Suicidio





SUICIDIO





Comenzaremos con la interrogante, ¿es el suicidio una solución?

Si la vida terminara con la muerte del cuerpo físico, sí; el suicidio sería una solución a los problemas o motivos que inducen a tomar tan drástica determinación.

Pero, ¿termina, realmente, la vida con ese accidente que denominamos muerte?

Enfáticamente, podemos aseverar: LA VIDA NO TERMINA CON LA MUERTE DEL CUERPO FÍSICO.

El suicidio es el mayor de todos los disparates que el hombre o la mujer pueden cometer.

¿Por qué? —preguntará alguno. Porque, LOS SUFRIMIENTOS QUE ESPERAN AL SUICIDA, SON HORRENDOS.

La primera decepción que aguarda al suicida, es sentir que no ha muerto, que el intento de suicidio ha sido frustrado; pues, siente que sigue existiendo, que no ha muerto; siente bullir en su mente los mismos problemas o motivos que le llevaron a esa determinación extrema. Comprueba, con gran amargura, que su intento de privarse de la vida, que su determinación de desaparecer, que su holocausto, han sido en vano. Y con esta comprobación, se desespera, y en muchas de las veces sigue empecinado en destruirse; llegando en su desesperación, hasta la locura; y en muchos de los casos, tiene la sensación de vagar por un espacio tenebroso, como loco, tratando de huir de sí mismo, sin poder conseguirlo. Otros casos hay que, comprendiendo que no han muerto, ya que siguen sintiendo con más intensidad, sin poder desechar de sí, los problemas o motivos que le indujeron al suicidio; comienza para ellos una etapa de dolor, cuya duración está en relación a los motivos que les hayan impulsado a cometer tal dislate.

Y, ¿por qué el recuerdo de esos problemas no desaparece? —preguntará algún lector. Porque existen en su mente, que no muere.
Y por si todo esto .fuera poco, hay algo más que es necesario conocer a fin de que, si en algún momento de vuestra vida, vuestra mente llegare a ofuscarse, podáis vencer la tentación del suicidio, conociendo las consecuencias.

El suicida, no tan sólo NO ha podido liberarse de sus problemas, de sus preocupaciones, de sus sufrimientos; no tan sólo se halla impotente ante el suplicio que significa para él la visión clara, patética de los motivos que le indujeron al suicidio; sino que, en las más de las veces se ve rodeado de una penumbra u oscuridad impenetrable y siniestra, con la sensación de los dolores terribles que ocasionaron la muerte del cuerpo físico.

El ahorcado, por ejemplo, que buscó en la muerte el sueño eterno, en muchos de los casos experimenta, durante largo tiempo, la sensación de estar colgado y no poder desprenderse o también junto a aquello de lo cual trató de huir. ¿Y por qué esto? Porque, en esa otra dimensión, la mente es la fuerza motora, y donde ponga su pensamiento ahí se traslada, aun cuando no lo desee.

Aquel que escoge un veneno, pensando que solamente experimentará el dolor de unos minutos, sentirá durante mucho tiempo los estertores de la muerte, los dolores atroces del efecto del veneno destruyendo sus vísceras. El ahogado, el asfixiado, la desesperación tratando de librarse de la asfixia. Aquellos que creen que, pegándose un tiro escaparán de la persecución, dejando de existir, ¡pobres criaturas!, en las más de las veces, durante un tiempo que varía según hayan sido los motivos, sentirán el estampido constante del tiro y el dolor de la penetración de la bala.
Necesario es aclarar, que no todos los casos son iguales, aun cuando el mismo procedimiento haya sido empleado; pues, cada caso varía según hayan sido los motivos que hayan impulsado al individuo a tal determinación.

Aquella persona que, por enfermedad, haya recurrido al suicidio en la creencia de que, con la muerte del cuerpo dejará de sentir el dolor, que descansará para siempre, despertará muy pronto sintiendo los mismos dolores, y una gran angustia se apoderará de ella, al comprobar que no puede morir. Porque, el suicidio no libera de los dolores. Y en algunos de los casos, el alma del suicida continúa ligada a su cuerpo carnal, sufriendo lentamente las fases de la descomposición y las sensaciones dolorosas aumentan en vez de disminuir. Siendo que, lejos de abreviar su sufrimiento, lo prolongan.

Aquel que, por mala situación económica u otro motivo, cometiere el error de suicidarse por falta de valentía en afrontar la situación, dejando el hogar abandonado y los hijos sin amparo, en la creencia de que con la muerte se verá libre de sus preocupaciones; despertará viendo el cuadro de dolor que causa, y a su esposa e hijos en peor condición por su abandono, y el dolor moral de no poder apartarse de su familia, porque sigue imantado a ese ambiente, y su impotencia para poder remediarlo, a la vez que la tortura de su arrepentimiento por su cobarde acción.

Como puede apreciarse claramente, EL SUICIDIO NO ES UNA SOLUCIÓN. Muy por el contrario, empeora la situación. Más aún, tendrá que volver a encarnar, cuando le sea permitido, y pasar por las mismas vicisitudes anteriores al suicidio, hasta superarlas; porque el suicidio es un crimen contra sí mismo, es una fuerte violación a las leyes de la vida.

Y esta violación, este crimen, es el resultado del desconocimiento de la realidad de la vida y de la ignorancia de las consecuencias. Porque, si alguien en un momento de ofuscación y por desesperado que esté, sabe que la vida no termina con la muerte física, que seguirá existiendo; si ese hombre o mujer llega a conocer que la muerte no le liberará del recuerdo de sus problemas, y que por el contrario, su conciencia libre del cuerpo carnal será más clara, más intensa; y que, a más de esto, con el suicidio crea las causas que producirán sufrimientos horribles; ¿no os parece, amable lector, que ese hombre o mujer reaccionará y se sobrepondrá al motivo de su desesperación, superando la crisis?

Psicológicamente, el suicidio es un intento de evasión de la vida, debido a un falso concepto de la realidad.

Jamás se suicidará quien tenga la convicción plena de su inmortalidad como ser pensante. Como dice Unamuno en uno de sus «Ensayos». «Los más de los suicidas, no se quitarían la vida, si tuvieren la seguridad de no morirse nunca sobre la Tierra» (II, pág. 38).

Y una buena parte de responsabilidad corresponde a las religiones positivistas, que con sus conceptos creados en épocas de oscurantismo e inadmisibles a la razón del hombre de hoy, y en su práctica del culto externo y abandono de los principios fundamentales de la religión, han llevado indirectamente a la pérdida de la fe en la realidad espiritual.

Amable lector. Tú y yo, arrastramos deudas por errores en el pasado y aun en el presente. Tú y yo, podemos redimir viejas deudas salvando una vida, salvando a alguien del suicidio. Lleva este conocimiento entre tus amistades, pues entre ellas puede haber alguien que esté próximo a caer en esa obsesión.


Fuente: 3 enfoques sobre la reencarnación de Sebastián de Arauco.
AMOR, CARIDAD y TRABAJO 

Catástrofes naturales



                                                                                  



   CATÁSTROFES NATURALES

Según Wikipedia:
El término desastre natural hace referencia a las enormes pérdidas materiales y vidas humanas ocasionadas por eventos o fenómenos naturales como los terremotos, inundaciones, tsunamis, deslizamientos de tierra, deforestación, contaminación ambiental y otros. 

Los fenómenos naturales, como la lluvia, terremotos, huracanes o el viento, se convierten en desastre cuando superan un límite de normalidad, medido generalmente a través de un parámetro. Éste varía dependiendo del tipo de fenómeno, pudiendo ser el Magnitud de Momento Sísmico (Mw), la escala de Richter para movimientos sísmicos, la escala Saffir-Simpson para huracanes, etc. 

Algunos desastres son causados por las actividades humanas, que alteran la normalidad del medio ambiente. Algunos de estos tenemos: la contaminación del medio ambiente, la explotación errónea e irracional de los recursos naturales renovables como los bosques y el suelo no renovables como los minerales, la construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo. 

Los efectos de un desastre pueden amplificarse debido a una mala planificación de los asentamientos humanos, falta de medidas de seguridad, planes de emergencia y sistemas de alerta provocados por el hombre se torna un poco difusa. 

A fin de la capacidad institucional para reducir el riesgo colectivo de desastres, éstos pueden desencadenar otros eventos que reducirán la posibilidad de sobrevivir a éste debido a carencias en la planificación y en las medidas de seguridad. Un ejemplo clásico son los terremotos, que derrumban edificios y casas, dejando atrapadas a personas entre los escombros y rompiendo tuberías de gas que pueden incendiarse y quemar a los heridos bajo las ruinas. 

La actividad humana en áreas con alta probabilidad de desastres naturales se conoce como de alto riesgo. Zonas de alto riesgo sin instrumentación ni medidas apropiadas para responder al desastre natural o reducir sus efectos negativos se conocen como de zonas de alta vulnerabilidad. 

Los desastres no son naturales, los fenómenos son naturales. Los desastres siempre se presentan por la acción del hombre en su entorno. Por ejemplo: un huracán en la mitad del océano no es un desastre, a menos que pase por allí un navío. 



El libro de los Espíritus de Allan Kardec
CALAMIDADES DESTRUCTORAS

737. ¿Con qué objetivo Dios castiga (Corregir duramente) a la humanidad mediante plagas destructoras?
“Para hacer que adelante más rápido. ¿Acaso no hemos dicho que la destrucción es necesaria para la regeneración moral de los Espíritus, que adquieren en cada nueva existencia un nuevo grado de perfección? Es preciso ver el fin para evaluar los resultados. Vosotros los juzgáis sólo desde un punto de vista personal, y los llamáis plagas debido al perjuicio que os ocasionan. No obstante, esos trastornos suelen ser necesarios para hacer que llegue con mayor prontitud un orden de cosas mejor, para que llegue en pocos años lo que habría demandado muchos siglos.” (Véase el § 744.)


738. ¿No podía Dios emplear, para el mejoramiento de la humanidad, otros medios que no fuesen las plagas destructoras?
“Sí, y los emplea a diario, puesto que ha dado a cada uno los medios de progresar mediante el conocimiento del bien y del mal. El hombre es quien no los aprovecha. Es preciso, pues, castigarlo en su orgullo y hacerle sentir su debilidad.”

[738a] - Pero en medio de esas plagas el hombre de bien y el perverso sucumben por igual. ¿Es eso justo?
“Durante la vida, el hombre lo refiere todo a su cuerpo, pero después de la muerte piensa de otra manera. Como hemos dicho, la vida del cuerpo es insignificante. Un siglo de vuestro mundo es un relámpago en la eternidad. Por consiguiente, los padecimientos que se prolongan durante lo que vosotros denomináis algunos meses o algunos días, no son nada. Se trata de una enseñanza que os será de provecho en el porvenir. Los Espíritus son el mundo real, que preexiste y sobrevive a todo (Véase el § 85). Ellos son los hijos de Dios y el objeto de toda su solicitud. Los cuerpos no son más que disfraces con los cuales ellos se presentan en el mundo. En las grandes calamidades que diezman a los hombres ocurre lo que en un ejército cuyos soldados, durante la guerra, ven sus uniformes gastados, rotos o perdidos. El general se preocupa más por sus soldados que por la vestimenta de estos.”

[738b] - Con todo, las víctimas de esas plagas, ¿dejan por eso de ser víctimas?
“Si se considerara la vida tal como es, y cuán insignificante es en relación con lo infinito, no se le daría tanta importancia. Esas víctimas hallarán en otra existencia una amplia compensación por sus padecimientos, si saben soportarlos sin quejarse.”

Ya sea que la muerte sobrevenga como consecuencia de una plaga o por una causa ordinaria, habrá que morir necesariamente cuando llegue la hora de la partida. La única diferencia consiste en que en el primer caso se marcha un gran número de personas a la vez.
Si pudiéramos elevarnos con el pensamiento, de modo que con una visión de conjunto abarcásemos a la humanidad entera, esas plagas tan terribles no nos parecerían más que tormentas pasajeras en el destino del mundo.


739. Las plagas destructoras, ¿tienen alguna utilidad desde el punto de vista físico, a pesar de los males que ocasionan?
“Sí, algunas veces modifican el estado de una región. No obstante, el bien que de ellas resulta sólo suele ser apreciado por las generaciones futuras.”


740. Las plagas, ¿no serían también para el hombre pruebas morales que lo enfrentan con las más duras necesidades?
“Las plagas son pruebas que proporcionan al hombre la ocasión de ejercer su inteligencia y de demostrar su paciencia y su resignación a la voluntad de Dios. Asimismo, lo ponen en condiciones de manifestar sus sentimientos de abnegación, desinterés y amor al prójimo, en caso de que no esté dominado por el egoísmo.”


741. ¿Es dado al hombre conjurar las plagas que lo afligen?
“Sí, en parte. Aunque no como generalmente se entiende. Muchas plagas son la consecuencia de la imprevisión del hombre. A medida que este adquiere conocimientos y experiencia puede conjurarlas, es decir, prevenirlas, si sabe investigar sus causas. Con todo, entre los males que afligen a la humanidad los hay de un carácter general, que forman parte de los designios de la Providencia, y cuyas consecuencias afectan a cada individuo en mayor o menor medida. El hombre sólo puede oponerles su resignación a la voluntad de Dios. Incluso, esos males suelen agravarse por su indolencia.”

Entre las plagas destructoras, naturales e independientes del hombre, es preciso incluir en primer término la peste, el hambre, las inundaciones, las inclemencias del tiempo que destruyen el producto de la tierra. Pero ¿no ha encontrado el hombre en la ciencia, en el trabajo del suelo, en el perfeccionamiento de la agricultura, en la rotación de cultivos y en las obras de riego, así como en el estudio de las condiciones higiénicas, los medios de neutralizar, o por lo menos atenuar, muchos desastres? Algunas regiones que otrora fueron asoladas por terribles plagas, ¿no se preservan hoy? Por consiguiente, ¿qué no hará el hombre a favor de su bienestar material cuando sepa sacar provecho de todos los recursos de su inteligencia, y cuando al cuidado de su conservación personal sepa unir el sentimiento de una verdadera caridad para con sus semejantes? (Véase el § 707.)



El Cielo y el Infierno de Allan Kardec
CAPÍTULO VIII
Expiaciones terrestres

La justicia de Dios alcanza siempre al culpable, y aunque algunas veces sea tardía, no por eso deja de seguir su curso. ¿No es eminentemente moral el saber que, si grandes culpables acaban sus existencias pacíficamente, y a menudo en la abundancia de los bienes terrestres, la hora de la expiación sonará tarde o temprano? Penas de esta naturaleza se comprenden, no solamente porque están de algún modo a nuestro alcance, sino porque son lógicas. Se cree en ellas porque la razón las admite.

Una existencia honrosa, no exenta no obstante de las pruebas de la vida, porque se las ha elegido o aceptado como complemento de expiación, es el saldo de una deuda que se satisface antes de recibir el premio del progreso cumplido.

Si se considera cuán frecuentes eran en los siglos pasados, incluso en estas clases más elevadas y más ilustradas, los actos de barbarie que tanto hoy nos indignan, cuántos asesinatos se cometían en aquellas épocas en qué se jugaba con la vida de su semejante, en que el poderoso aniquilaba al débil sin escrúpulo, se comprenderá cuántos hombres debe haber en nuestros días que tienen que lavar su pasado. No debemos maravillarnos, pues, del tan considerable número de gentes que mueren víctimas de accidentes aislados o de catástrofes generales. El despotismo, el fanatismo, la ignorancia y las preocupaciones de la Edad Media y de los siglos que la han seguido, han legado a las generaciones futuras una deuda inmensa que no está aún liquidada. Muchas desgracias nos parecen inmerecidas, porque no vemos sino el momento actual.



Después de la muerte de León Denis
El universo y Dios

El argumento sugerido por la existencia de las plagas, tiene por origen una falsa interpretación del objeto de la vida. Esta no debe proporcionarnos únicamente ventajas; es útil, es necesario que nos presente también dificultades y obstáculos. Todos hemos nacido para morir, y ¡nos asombramos de que ciertos hombres mueran por accidente! Seres pasajeros en este mundo, del cual nada nos llevamos más allá, nos lamentamos de la pérdida de bienes materiales, de bienes que se habrían perdido por sí solos en virtud de las leyes naturales. Esos acontecimientos espantosos, esas catástrofes, esas calamidades, llevan en sí una enseñanza. Nos recuerdan que no debemos esperar de la naturaleza tan sólo cosas agradables, sino, sobre todo, cosas propicias a nuestra educación y a nuestro adelantamiento; que no estamos en este mundo para gozar y dormirnos en la quietud, sino para luchar, trabajar y combatir. Nos dicen que el hombre no está hecho únicamente para la Tierra, que debe mirar más arriba, no aficionarse más que en un justo término a las cosas materiales y pensar en que la muerte no puede destruir un ser.



La Génesis de Allan Kardec
Emigraciones e inmigraciones de los Espíritus 

34. En ciertas épocas, reguladas por la sabiduría divina, esas emigraciones e inmigraciones se producen en masas más o menos considerables, a consecuencia de las grandes revoluciones que les acarrean la partida simultánea en cantidades enormes, que de inmediato son sustituidas por cantidades equivalentes de encarnaciones. Por consiguiente, es preciso considerar los flagelos destructores y los cataclismos como ocasiones de llegadas y partidas colectivas, recursos providenciales para renovar la población corporal del globo, que se robustece mediante la introducción de nuevos elementos espirituales más purificados. Si bien en esas catástrofes se produce la destrucción de un gran número de cuerpos, sólo se trata de vestimentas desgarradas, ya que ningún Espíritu perece: apenas cambian de ambiente. En vez de partir aisladamente, lo hacen en multitud; esa es la única diferencia, ya que por una causa o por otra, tarde o temprano, fatalmente deberán partir. 



REFLEXIÓN:
No es que Dios personalmente imponga, premie, castigue, etc., no, son figuras alegóricas. Él tiene sus leyes, y si las incumplimos, la culpa es nuestra. Por consiguiente, los castigos son el resultado de infringir sus leyes, sirviéndose de diversos instrumentos para castigar a los que las incumplimos. Las enfermedades, y a menudo la muerte, son la consecuencia de las infracciones que cometemos contra las leyes de Dios, ya que toda acción tiene su reacción por la Ley de Causa y Efecto.

En relación con el conocimiento del bien y del mal reseñado en la pregunta 738, y una vez leído el Capítulo VII del libro El Cielo y el Infierno de Allan Kardec sobre las penas futuras según el espiritismo, he de manifestar que me hizo reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos no solo por el mal que podamos hacer, si no, por todo el bien que hubiéramos podido hacer y no hicimos, como bien dice el siguiente texto extraído del citado libro: 
“El bien y el mal que hacemos son el resultado de las cualidades, buenas o malas, que poseemos. No hacer el bien cuando podemos es, por lo tanto, el resultado de una imperfección. Si toda imperfección es una fuente de sufrimiento, el Espíritu debe sufrir no sólo por el mal que hizo, sino además por todo el bien que habría podido hacer y no hizo durante la vida terrenal.”

Mas, como dicen nuestros hermanos elevados de la espiritualidad:
“Dios, al crear un alma, sabe, en efecto, si, en virtud de su libre albedrío, tomará el buen o el mal camino. Sabe que será castigada, si obra mal, pero sabe también que este castigo temporal es un medio de hacerle comprender su error y de hacerla entrar en la buena senda, a donde llegará tarde o temprano”.

Y como dice Allan Kardec:
Si pudiéramos elevarnos con el pensamiento, de modo que con una visión de conjunto abarcásemos a la humanidad entera, esas plagas tan terribles no nos parecerían más que tormentas pasajeras en el destino del mundo.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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Perfección: material y espiritural








LA PERFECCIÓN DESDE EL PUNTO DE VISTA MATERIAL Y ESPIRITUAL.




Subjetivamente hablando, o sea, a  mi modo de pensar y sentir, la palabra perfección puede tener varias connotaciones, y según se analice desde el punto de vista material o espiritual.

Desde el punto de vista material y según la Real Academia Española de la Lengua, perfección es una cualidad de perfecto, y perfecto es todo aquello que posee el grado máximo de una determinada cualidad.

Son muchas las cualidades humanas. Podríamos ser perfectos en una o más cualidades, pero no en todas, toda vez que algunas son antónimas. A tal efecto voy a relatar lo que dice el escritor peruano Ramón Ribeyro en su libro Prosas Apátridas: 

 "No hay que exigir en las personas más de una cualidad. Si les encontramos una debemos ya sentirnos agradecidos y juzgarlas solamente por ella y no por las que les faltan. Es vano exigir que una persona sea simpática y también generosa o que sea inteligente y también alegre o que sea culta y también aseada o que sea hermosa y también leal. Tomemos de ella lo que puede darnos. Que su cualidad sea el pasaje privilegiado a través del cual nos comunicamos y nos enriquecemos".

Perfección, como se ha dicho, es un concepto que se refiere a la condición de aquello que es perfecto. Lo perfecto, por su parte, es lo que no tiene errores, defectos o carencias: se trata, por lo tanto, de algo que alcanzó el máximo nivel posible.

Por ejemplo: “El evento se desarrolló a la perfección, de acuerdo a lo planeado”, “La jugada diseñada por el entrenador se plasmó en el campo en la perfección y el equipo local pudo ganar por un punto”, “Cada uno de nuestros diseños aspira a la perfección”.
La idea de perfección puede variar de acuerdo a la concepción filosófica. Para los católicos y espíritas, lo único perfecto es Dios: no existe perfección fuera de Él. En este sentido, es imposible alcanzar la perfección en ninguna acción o creación del ser humano.

Es posible, sin embargo, afirmar que algo ha alcanzado la perfección cuando se desarrolla tal cual estaba previsto. En este caso, la perfección se asocia a un objetivo cumplido, sin que se registren fallos. Si en un festival artístico, el programa de actividades se cumple sin alteraciones, los artistas quedan conformes con sus participaciones y el público disfruta del evento, podrá decirse que todo salió a la perfección.

Dentro de la Psicología, existe lo que se conoce como perfeccionismo. Viene a ser la creencia que considera que se puede y se debe lograr la perfección. De ahí que se vea la misma como una manera de incentivar a las personas a esforzarse, a motivarse y a intentar alcanzar todo lo que se han propuesto. 

No obstante, hay quienes creen que esa idea no hace nada más que dañar al ser humano, oprimirle y tenerle siempre sujeto a que debe alcanzar la perfección en los diversos aspectos de su vida. Tanto es así que se considera que puede llevar incluso a la depresión y a un estrés considerable.

La perfección incluso puede ser subjetiva y estar vinculada a la estética. Un individuo puede creer que una cierta pintura o una escultora refleja a la perfección aquello que pretende transmitir, mientras que otro sujeto puede pensar algo diferente y considerar que la obra en cuestión tiene defectos en su presentación.

Si algo es perfecto, no hay posibilidades de hacerlo mejor, ya que no existe nada superior a lo que ya se ha conseguido. Por ejemplo: “Este es el coche perfecto: es barato, gasta poco y ofrece muchas comodidades”, “Fue el viaje perfecto: disfrutamos de diez días a puro sol, descansamos y conocimos lugares nuevos”, “Todo salió perfecto en la fiesta, por suerte la pasamos muy bien”.

Claro que la noción de perfección tiene un determinado grado de subjetividad ya que, en cierto modo, lo completamente perfecto no existe. Tomando los ejemplos anteriores, tal vez sería posible que el “coche perfecto” fuera aún más barato o que el “viaje perfecto” haya sido un poco más extenso.


Y desde el punto de vista de la Doctrina Espírita y de acuerdo con “El evangelio según el espiritismo” de Allan Kardec, al referirse al tema en cuestión y en relación al pasaje de Mateo 5:48 que dice:

Sed vosotros, pues, perfectos, como es perfecto vuestro Padre, que está en los cielos”.

Puesto que Dios posee la perfección infinita en todas las cosas, esta máxima:
"Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto", tomada literalmente supondría la posibilidad de alcanzar la perfección absoluta. Si le fuese posible al hombre ser también perfecto como el Creador, sería igual a Él, lo que es inadmisible. Pero los hombres a quienes se dirigía Jesús no hubieran comprendido esta diferencia, y por eso se limita a presentarles un modelo y les dice que se esfuercen en conseguirlo.

Es, pues, preciso entender por estas palabras la perfección relativa de la que la Humanidad es susceptible y que más la aproxima a la Divinidad. ¿En qué consiste esta perfección? Jesús lo dijo: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, rogad por los que os persiguen y calumnian". Él enseña con esto que la esencia de la perfección es la caridad en su más alta acepción, porque abraza la práctica de todas las demás virtudes.

En efecto, si se observan los resultados de todos los vicios y aun los simples efectos, se reconocerá que no hay uno siquiera que no altere más o menos el sentimiento de la caridad, porque todos tienen su principio en el egoísmo y en el orgullo, que son su negación, porque todo aquello que excita el sentimiento de la personalidad, destruye, o al menos debilita, los elementos de la verdadera caridad, que son la benevolencia, la indulgencia, la abnegación, y el afecto.


Está claro que lo perfecto desde el punto de vista material puede ser subjetivo, además de que lo que puede ser perfecto hoy, lo pudo ser menos en tiempos pasados y por el contrario lo puede ser más perfecto en tiempos futuros o en mundos más evolucionados.

Y desde el punto de vista espírita, entiendo que está aún más claro, que la perfección en el hombre es relativa, toda vez que como nos dicen nuestros hermanos superiores de la espiritualidad la perfección infinita y absoluta solo la tiene Dios nuestro Padre Celestial Todopoderoso.


FUENTES: 
Del libro: “El Evangelio según el espiritismo” y del blog “definicion.de”


AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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Autoconocimiento y reforma interior




 AUTOCONOCIMIENTO Y REFORMA INTERIOR

Diferentes científicos, filósofos, pensadores, de distintos sectores, comparten el pensamiento de lo trascendente que es para el ser humano el conocimiento de sí mismo, como vía que le posibilitará acceder a un mundo mejor, regenerador de una transformación moral del planeta.

Por el desconocimiento de nuestros sentimientos algunas veces tomamos actitudes equivocadas que  causan desagrado enseguida que nos damos cuenta de lo ocurrido.

Mas, con una firme voluntad y sincero afán de superación, el autoconocimiento, la reforma interior y la conciencia del propio yo, le otorgará libertad y fuerza al espíritu, que lo introducirá en la compresión de la vida y de las leyes que la rigen, aportando a su existencia confianza en sí mismo, esperanza y seguridad en sus decisiones.

Cada persona es un universo que precisa ser descubierto, para que pueda hacer brillar la luz que yace latente en su interior.



Del libro: El libro de los espíritus (Allan Kardec):
919. ¿Cuál es el medio práctico más eficaz para mejorarse en esta vida y resistir a la solicitación del mal?
«Un sabio de la antigüedad os lo dijo: Conócete a ti mismo».
-Comprendemos toda la sabiduría de esta máxima; pero la dificultad consiste en conocerse a sí mismo. ¿Qué medio hay para conseguirlo?
«Haced lo que durante mi vida terrena: al terminar el día interrogaba a mi conciencia, pasaba revista a lo que había hecho y me preguntaba si no había infringido algún deber, si nadie había tenido que quejarse de mí. Así fue como llegué a conocerme y a ver lo que en mí debía reformarse.
Aquel que cada noche, recordase todas sus acciones realizadas durante el día y se preguntase el mal o el bien que ha hecho, suplicando a Dios y a su ángel guardián que le iluminasen, adquiriría una gran fuerza para perfeccionarse, porque, creedlo, Dios le asistiría. Proponeos, pues, cuestiones, y preguntaos lo que habéis hecho, y el objeto con qué, en circunstancia tal, habéis obrado; si habéis hecho algo que en otro hubieseis censurado; si habéis ejecutado alguna acción que no os atreveríais a confesar. Preguntaos también lo siguiente: Si Dios le llamara en este momento, ¿tendría, al entrar en el mundo de los espíritus donde nada hay oculto, que temer la presencia de alguien? Examinad lo que hayáis podido hacer contra Dios, contra vuestro prójimo y contra vosotros mismos, en fin. Las contestaciones serán reposo para vuestra conciencia, o indicación de un mal que es preciso curar.
»El conocimiento de sí mismo es, pues, la clave del mejoramiento individual, pero diréis ¿cómo juzgarse uno a sí mismo? ¿No tenemos la ilusión del amor propio que amengua las faltas y las excusa? El avaro se cree económico y previsor, el orgulloso no cree tener más que dignidad. Esto es muy cierto, pero tenéis un medio de comprobación que no puede engañaros.
Cuando estéis indecisos acerca del valor de una de vuestras acciones, preguntaos cómo la calificaríais, si fuese de otra persona. Si la censuráis en otro, no podrá ser más legítima en vosotros, pues no tiene Dios dos medidas para la justicia. Procurad también saber lo que piensan los otros, y no olvidéis la opinión de vuestros enemigos; porque éstos no tienen interés en falsear la verdad, y a menudo Dios los pone a vuestro lado como un espejo, para advertiros con mayor franqueza que un amigo. Aquel, pues, que tenga la voluntad decidida de mejorarse, explore su conciencia a fin de arrancar de ella las malas inclinaciones, como de un jardín las plantas nocivas; pase balance moral del día transcurrido, como lo pasa el comerciante de sus ganancias y pérdidas, y yo le aseguro que el uno le será más provechoso que el otro. Si puede decirse que ha sido buena su jornada, puede dormir tranquilo y esperar sin temor el despertar a otra vida.
»Haceos, pues, preguntas claras y terminantes y no temáis el multiplicarlas, que bien puede emplearse algunos minutos para lograr una dicha eterna. ¿Acaso no trabajáis diariamente con la mira de recoger medios que os permitan descansar en la ancianidad? ¿No es semejante descanso objeto de todos vuestros deseos, objeto que os hace sufrir trabajos y privaciones momentáneas? Pues bien, ¿qué es ese descanso de algunos días, interrumpido por las flaquezas del cuerpo, en comparación del que espera al hombre de bien? ¿No vale esto la pena de hacer algunos esfuerzos? Ya sé que muchos dicen que el presente es positivo, e incierto el porvenir, más precisamente esta es la idea que estamos encargados de desvanecer en vosotros, porque queremos haceros comprender aquel porvenir de tal modo, que no deje duda alguna en vuestra alma. Por esto, al principio, llamamos vuestra atención con fenómenos aptos para excitar vuestros sentidos, y luego os damos instrucciones que cada uno de vosotros está obligado a propagar. Con este objeto hemos dictado El libro de los espíritus.
SAN AGUSTÍN«.

Muchas faltas que cometemos nos pasan desapercibidas. En efecto, si siguiendo el consejo de San Agustín, interrogásemos con más frecuencia nuestra conciencia, veríamos cuántas veces hemos faltado sin pensarlo por no examinar la naturaleza y móvil de nuestras acciones. La forma interrogativa es algo más precisa que una máxima que a menudo no nos aplicamos. Exige respuestas categóricas, afirmativas o negativas que no consienten alternativa; son otros tantos argumentos personales, y por la suma de las respuestas puede computarse la suma del bien y del mal que en nosotros existe.

AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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Oraciones





NADA TE TURBE
(SANTA TERESA DE ÁVILA)


Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.

A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.

Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.


Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino sin
la paciencia.

Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.

Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
sólo Dios basta.
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(Arriba a la derecha) 















VIVO SIN VIVIR EN MÍ

Vivo sin vivir en mí
Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí:
Cuando el corazón le di
Puso en él este letrero,
Que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
Del amor con que yo vivo,
Ha hecho a Dios mi cautivo,
Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasión
Ver a Dios mi prisionero,
Que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros!
¡Esta cárcel, estos hierros
En que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
Me causa dolor tan fiero,
Que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
Donde no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
No lo es la esperanza larga:
Quíteme Dios esta carga,
Más pesada que el acero,

Que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
Vivo de que he de morir,
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza;
Muerte donde el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero,
Que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
Vida no me seas molesta,
Mira que sólo te resta,
Para ganarte, perderte;
Venga ya la dulce muerte,
El morir venga ligero
Que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
Que es la vida verdadera,
Hasta que esta vida muera,
No se goza estando viva:
Muerte, no me seas esquiva;
Viva muriendo primero,
Que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darte
A mi Dios, que vive en mí,
Si no es el perderte a ti,
Para merecer ganarte?
Quiero muriendo alcanzarte,
Pues tanto a mi amado quiero,
Que muero porque no muero.

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ORACIÓN PARA ENFERMOS:

Prefacio:

Las enfermedades son parte de las pruebas y de las vicisitudes terrestres; son inherentes a lo grosero de nuestra naturaleza material y a la inferioridad del mundo que habitamos. Las pasiones y los excesos de todas clases siembran en nosotros gérmenes malsanos, muchas veces hereditarios. En mundos más avanzados física y moralmente, el organismo humano, más purificado y menos material, no está sujeto a las mismas dolencias, y el cuerpo no está minado sordamente por los estragos de las pasiones. (Cap. III, núm. 9). Es menester, pues, resignarse a sufrir las consecuencias del centro en que nos coloca nuestra inferioridad, hasta que hayamos merecido cambiarlo. Entretanto no debe esto impedirnos hacer lo que dependa de nosotros para mejorar nuestra posición actual; pero si a pesar de nuestros esfuerzos no podemos conseguirlo, el Espiritismo nos enseña a soportar con resignación nuestros males pasajeros.

Si Dios no hubiese querido que los sufrimientos corporales fueran disipados o aliviados en ciertos casos, no hubiese puesto medios curativos a nuestra disposición; su previsora solicitud, con respecto a esto, acorde con el instinto de conservación, indica que está en nuestro deber el buscarlos y aplicarlos.

Al lado de la medicación ordinaria elaborada por la ciencia, el magnetismo nos ha hecho conocer el poder de la oración fluídica; después el Espiritismo ha venido a revelarnos otra fuerza en la "mediumnidad curativa" y la influencia de la oración.
(Véase la "Oración" núm. 8 del Evangelio según el Espiritismo)

 

Oración. (Para que la diga el enfermo):
Señor, vos sois la suma justicia; la enfermedad que habéis querido enviarme debo merecerla, porque vos jamás afligís sin causa.

Para mi curación me someto a vuestra infinita misericordia; si os place volverme la salud, que vuestro santo nombre sea bendito; si por el contrario debo sufrir aún, que así mismo sea bendito; me someto sin murmurar a vuestros divinos decretos, porque todo lo que haréis no puede tener otro objeto que el bien de vuestras criaturas.

Haced, Dios mío, que esta enfermedad sea para mí un aviso saludable y me haga poner sobre mí mismo; la acepto como una expiación del pasado y como una prueba para mi fe y sumisión a vuestra santa voluntad.
(Véase la Oración número 40 del Evangelio según el Espiritismo)

 

Oración para un hermano necesitado en particular:
Dios mío, vuestras miras son impenetrables y en vuestra sabiduría habréis creído deber afligir a N... con la enfermedad. Os suplico echéis una mirada de compasión sobre sus sufrimientos y os dignéis ponerles un término.

Espíritus buenos, ministros del Todopoderoso, os ruego que secundéis mi deseo de aliviarle; haced que mi oración vaya a derramar un bálsamo saludable en su cuerpo y el consuelo en su alma.

Inspiradle la paciencia y la sumisión a la voluntad de Dios, dadle fuerza para sobrellevar sus dolores con resignación cristiana a fin de que no pierda el fruto de esta prueba.
(Véase la Oración número 57 del Evangelio según el Espiritismo)

 

Oración para varios hermanos necesitados:
Dios nuestro, vuestras miras son impenetrables y en vuestra sabiduría habréis creído deber afligir a los hermanos que hemos asistido con la enfermedad. Os suplicamos echéis una mirada de compasión sobre sus sufrimientos y os dignéis ponerles un término.

Espíritus buenos, ministros del Todopoderoso, os rogamos que secundéis nuestros deseos de aliviarles; haced que nuestra oración vaya a derramar un bálsamo saludable en sus cuerpos y el consuelo en sus almas.

Inspiradles la paciencia y la sumisión a la voluntad de Dios, dadles fuerzas para sobrellevar sus dolores con resignación cristiana a fin de que no pierdan el fruto de estas pruebas.










ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS POR UN FAVOR CONCEDIDO:


Prefacio:
El que no está dominado por el egoísmo se alegra del bien del prójimo, aun cuando no lo haya solicitado por la oración.
 

Oración:
Dios mío, bendito seáis por la felicidad que habéis concedido a N... Espíritus buenos, haced que vea en ella un efecto de la bondad de Dios. Si el bien que se le concede es una prueba, inspiradle el pensamiento de que haga de él un buen uso y no para que le sirva de vanidad, con el fin de que este bien no sea en perjuicio suyo en el porvenir.

Vos, mi buen hermano protector que me protegéis y deseáis mi felicidad, separad de mi pensamiento todo sentimiento de envidia y de celos.










ORACIÓN PARA LAS ALMAS QUE SUFREN Y PIDEN ORACIONES:

Prefacio:
Para comprender el alivio que la oración puede procurar a los espíritus que sufren, es menester referirse a su modo de acción, que se ha explicado más arriba. El que está penetrado de esta verdad, ruega con más fervor por la certeza de que no ruega en vano.
(Capítulo XXVII, números 9, 18 y siguientes del Evangelio según el Espiritismo).




Oración para un hermano necesitado en particular:
Dios clemente y misericordioso, haced que vuestra bondad se extienda sobre todos los espíritus que desean nuestras oraciones, y particularmente sobre el alma de N...

Espíritus buenos cuya única ocupación es el bien, interceded conmigo para su alivio. Haced que resplandezca a sus ojos un rayo de esperanza, y que la divina luz les ilumine y les haga ver las imperfecciones que les alejan de la morada de los bienaventurados. Abrid su corazón al arrepentimiento. Hacedles comprender que por su esfuerzo pueden abreviar el tiempo de sus pruebas.

¡Que Dios con su bondad les dé fuerza para perseverar en sus buenas resoluciones!

Que estas palabras benévolas puedan mitigar sus penas demostrándoles que hay en la tierra quien toma parte en ellas y que desea su felicidad.
 


Oración para varios hermanos necesitados:
Os suplicamos, Señor, que derraméis sobre todos los que sufren, sea en el espacio como espíritus errantes, sea entre nosotros como espíritus encarnados, las gracias de vuestro amor y de vuestra misericordia. Tened compasión de nuestras debilidades. Vos nos habéis hecho falibles, pero nos habéis dado la fuerza para resistir al mal y vencerlo. Que vuestra misericordia se extienda sobre todos los que no han podido resistir a sus malas inclinaciones y están aún arrastrándose en un mal camino. Que vuestros buenos espíritus les rodeen; que vuestra luz resplandezca a sus ojos, y que, atraídos por un calor vivificante, vengan a prosternarse a vuestros pies, humildes, arrepentidos y sumisos.

Os rogamos igualmente, Padre de misericordia, por aquellos de nuestros hermanos que no han tenido la fuerza de sobrellevar las pruebas terrestres. Vos nos dais una carga para llevar, Señor, y nosotros sólo debemos depositarla a vuestros pies; pero nuestra debilidad es grande y el valor nos falta algunas veces por el camino. Tened piedad de estos servidores indolentes que han abandonado la obra antes de tiempo; que vuestra justicia les excuse y permita a vuestros buenos espíritus llevarles el alivio, los consuelos y la esperanza del porvenir. La vista del perdón fortifica el alma; mostradlo, Señor, a los culpables que desesperan, y sostenidos por esta esperanza sacarán fuerza del mismo cúmulo de sus faltas y de sus sufrimientos para rescatar su pasado y prepararse a conquistar el porvenir.










ORACIÓN PARA LOS QUE ESTÁN EN LA AFLICCIÓN:

Prefacio:
Si está en el interés del afligido que su prueba siga su curso, no se abreviará por nuestra demanda; pero sería impiedad el desanimarse porque la súplica no sea atendida; además, en defecto de la cesación de la prueba, se puede esperar obtener algún otro consuelo que atempere la amargura lo que es verdaderamente útil para el que sufre, es el valor y la resignación, sin lo cual lo que sufre es sin provecho para él, porque estará obligado a empezar de nuevo la prueba.

Con es objeto, pues, es menester dirigir todos los esfuerzos ya sea llamando a los buenos espíritus, ya sea aumentando uno mismo la moral del afligido por medio de consejos y animándole, o ya sea, en fin, asistiéndole materialmente si se puede. La oración en este caso, puede además, tener un efecto directo, dirigiendo sobre la persona una corriente fluídica con la mira de fortificar su moral.
(Cap. V, núms. 5 y 27; capítulo XXVII, núms. 6 y 10 del Evangelio según el Espiritismo).




Oración para un hermano necesitado en particular:
Dios mío, cuya bondad es infinita, dignaos aliviar la amarga posición de N... si tal es vuestra voluntad.

Espíritus buenos, en nombre de Dios todopoderoso, os suplico que le asistáis en sus aflicciones, si algo puede hacerse en interés suyo, haciéndole comprender que son necesarias para su adelantamiento. Dadle confianza en Dios y en el porvenir, y se le harán menos duras. Dadle también fuerza para que no sucumba a la desesperación; porque perdería el fruto y haría que su posición futura fuera más penosa. Conducid mi pensamiento hacia él y que le ayude a sostener su ánimo.
 


Oración para varios hermanos necesitados:
Dios nuestro, cuya bondad es infinita, dignaos aliviar las amargas posiciones de nuestros hermanos enfermos y desencarnados que vamos a nombrar si tal es vuestra voluntad.

Espíritus buenos, en nombre de Dios todopoderoso, os suplicamos que les asistáis en sus aflicciones, si algo puede hacerse en interés de estos hermanos, haciéndoles comprender que son necesarias para sus adelantamientos. Dadles confianza en Dios y en el porvenir, y se les harán menos duras. Dadles también fuerza para que no sucumban a la desesperación; porque perderían el fruto y harían que sus posiciones futuras fueran más penosas. Conducid nuestros pensamientos hacia ellos y que les ayudemos a sostener sus ánimos.



Oración personal al Padre: 
En vuestras aflicciones, levantad siempre los ojos al Cielo y decid desde el fondo de vuestro corazón:

"¡Padre mío, curadme, pero haced que mi alma se cure antes que las enfermedades del cuerpo; que mi alma sea castigada si es necesario, para que mi alma elevada hacia vos tenga la blancura de cuando la creasteis!"









ORACIONES PARA ENFERMOS OBSESADOS:

Prefacio:
La obsesión es la acción persistente que un espíritu malo ejerce sobre un individuo. Presenta caracteres muy diferentes, desde la simple influencia moral, sin señales exteriores sensibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las facultades mentales. Altera todas las facultades medianímicas, y en la mediumnidad por la escritura, se conoce por la obstinación de un espíritu en manifestarse, con exclusión de todos los otros.

Los espíritus malos pululan alrededor de la Tierra a consecuencia de la inferioridad moral de sus habitantes. Su acción malhechora forma parte de las plagas que la humanidad sufre en la tierra. La obsesión, como las enfermedades y todas las atribuciones de la vida, debe, pues, ser considerada como una prueba o una expiación, aceptada como tal.

De la misma manera que las enfermedades son resultado de las imperfecciones físicas que hacen al cuerpo accesible a las influencias perniciosas exteriores, la obsesión lo es siempre de una imperfección moral que da acceso a uno o varios espíritus malos. A una causa física, se opone otra fuerza física; a una causa moral, es preciso poner otra fuerza moral. Para precaver las enfermedades se fortifica el cuerpo; para precaverse de la obsesión, es preciso fortificar el alma. De esto se deduce que el obsesado debe trabajar por su propio mejoramiento, lo que muchas veces basta para desembarazarse del obsesor sin el socorro de personas extrañas. Este socorro se hace necesario cuando la obsesión degenera en subyugación y en posesión, porque entonces el paciente pierde a veces su voluntad y su libre albedrío. La obsesión es casi siempre producto de una venganza ejercida por un espíritu, y lo más a menudo tiene su origen en las relaciones que el obsesado ha tenido con él en una existencia precedente.

(Cap. X, núm. 6; cap. XII, núms. 5 y 6 del Evangelio según el Espiritismo).
En los casos de obsesión grave, el obsesado está como envuelto e impregnado de un fluido pernicioso que neutraliza la acción de los fluidos saludables y los rechaza. De este fluido es preciso desembarazarle, y un mal fluido no puede ser rechazado por otro fluido malo.

Por una acción idéntica a la de un médium curandero, en el caso de enfermedad, es menester expulsar el fluido malo con la ayuda de un fluido mejor, que en cierto modo produce el efecto de un reactivo. Esta es la acción mecánica, pero no basta: también, y sobre todo es necesario "obrar sobre el ser inteligente", al que es preciso tener el derecho de hablar con autoridad, y esta autoridad corresponde sólo a la superioridad moral; cuanto más grande es ésta, tanto mayor es la autoridad.

Es necesario hacer más; para asegurar el libramiento, es preciso conducir al espíritu perverso a renunciar a sus malos designios, es menester hacer nacer en él el arrepentimiento y deseo del bien, con ayuda de instrucciones hábilmente dirigidas en evocaciones particulares hechas con la mira de la educación moral; entonces puede tenerse la doble satisfacción de librar a un encarnado y de convertir a un espíritu imperfecto.

La tarea se hace más fácil cuando el obsesado, comprendiendo su situación, presta su concurso con la voluntad y la oración; no sucede lo mismo cuando está seducido por el espíritu engañador, cuando se hace ilusiones sobre las cualidades del que le domina, complaciéndose en el error en que le tiene este último, porque entonces, lejos de secundar, rechaza toda asistencia. Es el caso de la fascinación, siempre infinitamente más rebelde que la subyugación más violenta.
("Libro de los Médiums", cap. XXIII).

En todos los casos de obsesión, la oración es un poderoso auxiliar para obrar contra el espíritu obsesor



Oración. (Para que la diga el obsesado):
Dios mío, permitid a los buenos espíritus que me libren del espíritu malhechor que se ha unido a mí. Si es una venganza que ejerce por los males que le hubiese hecho en otro tiempo, vos lo permitís, Dios mío, para mi castigo, y sufro la consecuencia de mi falta. ¡Que mi arrepentimiento merezca vuestro perdón y mi liberación! Pero cualquiera que sea el motivo que tenga, solicito vuestra misericordia para él. Dignaos facilitarle el camino del progreso, que le desviará del pensamiento de hacer el mal. Que por mi parte, volviéndole bien por mal, pueda conducirle a mejores sentimientos.

Pero también sé, Dios mío, que mis imperfecciones son las que me hacen accesible a las influencias de los malos espíritus. Dadme la luz necesaria para conocerles y, sobre todo, combatid en mí el orgullo que me ciega para que no vea mis efectos.

¿Cuál puede ser, pues, mi indignidad, puesto que un ser malhechor puede mortificarme? 

Haced, Dios mío, que esta desgracia que mi vanidad merece, me sirva de lección para el porvenir, que me mortifique en la resolución que tomo de purificarme con la práctica del bien, de la caridad y de la humanidad, con el fin de oponer para siempre una barrera a las malas influencias.

Señor, dadme fuerza para soportar esta prueba con paciencia y resignación: comprendo que, como todas las otras pruebas, debe ella ayudar mi adelantamiento si no pierdo su utilidad con mi murmuración, puesto que me proporciona la ocasión de manifestar mi sumisión y de ejercer la caridad hacia un hermano desgraciado, perdonándole el mal que me hace.
(Cap. XII, núms. 5 y 6; capítulo XXVIII, número 15 y siguientes y 46 y 47 del Evangelio según el Espiritismo).


Oración para un hermano obsesado:
Dios Todopoderoso, dignaos darme poder para librar a N... del mal espíritu que le obsesa; si entra en vuestros designios poner término a esta prueba, concededme la gracia de hablarle con autoridad.

Espíritus buenos que me asistís, y vos, su ángel de la guarda, prestadme vuestro auxilio y ayudadme a desembarazarle del fluido impuro que le rodea.

En nombre de Dios Todopoderoso, conjuro al espíritu malhechor que le atormenta a que se retire. 


Oración para un espíritu hermano obsesor:
Dios infinitamente bueno, imploro vuestra misericordia para el espíritu que obsesa a N ...; hacedle entrever la claridad divina, a fin de que vea el falso camino en que está. Espíritus buenos, ayudadme para hacerle comprender que haciendo el mal lo pierde todo, y todo lo gana haciendo el bien.

Espíritu que os complacéis en atormentar a N... escuchad, porque os hablo en nombre de Dios.

Si queréis reflexionar, comprenderéis que el mal no puede sobrepujar al bien, y que no podéis ser más fuerte que Dios y los buenos espíritus.

Ellos podrían haber preservado a N... de toda persecución por vuestra parte; si no lo han hecho es porque él (o ella) debía sufrir esta prueba. Pero cuando esta prueba se concluya, os quitarán toda acción sobre él; el mal que le habéis hecho, en vez de hacerle daño, servirá para su adelantamiento, por lo mismo será más feliz; de este modo vuestra maldad habrá sido una pura pérdida para vos y se volverá contra vos mismo.

Dios, que todo lo puede, y los espíritus superiores sus delegados, que son más poderosos que vos, podrán, pues, poner término a esta obsesión cuando lo quieran, y vuestra tenacidad se estrellará contra esa suprema autoridad. Pero lo mismo que Dios es bueno, quiere dejaros el mérito de que ceséis por vuestra propia voluntad. Este es un plazo que seos concede; si no os aprovecháis de él sufriréis sus deplorables consecuencias; grandes castigos y crueles sufrimientos os esperan; os veréis forzado a implorar su piedad y las oraciones de vuestra víctima, que ya os perdona y ruega por vos, lo que es un gran mérito a los ojos de Dios, activará su liberación.

Reflexionad, pues, mientras hay tiempo aun, porque la Justicia de Dios caerá sobre vos, como sobre todos los espíritus rebeldes. Pensad que el mal que hacéis en este momento tendrá un término, mientras que si os obstináis en vuestro endurecimiento, vuestros sufrimientos aumentarán sin cesar.

Cuando estabais en la tierra, ¿no os hubiera parecido estúpido el sacrificar un gran bien por una pequeña satisfacción del momento? Lo mismo sucede ahora que sois espíritu. ¿Qué ganáis con lo que hacéis? El triste placer de atormentar a alguno, lo que no os impide ser desgraciado, por más que digáis, y os hará más desgraciado aun.

Por otra parte, ved lo que perdéis, mirad a los buenos espíritus que os rodean, y ved si su suerte no es, acaso, preferible a la vuestra. Participaréis de la felicidad que ellos gozan cuando lo queráis. ¿Qué es menester para conseguirlo? Implorarlo a Dios, y hacer el bien en vez de hacer el mal. Ya sé que no podéis transformaros de repente pero Dios no pide nada imposible; lo que quiere es la buena voluntad. Probadlo, pues, y os ayudaremos. Haced que bien pronto podamos decir por vos la oración de los espíritus arrepentidos (Oración núm. número 73 del Evangelio según el Espiritismo), y no tengamos que colocaros más entre los espíritus malos, hasta que más adelante podáis contaros entre los buenos.
(Véase oración núm. 75, oración para los espíritus endurecidos del Evangelio según el Espiritismo).


Oración para varios hermanos obsesados y sus obsesores
(Adaptado para el Grupo de Irradiación):
Dios Todopoderoso, dignaos darnos poder para librar a nuestros hermanos obsesados que vamos a nombrar de sus obsesores; si entra en vuestros designios poner término a estas pruebas, concedednos la gracia de hablarles con autoridad.

Espíritus buenos que nos asistís, y vosotros, sus espíritus protectores, prestadnos vuestro auxilio y ayudadnos a desembarazarles de los fluidos impuros que les rodean.

Los hermanos obsesados son…

Dios infinitamente bueno, imploramos vuestra misericordia para los espíritus que obsesan a estos hermanos obsesados; hacedles entrever vuestra claridad divina, a fin de que vean el falso camino en que están. Espíritus buenos, ayudadnos para hacerles comprender que haciendo el mal lo pierden todo, y todo lo ganan haciendo el bien.

Espíritus que os complacéis en atormentar a los hermanos obsesados que hemos nombrado escuchad en nombre de Dios Todopoderoso.

Si queréis reflexionar, comprenderéis que el mal no puede sobrepujar al bien, y que no podéis ser más fuertes que Dios y los buenos espíritus.

Ellos podrían haber preservado a estos hermanos obsesados de toda persecución por vuestra parte; si no lo han hecho es porque ellos debían sufrir esta prueba. Pero cuando esta prueba se concluya, os quitarán toda acción sobre ellos; el mal que les habéis hecho, en vez de hacerles daño, servirá para su adelantamiento, por lo mismo serán más felices; de este modo vuestra maldad habrá sido una pura pérdida para vosotros y se volverá contra vosotros mismos.

Dios, que todo lo puede, y los espíritus superiores sus delegados, que son más poderosos que vosotros, podrán, pues, poner término a esta obsesión cuando lo quieran, y vuestra tenacidad se estrellará contra esa suprema autoridad. Pero lo mismo que Dios es bueno, quiere dejaros el mérito de que ceséis por vuestra propia voluntad. Este es un plazo que se os concede; si no os aprovecháis de él sufriréis sus deplorables consecuencias; grandes castigos y crueles sufrimientos os esperan; os veréis forzados a implorar su piedad y las oraciones de vuestras víctimas, que ya os perdonan y ruegan por vosotros, lo que es un gran mérito a los ojos de Dios, activarán su liberaciones. Reflexionad, pues, mientras hay tiempo aún, porque la Justicia de Dios caerá sobre vosotros, como sobre todos los espíritus rebeldes. Pensad que el mal que hacéis en este momento tendrá un término, mientras que si os obstináis en vuestro endurecimiento, vuestros sufrimientos aumentarán sin cesar.

Cuando estabais en la tierra, ¿no os hubiera parecido estúpido el sacrificar un gran bien por una pequeña satisfacción del momento? Pues lo mismo sucede ahora que sois espíritus. ¿Qué ganáis con lo que hacéis? El triste placer de atormentar a algunos, lo que no os impide ser desgraciados, por más que digáis, y os hará más desgraciados aún.

Por otra parte, ved lo que perdéis, mirad a los buenos espíritus que os rodean, y ved si su suerte no es, acaso, preferible a la vuestra. Participaréis de la felicidad que ellos gozan cuando lo queráis. ¿Qué es menester para conseguirlo? Implorarlo a dios, y hacer el bien en vez de hacer el mal. Ya sabemos que no podéis transformaros de repente, mas dios no pide nada imposible; lo que quiere es la buena voluntad. Probadlo, pues, y os ayudaremos.









ORACIÓN PARA UN SUICIDA:
Prefacio:
El hombre nunca tiene derecho de disponer de su propia vida, porque sólo pertenece a Dios sacarle del cautiverio terrestre cuando lo juzgue a propósito. Sin embargo, la justicia divina puede calmar sus rigores en favor de las circunstancias, pero reserva toda la severidad para aquel que ha querido sustraerse a las pruebas de la vida. El suicida es como el preso que se escapa de la cárcel antes de cumplir la condena, y a quien, cuando se le vuelve a prender se le detiene con más severidad. Lo mismo sucede con el suicida que cree escapar de las miserias presentes y se sumerge en desgracias mayores.
(Cap. V, núm. 14 y siguientes del Evangelio según el Espiritismo).

 
Oración para un hermano necesitado en particular:
Sabemos, Dios mío, la suerte reservada a los que violan vuestras leyes acortando voluntariamente sus días; pero también sabemos que vuestra misericordia es infinita; dignaos derramarla sobre el alma de N... ¡Que nuestras oraciones y nuestra con-miseración endulcen la amargura de los padecimientos que sufre por no haber querido tener el valor de esperar el fin de sus pruebas!

Espíritus buenos cuya misión es asistir a los desgraciados, tomadle bajo vuestra protección, inspiradle el arrepentimiento de su falta, y que vuestra asistencia le dé fuerza para sobrellevar con más resignación las nuevas pruebas que tendrá que sufrir para repararla. Separad de él a los malos espíritus que podrían de nuevo conducirle al mal y que harían que se prolongaran sus sufrimientos, haciéndole perder el fruto de sus pruebas futuras.

Tú, cuya desgracia es objeto de nuestras oraciones, ¡que nuestra conmiseración endulce tus amarguras y haga nacer en ti la esperanza de un porvenir mejor! Este porvenir está en tus manos; confía en la bondad de Dios, cuyo seno está abierto a todo arrepentimiento, pues sólo se cierra a los corazones endurecidos.


Oración para varios hermanos necesitados:
Sabemos, Dios mío, la suerte reservada a los que violan vuestras leyes acortando voluntariamente sus días; pero también sabemos que vuestra misericordia es infinita; dignaos derramarla sobre las almas de nuestros hermanos que han acortado su vida en este mundo. ¡Que nuestras oraciones y nuestra con-miseración endulcen las amarguras de los padecimientos que sufren por no haber querido tener el valor de esperar el fin de sus pruebas!

Espíritus buenos cuya misión es asistir a los desgraciados, tomadles bajo vuestra protección, inspiradles el arrepentimiento de sus faltas, y que vuestra asistencia les de fuerzas para sobrellevar con más resignación las nuevas pruebas que tendrán que sufrir para repararlas. Separad de ellos a los malos espíritus que podrían de nuevo conducirles al mal y que harían que se prolongaran sus sufrimientos, haciéndoles perder el fruto de sus pruebas futuras.

Vosotros, cuyas desgracias son objeto de nuestras oraciones, ¡que nuestras conmiseraciones endulcen vuestras amarguras y hagan nacer en vosotros la esperanza de un porvenir mejor! Este porvenir está en vuestras manos; confiar en la bondad de Dios, cuyo seno está abierto a todo arrepentimiento, pues sólo se cierra a los corazones endurecidos.









ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS Y PETICIONES
(Oración al acostarse y/o al levantarse sentado al borde de la cama, pensando en lo que decimos desde el corazón y a fin de que la mente no se evada)

Señor mío, Padre mío Celestial, te doy las gracias por la ayuda y dones que recibo, especialmente por la oportunidad que me das cada día en esta existencia para tratar de avanzar en mi progreso espiritual.

Doy las gracias también Padre a mi hermano protector y hermanos buenos de la espiritualidad por su ayuda y paciencia para conmigo.

Te pido Padre que los buenos hermanos elevados de la espiritualidad ayuden a nuestros hermanos protectores en su labor de ayuda y en su camino espiritual.

Te pido Padre por los más pobres, por los más enfermos, por los que más sufren y padecen hambre y sed de justicia, por la paz en la Tierra, por los pecados de la humanidad. Por los dirigentes políticos, económicos y especuladores, para que se olviden de su egoísmo y de su orgullo, y consigan que reine la igualdad, la paz y el amor entre todos los pueblos de la Tierra. Especialmente te pido Padre por los pueblos más oprimidos por el hambre, las guerras, las epidemias, las catástrofes naturales y el terrorismo.

Te pido Padre por todos los refugiados que lo están pasando mal.

Te pido Padre por la juventud que se encuentra desviada de tu camino, para que los buenos hermanos de la espiritualidad les ayuden a encontrarlo y ellos se mantengan en él.

Te pido Padre por mis… (Aquí ir nombrando a la familia como los hijos, espos@, padres, etc.; amigos; conocidos; etc.) Para que los buenos hermanos de la espiritualidad nos ayuden a restituir nuestras deficiencias físicas, psíquicas, espirituales y morales, o a sobrellevarlas. Danos Señor espíritu de alegría, de fe, de esperanza, de caridad, de humildad, de sencillez, de comprensión y sobre todo de amor a los demás.

En el nombre de Dios Padre Todopoderoso, hermano protector, hermanos buenos de la espiritualidad, venid y dar luz y compresión a los hermanos desencarnados necesitados de ayuda que puedan estar en las casas de mis… (Hijos, en mi casa, en la casa de mi s padres, etc..). También os pido por todos los que han muerto de forma violenta recientemente (aquí se puede hacer mención a los hermanos desencarnados por alguna catástrofe, guerra o acto de terrorismo), así como por nuestros familiares y amigos desencarnados necesitados de ayuda. Dadles a todos ellos luz y comprensión y llevarlos a un lugar donde se les pueda ayudar espiritualmente, os lo pido de todo corazón y en el nombre de nuestra Padre Celestial Todopoderoso.

(OPCIONAL: Hermano protector, hermanos buenos de la espiritualidad, llevarme durante el sueño de esta noche, a donde pueda aprender para mi beneficio espiritual. Sobre todo que aprenda a ser humilde y caritativo y a saber controlar mis pensamientos y sentimientos...)

Gracias hermano protector, gracias hermanos buenos de la espiritualidad, gracias maestro Jesús, gracias a Dios Padre Todopoderoso que así sea.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO