hace que dos personas se vean y se comprendan sin necesidad de los signos exteriores del lenguaje. Podríamos decir que se hablan en el lenguaje de los Espíritus.
Letargo, catalepsia. Muertes aparentes
Los letárgicos y los catalépticos por lo general ven y escuchan lo que sucede alrededor suyo, pero no pueden manifestarlo. ¿Ven y escuchan con los ojos y los oídos del cuerpo?
“No, sino con el Espíritu. El Espíritu se reconoce, pero no puede comunicarse.”
¿Por qué no puede comunicarse?
“El estado del cuerpo se opone a ello. Ese estado particular de los órganos os da la prueba de que hay en el hombre algo más que el cuerpo; porque el cuerpo ya no funciona, pero el Espíritu actúa.”
Durante el letargo, ¿puede el Espíritu separarse por completo del cuerpo, de modo que dé a este todas las apariencias de la muerte, y después volver a él?
“Durante el letargo el cuerpo no está muerto, pues realiza algunas funciones. La vitalidad se halla en él en estado latente, como en la crisálida, pero no aniquilada. Ahora bien, el Espíritu está unido al cuerpo mientras este vive. Una vez que los lazos se han roto, a causa de la muerte real y la descomposición de los órganos, la separación es completa y el Espíritu ya no vuelve al cuerpo. Cuando un hombre que tenía la apariencia de la muerte vuelve a la vida, es porque su muerte no era completa.”
Por medio de cuidados dispensados a tiempo, ¿se pueden reanudar los lazos a punto de romperse y devolver la vida a un ser que, en caso de que no hubiese recibido auxilio, habría muerto definitivamente?
“Sí, sin duda, y a diario tenéis la prueba de ello. El magnetismo(1) suele ser, en esos casos, un recurso poderoso, porque devuelve al cuerpo el fluido vital que le falta y que resultaba insuficiente para mantener el funcionamiento de los órganos.”
El letargo y la catalepsia tienen el mismo principio: la pérdida momentánea de la sensibilidad y del movimiento por una causa fisiológica que todavía no ha sido explicada. Difieren en que, en el letargo, la suspensión de las fuerzas vitales es general y confiere al cuerpo la apariencia completa de la muerte. En la catalepsia, en cambio, está localizada y puede afectar a una parte más o menos extensa del cuerpo, de modo que deja a la inteligencia en libertad para manifestarse, lo cual impide que se la confunda con la muerte. El letargo siempre es natural. La catalepsia a veces es espontánea, pero también puede ser provocada y suprimida artificialmente por medio de la acción magnética.
Sonambulismo
El sonambulismo natural, ¿tiene relación con los sueños? ¿Cómo se lo puede explicar?
“Es un estado de independencia del alma más completo que el que se da durante el soñar. En el sonambulismo las facultades del alma están más desarrolladas y esta tiene percepciones que no tiene durante el soñar, el cual constituye un estado de sonambulismo imperfecto.
”En el sonambulismo, el Espíritu tiene pleno dominio de sí mismo. Como los órganos materiales se encuentran, de alguna manera, en estado de catalepsia, ya no reciben las impresiones exteriores. Ese estado se manifiesta sobre todo durante el dormir. Es el momento en que el Espíritu puede abandonar provisionalmente el cuerpo, puesto que este se halla entregado al reposo indispensable a la materia. Cuando los hechos de sonambulismo se producen, es porque el Espíritu, preocupado por una cosa u otra, se entrega a una acción cualquiera para cuya realización necesita utilizar su cuerpo, del cual se sirve entonces de un modo análogo al empleo que hace de una mesa o de cualquier otro objeto material en el fenómeno de las manifestaciones físicas, o incluso de vuestra mano en el de las comunicaciones escritas. En cambio, en los sueños de los que se tiene conciencia, los órganos -incluidos los de la memoria- comienzan a despertarse. Estos reciben de manera imperfecta las impresiones producidas por los objetos o las causas exteriores y las comunican al Espíritu que, en ese caso, también en reposo, sólo percibe sensaciones confusas y a menudo incoherentes, sin ninguna razón de ser aparente, mezcladas con vagos recuerdos, ya sea de la existencia actual o de existencias anteriores. Así, es fácil comprender por qué los sonámbulos no tienen ningún recuerdo de lo sucedido durante el estado de sonambulismo y por qué los sueños que conserváis en la memoria, la mayoría de las veces no tienen ningún sentido. Digo la mayoría de las veces, porque sucede que algunos sueños son la consecuencia de un recuerdo preciso de acontecimientos que tuvieron lugar en una vida anterior, e incluso a veces una especie de intuición del porvenir.”
El denominado sonambulismo magnético(2), ¿tiene relación con el sonambulismo natural?
“Ambos son lo mismo, con la diferencia de que el magnético es provocado.”
(2) El sonambulismo
magnético, obedece al término que empleó por primera vez el Marqués de Puységur
(1751-1825) como “sonambulismo artificial”, al inducir a uno de sus pacientes
mediante los pases magnéticos propios del mesmerismo, a este estado de trance
que se considera el inicio moderno de las teorías del Hipnotismo. [Alberto
Giordano. 1981]
¿Cuál es la naturaleza del agente denominado fluido magnético?
“Fluido vital, electricidad animalizada, que son modificaciones del fluido universal.”
¿Cuál es la causa de la clarividencia sonambúlica?
“Ya lo hemos dicho: es el alma que ve.”
¿De qué modo el sonámbulo puede ver a través de los cuerpos opacos?
“Sólo hay cuerpos opacos para vuestros órganos densos. ¿No hemos dicho ya que para el Espíritu la materia no es un obstáculo, puesto que la atraviesa libremente? A menudo el sonámbulo os dice que ve con la frente, con la rodilla, etc., porque vosotros, inmersos por completo en la materia, no comprendéis que pueda ver sin el auxilio de los órganos. Él mismo, a causa de vuestro deseo, cree tener necesidad de dichos órganos. Con todo, si lo dejarais libre, comprendería que ve con todas las partes de su cuerpo o, mejor dicho, que ve fuera de su cuerpo.”
Puesto que la clarividencia del sonámbulo es la de su alma o Espíritu, ¿por qué no lo ve todo? Además, ¿por qué suele equivocarse?
“En primer lugar, no es dado a los Espíritus imperfectos verlo y conocerlo todo. Tú sabes que ellos participan aún de vuestros errores y prejuicios. Además, cuando se encuentran unidos a la materia, no gozan de todas las facultades propias del Espíritu. Dios ha dado al hombre esa facultad con un fin útil y serio, y no para enseñarle lo que no debe saber. Por eso los sonámbulos no pueden decirlo todo.”
¿Cuál es la fuente de las ideas innatas del sonámbulo, y cómo puede hablar con exactitud de cosas que ignora en el estado de vigilia, cosas que están incluso por encima de su capacidad intelectual?
“Sucede que el sonámbulo posee más conocimientos de lo que supones. Dichos conocimientos sólo se encuentran adormecidos, porque la envoltura del sonámbulo es demasiado imperfecta para que él pueda acordarse de ellos. Pero, en definitiva, ¿qué es un sonámbulo? Es un Espíritu, como nosotros, encarnado en la materia para cumplir su misión, y el estado en que entra lo despierta de ese letargo. Te hemos dicho muy a menudo que nosotros volvemos a vivir muchas veces. Ese cambio es el que hace que el Espíritu pierda materialmente lo que aprendió en una existencia precedente. Al entrar en el estado que tú llamas crisis, él se acuerda, pero no siempre de manera completa. Sabe, pero no podría decir de dónde procede aquello que sabe ni cómo llegó a poseer esos conocimientos. Pasada la crisis, los recuerdos se borran y él vuelve a entrar en la oscuridad.”
La experiencia muestra que los sonámbulos también reciben comunicaciones de otros Espíritus que les transmiten lo que deben decir, y suplen su insuficiencia. Eso se observa especialmente en las prescripciones médicas: el Espíritu del sonámbulo ve el mal y otro Espíritu le indica el remedio. Esa doble acción a veces es patente y se revela, además, a través de algunas expresiones que los sonámbulos usan con mucha frecuencia: “me dicen que diga” o “me prohíben que diga” tal cosa. En este último caso, siempre es peligroso insistir para obtener una revelación denegada, porque entonces se da motivo a los Espíritus frívolos, que hablan de todo sin escrúpulos y sin preocuparse por la verdad.
¿Cómo se explica la visión a distancia en algunos sonámbulos?
“¿Acaso el alma no se traslada durante el dormir? Lo mismo sucede en el sonambulismo.”
El mayor o menor desarrollo de la clarividencia sonambúlica, ¿depende de la organización física o de la naturaleza del Espíritu encarnado?
“Depende de ambas. Hay disposiciones físicas que le permiten al Espíritu desprenderse de la materia con mayor o menor facilidad.”
Las facultades de que goza el sonámbulo, ¿son las mismas que las del Espíritu después de la muerte?
“Hasta cierto punto, porque hay que tener en cuenta la influencia de la materia a la que sigue unido.”
El sonámbulo, ¿puede ver a los otros Espíritus?
“La mayoría de los sonámbulos los ve muy bien, lo cual depende del grado y de la naturaleza de su lucidez. Sin embargo, a veces no se percatan en un primer momento de que se trata de otros Espíritus, y los confunden con seres corporales. Eso sucede especialmente a los sonámbulos que no tienen ningún conocimiento del espiritismo. Aún no comprenden la esencia de los Espíritus. Se asombran, porque creen ver personas vivas.”
El mismo efecto se produce en el momento de la muerte en quienes creen que siguen con vida. Les parece que alrededor suyo nada cambió, suponen que los Espíritus tienen cuerpos similares a los nuestros, y toman la apariencia de su propio cuerpo por la de un cuerpo real.
El sonámbulo que ve a distancia, ¿lo hace desde el punto en que está su cuerpo o desde aquel en que está su alma?
“¿A qué se debe esta pregunta, si es el alma la que ve, no el cuerpo?”
Puesto que es el alma la que se traslada, ¿de qué modo el sonámbulo puede experimentar en el cuerpo las sensaciones de calor o frío propias del lugar en que se encuentra su alma, la cual a veces está muy lejos del cuerpo?
“El alma no ha dejado por completo el cuerpo. Permanece unida a él por un lazo. Ese lazo es el conductor de las sensaciones. Cuando dos personas se comunican de una ciudad a otra mediante la electricidad, esta constituye el lazo que une sus pensamientos. Por eso se comunican como si estuvieran una al lado de la otra.”
El uso que el sonámbulo hace de su facultad, ¿influye en el estado de su Espíritu después de la muerte?
“Mucho, tal como el buen o mal uso de todas las facultades que Dios ha dado al hombre.”
Éxtasis
¿Qué diferencia hay entre el éxtasis y el sonambulismo?
“El éxtasis es un sonambulismo más depurado. El alma del extático es aún más independiente.”
El Espíritu del extático, ¿penetra realmente en los mundos superiores?
“Sí, los ve y comprende la dicha de quienes habitan en ellos. Por eso querría permanecer allí. Sin embargo, hay mundos inaccesibles a los Espíritus que no están suficientemente purificados.”
Cuando el extático manifiesta el deseo de abandonar la Tierra, ¿habla con sinceridad? Además, ¿no lo retiene el instinto de conservación?
“Eso depende del grado de purificación del Espíritu. Si ve que su posición futura es mejor que su vida presente, se esfuerza por cortar los lazos que lo sujetan a la Tierra.”
Si se abandonara el extático a sí mismo, ¿podría su alma dejar el cuerpo en forma definitiva?
“Sí, puede morir. Por eso es preciso atraer su atención mediante todo lo que pueda ligarlo a la Tierra, y especialmente haciéndole comprender que si rompiera la cadena que lo retiene en el mundo, esa sería la manera más segura de no quedarse allá, donde ve que sería dichoso.”
Hay cosas que el extático pretende ver y que, evidentemente, son el producto de una imaginación afectada por las creencias y prejuicios terrenales. Lo que ve, pues, ¿no es real?
“Lo que ve es real para él. No obstante, como su Espíritu se halla siempre bajo la influencia de las ideas terrenales, puede verlo a su manera, o mejor dicho, puede expresarlo en un lenguaje adecuado a sus prejuicios y a las ideas con que fue educado, o a las vuestras, a fin de darse a entender mejor. En este sentido, sobre todo, puede cometer errores.”
¿Qué grado de confianza se puede asignar a las revelaciones de los extáticos?
“El extático puede equivocarse con mucha frecuencia, especialmente cuando quiere penetrar lo que debe permanecer como un misterio para el hombre, pues en ese caso se abandona a sus propias ideas, o bien se convierte en juguete de Espíritus embusteros que aprovechan su entusiasmo para fascinarlo.”
¿Qué consecuencias pueden extraerse de los fenómenos del sonambulismo y del éxtasis? ¿No serían una especie de iniciación para la vida futura?
“Es, mejor dicho, la vida pasada y la vida futura lo que el hombre entrevé. Que estudie esos fenómenos y encontrará en ellos la solución de más de un misterio que su razón trata en vano de desvelar.”
Los fenómenos del sonambulismo y del éxtasis, ¿podrían conciliarse con el materialismo?
“El que los estudie de buena fe y sin prevención no puede ser materialista ni ateo.”
Doble vista (Clarividencia)
El fenómeno designado con el nombre de doble vista(3), ¿tiene relación con el soñar y el sonambulismo?
“Es todo lo mismo. En lo que tú llamas doble vista el Espíritu también está más libre, aunque el cuerpo no esté dormido. La doble vista es la vista del alma.”
(3) Kardec ha usado las
dos expresiones: “segunda vista” y “doble vista”, inclinándose evidentemente
por la primera de ellas. Pero, como es más común “doble vista”, se prefiere
aquí. [N. de J. H. Pires. 1981]
La doble vista, ¿es permanente?
“La facultad, sí; su ejercicio, no. En los mundos menos materiales que el vuestro los Espíritus se desprenden con mayor facilidad y sólo se ponen en comunicación a través del pensamiento, aunque sin excluir el lenguaje articulado. Asimismo, para la mayoría, la doble vista es una facultad permanente. Su estado normal puede compararse al de vuestros sonámbulos lúcidos. Esa es también la razón por la cual se manifiestan a vosotros con mayor soltura que los Espíritus encarnados en cuerpos más densos.”
La doble vista, ¿se desarrolla de modo espontáneo, o mediante la voluntad de quien está dotado de ella?
“En la mayoría de los casos es espontánea, pero la voluntad también suele desempeñar en ella un papel importante. Toma como ejemplo a esas personas a las que se les llama ocurrentes de la buenaventura, algunas de las cuales están dotadas de esa facultad, y verás que acceden a la doble vista, así como a lo que tú denominas visión, auxiliadas por la voluntad.”
La doble vista, ¿es susceptible de desarrollarse mediante el ejercicio?
“Sí, el trabajo siempre trae progreso, y el velo que cubre las cosas se disipa.”
Esa facultad, ¿depende de la organización física?
“Por cierto, en esa facultad la organización desempeña un papel. Hay organizaciones que son resistentes a ella.”
¿A qué se debe que la doble vista parezca ser hereditaria en algunas familias?
“Similitud de organización, que se transmite como las demás cualidades físicas. Además, desarrollo de la facultad mediante una especie de educación, que también se transmite de uno a otro.”
¿Es cierto que determinadas circunstancias desarrollan la doble vista?
“Una enfermedad, la proximidad de un peligro, una gran conmoción pueden desarrollarla. A veces el cuerpo se encuentra en un estado particular que permite al Espíritu ver lo que vosotros no podéis ver con los ojos del cuerpo.”
Las épocas de crisis y calamidades, las grandes emociones; en pocas palabras, todas las causas que sobreexcitan lo moral, provocan a veces el desarrollo de la doble vista. Es como si la Providencia, cuando estamos en presencia del peligro, nos brindara el medio para conjurarlo. Todas las sectas y partidos que han sido perseguidos ofrecen numerosos ejemplos de ello.
Las personas dotadas de doble vista, ¿tienen siempre conciencia de su facultad?
“No siempre. Para ellas es algo completamente natural, y muchas creen que si todos se observaran a sí mismos, verían que son como ellas.”
¿Se podría atribuir a una especie de doble vista la perspicacia de algunas personas que, sin tener nada de extraordinario, juzgan las cosas con mayor precisión que otras?
“Siempre es el alma la que irradia con mayor libertad y juzga mejor que cuando se encuentra bajo el velo de la materia.”
Esa facultad, ¿puede en determinados casos conferir la presciencia de las cosas?
“Sí. También confiere los presentimientos, pues en dicha facultad hay muchos grados. Un mismo sujeto podrá tener todos los grados, o sólo algunos.”
Resumen teórico acerca del sonambulismo, el éxtasis y la doble vista
Los fenómenos del sonambulismo natural se producen en forma espontánea y son independientes de toda causa exterior conocida. Sin embargo, en algunas personas dotadas de una organización especial, pueden ser provocados artificialmente por la acción
del agente magnético.
El estado que se designa con el nombre de sonambulismo magnético sólo difiere del sonambulismo natural en que es provocado, mientras que el otro es espontáneo.
El sonambulismo natural es un hecho notorio que a nadie se le ocurre poner en duda, pese a lo maravilloso de los fenómenos que presenta. ¿Por qué razón, pues, el sonambulismo magnético habría de ser más extraordinario o irracional que el natural? ¿Por el hecho de que se lo produce artificialmente, como tantas otras cosas? Se dice que los charlatanes lo han explotado: razón de más para que no lo dejemos en sus manos. Cuando la ciencia se apropie de él, el charlatanismo tendrá mucho menos crédito entre las masas. Mientras tanto, como el sonambulismo natural o artificial es un hecho, y puesto que contra un hecho no hay razonamiento posible, su aceptación se propaga pese a la mala voluntad de algunos. Esto se da en la propia ciencia, a la que ingresa a través de una gran cantidad de pequeñas puertas, en vez de hacerlo por la puerta grande. Cuando haya ingresado por completo, será necesario concederle derecho de ciudadanía.
Para el espiritismo, el sonambulismo es más que un fenómeno fisiológico: se trata de una luz proyectada sobre la psicología. Es en él donde se puede estudiar el alma, porque en el sonambulismo el alma se muestra al descubierto. Ahora bien, uno de los fenómenos que caracterizan al alma es la clarividencia independiente de los órganos ordinarios de la vista. Los que cuestionan este hecho se basan en que el sonámbulo no siempre ve, ni lo hace conforme a la voluntad del experimentador, como con los ojos. ¿Acaso hay que asombrarse de que los efectos no sean los mismos cuando los medios son diferentes? ¿Es racional pretender efectos idénticos cuando el instrumento ya no existe? El alma tiene sus propiedades, como el ojo las suyas. Es preciso juzgar a cada una de por sí y no por analogía.
La causa de la clarividencia del sonámbulo magnético y del sonámbulo natural es la misma: se trata de un atributo del alma, una facultad inherente a todas las partes del ser incorporal que se encuentra en nosotros, y cuyos únicos límites son los asignados al alma misma. El sonámbulo ve en todas partes a donde su alma puede trasladarse, sea cual fuere la distancia.
En la vista a distancia, el sonámbulo no ve las cosas desde el punto en que se encuentra su cuerpo, ni tampoco por un efecto telescópico. Las ve presentes y como si estuviera en el lugar en que ellas existen, porque en realidad su alma está allí. Por eso su cuerpo se halla como anonadado y aparentemente privado de sentimiento, hasta el momento en que el alma vuelve a tomar posesión de él. Esta separación parcial del alma y el cuerpo es un estado anormal que puede tener una duración relativamente prolongada, pero no indefinida. Es la causa del cansancio que el cuerpo experimenta después de algún tiempo, sobre todo cuando el alma se entrega a un trabajo activo.
Puesto que la vista del alma o del Espíritu no está circunscripta ni ocupa un espacio determinado, eso explica el motivo por el cual los sonámbulos no pueden asignarle un órgano especial. Ven porque ven, sin saber el por qué ni el cómo, pues para ellos, en su condición de Espíritus, la vista no tiene un lugar de residencia propio. Si se refieren a su cuerpo, les parece que ese lugar se encuentra en los centros donde la actividad vital es mayor, principalmente en el cerebro, en la región epigástrica o en el órgano que, para ellos, es el punto de unión más tenaz entre el Espíritu y el cuerpo.
El poder de la lucidez sonambúlica no es ilimitado. El Espíritu, aunque esté completamente libre, se halla limitado en sus facultades y conocimientos, según el grado de perfección que haya alcanzado. Se encuentra todavía más limitado cuando está unido a la materia, cuya influencia sufre. Esa es la causa por la que la clarividencia sonambúlica no es universal ni infalible. Podemos contar menos aún con su infalibilidad cuando se la desvía del objetivo que la naturaleza se ha propuesto con ella y se la convierte en un objeto de curiosidad y de experimentación.
En el estado de desprendimiento en que se encuentra, el Espíritu del sonámbulo entra con mayor facilidad en comunicación con los otros Espíritus, encarnados o no encarnados. Esa comunicación se establece mediante el contacto de los fluidos que componen los periespíritus y sirven para transmitir el pensamiento, como el cable eléctrico. El sonámbulo no necesita, pues, que el pensamiento sea articulado por la palabra: lo siente y lo adivina. Este tipo de comunicación lo torna eminentemente impresionable y accesible a las influencias de la atmósfera moral en que se encuentra. Por eso mismo, el concurso de muchos espectadores, y sobre todo de curiosos con mayor o menor grado de malevolencia, perjudica esencialmente el desarrollo de sus facultades, que se repliegan, por decirlo así, en sí mismas y sólo se despliegan con toda libertad en la intimidad y en un medio simpático. La presencia de personas malévolas o antipáticas produce en el sonámbulo el efecto del contacto de la mano sobre la sensitiva(4).
(4) El autor se refiere
a la planta llamada sensitiva que reacciona al contacto de la mano. [N.
Editora Mensaje Fraternal. 1981]
El sonámbulo ve al mismo tiempo su propio Espíritu y su cuerpo. Se trata, por decirlo así, de dos seres que representan su doble existencia: la espiritual y la corporal. Con todo, ambos se confunden debido a los lazos que los unen. El sonámbulo no siempre se percata de esa situación, y esa dualidad a menudo hace que hable de sí mismo como si lo hiciera acerca de una persona extraña. A veces es el ser corporal el que le habla al ser espiritual, y otras veces es este el que le habla a aquel.
El Espíritu conquista un incremento de conocimientos y de experiencia en cada una de sus existencias corporales. Los olvida parcialmente mientras se halla encarnado en una materia demasiado densa, pero como Espíritu se acuerda de ellos. Por eso algunos sonámbulos revelan conocimientos superiores a su nivel de instrucción e incluso a su aparente capacidad intelectual. Por consiguiente, la inferioridad intelectual y científica del sonámbulo, en el estado de vigilia, nada indica acerca de los conocimientos que pueda revelar en el estado lúcido. Según las circunstancias y el objetivo que se proponga, puede extraer esos conocimientos de su propia experiencia, de la clarividencia de las cosas presentes o de los consejos que recibe de otros Espíritus. No obstante, como su propio Espíritu puede tener un relativo adelanto, lo que diga tendrá relativa exactitud.
A través de los fenómenos del sonambulismo, ya sea natural o magnético, la Providencia nos concede la prueba irrecusable de la existencia y la independencia del alma, así como nos permite observar el espectáculo sublime de su emancipación. De ese modo nos abre el libro de nuestro destino. Cuando el sonámbulo describe lo que sucede a distancia, es evidente que lo ve, y que no lo hace con los ojos del cuerpo. Se ve a sí mismo en ese lugar, y se siente trasladado hacia allí. Hay algo de él, pues, en ese lugar, y dado que ese algo no es el cuerpo, sólo puede ser su alma o Espíritu. Mientras el hombre se extravía en las sutilezas de una metafísica abstracta e ininteligible para correr en busca de las causas de nuestra existencia moral, Dios pone a diario ante sus ojos y al alcance de su mano los medios más simples y patentes para el estudio de la psicología experimental.
El éxtasis es el estado en que la independencia del alma en relación con el cuerpo se manifiesta de la manera más sensible y se vuelve en cierto modo palpable.
En el soñar y en el sonambulismo el alma deambula por los mundos terrenales. En el éxtasis, penetra en un mundo desconocido, el de los Espíritus etéreos con quienes se comunica. Sin embargo, no puede ir más allá de ciertos límites, pues para superarlos tendría que romper por completo los lazos que la unen al cuerpo. Un brillo resplandeciente y enteramente nuevo la rodea; armonías desconocidas en la Tierra la embelesan; un bienestar indefinible la penetra. El alma goza por anticipado de la beatitud celestial. Se puede decir que pone un pie en el umbral de la eternidad.
En el estado de éxtasis la aniquilación del cuerpo es casi completa. Sólo tiene, por decirlo así, vida orgánica. Se siente que el alma está unida a él apenas por un hilo que un esfuerzo mayor cortaría para siempre.
En ese estado, todos los pensamientos terrenales desaparecen, para dar lugar al sentimiento purificado que constituye la esencia misma de nuestro ser inmaterial. Entregado por completo a esa sublime contemplación, el extático sólo considera la vida como una pausa momentánea. Para él, los bienes y los males, las alegrías groseras y las miserias de este mundo, no son más que los fútiles incidentes de un viaje cuyo término lo haría dichoso.
Sucede con los extáticos lo mismo que con los sonámbulos: su lucidez puede ser más o menos perfecta; y su propio Espíritu, conforme a su mayor o menor grado de elevación, también es relativamente apto para conocer y comprender las cosas. A veces hay en ellos más exaltación que verdadera lucidez; o, mejor dicho, esa exaltación perjudica su lucidez. Por eso sus revelaciones suelen ser una mezcla de verdades con errores, de cosas sublimes con cosas absurdas, e incluso ridículas. Muchas veces los Espíritus inferiores se aprovechan de esa exaltación -que siempre es una causa de debilidad cuando no se la sabe controlar- para dominar al extático. Con ese fin, asumen ante él apariencias que lo mantienen dentro de sus ideas o prejuicios de la vigilia. Este es un escollo, pero los extáticos no son todos iguales. A nosotros nos compete juzgar con sensatez y pesar sus revelaciones en la balanza de la razón.
La emancipación del alma se manifiesta a veces en el estado de vigilia y produce el fenómeno designado con el nombre de doble vista, que otorga a quienes están dotados de ella la facultad de ver, escuchar y sentir más allá de los límites de nuestros sentidos. Perciben las cosas lejanas dondequiera que el alma extienda su acción. Las ven, por decirlo así, a través de la vista ordinaria y como por una especie de espejismo.
En el momento en que se produce el fenómeno de la doble vista, el estado físico se modifica sensiblemente. La mirada parece perdida: el sujeto mira sin ver; toda su fisonomía refleja una especie de exaltación. Por otra parte, se ha comprobado que los órganos de la vista son ajenos al fenómeno, puesto que la visión persiste, aunque los ojos estén cerrados.
Quienes la poseen, piensan que esta facultad es tan natural como la de ver. Para ellos es un atributo de su ser, atributo que no tiene nada de excepcional. La mayoría de las veces el olvido sigue a esa lucidez pasajera, cuyo recuerdo cada vez más vago termina por desaparecer como el de un sueño.
El poder de la doble vista varía desde la sensación confusa hasta la percepción clara y nítida de las cosas presentes o lejanas. En el estado rudimentario, otorga a ciertas personas el tacto, la perspicacia, una especie de seguridad en sus actos, que se puede llamar la precisión del golpe de vista moral(5). Cuando está más desarrollada, despierta los presentimientos. Más desarrollada aún, muestra los acontecimientos que se han producido o que están en vías de producirse.
(5) La frase original
es: “la justesse du coup d´oeil moral” y ha sido interpretada de
diversos modos, porque resulta problemática. Traducir coup d´oeil por
“golpe de vista”, como hace la mayoría, es incurrir en galicismo por “ojeada,
vistazo”. Pero aquellas palabras significan también, en lenguaje figurado,
“perspicacia, penetración”, y estamos persuadidos de que en esta segunda
acepción las utilizó Kardec. [N. de Alberto Giordano. 1981]
El sonambulismo natural o artificial, el éxtasis y la doble vista no son sino variedades o modificaciones de una misma causa. Esos fenómenos, así como los sueños, están en la naturaleza. Por eso han existido en todas las épocas. La historia nos muestra que se los conoce, e incluso se los explota, desde la más remota antigüedad. En ellos encontramos la explicación de una multitud de hechos que, a causa de los prejuicios, son vistos como sobrenaturales(6) .
(6) Todos estos
fenómenos se hallan en la hora actual científicamente demostrados por las
experimentaciones parapsicológicas, aun cuando ciertos investigadores pretenden
obtener que “se adapten al materialismo”. Véase lo que expresa, respecto a la
adaptación, la respuesta a la pregunta 446 de este mismo libro. [N. de J. H.
Pires. 1981]
AMOR, CARIDAD y TRABAJO
Retorno a la vida corporal
RETORNO A LA VIDA CORPORAL
El libro de los espíritus de Allan Kardec
LIBRO SEGUNDO
CAPÍTULO VII
Preludios del regreso
330. Los Espíritus, ¿conocen la época en la que habrán de reencarnar?
“La presienten, como el ciego siente el fuego al que se aproxima. Saben que deben retomar un cuerpo, tal como sabéis vosotros que habréis de morir algún día, aunque ignoren cuándo eso sucederá.”
[330a] - La reencarnación, por consiguiente, ¿es una necesidad de la vida espírita, así como la muerte es una necesidad de la vida corporal?
“Con certeza es así (1).”
(1) Hasta alcanzar la
perfección.
331. ¿Se preocupan los Espíritus por su reencarnación?
“Los hay que no piensan en ella en modo alguno, e incluso no la comprenden. Eso depende del grado de adelanto de su naturaleza. Para algunos, la incertidumbre en que se encuentran respecto a su porvenir es un castigo.”
332. El Espíritu, ¿puede adelantar o retrasar el momento de su reencarnación?
“Puede adelantarlo con sus ruegos. También puede diferirlo si retrocede ante la prueba, pues entre los Espíritus también los hay cobardes e indiferentes. No obstante, no lo hace con impunidad. Sufre por ello, como el que se niega a tomar un remedio saludable que puede curarlo.”
333. Si un Espíritu se sintiera suficientemente a gusto en una situación intermedia entre los Espíritus errantes, y no tuviera la ambición de ascender, ¿podría prolongar ese estado de manera indefinida?
“No, de manera indefinida no. El adelanto es una necesidad que el Espíritu experimenta tarde o temprano. Todos deben ascender, ese es su destino.”
334. La unión del alma a un cuerpo determinado, ¿está predestinada, o la elección sólo se hace a último momento?
“El Espíritu siempre es designado con anterioridad. Cuando elige la prueba que quiere sufrir, el Espíritu pide encarnar. Ahora bien, Dios, que sabe todo y todo lo ve, supo y vio con anterioridad que esa alma se uniría a un cuerpo determinado.”
335. El Espíritu, ¿elige el cuerpo en el que habrá de entrar, o sólo el género de vida que debe servirle de prueba?
“También puede elegir el cuerpo, pues las imperfecciones de ese cuerpo son para el Espíritu pruebas que lo ayudarán a su adelanto en caso de que supere los obstáculos que en él encontrará. No obstante, si bien el Espíritu puede pedirlo, la elección del cuerpo no siempre depende de él.”
[335a] - El Espíritu, ¿podría a último momento negarse a entrar en el cuerpo que eligió?
“Si se negara, sufriría mucho más que aquel que no hubiese intentado ninguna prueba.”
336. ¿Podría suceder que un niño que va a nacer no encuentre un Espíritu que quiera encarnar en él?
“Dios proveería a ello. El niño, cuando debe nacer viable, siempre está predestinado a tener un alma. Nada ha sido creado sin un designio.”
337. La unión del Espíritu a un cuerpo determinado, ¿puede ser impuesta por Dios?
“Puede ser impuesta, así como las diferentes pruebas, sobre todo cuando el Espíritu aún no es apto para hacer una elección con conocimiento de causa. Como expiación, el Espíritu puede ser obligado a unirse al cuerpo de un niño que, por su nacimiento y la posición que ocupará en el mundo, puede llegar a ser para él un motivo de castigo.”
338. En caso de que muchos Espíritus se presenten para ocupar un mismo cuerpo que va a nacer, ¿qué es lo que decidirá entre ellos?
“Muchos pueden pedirlo, pero es Dios quien en un caso semejante juzga cuál es el más capaz para cumplir la misión a la que el niño está destinado. No obstante, como he dicho, el Espíritu es designado antes del instante en que habrá de unirse al cuerpo.”
339. El momento de la encarnación, ¿es acompañado de una turbación similar a la que se produce cuando el Espíritu sale del cuerpo?
“Mucho mayor, y sobre todo más prolongada. Con la muerte, el Espíritu sale de la esclavitud; con el nacimiento, ingresa en ella.”
340. El instante en que un Espíritu debe encarnar, ¿es para él un momento solemne? ¿Cumple ese acto como algo serio e importante para él?
“Es como un viajero que se embarca para una travesía peligrosa sin saber si habrá de encontrar la muerte en las olas que afrontará.”
El viajero que se embarca sabe a qué peligros se expone, pero ignora si habrá de naufragar. Lo mismo sucede con el Espíritu: conoce el género de pruebas a las que se somete, pero ignora si sucumbirá. Así como la muerte del cuerpo es una especie de renacimiento para el Espíritu, la reencarnación es para él una especie de muerte, o más bien de exilio y enclaustramiento. Deja el mundo de los Espíritus por el mundo corporal, así como el hombre deja el mundo corporal por el de los Espíritus. El Espíritu sabe que reencarnará, como el hombre sabe que habrá de morir. No obstante, al igual que este, sólo tiene conciencia de ello en el último momento, cuando llega la hora establecida. Entonces, en ese instante supremo, la turbación se apodera de él, como en el hombre que agoniza. Esa turbación persiste hasta que la nueva existencia esté netamente formada. La cercanía de la reencarnación constituye una especie de agonía para el Espíritu.
341. La incertidumbre en que se encuentra el Espíritu en relación con la eventualidad del éxito de las pruebas que sufrirá en la vida, ¿es para él una causa de ansiedad antes de encarnar?
“Una ansiedad muy grande, puesto que las pruebas de su existencia lo demorarán o lo harán adelantar, conforme el soporte mal o bien.”
342. En el momento de reencarnar, ¿acompañan al Espíritu otros Espíritus amigos suyos, que se acercan a presenciar su partida del mundo espírita, así como van a recibirlo cuando reingresa en él?
“Eso depende de la esfera en que el Espíritu habita. Si se encuentra en las esferas donde reina el afecto, los Espíritus que lo aman lo acompañan hasta el último momento, lo alientan e incluso suelen seguirlo en la vida.”
343. Los Espíritus amigos que nos siguen en la vida, ¿son los que a veces vemos en sueños, que nos demuestran su afecto y se nos presentan con rasgos desconocidos?
“Muy a menudo son ellos. Acuden a visitaros, así como vosotros vais a la cárcel a ver a un preso.”
Unión del alma al cuerpo. Aborto
344. ¿En qué momento se une el alma al cuerpo?
“La unión comienza en la concepción, pero sólo se completa en el instante del nacimiento. Desde el momento de la concepción, el Espíritu designado para habitar en un cuerpo se une a él mediante un lazo fluídico, que se estrecha cada vez más hasta el instante en que el niño es dado a luz. El grito que sale entonces de sus labios anuncia que pertenece al conjunto de los vivientes y servidores de Dios.”
345. La unión del Espíritu al cuerpo, ¿es definitiva desde el momento de la concepción? Durante esa primera etapa, ¿podría el Espíritu renunciar a habitar en el cuerpo designado?
“La unión es definitiva en el sentido de que otro Espíritu no podría reemplazar al que ha sido designado para ese cuerpo. No obstante, como los lazos que lo unen al cuerpo son muy débiles, se cortan con facilidad. Eso puede suceder por voluntad del Espíritu, que retrocede ante la prueba que ha elegido. En ese caso, el niño no vive.”
346. ¿Qué le sucede al Espíritu si el cuerpo que ha elegido muere antes de nacer?
“Elige otro.”
[346a] - ¿Cuál puede ser la utilidad de esas muertes prematuras?
“Las imperfecciones de la materia son casi siempre la causa de esas muertes.”
347. ¿Qué utilidad tiene para un Espíritu el hecho de encarnar en un cuerpo que muere pocos días después de haber nacido?
“Ese ser no tiene suficientemente desarrollada la conciencia de su existencia. La importancia de la muerte es casi nula. Suele ser, como hemos dicho, una prueba para los padres.”
348. El Espíritu, ¿sabe por anticipado que el cuerpo elegido no tiene la posibilidad de vivir?
“A veces lo sabe. No obstante, si lo eligió por ese motivo, es porque retrocede ante la prueba.”
349. Cuando la encarnación de un Espíritu se malogra, sea cual fuere la causa, ¿se la suple de inmediato con otra existencia?
“No siempre de inmediato. El Espíritu necesita tiempo para elegir de nuevo, a menos que la reencarnación inmediata se deba a una determinación anterior.”
350. El Espíritu, una vez que se ha unido al cuerpo del niño, cuando ya no puede echarse atrás, ¿lamenta a veces la elección que ha hecho?
“¿Quieres decir si como hombre se queja de la vida que lleva? ¿Si quisiera que su vida fuese diferente? Sí. ¿Se lamenta de la elección que ha hecho? No, porque no sabe que fue él quien eligió esa vida. Una vez encarnado, el Espíritu no puede lamentarse de una elección de la que no tiene conciencia. No obstante, puede considerar que la carga es demasiado pesada. En ese caso, si cree que es superior a sus fuerzas, recurre al suicidio.”
351. En el intervalo que hay entre la concepción y el nacimiento, ¿goza el Espíritu de todas sus facultades?
“Eso es relativo, depende del período de la gestación, porque todavía no está encarnado, pero sí ligado. Desde el instante mismo de la concepción, la turbación comienza a apoderarse del Espíritu. Esa turbación le advierte que ha llegado el momento de iniciar una nueva existencia, y va en aumento hasta que el niño nace. En ese intervalo, su estado es aproximadamente el de un Espíritu encarnado durante el sueño del cuerpo. A medida que se acerca la hora del nacimiento, sus ideas se diluyen, al igual que el recuerdo del pasado, del cual como hombre ya no tiene conciencia una vez que ingresó a la vida. No obstante, ese recuerdo vuelve poco a poco a su memoria durante el estado de Espíritu.”
352. El Espíritu, en el momento de nacer, ¿recobra de inmediato la plenitud de sus facultades?
“No, sus facultades se desarrollan en forma gradual, junto con los órganos. Se trata para él de una nueva existencia. Es necesario que aprenda a servirse de sus instrumentos. Recobra las ideas poco a poco, como un hombre que al despertar se encuentra en una posición diferente de la que había tenido durante la vigilia.”
353. Dado que la unión del Espíritu al cuerpo sólo se lleva a cabo en forma completa y definitiva después del nacimiento, ¿se puede considerar que el feto tiene un alma?
“El Espíritu que debe animarlo existe, en cierto modo, fuera de él. Por consiguiente, para hablar con propiedad, el feto no tiene un alma, puesto que la encarnación está sólo en vías de operarse. No obstante, se encuentra ligado a la que habrá de tener.”
354. ¿Cómo se explica la vida intrauterina?
“Es la vida de la planta que vegeta. El feto vive la vida animal. El hombre posee en sí la vida animal y la vida vegetal que, cuando este nace, se completan con la vida espiritual.”
355. ¿Hay, como la ciencia lo indica, niños que desde el seno materno no son viables? ¿Con qué fin sucede eso?
“Eso sucede con frecuencia. Dios lo permite a modo de prueba, ya sea para los padres, o bien para el Espíritu designado para ocupar ese lugar.”
356. ¿Hay niños nacidos muertos que no estaban destinados a la encarnación de un Espíritu?
“Sí, los hay que nunca tuvieron un Espíritu destinado a su cuerpo. Nada debía cumplirse en relación con ellos. En tal caso, ese niño sólo vino por los padres.”
[356a] - Un ser de esa naturaleza, ¿puede llegar hasta el final de la gestación?
“Sí, a veces, pero en ese caso no vive.”
[356b] - Así pues, todo niño que sobrevive a su nacimiento, ¿tiene necesariamente un Espíritu encarnado en él?
“¿Qué sería sin un Espíritu? No sería un ser humano.”
357. ¿Cuáles son, para el Espíritu, las consecuencias del aborto?
“Una existencia nula, que tendrá que recomenzar.”
358. El aborto provocado, ¿es un crimen, sea cual fuere el período de la gestación en que se lo realice?
“Siempre se comete un crimen desde el momento en que transgredís la ley de Dios. La madre, u otra persona, siempre comete un crimen al quitarle la vida al niño antes de que nazca, porque le impide al alma afrontar las pruebas cuyo instrumento debía ser el cuerpo.”
359. En los casos en que la vida de la madre corre peligro si el niño nace, ¿es un crimen sacrificar al niño para salvar a la madre?
“Es preferible sacrificar al ser que no existe, antes que al que existe.”
360. ¿Es racional dispensarle al feto la misma consideración que al cuerpo de un niño que ha vivido?
“Ved en todo esto la voluntad de Dios y su obra. Así pues, no tratéis con ligereza las cosas que debéis respetar. ¿Por qué no habría que respetar las obras de la creación que a veces quedan incompletas por voluntad del Creador? Eso forma parte de sus designios, que nadie ha sido llamado a juzgar.”
Facultades morales e intelectuales del hombre
361. ¿Cuál es el origen de las cualidades morales del hombre, sean buenas o malas?
“Son las del Espíritu que está encarnado en él. Cuanto más puro es el Espíritu, más propenso al bien es el hombre.”
[361a] - De ahí parece resultar que el hombre de bien es la encarnación de un Espíritu bueno, y el hombre vicioso la de un Espíritu malo.
“Sí, pero di mejor que es un Espíritu imperfecto, de otro modo se podría creer en Espíritus siempre malos, a los que llamáis demonios.”
362. ¿Cuál es el carácter de los individuos en quienes encarnan los Espíritus burlones y frívolos?
“Son individuos atolondrados, traviesos, y a veces malignos.”
363. Los Espíritus, ¿tienen pasiones ajenas a las pasiones de la humanidad?
“No. De lo contrario, os las habrían transferido.”
364. ¿Es un mismo Espíritu el que otorga al hombre las cualidades morales y las de la inteligencia?
“Por cierto, es el mismo, y eso en virtud del grado al que ha llegado. El hombre no tiene en sí dos Espíritus.”
365. ¿A qué se debe que hombres muy inteligentes, lo que denota en ellos un Espíritu superior, a veces sean también profundamente viciosos?
“Sucede que el Espíritu encarnado no es suficientemente puro. El hombre cede a la influencia de otros Espíritus más imperfectos. El Espíritu progresa mediante una marcha ascendente imperceptible, pero el progreso no se lleva a cabo de manera simultánea en todos los aspectos. En un período puede avanzar en ciencia; en otro, en moralidad.”
366. ¿Qué pensar de la opinión según la cual las diferentes facultades intelectuales y morales del hombre serían el producto de otros tantos Espíritus encarnados en él, cada uno de los cuales tendría una aptitud especial?
“Al reflexionar, se llega a la conclusión de que esa opinión es absurda. El Espíritu debe tener todas las aptitudes. Para progresar necesita una voluntad única. Si el hombre fuera una amalgama de Espíritus, esa voluntad no existiría y en él no habría individualidad, puesto que, una vez muerto, todos esos Espíritus serían como una bandada de pájaros que se escapan de una jaula. El hombre suele quejarse de que no comprende ciertas cosas, pero es curioso ver cómo multiplica las dificultades pese a que tiene a mano una explicación absolutamente simple y natural. Una vez más se toma el efecto por la causa. Se concibe al hombre del mismo modo que los paganos concebían a Dios. Los paganos creían en tantos dioses como fenómenos hay en el universo. No obstante, entre ellos mismos, las personas sensatas sólo veían en esos fenómenos efectos cuya causa era un Dios único.”
El mundo físico y el mundo moral nos ofrecen al respecto numerosos puntos de comparación. Mientras la observación estuvo limitada a la apariencia de los fenómenos, se creyó en la existencia múltiple de la materia. Hoy en día, se comprende que esos fenómenos tan variados pueden muy bien ser modificaciones de una materia elemental única. Las diversas facultades son manifestaciones de una misma causa, que es el alma o Espíritu encarnado, y no de muchas almas, así como los diferentes sonidos del órgano son el producto de una misma especie de aire, y no de tantas clases de aire como sonidos existen. De este sistema resultaría que cuando un hombre adquiere o pierde ciertas aptitudes o inclinaciones, eso se debe a que otros tantos Espíritus llegan a él o de él se retiran, lo cual lo convertiría en un ser múltiple, sin individualidad y, por consiguiente, sin responsabilidad. Además, esto es desmentido por los numerosos ejemplos de manifestaciones mediante las cuales los Espíritus dan prueba de su personalidad e identidad.
Influencia del organismo
367. Cuando se une al cuerpo, ¿se identifica el Espíritu con la materia?
“La materia es tan sólo la envoltura del Espíritu, así como la ropa es la envoltura del cuerpo. Cuando se une al cuerpo, el Espíritu conserva los atributos de su naturaleza espiritual.”
368. El Espíritu, después de unirse al cuerpo, ¿ejerce sus facultades con plena libertad?
“El ejercicio de sus facultades depende de los órganos que le sirven de instrumentos. Dichas facultades se debilitan a causa de la densidad de la materia.”
[368a] - Según esto, la envoltura material, ¿sería un obstáculo para la libre manifestación de las facultades del Espíritu, así como un vidrio opaco impide la propagación de la luz?
“Sí, y muy opaco.”
La acción de la materia densa del cuerpo sobre el Espíritu se puede comparar también con la del agua cenagosa que limita la libertad de movimientos del cuerpo sumergido en ella.
369. El libre ejercicio de las facultades del alma, ¿se encuentra subordinado al desarrollo de los órganos?
“Los órganos son los instrumentos para la manifestación de las facultades del alma. Esa manifestación se encuentra subordinada al desarrollo y al grado de perfección de dichos órganos, así como la calidad de un trabajo depende de las herramientas con que se lleva a cabo.”
370. ¿Se puede inferir, a partir de la influencia de los órganos, una relación entre el desarrollo de los órganos cerebrales y el de las facultades morales e intelectuales?
“No confundáis el efecto con la causa. El Espíritu siempre posee las facultades que le son propias. Ahora bien, no son los órganos los que otorgan las facultades, sino las facultades las que estimulan el desarrollo de los órganos.”
[370a] - Según esto, la diversidad de aptitudes en el hombre, ¿depende únicamente del estado del Espíritu?
“Únicamente no es un término del todo exacto. El principio de esa diversidad de aptitudes reside en las cualidades del Espíritu, que puede estar más o menos adelantado. No obstante, hay que tener en cuenta la influencia de la materia, que obstaculiza en mayor o menor medida el ejercicio de sus facultades.”
Al encarnar, el Espíritu es portador de ciertas predisposiciones. Si se admite que a cada una de ellas le corresponde un órgano en el cerebro(2), el desarrollo de esos órganos será un efecto, no una causa. En cambio, si las facultades tuvieran su principio en los órganos, el hombre sería una máquina desprovista de libre albedrío y de la responsabilidad de sus actos. Habría que admitir que los más grandes genios, los sabios, los poetas y artistas, lo son apenas porque el acaso les ha otorgado órganos especiales, razón por la cual sin dichos órganos no serían genios. El último imbécil habría sido un Newton, un Virgilio o un Rafael, si hubiese estado provisto de determinados órganos. Esta suposición resulta aún más absurda cuando se la aplica a las cualidades morales. Así, según este sistema, san Vicente de Paul, dotado por la naturaleza de tal o cual órgano, habría sido un criminal, y al mayor de los criminales sólo le habría hecho falta un órgano para ser un san Vicente de Paul. Por el contrario, si admitís que los órganos especiales, si es que existen, son la consecuencia de las facultades y se desarrollan mediante el ejercicio de estas -así como los músculos lo hacen por medio del movimiento-, nada os resultará irracional. Hagamos una comparación trivial, a fuerza de ser cierta. Por determinados rasgos fisonómicos podéis reconocer al hombre entregado a la bebida. Ahora bien, ¿son esos rasgos los que hacen de él un ebrio, o es la embriaguez la que los produce? Se puede decir, pues, que los órganos reciben la impresión de las facultades.
(2) Esta anotación de
Kardec, es de radiante actualidad. Si bien a mediados del s. XIX las ideas
anatómicas del funcionamiento del cerebro todavía eran precarias, ya se intuía
el papel fisiológico de ciertos órganos, que hoy llamaríamos neuronas, y
cuyos “espíritus animales” según Descartes, serían los actuales
neurotransmisores. Pero más allá de esta terminología, la idea central, es que
además de la herencia, a través de los genes, a la cual los biologicistas
quieren propugnar como causa de nuestra conducta, el Espiritismo introduce una
nueva variante en el conflicto entre la herencia y el medio: el Espíritu.
Verdadero moldeador del cuerpo físico y que predispone a los genes en el
momento de la gestación mediante el modelo organizacional biológico o periespíritu.
A su vez el Espíritu encarnado, recibirá durante su crecimiento la influencia
del medio, mediante la cual irá puliendo sus aptitudes y cualidades, en su
progresiva e infinita evolución. No siendo las aptitudes intelectivas, ni las
cualidades morales, factores del azar, sino de la evolución progresiva del
principio inteligente del Universo, esto es: el Espíritu. Cuando la ciencia
tenga en cuenta la hipótesis espírita, se habrá dado un paso muy importante en
el que es hoy por hoy, una de las mayores disquisiciones en lo referente a las
causas divergentes del comportamiento humano. [N de Alberto Giordano -1981]
Idiotismo, locura
371. ¿Tiene fundamento la opinión según la cual los cretinos e idiotas(3) tendrían un alma de naturaleza inferior?
“No. Tienen un alma humana, con frecuencia más inteligente de lo que creéis, que sufre por la insuficiencia de los medios de que dispone para comunicarse, así como el mudo sufre por no poder hablar.”
(3) Al lector actual
chocarán términos tales como imbécil, cretino o idiota,
términos empleados no hasta hace mucho, para designar los diferentes grados de
discapacidad mental. Los cuales no son sino el fruto de las sensibilidades
propias de cada época, de ahí que veamos una continua mutación hacia términos
más suaves y eufemísticos. El Espiritismo, aporta la idea innovadora de que
siendo el Espíritu el principio de la inteligencia, éste no puede manifestarse
en su totalidad debido a la precariedad de su instrumento físico. [N de Alberto Giordano -1981]
372. ¿Con qué fin la Providencia crea seres desdichados, como los cretinos e idiotas?
“Son Espíritus que habitan en cuerpos de idiotas como castigo. Padecen por el constreñimiento que experimentan y por la imposibilidad de manifestarse a través de órganos no desarrollados o defectuosos.”
[372a] - Entonces, ¿es incorrecto decir que los órganos no influyen en las facultades?
“Nunca dijimos que los órganos no influyen. Ejercen una influencia muy importante sobre la manifestación de las facultades, pero no las otorgan. Ahí radica la diferencia. Un buen músico no podrá tocar correctamente un instrumento defectuoso, pero eso no significa que dejará de ser un buen músico.”
Es necesario distinguir el estado normal del patológico. En el estado normal, lo moral supera el obstáculo que la materia le opone. No obstante, hay casos en que la materia ofrece una resistencia tal, que las manifestaciones son impedidas o desnaturalizadas, como en la idiotez y la locura. Esos son casos patológicos, y como en dicho estado el alma no goza de plena libertad, la propia ley humana la exime de la responsabilidad de sus actos.
373. ¿Cuál es el mérito de la existencia de seres que, como los idiotas y los cretinos, al no poder hacer el bien ni el mal, no pueden progresar?
“Se trata de una expiación impuesta al abuso que han podido hacer de ciertas facultades. Es un intervalo.”
[373a] - El cuerpo de un idiota, ¿puede entonces albergar a un Espíritu que haya animado a un hombre de genio en una existencia precedente?
“Sí. La genialidad a veces se convierte en una calamidad cuando se abusa de ella.”
La superioridad moral no siempre se corresponde con la superioridad intelectual. Los más grandes genios tal vez tengan mucho que expiar. De ahí que a menudo deban sobrellevar una existencia inferior a la que ya vivieron, y una causa de padecimientos. Los obstáculos que impiden al Espíritu manifestarse son como las cadenas que limitan los movimientos de un hombre vigoroso. Se puede decir que los cretinos e idiotas son lisiados por el cerebro, así como el cojo lo es por las piernas y el ciego por los ojos.
374. El idiota, en el estado de Espíritu, ¿tiene conciencia de su estado mental?
“Sí, muy a menudo. Comprende que las cadenas que impiden su vuelo son una prueba y una expiación.”
375. ¿Cuál es la situación del Espíritu en la locura?
“El Espíritu, en el estado de libertad, recibe directamente sus impresiones y ejerce directamente su acción sobre la materia. En cambio, cuando está encarnado, se encuentra en condiciones por completo diferentes y en la necesidad de hacerlo sólo con la ayuda de órganos especiales. Si una parte o el conjunto de esos órganos se altera, su acción o sus impresiones, en lo que concierne a dichos órganos, se interrumpen. Si pierde los ojos, queda ciego. Si pierde el oído, queda sordo, etcétera. Suponte ahora que el órgano que preside los efectos de la inteligencia y de la voluntad sea parcial o totalmente afectado o modificado, y fácil te resultará comprender que, dado que el Espíritu sólo tiene a su servicio órganos incompletos o desnaturalizados, de ahí debe resultar una perturbación de la que el Espíritu, por sí mismo y en su fuero interior, tiene absoluta conciencia, pero cuyo curso no es dueño de detener.”
[375a] - Entonces, ¿es siempre el cuerpo y no el Espíritu el que está desorganizado?
“Sí. Con todo, no hay que perder de vista que, así como el Espíritu actúa sobre la materia, esta reacciona sobre él en cierta medida. El Espíritu puede encontrarse momentáneamente impresionado por la alteración de los órganos a través de los cuales se manifiesta y recibe sus impresiones. Puede suceder que, a la larga, si la locura dura mucho tiempo, la repetición de las mismas acciones termine por ejercer sobre el Espíritu una influencia de la que sólo se liberará después de separarse por completo de toda impresión material.”
376. ¿A qué se debe que la locura conduzca a veces al suicidio?
“El Espíritu sufre por el constreñimiento que experimenta y por la imposibilidad de manifestarse libremente; por eso busca en la muerte un medio de cortar sus lazos.”
377. El Espíritu del alienado, ¿se ve afectado, después de la muerte, por el trastorno de sus facultades?
“Después de la muerte puede verse afectado durante algún tiempo, hasta que se halle completamente desprendido de la materia, así como el hombre que despierta siente durante algún tiempo la turbación en que el sueño lo ha sumido.”
378. ¿De qué modo la alteración del cerebro reacciona sobre el Espíritu después de la muerte?
“Se trata de un recuerdo. Un peso oprime al Espíritu, y como no ha tenido conocimiento de lo sucedido durante su locura, siempre necesita algún tiempo para ponerse al corriente. Por eso, cuanto más haya durado la locura durante la vida, más durará la molestia, el constreñimiento después de la muerte. El Espíritu desprendido del cuerpo queda afectado durante algún tiempo por la impresión de sus lazos.”
Acerca de la infancia
379. El Espíritu que anima al cuerpo de un niño, ¿está tan desarrollado como el de un adulto?
“Puede estar más desarrollado, si ha progresado lo suficiente. Sólo la imperfección de los órganos le impide manifestarse. Actúa en virtud del instrumento con cuya ayuda puede expresarse.”
380. En un niño de poca edad, el Espíritu, más allá del obstáculo que la imperfección de los órganos opone a su libre manifestación, ¿piensa como un niño o como un adulto?
“Cuando es niño, es natural que los órganos de la inteligencia, al no estar desarrollados, no puedan conferirle la intuición de un adulto. En efecto, su inteligencia se halla muy limitada, en espera de que los años hagan madurar su razón. La turbación que acompaña a la encarnación no cesa de súbito en el instante del nacimiento. Se disipa en forma gradual, a medida que se desarrollan los órganos.”
Una observación viene en apoyo de esta respuesta: los sueños del niño no tienen el mismo carácter que los del adulto. Su temática es casi siempre pueril, lo que constituye un indicio de la naturaleza de las preocupaciones del Espíritu.
381. Cuando el niño muere, ¿recobra de inmediato el Espíritu su vigor primitivo?
“Así debe ser, puesto que está liberado de su envoltura carnal. No obstante, sólo recobra su lucidez primitiva cuando la separación es completa, es decir, cuando ya no existe ningún lazo entre el cuerpo y el Espíritu.”
382. El Espíritu encarnado, ¿sufre durante la infancia el constreñimiento que la imperfección de los órganos le impone?
“No; ese estado es una necesidad. Es natural y conforme a los designios de la Providencia. Se trata de un período de reposo para el Espíritu.”
383. ¿Cuál es la utilidad, para el Espíritu, de pasar por el estado de infancia?
“Dado que el Espíritu encarna con miras a perfeccionarse, durante ese período es más permeable a las impresiones que recibe y que pueden favorecer su adelanto, al cual deben contribuir quienes están a cargo de su educación(4).”
(4) Los padres y los maestros espíritas deben meditar
sobre este parágrafo y los que siguen. El Espiritismo viene a inaugurar un
nuevo capítulo de la psicología infantil y de la pedagogía, mostrando la
importancia de la educación del niño, no sólo con miras a la presente
existencia, sino para su propia evolución espiritual. [N. de J. H. Pires
-2014]
384. ¿Por qué las primeras manifestaciones del niño son los gemidos?
“Para excitar el interés de la madre y provocar los cuidados que necesita. ¿No comprendes que si sólo lanzara voces de alegría, cuando aún no sabe hablar, los demás poco se inquietarían por lo que le hace falta? Admirad en todo, pues, la sabiduría de la Providencia.”
385. ¿A qué se debe el cambio que se opera en el carácter a cierta edad, particularmente al salir de la adolescencia? ¿Es el Espíritu el que se modifica?
“Es el Espíritu que recobra su naturaleza y se muestra tal como era.
”Vosotros no conocéis el secreto que los niños ocultan tras su inocencia. No sabéis lo que son, lo que han sido ni lo que serán. Sin embargo, los amáis; los queréis como si fueran parte de vosotros mismos, a tal punto que el amor de una madre para con sus hijos es considerado el amor más grande que un ser puede sentir por otro. ¿De dónde procede ese dulce afecto, esa tierna benevolencia que hasta los extraños experimentan ante un niño? ¿Lo sabéis? No. Os lo voy a explicar.
”Los niños son los seres que Dios envía a nuevas existencias. Para no dar lugar a que ellos le reprochen una severidad excesiva, les concede las apariencias de la inocencia. Incluso en un niño de malas tendencias, sus faltas quedan disimuladas tras la inconciencia de sus actos. Esa inocencia no constituye una superioridad real en relación con lo que los niños eran antes, sino la imagen de lo que deberían ser. Si no lo son, únicamente sobre ellos recae la pena.
”Pero Dios no les ha dado ese aspecto sólo por ellos sino también y sobre todo por sus padres, cuyo amor es necesario para su fragilidad. Ese amor se vería debilitado de manera notable ante la presencia de un carácter áspero y desapacible. En cambio, como los padres creen que sus hijos son buenos y tiernos, les brindan todo su afecto y los rodean de los más primorosos cuidados. No obstante, cuando los niños ya no necesitan esa protección, esa asistencia que se les ha brindado durante quince o veinte años(5), reaparece su carácter real e individual en toda su desnudez. Dicho carácter continuará siendo bueno si el niño fundamentalmente lo era, aunque en todos los casos habrá de poner en evidencia matices que la primera infancia mantuvo escondidos.
(5) Asombrará al lector
moderno este concepto, que parece considerar que la infancia se prolongue hasta
la edad de veinte años, pero se ha de tomar en cuenta que hace más de un siglo,
cuando este libro se escribió, el desarrollo del ser humano no se operaba con
la rapidez de hoy en día, y aun en su adolescencia y juventud seguía estando el
hijo subordinado a la autoridad paterna, que respetaba y acataba en mucho mayor
medida que en la actualidad. [N. Alberto
Giordano -1981]
”Ya veis que los caminos de Dios son siempre los mejores y que, cuando se tiene el corazón puro, la explicación se comprende con facilidad.
”En efecto, tened muy presente que el Espíritu de un niño que nace entre vosotros puede proceder de un mundo en el que ha adquirido hábitos por completo diferentes. ¿De qué modo querríais que estuviese en medio de vosotros ese nuevo ser que viene con pasiones muy distintas de las que tenéis, cuyas inclinaciones y gustos son totalmente opuestos a los vuestros? ¿Cómo querríais que él se incorporara a vuestras filas de otro modo que conforme Dios lo quiso, es decir, a través del tamiz de la infancia? En ella se confunden la totalidad de los pensamientos, los caracteres y las variedades de seres engendrados por esa infinidad de mundos en los cuales se desarrollan las criaturas. Vosotros mismos, al morir, os encontraréis en una especie de infancia, en medio de nuevos hermanos. En vuestra nueva existencia no terrenal ignoraréis los hábitos, las costumbres, las relaciones de ese mundo nuevo para vosotros. Manejaréis con dificultad una lengua que no estaréis habituados a hablar, una lengua aún más viva que vuestro actual pensamiento.
”La infancia tiene además otra utilidad. Los Espíritus sólo ingresan en la vida corporal para perfeccionarse, para mejorar. La fragilidad de los primeros años los vuelve flexibles, accesibles a los consejos de la experiencia y de quienes deben hacerlos progresar. Entonces es cuando se puede reformar su carácter y reprimir sus malas inclinaciones. Tal es el deber que Dios ha confiado a los padres, la misión sagrada por la que tendrán que responder.
”De ese modo, la infancia no solamente es útil, necesaria e indispensable, sino que además es la consecuencia natural de las leyes que Dios ha establecido y que rigen el universo.”
Simpatías y antipatías terrenales
386. Dos seres que se han conocido y amado, ¿pueden reencontrarse en otra existencia corporal y reconocerse?
“Reconocerse, no; pero sentirse atraídos mutuamente, sí. Con frecuencia, los lazos íntimos basados en un afecto sincero no tienen otra causa. Dos seres se aproximan el uno al otro por circunstancias aparentemente fortuitas, pero que son el resultado de la atracción de dos Espíritus que se buscan entre la multitud.”
[386a] - ¿No sería más agradable para ellos el reconocerse?
“No siempre. El recuerdo de las existencias pasadas tendría inconvenientes más serios de lo que creéis. Después de la muerte se reconocerán y sabrán en qué época han estado juntos.” (Véase el § 392.)
387. La simpatía, ¿tiene siempre por principio un conocimiento anterior?
“No. Dos Espíritus que se corresponden se buscan naturalmente, sin que se hayan conocido como hombres.”
388. Los reencuentros que se producen a veces entre determinadas personas, y que se atribuyen al acaso, ¿no serían el efecto de una especie de relaciones simpáticas?
“Entre los seres pensantes existen lazos que todavía no conocéis. El magnetismo es la brújula de esa ciencia que más tarde comprenderéis mejor.”
389. ¿A qué se debe la repulsión instintiva que a primera vista experimentamos hacia determinadas personas?
“Espíritus antipáticos que se distinguen y se reconocen sin hablarse.”
390. La antipatía instintiva, ¿es siempre un indicio de maldad natural?
“Dos Espíritus no son necesariamente malos por el hecho de que no simpaticen el uno con el otro. La antipatía puede nacer de una falta de semejanza en la manera de pensar. No obstante, a medida que se elevan, los matices se borran y la antipatía desaparece.”
391. La antipatía entre dos personas, ¿nace primero en aquella cuyo Espíritu es más malo, o en la otra, cuyo Espíritu es mejor?
“En ambas, pero las causas y los efectos son diferentes. Un Espíritu malo siente antipatía por cualquiera que pueda juzgarlo y desenmascararlo. Al ver a una persona por primera vez, sabe que va a ser desaprobado por ella. Su distanciamiento se transforma en odio, en envidia, y le inspira el deseo de hacer el mal. El Espíritu bueno siente repulsión hacia el malvado, porque sabe que este no lo comprenderá y que no comparten los mismos sentimientos. No obstante, con la certeza de su superioridad, no siente hacia el otro ni odio ni envidia. Se limita a evitarlo y compadecerlo.”
Olvido del pasado
392. ¿Por qué el Espíritu encarnado pierde el recuerdo de su pasado?
“El hombre no puede ni debe saberlo todo. Dios, en su sabiduría, así lo quiere. A no ser por el velo que le oculta ciertas cosas, el hombre quedaría deslumbrado como aquel que pasa sin transición de la oscuridad a la luz. Mediante el olvido del pasado es más él mismo.”
393. ¿Cómo puede el hombre ser responsable de actos y rescatar faltas que no recuerda? ¿De qué modo puede aprovechar la experiencia adquirida en existencias que han caído en el olvido? Comprendemos que las tribulaciones de la vida serían una lección para él si se acordara de aquello que ha podido ocasionarlas. Sin embargo, puesto que lo ha olvidado, cada existencia es para él como si fuese la primera. Así, siempre vuelve a comenzar. ¿Cómo conciliar esto con la justicia de Dios?
“En cada nueva existencia el hombre tiene más inteligencia y puede distinguir mejor el bien del mal. ¿Cuál sería su mérito si se acordara de todo el pasado? Cuando el Espíritu retorna a su vida primitiva (la vida espírita), toda su vida pasada se despliega ante él. Ve las faltas que ha cometido y que son la causa de su sufrimiento. También ve lo que habría podido impedir que las cometiera. Comprende que la situación en que se encuentra es justa, y busca entonces una existencia con la cual reparar la que acaba de transcurrir. Busca pruebas análogas a las que pasó, o las luchas que considere adecuadas para su adelanto, y pide a los Espíritus superiores que lo ayuden a él en esa nueva tarea que emprende, pues sabe que el Espíritu que se le asignará como guía en esa nueva existencia tratará de hacerlo reparar sus faltas dándole una especie de intuición de las que cometió. Esa misma intuición es el pensamiento, el deseo criminal que a menudo surge en vosotros y al cual os resistís instintivamente, atribuyendo vuestra resistencia, la mayoría de las veces, a los principios que habéis recibido de vuestros padres, cuando en realidad es la voz de la conciencia la que os habla. Esa voz es el recuerdo del pasado, la voz que os advierte para que no volváis a caer en las faltas que habéis cometido. Si el Espíritu que ha ingresado en esa nueva existencia sufre esas pruebas con valor y resiste, se habrá elevado y ascenderá en la jerarquía de los Espíritus, cuando vuelva a estar con ellos.”
Si bien no conservamos, durante la vida corporal, un recuerdo preciso de lo que hemos sido, ni del bien o el mal que hemos hecho en nuestras existencias anteriores, conservamos en cambio la intuición de ello, y las tendencias instintivas son una reminiscencia de nuestro pasado, contra las cuales nuestra conciencia, es decir, el deseo que hemos concebido de no cometer más las mismas faltas, nos advierte para que resistamos.
394. En los mundos más adelantados que el nuestro, donde los hombres no están sujetos a nuestras necesidades físicas ni a nuestras enfermedades, ¿comprenden ellos que son más dichosos que nosotros? Por lo general, la felicidad es relativa; se la aprecia por comparación con un estado menos dichoso. Puesto que, en definitiva, algunos de esos mundos -aunque mejores que el nuestro- no se encuentran en estado de perfección, los hombres que habitan en ellos deben tener motivos de pesar propios de su categoría. Así, entre nosotros, si bien el rico no experimenta las angustias de las necesidades materiales como el pobre, no por eso deja de sufrir tribulaciones que tornan amarga su vida. Ahora bien, pregunto si, en su posición, los habitantes de esos mundos se creen tan desdichados como nosotros y se quejan de su suerte, dado que no disponen del recuerdo de una existencia inferior que les permita compararla con la actual.
“Es necesario dar a esto dos respuestas distintas. Existen mundos, entre aquellos que mencionas, cuyos habitantes tienen un recuerdo muy claro y preciso de sus existencias pasadas. Estos, como comprenderás, pueden y saben apreciar la felicidad que Dios les permite disfrutar. Pero hay otros mundos en los que sus habitantes, pese a hallarse, como has dicho, en mejores condiciones que vosotros, no por eso dejan de sufrir grandes pesares e incluso desgracias. Estos no aprecian su felicidad, por el hecho mismo de que no tienen el recuerdo de un estado aún más desdichado. No obstante, si no la aprecian como hombres, lo hacen como Espíritus.”
¿No hay algo de providencial en el olvido de esas existencias pasadas, sobre todo cuando han sido penosas? ¿No se revela en eso la sabiduría divina? En los mundos superiores, donde el recuerdo de las existencias desdichadas no es más que un mal sueño, es cuando dichas existencias afloran a la memoria. En los mundos inferiores, en cambio, ¿no se verían agravadas las desdichas actuales por el recuerdo de las que se soportaron en el pasado? De ahí concluimos, pues, que todo lo que Dios ha hecho está bien hecho. No nos compete criticar sus obras ni decir de qué modo habría tenido Él que regular el universo.
El recuerdo de nuestras individualidades anteriores ocasionaría inconvenientes muy serios. Podría, en determinados casos, humillarnos de manera singular. En otros, exaltar nuestro orgullo y, por eso mismo, obstaculizar nuestro libre albedrío. Dios nos ha dado, para que mejoremos, exactamente lo necesario y suficiente: la voz de la conciencia y nuestras tendencias instintivas. Nos quita lo que podría perjudicarnos. Agreguemos, además, que, si tuviéramos el recuerdo de nuestras acciones personales anteriores, del mismo modo tendríamos el de las acciones de los demás, y ese conocimiento podría generar los más nefastos efectos en las relaciones sociales. Puesto que no siempre podemos vanagloriarnos de nuestro pasado, a menudo es una dicha que se haya puesto un velo sobre él. Esto concuerda perfectamente con la doctrina de los Espíritus acerca de los mundos superiores al nuestro. En esos mundos, donde sólo reina el bien, el recuerdo del pasado no tiene nada de penoso. Por esa razón, sus habitantes recuerdan su existencia precedente, así como nosotros recordamos lo que hemos hecho en la víspera. En cuanto a su permanencia en los mundos inferiores, su recuerdo -como hemos dicho- no es más que un mal sueño.
395. ¿Podemos tener algunas revelaciones acerca de nuestras existencias anteriores?
“No siempre. Sin embargo, muchos saben lo que han sido y lo que hicieron. Si se les permitiera decirlo abiertamente, harían extraordinarias revelaciones acerca de su pasado.”
396. Algunas personas creen tener un vago recuerdo de un pasado desconocido, que se les presenta como la imagen fugaz de un sueño que en vano se intenta retener. Esa idea, ¿es sólo una ilusión?
“A veces es real. Pero también suele ser una ilusión contra la cual hay que ponerse en guardia, porque puede ser el efecto de una imaginación sobreexcitada.”
397. En las existencias corporales de naturaleza más elevada que la nuestra, ¿es más preciso el recuerdo de las existencias anteriores?
“Sí. A medida que el cuerpo se torna menos material, recordamos mejor. El recuerdo del pasado es más claro en quienes habitan en los mundos de un orden superior.”
398. Puesto que las tendencias instintivas del hombre son una reminiscencia de su pasado, ¿se sigue de ahí que, mediante el estudio de esas tendencias, puede conocer las faltas que ha cometido?
“Sin duda, pero hasta cierto punto. Es preciso tener en cuenta el mejoramiento que ha podido operarse en el Espíritu y las resoluciones que ha tomado en el estado errante. La existencia actual puede ser mucho mejor que la precedente(6).”
(6) Aquellas personas que se
interesan mucho por saber lo que han sido en sus vidas anteriores deben prestar
atención a estos párrafos. Por el estudio de sus actuales tendencias, y no
olvidando el progreso que deben de haber realizado, tendrán una idea de lo que
fueron e hicieron. [N. de J. H. Pires -2014]
[398a] - ¿Podría ser peor? Es decir, ¿puede el hombre cometer en una existencia faltas que no ha cometido en la precedente?
“Eso depende de su adelanto. Si no sabe resistir a las pruebas puede ser conducido a nuevas faltas, que son la consecuencia de la posición que él ha elegido. No obstante, por lo general, esas faltas indican un estado estacionario más que uno retrógrado, porque el Espíritu puede avanzar o detenerse, pero no retrocede.”
399. Dado que las vicisitudes de la vida corporal son una expiación de las faltas del pasado y, a la vez, pruebas para el porvenir, ¿se puede deducir de la naturaleza de esas vicisitudes el género de la existencia anterior?
“Con mucha frecuencia, pues cada uno es castigado por donde pecó. No obstante, no hay que hacer de esto una regla absoluta. Las tendencias instintivas son un indicio más seguro, porque las pruebas que sufre el Espíritu guardan relación tanto con el porvenir como con el pasado.”
Cuando llega al término que la Providencia le señaló para su vida errante, el propio Espíritu elige(7) las pruebas a las que desea someterse a los efectos de apresurar su adelanto, es decir, el género de existencia que considera más adecuado para proveerle los medios necesarios para ese fin, y esas pruebas siempre guardan relación con las faltas que debe expiar. Si triunfa, se eleva. Si sucumbe, tiene que volver a empezar.
(7) [262a] - Cuando el Espíritu goza de su libre albedrío,
la elección de la existencia corporal, ¿depende siempre, en forma exclusiva, de su voluntad, o bien la voluntad
de Dios puede imponerle esa existencia como expiación?
“Dios sabe esperar; no apresura la expiación.
Sin embargo, Él puede imponerle una existencia a un Espíritu cuando este, por
su inferioridad o su mala voluntad, no es apto para comprender lo que sería más
saludable para sí mismo, y cuando ve que esa existencia puede servir para que
el Espíritu se purifique y progrese, al mismo tiempo que encuentra en ella una
expiación.”
El Espíritu goza siempre de su libre albedrío. En virtud de esa libertad elige, en el estado de Espíritu, las pruebas de la vida corporal; y en el estado de encarnación delibera acerca de lo que hará o no, y elige entre el bien y el mal. Negarle al hombre el libre albedrío sería reducirlo a la condición de máquina.
Cuando vuelve a la vida corporal, el Espíritu pierde durante un tiempo el recuerdo de sus existencias anteriores, como si un velo se las ocultara. Con todo, a veces tiene de ellas una conciencia vaga, e incluso pueden serle reveladas en determinadas circunstancias. Pero esto último sólo sucede por voluntad de los Espíritus superiores, que lo hacen en forma espontánea, con un objetivo útil, y nunca para satisfacer una vana curiosidad.
Las existencias futuras no pueden ser reveladas en ningún caso, puesto que dependen de la manera como se cumpla la existencia presente y de la elección ulterior del Espíritu.
El olvido de las faltas cometidas no es un obstáculo para el mejoramiento del Espíritu, puesto que, si bien este no conserva de ellas un recuerdo preciso, el conocimiento que de esas faltas tenía en el estado errante, así como el deseo que ha concebido de repararlas, lo guían por intuición y le infunden la idea de resistir al mal. Esa idea es la voz de la conciencia, en la cual lo secundan los Espíritus que lo asisten, si escucha las buenas inspiraciones que ellos le sugieren.
Si bien el hombre ignora las acciones concretas que realizó en sus existencias anteriores, siempre puede saber por qué clase de faltas se ha hecho culpable y cuál era su carácter dominante. Para eso le basta con estudiarse a sí mismo. De ese modo, podrá juzgar lo que ha sido, no por lo que es, sino por sus tendencias.
Las vicisitudes de la vida corporal son, al mismo tiempo, una expiación de las faltas del pasado y pruebas para el porvenir. Nos purifican y elevan, en caso de que las suframos con resignación y sin quejarnos.
La naturaleza de las vicisitudes y pruebas que sufrimos también puede instruirnos acerca de lo que hemos sido y de lo que hicimos, así como en la Tierra juzgamos los actos de un culpable por la pena que la ley le inflige. De ese modo, el orgulloso será castigado por la humillación de una existencia en una posición subalterna; el mal rico y el avaro, por la miseria; el que ha sido cruel para con los demás, por las crueldades que habrá de sufrir; el tirano, por la esclavitud; el mal hijo, por la ingratitud de sus propios hijos; el perezoso, por un trabajo forzado, etcétera.
AMOR, CARIDAD y TRABAJO
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