Comprensión y aceptación de las pruebas o expiaciones





COMPRENSIÓN y ACEPTACIÓN
de las
PRUEBAS o EXPIACIONES




¿No podría Dios eximir a los Espíritus de las pruebas que han de sufrir para llegar al primer orden?

- Si hubieran sido creados perfectos no tendrían méritos para disfrutar de los beneficios de esa perfección. ¿Dónde residiría el mérito, de no existir la lucha? Por otra parte, la desigualdad que entre ellos existe es necesaria a su personalidad. Además, la misión que cumplen en los diferentes grados está dentro de las miras de la Providencia, a los fines de mantener la armonía del Universo.

Puesto que en la vida social todos los hombres pueden llegar a los primeros puestos de la función pública, cabría preguntar por qué el soberano de un país no asciende a general a cada soldado raso, por qué todos los empleados subalternos de la administración no pasan a ser funcionarios superiores y por qué, en suma, todos los escolares no se convierten en maestros. Ahora bien, una diferencia existe entre la vida social y la espiritual, y es que la primera es limitada y no permite siempre al individuo ascender todos los peldaños, al paso que la segunda no tiene límites, ofreciendo a cada cual la posibilidad de elevarse hasta el primer rango.


¿No parece natural que se elijan las pruebas menos penosas?

- A vosotros sí os parece, pero no al Espíritu. Cuando está despojado de la materia cesa la ilusión y piensa de otro modo.

El hombre en la Tierra, colocado bajo el influjo de las ideas carnales, no ve en esas pruebas más que su lado penoso. De ahí que se le ocurra natural optar por aquellas que desde su punto de vista pueden conjugarse con los placeres materiales. Pero en la vida espiritual compara los goces efímeros y groseros con la felicidad inalterable que entrevé, y por tanto, ¿qué significan para él algunos sufrimientos pasajeros? Puede el Espíritu, pues, decidirse por la más ruda de las pruebas y, consecuentemente, por la vida más angustiosa, con la esperanza de alcanzar más pronto un estado mejor.



Pruebas voluntarias. - El verdadero silicio
Preguntáis si os es permitido aligerar vuestras propias pruebas; esta pregunta tiene relación con esta otra: Al que se ahoga, ¿le es permitido el que procure salvarse? Al que se clave una espina, ¿sacársela? Al que está enfermo, ¿llamar al médico? Las pruebas tienen por objeto ejercitar la inteligencia, del mismo modo que la paciencia y la resignación; un hombre puede nacer en una posición penosa y embarazosa, precisamente para obligarle a buscar los medios de vencer las dificultades. El mérito consiste en soportar sin murmurar las consecuencias de los males que no se pueden evitar, en perseverar en la lucha, en no desesperarse si no se sale bien de la prueba; pero no en el abandono, que sería más bien pereza que virtud.

Naturalmente esta pregunta conduce a esta otra. Puesto que Jesús dijo: "Bienaventurados los afligidos", ¿hay mérito en proporcionarse aflicciones agravando sus pruebas con sufrimientos voluntarios? A esto contestaré muy claro. Si hay un gran mérito cuando los sufrimientos y las privaciones tienen por objeto el bien del prójimo, porque es la caridad por el sacrificio; no, cuando no tienen otro objeto que uno mismo, porque eso es un egoísmo fanático. Aquí debe hacerse una gran distinción; en cuanto a vosotros, personalmente, contentaos con las pruebas que Dios os envía, y no aumentéis la carga, ya de por sí muy pesada a veces: aceptadlas sin murmurar y con fe; es todo lo que Él os pide. No debilitéis vuestro cuerpo con privaciones inútiles y maceraciones sin objeto porque tenéis necesidad de todas vuestras fuerzas para cumplir vuestra misión de trabajo en la tierra. Torturar y martirizar voluntariamente vuestro cuerpo, es contravenir a la ley de Dios, que os da los medios de sostenerle y fortificarle; debilitarlo sin necesidad, es un verdadero suicidio. Usad, pero no abuséis, tal es la ley; el abuso de las mejores cosas, lleva consigo mismo el castigo en sus consecuencias inevitables.

Otra cosa es con respecto a los sufrimientos que uno se impone para el alivio del prójimo. Si sufrís frío y hambre para calentar y alimentar al que tiene necesidad y por lo cual vuestro cuerpo padece, este es un sacrificio que Dios bendice. Vosotros, los que dejáis vuestros perfumados tocadores para ir a las infectadas bohardillas a llevar el consuelo; vosotros, los que ensuciáis vuestras delicadas manos curando llagas; vosotros, los que os priváis del sueño para velar a la cabecera del enfermo que es vuestro hermano en Dios; vosotros en fin, los que gastáis vuestra salud en la práctica de las buenas obras, ya tenéis vuestro silicio, verdadero silicio de bendición, porque los goces del mundo no han secado vuestro corazón, no os habéis dormido en el seno de las voluptuosidades enervadoras de la fortuna, sino que os habéis hecho los ángeles consoladores de los pobres desheredados.

Más vosotros, los que os retiráis del mundo para evitar sus seducciones y vivir en el aislamiento ¿para qué servís en la tierra? ¿En dónde está vuestro valor en las pruebas, puesto que huis de la lucha y evitáis el combate? Si queréis un silicio, aplicadlo a vuestra alma y no a vuestro cuerpo; mortificad vuestro espíritu y no vuestra carne; azotad vuestro orgullo, recibid las humillaciones sin quejaros, martirizad vuestro amor propio; sed fuertes contra el dolor de la injuria y de la calumnia, más punzante que el dolor corporal. Ese es el verdadero silicio cuyas heridas os serán tomadas en cuenta, porque atestiguarán vuestro valor y vuestra sumisión a la voluntad de Dios. (Un Ángel Guardián. París, 1863).


"Las grandes pruebas, escuchadme bien, son casi siempre indicio de un fin de sufrimientos y de un perfeccionamiento del espíritu, cuando son aceptadas por amor a Dios".

Este es un momento supremo, y entonces es cuando sobre todo conviene no desfallecer murmurando, si no se quiere perder el fruto y tener que empezar otra vez. En lugar de quejaros, dad gracias a Dios, que os ofrece la ocasión de vencer para daros el premio de la victoria.


No debe creerse que todo sufrimiento en la tierra sea necesariamente indicio de una falta determinada; a menudo son simples pruebas elegidas por el espíritu para acabar su purificación y activar su adelantamiento. Así es que la expiación sirve siempre de pruebas, pero la prueba no es siempre una expiación; pruebas o expiaciones son siempre señales de una inferioridad relativa, porque el que es perfecto no tiene necesidad de ser probado. Un espíritu puede, pues, haber adquirido cierto grado de elevación, pero queriendo aún adelantar más, solicita una misión, una tarea que cumplir, por lo que será tanto más recompensado si sale victorioso, cuanto más penosa haya sido la lucha.


La Tierra es un lugar expiación y de pruebas, a menudo muy grandes, a veces sembradas de dolores muy punzantes. Resignaos a todo, si ellas os alcanzan, resignaos a todas ante la bondad suprema de Dios, que es Todopoderoso. Si os da una carga pesada para que la llevéis, si os llama a Él después de grandes sufrimientos, veréis en la otra vida, en la vida feliz, de cuán poca importancia son estos dolores y estas penas de la Tierra, cuando juzguéis de la recompensa que Dios os reserva, si vuestro corazón no ha pronunciado ninguna queja, ningún murmullo.


El alma debe conquistar uno por uno, todos los elementos, todos los atributos de su grandeza, de su poder, de su felicidad y para eso, precisa del obstáculo de la naturaleza resistente, bien hostil, de la materia adversa, cuyas exigencias y rudas lecciones provocan sus esfuerzos y forman su experiencia. De ahí, también en los estadios inferiores de la vida, la necesidad de las pruebas y del dolor, a fin de que se inicie su sensibilidad y al mismo tiempo, se ejerza su libre albedrío y crezcan su voluntad y su conciencia.


Respuesta del espíritu de Samuel Philipe a su evocación una vez desencarnado.
Vosotros sabéis cuántas tribulaciones envolvieron mi vida terrestre. No tuve jamás falta de valor en la adversidad, ¡gracias a Dios!, y hoy día me felicito de esto. ¡Cuánto hubiera perdido si me hubiese desanimado! Tiemblo sólo al pensar que por mi cobardía, lo que he sufrido hubiera sido sin provecho y tendría que volver a empezar. ¡Oh, amigos míos! Si pudieseis penetraros bien de esta verdad, veríais que en ello va vuestra vida futura. Ciertamente no es comprar esta dicha demasiado cara, pagándola sólo con algunos años de sufrimientos. ¡Si supieseis cuán poca cosa son algunos años en presencia de lo infinito!

Para borrar los últimos restos de mis faltas anteriores, me ha sido preciso sufrir todavía estas últimas pruebas, que he aceptado voluntariamente. He sacado de la firmeza de mis resoluciones la fuerza de soportarlo sin murmurar. Yo bendigo hoy estas pruebas. Por ellas he roto con el pasado.

¡Oh, vosotros que me habéis hecho sufrir en la Tierra, que habéis sido duros y malévolos para mí, que me habéis humillado y llenado de amargura, cuya mala fe me ha reducido muchas veces a las más duras privaciones, no solamente os perdono, sino que os doy las gracias!

Queriendo hacer mal, no pensabais que me hacíais tanto bien. Sin embargo, es verdad que a vosotros debo en gran parte la dicha que gozo, porque me habéis dado la ocasión de perdonar y de devolver bien por mal. Dios ha permitido que me salierais al paso para probar mi paciencia, y ejercitarme en la práctica de la caridad más difícil, la del amor a los enemigos.



REFLEXIÓN:
El origen de muchas enfermedades está en no comprender y no aceptar ciertas circunstancias, algunas muy duras, que se tienen que vivir para ser superadas, para aprender y para crecer,  por no verse uno mismo como un humilde alumno aprendiendo las lecciones de la vida, y creer, equivocadamente, que sencillamente uno no es más que el asno que recibe los golpes, al que la vida le da la espalda, al que todo le sale mal, cuando es todo lo contrario, pues las situaciones complicadas y difíciles son las que nos traen crecimiento y progreso, a pesar del dolor y sufrimiento intenso y las dificultades del camino.

Para tod@s, especialmente para los que sufren y padecen sin tener una respuesta a sus dolores y sufrimientos,  leer  y estudiar con el corazón y la mente libres de todo prejuicio los cinco libros de la codificación espírita de Allan Kardec, que son la base de la esclarecedora y consoladora Doctrina Espírita, ya que como dos dicen nuestros hermanos elevados de la espiritualidad:

"Estudiad, comparad, profundizad; os lo decimos sin cesar, el conocimiento de la verdad se adquiere a este precio. ¿Cómo queréis llegar a la verdad cuando lo interpretáis todo según vuestras ideas limitadas que vosotros tomáis por grandes? Pero no está lejos el día en que la enseñanza de los Espíritus será uniforme por todas partes, así en los detalles como en las cosas principales. Su misión es de destruir el error, pero esto no puede venir sino sucesivamente."


Bibliografía:
El libro de los espíritus
El evangelio según el espiritismo
El cielo y el infierno
El problema del ser, del destino y del dolor de León Denis


AMOR, CARIDAD y TRABAJO.



Tipos de vicisitudes de los encarnados en el planeta Tierra:
Expiaciones:
-Pena que sufren los Espíritus como punición de las faltas cometidas durante la vida corporal. La expiación, como sufrimiento moral, tiene lugar en el estado de erraticidad; como sufrimiento físico, en el estado corpóreo.
Las vicisitudes y los tormentos de la vida corporal son a la vez pruebas para el futuro y expiación del pasado. Estas pruebas pueden ser elegidas o impuestas según el grado de adelantamiento del espíritu.

Pruebas:
-Vicisitudes de la vida corporal mediante las cuales los Espíritus se depuran, según la manera de enfrentarlas. De acuerdo con la Doctrina Espírita, el Espíritu desprendido del cuerpo, al reconocer su imperfección, puede elegir por sí mismo –por un acto de su libre albedrío– el género de pruebas que cree más adecuado para su adelanto y que ha de enfrentar en una nueva existencia. Si ha elegido una prueba que está por encima de sus fuerzas, sucumbe y retarda su adelanto. También puede ser impuesta, todo según el grado de adelanto del espíritu.
-Vicisitud que elige el espíritu para acrecentar su purificación y adelantamiento espiritual, o sea que elige pasar una prueba no para purificar una falta, si no para mejorar su adelantamiento espiritual.


Misiones:
-Espíritus que no tienen que encarnar para sufrir expiaciones ni pruebas pero que deciden encarnar para ayudar al progreso de la humanidad, aunque al mismo tiempo esto les sirva para mejorar ellos mismos espiritualmente.






Donante y Beneficiario del pase e irradiación. Receptividad







DONANTE Y BENEFICIARIO
DEL PASE E IRRADIACIÓN

RECEPTIVIDAD






El donante:
El trabajo constante para vencer las imperfecciones morales debe ser la meta prioritaria de todo individuo que llega a la Casa Espírita.

¿Qué hacer, entonces, para empezar a trabajar esas heridas del alma y dar la partida a la conquista de las virtudes que nos conducirá a la felicidad plena, determinismo que a todos nos aguarda? Primeramente, hacer un viaje hacia dentro de nosotros mismos, estudiar las deficiencias de que somos portadores, colocarlas según el orden de valor, e iniciar la gran jornada de regreso, con las dificultades naturales de toda reconstrucción.

Al inicio las dificultades son enormes. El egoísmo es todavía muy fuerte en nosotros, porque, evolutivamente, estamos mucho más próximos del comienzo, que de la plenitud de felicidad que todavía no merecemos. En ese punto, tenemos que recurrir a la voluntad, una de las fuerzas actuantes del Espíritu, con el fin de alcanzar la meta ideada.

La meditación continuada en torno de los postulados de la Doctrina Espírita nos dará la base cultural necesaria que, juntamente con los sentimientos fortalecidos en la práctica del evangelio de Jesús, servirán de base para la salud moral, indispensable para aquel que se encamina al trabajo del pase. Colocar sus enseñanzas en la práctica de nuestra convivencia diaria, aprendiendo a callar en los momentos en que fuimos instigados a la alteración; a escuchar cuando la aflicción y la desesperación de nuestros interlocutores hubieran llegado al auge; y a perdonar, cuando la insensatez descontrolada de la criatura humana nos alcanza.

“Indiscutiblemente no prescindimos del corazón noble y de la mente pura, en el ejercicio del amor, de la humildad y de la fe viva, para que los rayos del poder divino encuentren acceso y paso a través nuestro a beneficio de los otros”.

El agente donante debe estar físico, psíquica y emocionalmente saludable. Por lo tanto, equilibrado. En el campo físico, tener cuidado con la alimentación que debe ser frutal, rica en elementos nutrientes y desprovista de toxinas, porque el exceso produce olores desagradables, teniendo influencia directa sobre el paciente que, sintiendo el mal olor, se perturba, se desconcentra, influenciando directamente en el resultado, además de dificultar la emisión de las energías propias o las canalizadas del mundo espiritual.

El uso del alcohol y del tabaco debe ser abolido, porque esos tóxicos actúan sobre los centros nerviosos influenciando directamente las funciones psíquicas, atrayendo, junto a nosotros, los dependientes de esos vicios que ya se encuentran en el mundo espiritual. Para el paciente, los fluidos que transitan por el organismo del donante viciado, saldrán imantados de elementos negativos, causándole malestar.

Ponemos como destacado el sexo sin disciplina como factor responsable por el agotamiento del sistema nervioso y barrera a sombrear las posibilidades irradiantes del médium, además de dificultar la absorción de las energías de los Buenos Espíritus.

El reposo debe ser lo bastante para ofrecer a la organización física el equilibrio necesario para el buen desempeño de las funciones que se propone, contribuyendo a la normalidad del psíquico y de lo emocional.

La mente debe estar siempre dirigida hacia las cosas elevadas de la vida, a través del pensamiento y de la voluntad, dirigiendo a los sentimientos afectivos hacia las realizaciones nobles.

El amor-donación debe ser plantado y cultivado en el suelo de nuestras relaciones; la paciencia, trabajada incesantemente para la superación de los conflictos e inquietudes íntimas; la benevolencia, vivida plenamente en la relación humana, tolerándose las imperfecciones ajenas; la fe razonada se fortalecerá al punto de transportar montañas; y la calma, finalmente, coronará nuestro actuar de una tranquilidad incorruptible a pesar de todo problema o desafío.



El Beneficiario:
Para aquellos que buscan la ayuda de los pases, es necesario su esclarecimiento sobre esa terapia alternativa, su acción y las condiciones influyentes para la obtención de buenos resultados.

Ellos deben ser esclarecidos sobre la necesidad de tener fe; primeramente en Dios, fuente generadora de las energías; después, en la persona que le aplicará pases, abriéndose de una forma confiada, y al final en sí mismo, fortaleciendo la voluntad de curarse.

Esa búsqueda señala el camino, y por ende al donante de energías. Ese esfuerzo condiciona al paciente a la receptividad, creando las condiciones de sintonía para la perfecta acción reciproca magnética, que abrirá los canales por donde fluirán las energías del Psiquismo Divino, del Benefactor Espiritual, del agente donante hasta alcanzarlo.

Es imprescindible que se esfuerce para vencer las imperfecciones morales, combatiendo el orgullo y el egoísmo, dejando que en sí desabroche el amor, centella divina que está en la individualidad de todos, aguardando el momento propicio para brotar y expandirse. Combatir los sentimientos de odio, venganza, celos y los vicios de toda orden es meta prioritaria, porque esas fragilidades impiden la penetración de las energías curativas.

El hábito de la oración y de la lectura edificante es un bálsamo para el alma y ayuda en el condicionamiento de la mente a direccional el pensamiento hacia los sentimientos nobles, conduciéndonos a la acción del bien.



– ¿Será indispensable la fe, entonces, para que reciban el socorro que precisan?

– ¡Ah, sí! En fotografía precisamos de una placa impresionable para retener la imagen, como en electricidad necesitamos del hilo para la transmisión de la corriente eléctrica. En el terreno de las obras de ayuda espiritual es imprescindible que el necesitado presente una cierta “tensión favorable”. Esa tensión procede de la fe. Cierto es que no nos referimos al fanatismo religioso o a la ceguera de la ignorancia, pero sí a la actitud de seguridad íntima que se afirma, con reverencia y sumisión, en el conocimiento de las Leyes Divinas, bajo cuya sabiduría y amor procuramos protegernos. Sin recogimiento y respeto en la receptividad no conseguiremos aprovechar los recursos imponderables que se nos brindan para nuestro bien, dado que el escarnio y la dureza de corazón pueden ser comparados con espesas capas de hielo que cubren el templó del alma.


Cuando proyectamos nuestros pensamientos y sentimientos por intermedio de la bondad, creamos una imagen fluídica que puede alcanzar el blanco apuntado, si éste presenta condiciones de receptividad.


-La transmisión y la recepción del pase guardan relación con el poder de la voluntad de quien dona las energías benéficas y de quien las recibe.

-La verdadera curación de las enfermedades está relacionada al proceso de reajuste del Espíritu, siendo el pase apenas un instrumento de auxilio.

-Para evitar reincidencias de enfermedades o perturbaciones, es necesario que la persona defina y siga una programación de mejoramiento moral y de esclarecimiento espiritual.

-Allan Kardec aclara que la “curación se opera por la sustitución de una molécula enferma por otra molécula sana. El poder curativo dependerá de la pureza de la sustancia inoculada y también de la energía de la voluntad, que provoca una emisión fluídica más abundante y otorga una fuerza de penetración.”

-Todos los pasistas deben ser considerados médiums. La capacidad de absorción de energías espirituales sumada a la de donación fluídica, varía de persona a persona, en función de las condiciones individuales, propias de cada persona, así como del nivel de sintonía mental que el pasista mantiene con los bienhechores espirituales.


Para que la irradiación sea eficaz, la persona que va a ser ayudada debe estar receptiva (favorable al recibimiento de la ayuda para mejor absorber el recurso espiritual). Además de eso, es fundamental estar dispuesta a mejorar espiritualmente. La ayuda de la irradiación es pasajera y tales recursos tienden a fijarse y a crecer, cuando el individuo pase a tener una vida moralmente equilibrada.


En lo tocante a la receptividad o refractariedad de las personas, en el momento del pase, tenemos:
a) - Fe, más recogimiento, más respeto, suman RECEPTIVIDAD;
b) - Ironía, más incredulidad, más dureza de corazón, suman REFRACTARIEDAD.




BIBLIOGRAFÍA:
amanecerespírita
En los dominios de la mediumnidad de Francisco Cándido Xavier por el espíritu André Luiz
Curso de estudio y educación de la mediumnidad. Programa I
Estudio sobre el pase, F.E.B.
Revista Cristiana de Espiritismo, ed. 46
Estudiando la mediumnidad de Martins Peralva

AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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Alma y karma









ALMA Y KARMA






ALMA
El libro de los espíritus
INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA DOCTRINA ESPIRITISTA
VI

»El alma es un espíritu encarnado, cuyo cuerpo no es más que la envoltura.


»Tres cosas existen en el hombre: 1ª el cuerpo o ser material análogo a los animales, y animado por el mismo principio vital; 2ª el alma o ser inmaterial, espíritu encarnado en el cuerpo, y 3ª el lazo que une el alma al cuerpo, principio intermedio entre la materia y el espíritu.


»El lazo o periespíritu que une el cuerpo y el espíritu es una especie de envoltura semimaterial. La muerte es la destrucción de la envoltura más grosera; pero el espíritu conserva la segunda (lazo), que le constituye un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en estado normal y que puede hacerse visible accidentalmente, y hasta tangible, como sucede en el fenómeno de las apariciones.
 
CAPÍTULO II
LA ENCARNACIÓN DE LOS ESPÍRITUS
DEL ALMA
134. ¿Qué es el alma?
«Un espíritu encarnado».
-¿Qué era el alma antes de unirse al cuerpo?
«Espíritu».
-¿Las almas y los espíritus son, pues, una misma cosa?
«Sí, puesto que las almas no son más que espíritus. Antes de unirse al cuerpo, el alma es uno de los seres inteligentes que pueblan el mundo invisible, y que toman temporalmente una envoltura carnal para purificarse e ilustrarse».


135. Además del alma y del cuerpo, ¿hay alguna otra cosa en el hombre?
«El lazo que une el alma al cuerpo».
-¿Cuál es la naturaleza de ese lazo?
«Semimaterial, y sirve de intermedio entre el espíritu y el cuerpo, y así debe ser, para que puedan comunicarse el uno con el otro. Por medio de este lazo el espíritu obra sobre la materia y viceversa».


Así, pues, el hombre está formado de tres partes esenciales:
1º El cuerpo o ser material, análogo a los animales y animado por el mismo principio vital;
2º El alma, espíritu encarnado cuya habitación es el cuerpo, y
3º El principio intermediario o periespíritu, sustancia semimaterial que sirve de envoltura primera al espíritu y une el alma al cuerpo. Tales son en el fruto, el germen, el periespermo y la cáscara.


136. ¿El alma es independiente del principio vital?
«Incesantemente lo repetimos, el cuerpo no es más que la envoltura».
-¿Puede existir el cuerpo sin el alma?
«Sí, y sin embargo, desde que cesa de vivir el cuerpo, el alma lo abandona. Antes del nacimiento, no existe unión definitiva entre el alma y el cuerpo, al paso que, después de establecida la unión, la muerte del cuerpo rompe los lazos que lo unen al alma, y ésta lo abandona. La vida orgánica puede animar un cuerpo sin alma; pero ésta no puede habitar en un cuerpo privado de vida orgánica».
-¿Qué sería de nuestro cuerpo si careciese de alma?
«Un montón de carne sin inteligencia, todo lo que queráis, menos un hombre».


137. ¿Un mismo espíritu puede a la vez encarnarse en dos cuerpos diferentes?
«No; porque el espíritu es indivisible y no puede animar simultáneamente a dos seres diferentes». (Véase en El libro de los médiums, el capítulo «Bicorporeidad y transfiguración»).


138. ¿Qué debemos pensar de los que opinan que el alma es el principio de la vida material?
«Cuestión de palabras en la que no nos fijamos. Empezad por entenderos».


139. Ciertos espíritus, y antes que ellos, ciertos filósofos han definido el alma Una chispa anímica emanada del gran Todo. ¿Cómo se explica esta contradicción?
«No existe tal contradicción, y depende aquello de la acepción en que se toman las palabras. ¿Por qué no tenéis una palabra especial para cada cosa?»


La palabra alma se emplea para expresar cosas muy diferentes. Llaman así unos al principio de la vida, y es exacto decir en esta acepción y figuradamente, que el alma es una chispa anímica emanada del gran Todo. Estas últimas palabras expresan el origen universal del principio vital del que absorbe una parte cada ser, parte que vuelve a la masa, después de la muerte. Esta idea no excluye en manera alguna la de un ser moral distinto, independiente de la materia y que conserva su individualidad. Este es el ser que se llama igualmente alma; y en esta acepción puede decirse, que el alma es un espíritu encarnado. Al dar diferentes definiciones del alma, los espíritus han hablado con arreglo a la aplicación que vacían de la palabra y a las ideas terrestres de que estaban aún más o menos dominados. Depende esto de la insuficiencia del lenguaje humano, que no tiene una palabra para cada idea, y de aquí el origen de una multitud de equivocaciones y discusiones. Véase por qué los espíritus superiores nos dicen que ante todo nos entendamos acerca de las palabras. (Véase, en la «Introducción» la explicación de la palabra alma, párrafo II.)


140. ¿Qué hemos de pensar de la teoría del alma subdividida en tantas partes cuantos músculos hay, presidiendo de este modo a cada una de las funciones del cuerpo?
«También depende del sentido que se dé a la palabra alma. Si se entiende por ella el fluido vital, la teoría es exacta; pero, si se entiende el espíritu encarnado, es falsa. Lo hemos dicho ya, el espíritu es indivisible, y transmite el movimiento a los órganos por el fluido intermedio, sin dividirse a pesar de ello».
-Sin embargo, algunos espíritus han dado esa definición.
«Los espíritus ignorantes pueden tomar el efecto por la causa».


El alma obra por medio de los órganos, que están animados del fluido vital repartido entre ellos y con más abundancia en los que forman los centros o focos del movimiento. Pero esta explicación no puede convenir al alma, considerada como espíritu que habita en el cuerpo durante la vida, y que lo abandona al morir.


141. ¿Qué hay de verdad en la opinión de los que creen que el alma es exterior y rodea al cuerpo?
«El alma no está encerrada en el cuerpo, como un pájaro en la jaula, sino que irradia y se manifiesta al exterior, como la luz a través de un globo de cristal, o como el sonido alrededor de un centro sonoro, y así es como puede decirse que es exterior; pero no es empero, la envoltura del cuerpo. El alma tiene dos envolturas: la sutil y ligera que es la primera, a la cual llamas periespíritu, y la otra, que es el cuerpo, grosera, material y pesada. Ya lo hemos dicho, el alma es el Centro de todas esas envolturas, como el germen en el hueso de las frutas».


142. ¿Qué concepto hemos de formar de la otra teoría, según la cual el alma de los niños se completa en cada periodo de la vida?
«El espíritu es uno, y se encuentra en su totalidad, lo mismo en el niño que en el adulto. Los que se desarrollan y completan son los órganos o instrumentos de manifestación del alma. También aquí se toma el efecto por la causa».


143. ¿Por qué todos los espíritus no definen el alma de un mismo modo?
«Todos los espíritus no están igualmente instruidos sobre estas materias, y los hay limitados aún que no comprenden las cosas abstractas, como sucede entre vosotros con los niños. También hay espíritus de falsa instrucción (falsos sabios) que, para imponerse, hacen alarde de palabrería, lo mismo que entre vosotros ciertos hombres. Además, los mismos espíritus adelantados pueden expresarse en términos diferentes, que en el fondo tienen el mismo valor, sobre todo, tratándose de cosas para cuya clara expresión no basta vuestro lenguaje, pues entonces es preciso recurrir a las figuras y comparaciones que vosotros tomáis por la misma realidad».


144. ¿Qué debe entenderse por el alma del mundo?
«Es el principio universal de la vida y de la inteligencia, de donde nacen las individualidades. Pero con frecuencia los que emplean estas palabras no se entienden. Es tan elástica la palabra alma, que cada uno la interpreta con arreglo a sus teorías. A veces se atribuye también un alma a la tierra, y entonces debe entenderse por ella el conjunto de espíritus solícitos que dirigen vuestras acciones hacia el buen camino, cuando les escucháis, y que vienen a ser como los lugartenientes de Dios en vuestro globo».


145. ¿Cómo tantos filósofos antiguos y modernos han discutido tanto tiempo sobre la ciencia psicológica, sin llegar a la verdad?
«Esos hombres, que eran los precursores de la doctrina espiritista eterna, han preparado el camino. Eran hombres y pudieron engañarse, porque tomaron sus propias ideas de la verdad; pero sus mismos errores, demostrando el pro y el contra, sirven para poner en claro aquélla. Por otra parte, entre sus errores, se encuentran grandes verdades que os hace comprender el estudio comparativo».


146. ¿El alma tiene en el cuerpo un lugar determinado y circunscrito?
«No; pero reside particularmente en la cabeza, en los grandes genios, en todos aquellos que piensan mucho, y en el corazón, en los que sienten mucho y cuyas acciones todas se relacionan con la humanidad».
-¿Qué debe pensarse de la opinión de los que colocan el alma en un centro vital.
«Es lo mismo que decir que el espíritu habita con preferencia en esta parte de vuestra organización; porque a ella van a parar todas las sensaciones. Los que la sitúan en lo que consideran como centro de la vitalidad, la confunden con el principio o fluido vital. Como quiera que sea, puede decirse que el alma reside más particularmente en los órganos de las manifestaciones intelectuales y morales».




KARMA

Doctrina espírita para principiantes
LEY DE CAUSA Y EFECTO - KARMA

La palabra karma proviene del sánscrito hindú y quiere decir acción. Es decir todo lo que se hace equivale a decir karma. Allan Kardec prefirió llamarla Ley de Causa y Efecto, y pautó que los actos positivos, caritativos y benevolentes reparan acciones delictivas del pasado.


Las tradiciones espiritualistas afirman que las buenas acciones serían karmas positivos o dharmas, no obstante karma es empleado para asignar a los hechos que el Espíritu obró contra otros, contra la naturaleza o contra sí mismo. El karma negativo es rescatado en la existencia presente o en una futura a manera de correctivo y no de castigo.


Existen rescates individuales y colectivos, con la familia, ciudad, país y planeta.


Con la Ley de Causa y Efecto son explicados cientos de casos como los de mongolismo, enanismo, deformaciones físicas, accidentes, abandono, esterilidad, homosexualismo, enfermedades incurables, miseria, locura, etc., así como los de genialidad, salud, tranquilidad emocional, etc., todos tienen sus orígenes en el pretérito y de esa manera vemos la justicia de Dios actuante.


Nuestro destino es la fatalidad del bien, pues nadie está destinado al mal o al sufrimiento.


Bibliografía:
El libro de los espíritus de Allan Kardec
Doctrina espírita para principiantes del Consejo Espírita Internacional


AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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Mundos habitados y progresión del Planeta Tierra






MUNDOS HABITADOS
PROGRESIÓN DEL PLANETA TIERRA





El Libro de los Espíritus
Introducción al estudio de la Doctrina Espírita
El Mundo Espírita es el normal y primitivo, eterno, preexistente y sobreviviente a todo.
El mundo corporal es sólo secundario. Podría dejar de existir, o no haber existido jamás, sin alterar la esencia del Mundo Espírita.


Doctrina Espírita para principiantes
Evidentemente, no podemos hacer una clasificación absoluta de las categorías de los mundos habitados, pero Kardec nos ofrece una que nos permite una clasificación general sobre el asunto:

MUNDOS PRIMITIVOS: destinados a las primeras encarnaciones del alma humana, la vida es toda material, se limita a la lucha por la subsistencia, el sentido moral es casi nulo y por eso mismo las pasiones reinan soberanamente.

MUNDOS DE EXPIACIÓN Y PRUEBAS: donde domina el mal se rescatan deudas contraídas delante de la Ley Divina y pasan por pruebas destinadas al perfeccionamiento moral.

MUNDOS DE REGENERACIÓN: aún quedan pruebas que pasar, pero no tienen las punzantes amarguras de la expiación.

MUNDOS DICHOSOS: donde el bien supera al mal, predomina el bien y la justicia. Los pueblos son fraternos unos con otros.

MUNDOS CELESTIALES O DIVINOS: donde exclusivamente reina el bien, es la morada de los Espíritus puros. La felicidad es completa, debido a que todos han alcanzado la cima de la sabiduría y la bondad.


El Evangelio según el Espiritismo
CAPÍTULO III
Hay muchas moradas en la casa de mi padre
Diferentes categorías de mundos habitados
3. De la enseñanza dada por los espíritus resulta que los diversos mundos están en condiciones muy diferentes los unos de los otros, en cuanto al grado de adelanto o de inferioridad de sus habitantes. Entre ellos los hay cuyos moradores son inferiores aún a los de la tierra, física o moralmente; otros están en el mismo grado y otros les son más o menos superiores en todos conceptos. En los mundos inferiores, la existencia es enteramente material, las pasiones imperan soberanamente, la vida moral es casi nula. A medida que ésta se desarrolla, la influencia de la materia disminuye, de tal modo, que en los mundos más adelantados, la vida, por decirlo así, es enteramente espiritual.

4. En los mundos intermediarios hay mezcla de bien y de mal, predominio del uno y del otro, según el grado de adelanto. Aun cuando no pueda hacerse una clasificación absoluta de los mundos, sin embargo, se hace atendido a su estado y a su destino y basándose en sus grados más marcados, dividiéndolos de un modo general como sigue, a saber: mundos primitivos, afectos a las primeras encarnaciones del alma humana; mundos de expiación y pruebas, en donde el mal domina; mundos regeneradores, en donde las almas que aún no tienen que expiar adquieren nueva fuerza, descansando de las fatigas de la lucha; mundos felices, en donde el bien sobrepuja al mal, y mundos celestes o divinos, morada de los espíritus purificados en donde el bien reina sin mezcla alguna. La tierra pertenece a la categoría de los mundos de expiación y de pruebas, y por esto el hombre está en ella sujeto a tantas miserias.


INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
Mundos inferiores y mundos superiores
8…
La clasificación de mundos inferiores y mundos superiores es más bien relativa que absoluta, porque un mundo es inferior o superior con relación a los que están encima o debajo de él en la escala progresiva.

Tomando la tierra como un punto de comparación, podemos formarnos una idea del estado de un mundo inferior, suponiendo al hombre en el grado de las razas salvajes o de las naciones bárbaras que aún se encuentran en su superficie, y que son restos de su estado primitivo.

En los mundos más atrasados los seres que los habitan son de algún modo rudimentarios; tienen la forma humana, pero sin ninguna hermosura; los instintos no están templados por ningún sentimiento de delicadeza ni de benevolencia, ni por las nociones de lo justo y de lo injusto, la única ley es allí la fuerza brutal. Sin industria y sin invenciones, los habitantes emplean su vida en conquistar su alimentación. Sin embargo, Dios no abandona ninguna de sus criaturas: en el fondo de las tinieblas de la inteligencia yace latente la vaga intuición de un Ser supremo, más o menos desarrollada. Este instinto basta para hacer que unos sean superiores a otros, preparando su aparición a una vida más completa, porque éstos no son seres degradados, sino niños que crecen.
Entre estos grados inferiores y los más elevados, hay innumerables escalones, y entre los espíritus puros desmaterializados y resplandecientes de gloria con dificultad se reconocen aquellos que animaron esos seres primitivos, de la misma manera que en el hombre adulto es difícil reconocer el embrión.


Progresión de los mundos
19. El progreso es una de las leyes de la naturaleza; todos los seres de la creación animados e inanimados están sometidos a la voluntad de Dios, que quiere que todo se engrandezca y prospere. La misma destrucción que a los hombres parece el término de las cosas, sólo es un medio de llegar por la transformación a un estado más perfecto, porque todo muere para volver a nacer, y nada vuelve a entrar en la nada.

Al mismo tiempo que los seres vivientes progresan moralmente, los mundos que habitan progresan materialmente. El que pudiera seguir a un mundo en sus diversas fases desde el instante en que se aglomeraron los primeros átomos que sirvieron para constituirlo, lo vería recorrer una escala incesantemente progresiva, por grados insensibles para cada generación y ofrecer a sus habitantes una morada más agradable a medida que éstos adelantan en el camino del progreso. De este modo marcha paralelamente al progreso del hombre, el de los animales, sus auxiliares, el de los vegetales y el de la habitación, porque no hay nada estacionario en la naturaleza. ¡Cuán grande y digna de la majestad del Criador es esta idea! y por el contrario, ¡cuán pequeña e indigna de su poder es aquélla que concentra su solicitud y su providencia en el imperceptible grano de arena de la tierra, y concreta la humanidad a algunos hombres que la habitan!

La tierra, siguiendo esta ley, ha estado material y moralmente en una situación inferior a la que tiene hoy, y alcanzará, bajo esta doble relación, un grado más avanzado.

Ha llegado ya a uno de sus períodos de transformación, en que de mundo de expiación va a pasar a un mundo regenerador; entonces los hombres serán en ella felices porque reinará la ley de Dios. (San Agustín. París, 1862.)



REFLEXIÓN:
Como sabemos actualmente el planeta Tierra es un mundo de expiación y de pruebas, y según nos dicen nuestros hermanos de la espiritualidad en vías de pasar a ser un mundo de regeneración.

Por la definición que se da de los Mundos Primitivos, las instrucciones de los espíritus sobre Mundos Inferiores y Superiores, y explícitamente por lo manifestado por San Agustín en Progresión de los Mundos, el planeta Tierra en su origen fue un mundo primitivo, toda vez que su ambiente fue hostil y salvaje, poblado en general por especies de animales y humanas muy primitivas; en donde la vida transcurría por lo general en una lucha continua por la supervivencia entre los hombres que lo habitaban, los animales y el medio ambiente.


Bibliografía:
Doctrina Espírita para principiantes del Consejo Espírita Internacional
El Evangelio según el Espiritismo de Allan Kardec
El Libro de los Espíritus de Allan Kardec


AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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Fenómenos y Mediumnidad







FENÓMENOS y MEDIUMNIDAD




La última Revelación o doctrina, que hemos recibido es el Espiritismo, es la más fácil de comprender y al mismo tiempo la más esclarecedora. Sin sombras ni misterios nos revela la existencia del mundo espiritual y abre las puertas del Más Allá. Aún así, hay muchos llamados espíritas, que se esfuerzan en paralizar el Espiritismo en sus principios fenoménicos, y con esto le niegan el derecho y el deber que tiene de evolucionar y transformarse, siguiendo siempre el progreso de la humanidad y de la ciencia. 

Hay muchos grupos que por curiosidad o pasatiempo tratan de ponerse en contacto con los espíritus que les rodean, es decir, pretenden descubrir los secretos del Más Allá. Estos hermanos desconocen por completo la ciencia espírita y las leyes naturales que rigen la comunicación con lo invisible, y sin embargo, por su misma ignorancia, se atreven a pisar un terreno más peligroso de lo que pueden imaginar, cuando ponen en práctica la parte fenoménica del Espiritismo, sin haber estudiado esta doctrina y sin tener preparación alguna.

El Espiritismo es el Evangelio de Jesús, llevado a todas las esferas de la vida humana. Con la práctica espiritista, se afirma en las conciencias la Ley del Amor, el “no hagas a otro lo que no quieras para ti”, y se libera el hombre del aterrador egoísmo que es la causa de nuestros males.

¿Se deberá provocar el desarrollo de la mediumnidad?
Nadie deberá provocar el desarrollo de esa o de aquella facultad, porque, en ese terreno, toda la espontaneidad es necesaria; observándose, con todo, el florecimiento mediúmnico espontáneo, en las expresiones más simples, se debe aceptar ese evento con las mejores disposiciones de trabajo y buena voluntad, sea esa posibilidad psíquica, la más humilde de todas.

La mediumnidad no debe ser objeto de precipitación en ese o aquel sector de la actividad doctrinaria, por cuanto, en aquel asunto, toda la espontaneidad es indispensable, considerándose que las tareas mediúmnicas son dirigidas por los mentores del plano espiritual.


REFLEXIÓN:
Con las mesas parlantes se inició el espiritismo para comunicarse con los espíritus. Hoy en día se hace a través de los médiums.

Las manifestaciones espiritistas sólo se han hecho para los ojos cerrados y corazones indóciles (San Vicente de Paúl. París, 1858). 

Al igual que con los médiums, con las mesas parlantes, si se abusa de la evocación, se abre la puerta a los espíritus ligeros, burlones y obsesores; los buenos espíritus no pueden estar continuamente y a cada instante a nuestra disposición. 

Todo espírita que posea alguna facultad mediúmnica ostensible natural y desee trabajarla, ha de comenzar por formarse e instruirse. Un buen comienzo sería la lectura razonada de: El Libro de los Médiums de Allan Kardec.

Bibliografía:
Las verdades del espiritismo” de José Aniorte Alcaraz
EL CONSOLADOR” de Francisco Cándido Xavier (Dictado por el espíritu EMMANUEL)

AMOR, CARIDAD y TRABAJO