Diferentes científicos, filósofos,
pensadores, de distintos sectores, comparten el pensamiento de lo trascendente
que es para el ser humano el conocimiento de sí mismo, como vía que le posibilitará
acceder a un mundo mejor, regenerador de una transformación moral del planeta.
Por el desconocimiento de nuestros
sentimientos algunas veces tomamos actitudes equivocadas quecausan desagrado enseguida que nos damos
cuenta de lo ocurrido.
Mas, con una firme voluntad y sincero
afán de superación, el autoconocimiento, la reforma interior y la conciencia
del propio yo, le otorgará libertad y fuerza al espíritu, que lo introducirá en
la compresión de la vida y de las leyes que la rigen, aportando a su existencia
confianza en sí mismo, esperanza y seguridad en sus decisiones.
Cada persona es un universo que
precisa ser descubierto, para que pueda hacer brillar la luz que yace latente
en su interior.
Del libro: El libro de los espíritus (Allan Kardec):
919. ¿Cuál es el
medio práctico más eficaz para mejorarse en esta vida y resistir a la solicitación
del mal?
«Un
sabio de la antigüedad os lo dijo: Conócete a ti mismo».
-Comprendemos
toda la sabiduría de esta máxima; pero la dificultad consiste en conocerse a sí
mismo. ¿Qué medio hay para conseguirlo?
«Haced
lo que durante mi vida terrena: al terminar el día interrogaba a mi conciencia,
pasaba revista a lo que había hecho y me preguntaba si no había infringido
algún deber, si nadie había tenido que quejarse de mí. Así fue como llegué a
conocerme y a ver lo que en mí debía reformarse.
Aquel
que cada noche, recordase todas sus acciones realizadas durante el día y se
preguntase el mal o el bien que ha hecho, suplicando a Dios y a su ángel
guardián que le iluminasen, adquiriría una gran fuerza para perfeccionarse,
porque, creedlo, Dios le asistiría. Proponeos, pues, cuestiones, y preguntaos
lo que habéis hecho, y el objeto con qué, en circunstancia tal, habéis obrado;
si habéis hecho algo que en otro hubieseis censurado; si habéis ejecutado
alguna acción que no os atreveríais a confesar. Preguntaos también lo
siguiente: Si Dios le llamara en este momento, ¿tendría, al entrar en el mundo
de los espíritus donde nada hay oculto, que temer la presencia de alguien?
Examinad lo que hayáis podido hacer contra Dios, contra vuestro prójimo y
contra vosotros mismos, en fin. Las contestaciones serán reposo para vuestra
conciencia, o indicación de un mal que es preciso curar.
»El
conocimiento de sí mismo es, pues, la clave del mejoramiento individual, pero
diréis ¿cómo juzgarse uno a sí mismo? ¿No tenemos la ilusión del amor propio
que amengua las faltas y las excusa? El avaro se cree económico y previsor, el
orgulloso no cree tener más que dignidad. Esto es muy cierto, pero tenéis un
medio de comprobación que no puede engañaros.
Cuando
estéis indecisos acerca del valor de una de vuestras acciones, preguntaos cómo
la calificaríais, si fuese de otra persona. Si la censuráis en otro, no podrá
ser más legítima en vosotros, pues no tiene Dios dos medidas para la justicia.
Procurad también saber lo que piensan los otros, y no olvidéis la opinión de
vuestros enemigos; porque éstos no tienen interés en falsear la verdad, y a
menudo Dios los pone a vuestro lado como un espejo, para advertiros con mayor
franqueza que un amigo. Aquel, pues, que tenga la voluntad decidida de mejorarse,
explore su conciencia a fin de arrancar de ella las malas inclinaciones, como
de un jardín las plantas nocivas; pase balance moral del día transcurrido, como
lo pasa el comerciante de sus ganancias y pérdidas, y yo le aseguro que el uno
le será más provechoso que el otro. Si puede decirse que ha sido buena su
jornada, puede dormir tranquilo y esperar sin temor el despertar a otra vida.
»Haceos,
pues, preguntas claras y terminantes y no temáis el multiplicarlas, que bien puede
emplearse algunos minutos para lograr una dicha eterna. ¿Acaso no trabajáis diariamente
con la mira de recoger medios que os permitan descansar en la ancianidad? ¿No
es semejante descanso objeto de todos vuestros deseos, objeto que os hace
sufrir trabajos y privaciones momentáneas? Pues bien, ¿qué es ese descanso de
algunos días, interrumpido por las flaquezas del cuerpo, en comparación del que
espera al hombre de bien? ¿No vale esto la pena de hacer algunos esfuerzos? Ya
sé que muchos dicen que el presente es positivo, e incierto el porvenir, más
precisamente esta es la idea que estamos encargados de desvanecer en vosotros,
porque queremos haceros comprender aquel porvenir de tal modo, que no deje duda
alguna en vuestra alma. Por esto, al principio, llamamos vuestra atención con
fenómenos aptos para excitar vuestros sentidos, y luego os damos instrucciones
que cada uno de vosotros está obligado a propagar. Con este objeto hemos
dictado El libro de los espíritus.
SAN
AGUSTÍN«.
Muchas faltas
que cometemos nos pasan desapercibidas. En efecto, si siguiendo el consejo de
San Agustín, interrogásemos con más frecuencia nuestra conciencia, veríamos
cuántas veces hemos faltado sin pensarlo por no examinar la naturaleza y móvil
de nuestras acciones. La forma interrogativa es algo más precisa que una máxima
que a menudo no nos aplicamos. Exige respuestas categóricas, afirmativas o
negativas que no consienten alternativa; son otros tantos argumentos personales,
y por la suma de las respuestas puede computarse la suma del bien y del mal que
en nosotros existe. AMOR, CARIDAD y TRABAJO DESCARGAR ESTE ARTÍCULO EN FORMATO PDF
Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes, nada te turbe.
A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga, nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable, todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
que siempre dura;
fiel y rico en promesas, Dios no se muda.
Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino sin la paciencia.
Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera todo lo alcanza.
Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro nada te falta.
Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda, sólo Dios basta.
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VIVO
SIN VIVIR EN MÍ
Vivo sin vivir en mí
Y tan alta vida espero Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,
Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí:
Cuando el corazón le di
Puso en él este letrero, Que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
Del amor con que yo vivo,
Ha hecho a Dios mi cautivo,
Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasión
Ver a Dios mi prisionero, Que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros!
¡Esta cárcel, estos hierros
En que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
Me causa dolor tan fiero, Que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
Donde no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
No lo es la esperanza larga:
Quíteme Dios esta carga,
Más pesada que el acero, Que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
Vivo de que he de morir,
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza;
Muerte donde el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero, Que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
Vida no me seas molesta,
Mira que sólo te resta,
Para ganarte, perderte;
Venga ya la dulce muerte,
El morir venga ligero Que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
Que es la vida verdadera,
Hasta que esta vida muera,
No se goza estando viva:
Muerte, no me seas esquiva;
Viva muriendo primero, Que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darte
A mi Dios, que vive en mí,
Si no es el perderte a ti,
Para merecer ganarte?
Quiero muriendo alcanzarte,
Pues tanto a mi amado quiero, Que muero porque no muero.
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ORACIÓN PARA ENFERMOS:
Prefacio:
Las enfermedades
son parte de las pruebas y de las vicisitudes terrestres; son inherentes a lo
grosero de nuestra naturaleza material y a la inferioridad del mundo que
habitamos. Las pasiones y los excesos de todas clases siembran en nosotros
gérmenes malsanos, muchas veces hereditarios. En mundos más avanzados física y
moralmente, el organismo humano, más purificado y menos material, no está
sujeto a las mismas dolencias, y el cuerpo no está minado sordamente por los
estragos de las pasiones. (Cap. III, núm. 9). Es menester, pues, resignarse a
sufrir las consecuencias del centro en que nos coloca nuestra inferioridad,
hasta que hayamos merecido cambiarlo. Entretanto no debe esto impedirnos hacer
lo que dependa de nosotros para mejorar nuestra posición actual; pero si a
pesar de nuestros esfuerzos no podemos conseguirlo, el Espiritismo nos enseña a
soportar con resignación nuestros males pasajeros. Si Dios no
hubiese querido que los sufrimientos corporales fueran disipados o aliviados en
ciertos casos, no hubiese puesto medios curativos a nuestra disposición; su
previsora solicitud, con respecto a esto, acorde con el instinto de
conservación, indica que está en nuestro deber el buscarlos y aplicarlos. Al lado de la medicación
ordinaria elaborada por la ciencia, el magnetismo nos ha hecho conocer el poder
de la oración fluídica; después el Espiritismo ha venido a revelarnos otra
fuerza en la "mediumnidad curativa" y la influencia de la oración. (Véase la "Oración" núm. 8 del Evangelio según el Espiritismo)
Oración.
(Para que la diga el enfermo):
Señor, vos sois
la suma justicia; la enfermedad que habéis querido enviarme debo merecerla,
porque vos jamás afligís sin causa. Para mi curación
me someto a vuestra infinita misericordia; si os place volverme la salud, que
vuestro santo nombre sea bendito; si por el contrario debo sufrir aún, que así
mismo sea bendito; me someto sin murmurar a vuestros divinos decretos, porque
todo lo que haréis no puede tener otro objeto que el bien de vuestras
criaturas. Haced, Dios mío,
que esta enfermedad sea para mí un aviso saludable y me haga poner sobre mí
mismo; la acepto como una expiación del pasado y como una prueba para mi fe y
sumisión a vuestra santa voluntad. (Véase la Oración número 40 del Evangelio según el Espiritismo)
Oración para un hermano necesitado en particular:
Dios mío,
vuestras miras son impenetrables y en vuestra sabiduría habréis creído deber
afligir a N... con la enfermedad. Os suplico echéis una mirada de compasión
sobre sus sufrimientos y os dignéis ponerles un término. Espíritus
buenos, ministros del Todopoderoso, os ruego que secundéis mi deseo de
aliviarle; haced que mi oración vaya a derramar un bálsamo saludable en su
cuerpo y el consuelo en su alma. Inspiradle la
paciencia y la sumisión a la voluntad de Dios, dadle fuerza para sobrellevar
sus dolores con resignación cristiana a fin de que no pierda el fruto de esta
prueba. (Véase la Oración número 57 del Evangelio según el Espiritismo)
Oración para varios hermanos necesitados:
Dios nuestro,
vuestras miras son impenetrables y en vuestra sabiduría habréis creído deber
afligir a los hermanos que hemos asistido con la enfermedad. Os suplicamos
echéis una mirada de compasión sobre sus sufrimientos y os dignéis ponerles un
término.
Espíritus
buenos, ministros del Todopoderoso, os rogamos que secundéis nuestros deseos de
aliviarles; haced que nuestra oración vaya a derramar un bálsamo saludable en
sus cuerpos y el consuelo en sus almas. Inspiradles la
paciencia y la sumisión a la voluntad de Dios, dadles fuerzas para sobrellevar
sus dolores con resignación cristiana a fin de que no pierdan el fruto de estas
pruebas.
ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS POR UN FAVOR CONCEDIDO:
Prefacio:
El que no está
dominado por el egoísmo se alegra del bien del prójimo, aun cuando no lo haya
solicitado por la oración.
Oración:
Dios mío,
bendito seáis por la felicidad que habéis concedido a N... Espíritus buenos,
haced que vea en ella un efecto de la bondad de Dios. Si el bien que se le
concede es una prueba, inspiradle el pensamiento de que haga de él un buen uso
y no para que le sirva de vanidad, con el fin de que este bien no sea en
perjuicio suyo en el porvenir. Vos, mi buen
hermano protector que me protegéis y deseáis mi felicidad, separad de mi
pensamiento todo sentimiento de envidia y de celos. ORACIÓN PARA LAS ALMAS QUE SUFREN Y PIDEN ORACIONES:
Prefacio:
Para comprender
el alivio que la oración puede procurar a los espíritus que sufren, es menester
referirse a su modo de acción, que se ha explicado más arriba. El que está
penetrado de esta verdad, ruega con más fervor por la certeza de que no ruega
en vano. (Capítulo XXVII, números 9, 18 y siguientes del Evangelio según el Espiritismo).
Oración para un hermano necesitado en particular:
Dios clemente y
misericordioso, haced que vuestra bondad se extienda sobre todos los espíritus
que desean nuestras oraciones, y particularmente sobre el alma de N... Espíritus buenos
cuya única ocupación es el bien, interceded conmigo para su alivio. Haced que
resplandezca a sus ojos un rayo de esperanza, y que la divina luz les ilumine y
les haga ver las imperfecciones que les alejan de la morada de los
bienaventurados. Abrid su corazón al arrepentimiento. Hacedles comprender que
por su esfuerzo pueden abreviar el tiempo de sus pruebas. ¡Que Dios con su
bondad les dé fuerza para perseverar en sus buenas resoluciones! Que estas
palabras benévolas puedan mitigar sus penas demostrándoles que hay en la tierra
quien toma parte en ellas y que desea su felicidad.
Oración para varios hermanos necesitados:
Os suplicamos,
Señor, que derraméis sobre todos los que sufren, sea en el espacio como
espíritus errantes, sea entre nosotros como espíritus encarnados, las gracias
de vuestro amor y de vuestra misericordia. Tened compasión de nuestras
debilidades. Vos nos habéis hecho falibles, pero nos habéis dado la fuerza para
resistir al mal y vencerlo. Que vuestra misericordia se extienda sobre todos
los que no han podido resistir a sus malas inclinaciones y están aún
arrastrándose en un mal camino. Que vuestros buenos espíritus les rodeen; que
vuestra luz resplandezca a sus ojos, y que, atraídos por un calor vivificante,
vengan a prosternarse a vuestros pies, humildes, arrepentidos y sumisos. Os rogamos
igualmente, Padre de misericordia, por aquellos de nuestros hermanos que no han
tenido la fuerza de sobrellevar las pruebas terrestres. Vos nos dais una carga
para llevar, Señor, y nosotros sólo debemos depositarla a vuestros pies; pero
nuestra debilidad es grande y el valor nos falta algunas veces por el camino.
Tened piedad de estos servidores indolentes que han abandonado la obra antes de
tiempo; que vuestra justicia les excuse y permita a vuestros buenos espíritus
llevarles el alivio, los consuelos y la esperanza del porvenir. La vista del
perdón fortifica el alma; mostradlo, Señor, a los culpables que desesperan, y
sostenidos por esta esperanza sacarán fuerza del mismo cúmulo de sus faltas y
de sus sufrimientos para rescatar su pasado y prepararse a conquistar el
porvenir. ORACIÓN PARA LOS QUE ESTÁN EN LA AFLICCIÓN:
Prefacio:
Si está en el
interés del afligido que su prueba siga su curso, no se abreviará por nuestra
demanda; pero sería impiedad el desanimarse porque la súplica no sea atendida;
además, en defecto de la cesación de la prueba, se puede esperar obtener algún
otro consuelo que atempere la amargura lo que es verdaderamente útil para el
que sufre, es el valor y la resignación, sin lo cual lo que sufre es sin
provecho para él, porque estará obligado a empezar de nuevo la prueba. Con es objeto, pues, es menester dirigir todos los esfuerzos ya sea llamando a los buenos espíritus, ya sea aumentando uno mismo la moral del afligido por medio de consejos y animándole, o ya sea, en fin, asistiéndole materialmente si se puede. La oración en este caso, puede además, tener un efecto directo, dirigiendo sobre la persona una corriente fluídica con la mira de fortificar su moral. (Cap. V, núms. 5 y 27;
capítulo XXVII, núms. 6 y 10 del Evangelio según el Espiritismo).
Oración para un hermano necesitado en particular:
Dios mío, cuya
bondad es infinita, dignaos aliviar la amarga posición de N... si tal es
vuestra voluntad. Espíritus buenos, en nombre de Dios todopoderoso, os suplico que le asistáis en sus
aflicciones, si algo puede hacerse en interés suyo, haciéndole comprender que
son necesarias para su adelantamiento. Dadle confianza en Dios y en el
porvenir, y se le harán menos duras. Dadle también fuerza para que no sucumba a
la desesperación; porque perdería el fruto y haría que su posición futura fuera
más penosa. Conducid mi pensamiento hacia él y que le ayude a sostener su
ánimo.
Oración para varios hermanos necesitados:
Dios nuestro,
cuya bondad es infinita, dignaos aliviar las amargas posiciones de nuestros
hermanos enfermos y desencarnados que vamos a nombrar si tal es vuestra
voluntad. Espíritus
buenos, en nombre de Dios todopoderoso, os suplicamos que les asistáis en sus
aflicciones, si algo puede hacerse en interés de estos hermanos, haciéndoles
comprender que son necesarias para sus adelantamientos. Dadles confianza en
Dios y en el porvenir, y se les harán menos duras. Dadles también fuerza para
que no sucumban a la desesperación; porque perderían el fruto y harían que sus
posiciones futuras fueran más penosas. Conducid nuestros pensamientos hacia
ellos y que les ayudemos a sostener sus ánimos.
Oración personal al Padre:
En vuestras aflicciones, levantad siempre los ojos al Cielo y decid desde el fondo de vuestro corazón: "¡Padre mío, curadme, pero haced que mi alma se cure antes que las enfermedades del cuerpo; que mi alma sea castigada si es necesario, para que mi alma elevada hacia vos tenga la blancura de cuando la creasteis!"
ORACIONES PARA ENFERMOS OBSESADOS:
Prefacio:
La obsesión es
la acción persistente que un espíritu malo ejerce sobre un individuo. Presenta
caracteres muy diferentes, desde la simple influencia moral, sin señales
exteriores sensibles, hasta la perturbación completa del organismo y de las
facultades mentales. Altera todas las facultades medianímicas, y en la
mediumnidad por la escritura, se conoce por la obstinación de un espíritu en
manifestarse, con exclusión de todos los otros. Los espíritus
malos pululan alrededor de la Tierra a consecuencia de la inferioridad moral de
sus habitantes. Su acción malhechora forma parte de las plagas que la humanidad
sufre en la tierra. La obsesión, como las enfermedades y todas las atribuciones
de la vida, debe, pues, ser considerada como una prueba o una expiación,
aceptada como tal. De la misma
manera que las enfermedades son resultado de las imperfecciones físicas que
hacen al cuerpo accesible a las influencias perniciosas exteriores, la obsesión
lo es siempre de una imperfección moral que da acceso a uno o varios espíritus
malos. A una causa física, se opone otra fuerza física; a una causa moral, es
preciso poner otra fuerza moral. Para precaver las enfermedades se fortifica el
cuerpo; para precaverse de la obsesión, es preciso fortificar el alma. De esto
se deduce que el obsesado debe trabajar por su propio mejoramiento, lo que
muchas veces basta para desembarazarse del obsesor sin el socorro de personas
extrañas. Este socorro se hace necesario cuando la obsesión degenera en
subyugación y en posesión, porque entonces el paciente pierde a veces su
voluntad y su libre albedrío. La obsesión es casi siempre producto de una
venganza ejercida por un espíritu, y lo más a menudo tiene su origen en las
relaciones que el obsesado ha tenido con él en una existencia precedente. (Cap. X, núm. 6; cap. XII, núms. 5 y 6 del Evangelio según el Espiritismo). En los casos de
obsesión grave, el obsesado está como envuelto e impregnado de un fluido
pernicioso que neutraliza la acción de los fluidos saludables y los rechaza. De
este fluido es preciso desembarazarle, y un mal fluido no puede ser rechazado
por otro fluido malo. Por una acción
idéntica a la de un médium curandero, en el caso de enfermedad, es menester
expulsar el fluido malo con la ayuda de un fluido mejor, que en cierto modo
produce el efecto de un reactivo. Esta es la acción mecánica, pero no basta:
también, y sobre todo es necesario "obrar sobre el ser inteligente",
al que es preciso tener el derecho de hablar con autoridad, y esta autoridad
corresponde sólo a la superioridad moral; cuanto más grande es ésta, tanto
mayor es la autoridad. Es necesario
hacer más; para asegurar el libramiento, es preciso conducir al espíritu
perverso a renunciar a sus malos designios, es menester hacer nacer en él el
arrepentimiento y deseo del bien, con ayuda de instrucciones hábilmente
dirigidas en evocaciones particulares hechas con la mira de la educación moral;
entonces puede tenerse la doble satisfacción de librar a un encarnado y de
convertir a un espíritu imperfecto. La tarea se hace
más fácil cuando el obsesado, comprendiendo su situación, presta su concurso
con la voluntad y la oración; no sucede lo mismo cuando está seducido por el
espíritu engañador, cuando se hace ilusiones sobre las cualidades del que le
domina, complaciéndose en el error en que le tiene este último, porque
entonces, lejos de secundar, rechaza toda asistencia. Es el caso de la
fascinación, siempre infinitamente más rebelde que la subyugación más violenta. ("Libro de los Médiums", cap. XXIII). En todos los
casos de obsesión, la oración es un poderoso auxiliar para obrar contra el
espíritu obsesor.
Oración.
(Para que la diga el obsesado):
Dios mío,
permitid a los buenos espíritus que me libren del espíritu malhechor que se ha
unido a mí. Si es una venganza que ejerce por los males que le hubiese hecho en
otro tiempo, vos lo permitís, Dios mío, para mi castigo, y sufro la
consecuencia de mi falta. ¡Que mi arrepentimiento merezca vuestro perdón y mi
liberación! Pero cualquiera que sea el motivo que tenga, solicito vuestra
misericordia para él. Dignaos facilitarle el camino del progreso, que le
desviará del pensamiento de hacer el mal. Que por mi parte, volviéndole bien
por mal, pueda conducirle a mejores sentimientos. Pero también sé,
Dios mío, que mis imperfecciones son las que me hacen accesible a las
influencias de los malos espíritus. Dadme la luz necesaria para conocerles y,
sobre todo, combatid en mí el orgullo que me ciega para que no vea mis efectos.
¿Cuál puede ser,
pues, mi indignidad, puesto que un ser malhechor puede mortificarme? Haced, Dios mío,
que esta desgracia que mi vanidad merece, me sirva de lección para el porvenir,
que me mortifique en la resolución que tomo de purificarme con la práctica del
bien, de la caridad y de la humanidad, con el fin de oponer para siempre una
barrera a las malas influencias. Señor, dadme
fuerza para soportar esta prueba con paciencia y resignación: comprendo que,
como todas las otras pruebas, debe ella ayudar mi adelantamiento si no pierdo
su utilidad con mi murmuración, puesto que me proporciona la ocasión de
manifestar mi sumisión y de ejercer la caridad hacia un hermano desgraciado,
perdonándole el mal que me hace. (Cap. XII, núms. 5 y 6; capítulo XXVIII, número 15 y
siguientes y 46 y 47 del Evangelio según el Espiritismo).
Oración para un hermano obsesado:
Dios
Todopoderoso, dignaos darme poder para librar a N... del mal espíritu que le
obsesa; si entra en vuestros designios poner término a esta prueba, concededme
la gracia de hablarle con autoridad. Espíritus buenos
que me asistís, y vos, su ángel de la guarda, prestadme vuestro auxilio y
ayudadme a desembarazarle del fluido impuro que le rodea. En nombre de
Dios Todopoderoso, conjuro al espíritu malhechor que le atormenta a que se
retire.
Oración para un espíritu hermano obsesor:
Dios
infinitamente bueno, imploro vuestra misericordia para el espíritu que obsesa a
N ...; hacedle entrever la claridad divina, a fin de que vea el falso camino en
que está. Espíritus buenos, ayudadme para hacerle comprender que haciendo el
mal lo pierde todo, y todo lo gana haciendo el bien. Espíritu que os
complacéis en atormentar a N... escuchad, porque os hablo en nombre de Dios. Si queréis
reflexionar, comprenderéis que el mal no puede sobrepujar al bien, y que no
podéis ser más fuerte que Dios y los buenos espíritus. Ellos podrían
haber preservado a N... de toda persecución por vuestra parte; si no lo han
hecho es porque él (o ella) debía sufrir esta prueba. Pero cuando esta prueba se
concluya, os quitarán toda acción sobre él; el mal que le habéis hecho, en vez
de hacerle daño, servirá para su adelantamiento, por lo mismo será más feliz;
de este modo vuestra maldad habrá sido una pura pérdida para vos y se volverá
contra vos mismo. Dios, que todo
lo puede, y los espíritus superiores sus delegados, que son más poderosos que
vos, podrán, pues, poner término a esta obsesión cuando lo quieran, y vuestra
tenacidad se estrellará contra esa suprema autoridad. Pero lo mismo que Dios es
bueno, quiere dejaros el mérito de que ceséis por vuestra propia voluntad. Este
es un plazo que seos concede; si no os aprovecháis de él sufriréis sus
deplorables consecuencias; grandes castigos y crueles sufrimientos os esperan;
os veréis forzado a implorar su piedad y las oraciones de vuestra víctima, que
ya os perdona y ruega por vos, lo que es un gran mérito a los ojos de Dios,
activará su liberación. Reflexionad,
pues, mientras hay tiempo aun, porque la Justicia de Dios caerá sobre vos, como
sobre todos los espíritus rebeldes. Pensad que el mal que hacéis en este momento
tendrá un término, mientras que si os obstináis en vuestro endurecimiento, vuestros
sufrimientos aumentarán sin cesar. Cuando estabais
en la tierra, ¿no os hubiera parecido estúpido el sacrificar un gran bien por
una pequeña satisfacción del momento? Lo mismo sucede ahora que sois espíritu.
¿Qué ganáis con lo que hacéis? El triste placer de atormentar a alguno, lo que no
os impide ser desgraciado, por más que digáis, y os hará más desgraciado aun.
Por otra parte,
ved lo que perdéis, mirad a los buenos espíritus que os rodean, y ved si su
suerte no es, acaso, preferible a la vuestra. Participaréis de la felicidad que
ellos gozan cuando lo queráis. ¿Qué es menester para conseguirlo? Implorarlo a
Dios, y hacer el bien en vez de hacer el mal. Ya sé que no podéis transformaros
de repente pero Dios no pide nada imposible; lo que quiere es la buena
voluntad. Probadlo, pues, y os ayudaremos. Haced que bien pronto podamos decir
por vos la oración de los espíritus arrepentidos (Oración núm. número 73 del Evangelio según el Espiritismo), y no tengamos que
colocaros más entre los espíritus malos, hasta que más adelante podáis contaros
entre los buenos. (Véase oración núm. 75, oración para los espíritus endurecidos del Evangelio según el Espiritismo). Oración para varios hermanos obsesados y sus obsesores (Adaptado para el Grupo de Irradiación): Dios
Todopoderoso, dignaos darnos poder para librar a nuestros hermanos obsesados
que vamos a nombrar de sus obsesores; si entra en vuestros designios poner
término a estas pruebas, concedednos la gracia de hablarles con autoridad. Espíritus buenos
que nos asistís, y vosotros, sus espíritus protectores, prestadnos vuestro
auxilio y ayudadnos a desembarazarles de los fluidos impuros que les rodean. Los hermanos
obsesados son… Dios
infinitamente bueno, imploramos vuestra misericordia para los espíritus que
obsesan a estos hermanos obsesados; hacedles entrever vuestra claridad divina,
a fin de que vean el falso camino en que están. Espíritus buenos, ayudadnos
para hacerles comprender que haciendo el mal lo pierden todo, y todo lo ganan
haciendo el bien. Espíritus que os
complacéis en atormentar a los hermanos obsesados que hemos nombrado escuchad
en nombre de Dios Todopoderoso. Si queréis
reflexionar, comprenderéis que el mal no puede sobrepujar al bien, y que no
podéis ser más fuertes que Dios y los buenos espíritus. Ellos podrían
haber preservado a estos hermanos obsesados de toda persecución por vuestra
parte; si no lo han hecho es porque ellos debían sufrir esta prueba. Pero
cuando esta prueba se concluya, os quitarán toda acción sobre ellos; el mal que
les habéis hecho, en vez de hacerles daño, servirá para su adelantamiento, por
lo mismo serán más felices; de este modo vuestra maldad habrá sido una pura
pérdida para vosotros y se volverá contra vosotros mismos. Dios, que todo
lo puede, y los espíritus superiores sus delegados, que son más poderosos que
vosotros, podrán, pues, poner término a esta obsesión cuando lo quieran, y
vuestra tenacidad se estrellará contra esa suprema autoridad. Pero lo mismo que
Dios es bueno, quiere dejaros el mérito de que ceséis por vuestra propia
voluntad. Este es un plazo que se os concede; si no os aprovecháis de él
sufriréis sus deplorables consecuencias; grandes castigos y crueles
sufrimientos os esperan; os veréis forzados a implorar su piedad y las
oraciones de vuestras víctimas, que ya os perdonan y ruegan por vosotros, lo
que es un gran mérito a los ojos de Dios, activarán su liberaciones. Reflexionad,
pues, mientras hay tiempo aún, porque la Justicia de Dios caerá sobre vosotros,
como sobre todos los espíritus rebeldes. Pensad que el mal que hacéis en este
momento tendrá un término, mientras que si os obstináis en vuestro
endurecimiento, vuestros sufrimientos aumentarán sin cesar. Cuando estabais
en la tierra, ¿no os hubiera parecido estúpido el sacrificar un gran bien por
una pequeña satisfacción del momento? Pues lo mismo sucede ahora que sois
espíritus. ¿Qué ganáis con lo que hacéis? El triste placer de atormentar a
algunos, lo que no os impide ser desgraciados, por más que digáis, y os hará
más desgraciados aún. Por otra parte, ved lo que perdéis, mirad a los buenos espíritus que os rodean, y ved si su suerte no es, acaso, preferible a la vuestra. Participaréis de la felicidad que ellos gozan cuando lo queráis. ¿Qué es menester para conseguirlo? Implorarlo a dios, y hacer el bien en vez de hacer el mal. Ya sabemos que no podéis transformaros de repente, mas dios no pide nada imposible; lo que quiere es la buena voluntad. Probadlo, pues, y os ayudaremos.
ORACIÓN PARA UN SUICIDA:
Prefacio:
El hombre nunca
tiene derecho de disponer de su propia vida, porque sólo pertenece a Dios
sacarle del cautiverio terrestre cuando lo juzgue a propósito. Sin embargo, la
justicia divina puede calmar sus rigores en favor de las circunstancias, pero
reserva toda la severidad para aquel que ha querido sustraerse a las pruebas de
la vida. El suicida es como el preso que se escapa de la cárcel antes de
cumplir la condena, y a quien, cuando se le vuelve a prender se le detiene con
más severidad. Lo mismo sucede con el suicida que cree escapar de las miserias
presentes y se sumerge en desgracias mayores. (Cap. V, núm. 14 y siguientes del Evangelio según el Espiritismo).
Oración para un hermano necesitado en particular:
Sabemos, Dios
mío, la suerte reservada a los que violan vuestras leyes acortando
voluntariamente sus días; pero también sabemos que vuestra misericordia es
infinita; dignaos derramarla sobre el alma de N... ¡Que nuestras oraciones y
nuestra con-miseración endulcen la amargura de los padecimientos que sufre por
no haber querido tener el valor de esperar el fin de sus pruebas! Espíritus buenos
cuya misión es asistir a los desgraciados, tomadle bajo vuestra protección, inspiradle
el arrepentimiento de su falta, y que vuestra asistencia le dé fuerza para
sobrellevar con más resignación las nuevas pruebas que tendrá que sufrir para repararla.
Separad de él a los malos espíritus que podrían de nuevo conducirle al mal y que
harían que se prolongaran sus sufrimientos, haciéndole perder el fruto de sus
pruebas futuras. Tú, cuya
desgracia es objeto de nuestras oraciones, ¡que nuestra conmiseración endulce
tus amarguras y haga nacer en ti la esperanza de un porvenir mejor! Este
porvenir está en tus manos; confía en la bondad de Dios, cuyo seno está abierto
a todo arrepentimiento, pues sólo se cierra a los corazones endurecidos.
Oración para varios hermanos necesitados:
Sabemos, Dios
mío, la suerte reservada a los que violan vuestras leyes acortando
voluntariamente sus días; pero también sabemos que vuestra misericordia es
infinita; dignaos derramarla sobre las almas de nuestros hermanos que han
acortado su vida en este mundo. ¡Que nuestras oraciones y nuestra
con-miseración endulcen las amarguras de los padecimientos que sufren por no
haber querido tener el valor de esperar el fin de sus pruebas! Espíritus buenos
cuya misión es asistir a los desgraciados, tomadles bajo vuestra protección,
inspiradles el arrepentimiento de sus faltas, y que vuestra asistencia les de
fuerzas para sobrellevar con más resignación las nuevas pruebas que tendrán que
sufrir para repararlas. Separad de ellos a los malos espíritus que podrían de
nuevo conducirles al mal y que harían que se prolongaran sus sufrimientos,
haciéndoles perder el fruto de sus pruebas futuras. Vosotros, cuyas
desgracias son objeto de nuestras oraciones, ¡que nuestras conmiseraciones
endulcen vuestras amarguras y hagan nacer en vosotros la esperanza de un
porvenir mejor! Este porvenir está en vuestras manos; confiar en la bondad de
Dios, cuyo seno está abierto a todo arrepentimiento, pues sólo se cierra a los
corazones endurecidos.
ORACIÓN DE ACCIÓN DE GRACIAS Y PETICIONES
(Oración al acostarse y/o al levantarse sentado al borde de la cama, pensando en lo que decimos desde el corazón y a fin de que la mente no se evada)
Señor mío, Padre mío Celestial, te doy las gracias por la ayuda y dones que recibo, especialmente por la oportunidad que me das cada día en esta existencia para tratar de avanzar en mi progreso espiritual. Doy las gracias también Padre a mi hermano protector y hermanos buenos de la espiritualidad por su ayuda y paciencia para conmigo. Te pido Padre que los buenos hermanos elevados de la espiritualidad ayuden a nuestros hermanos protectores en su labor de ayuda y en su camino espiritual. Te pido Padre por los más pobres, por los más enfermos, por los que más sufren y padecen hambre y sed de justicia, por la paz en la Tierra, por los pecados de la humanidad. Por los dirigentes políticos, económicos y especuladores, para que se olviden de su egoísmo y de su orgullo, y consigan que reine la igualdad, la paz y el amor entre todos los pueblos de la Tierra. Especialmente te pido Padre por los pueblos más oprimidos por el hambre, las guerras, las epidemias, las catástrofes naturales y el terrorismo. Te pido Padre por todos los refugiados que lo están pasando mal. Te pido Padre por la juventud que se encuentra desviada de tu camino, para que los buenos hermanos de la espiritualidad les ayuden a encontrarlo y ellos se mantengan en él. Te pido Padre por mis… (Aquí ir nombrando a la familia como los hijos, espos@, padres, etc.; amigos; conocidos; etc.) Para que los buenos hermanos de la espiritualidad nos ayuden a restituir nuestras deficiencias físicas, psíquicas, espirituales y morales, o a sobrellevarlas. Danos Señor espíritu de alegría, de fe, de esperanza, de caridad, de humildad, de sencillez, de comprensión y sobre todo de amor a los demás. En el nombre de Dios Padre Todopoderoso, hermano protector, hermanos buenos de la espiritualidad, venid y dar luz y compresión a los hermanos desencarnados necesitados de ayuda que puedan estar en las casas de mis… (Hijos, en mi casa, en la casa de mi s padres, etc..). También os pido por todos los que han muerto de forma violenta recientemente (aquí se puede hacer mención a los hermanos desencarnados por alguna catástrofe, guerra o acto de terrorismo), así como por nuestros familiares y amigos desencarnados necesitados de ayuda. Dadles a todos ellos luz y comprensión y llevarlos a un lugar donde se les pueda ayudar espiritualmente, os lo pido de todo corazón y en el nombre de nuestra Padre Celestial Todopoderoso. (OPCIONAL: Hermano protector, hermanos buenos de la espiritualidad, llevarme durante el sueño de esta noche, a donde pueda aprender para mi beneficio espiritual. Sobre todo que aprenda a ser humilde y caritativo y a saber controlar mis pensamientos y sentimientos...) Gracias hermano protector, gracias hermanos buenos de la espiritualidad, gracias maestro Jesús, gracias a Dios Padre Todopoderoso que así sea.
Posteado el Sábado, 27 de Diciembre del 2003 (11:18:53)
Tópico: Doctrina Espírita
Entrevista a Itamar
Morato del Grupo de Fraternidad Espírita "Eurípides Barsanulfo" en el
programa Espírita de Radio "Cristo Consolador"- La Hora del Espíritu
de la Verdad - Radio Metropolitana 1.250 KHZ - Día 17 de Noviembre de 1997 -
21:30h. Brasil.
1º.- ¿Qué es Causa y Efecto?
Según el diccionario de la Real Academia Española, causa es aquello que se
considera como fundamento u origen de algo. Efecto es aquello que sigue por
virtud de una causa.
Aquí hacemos referencia a la pregunta nº.1 delLibro de los Espíritus, cuando Allan Kardec,
el Codificador del Espiritismo, hizo a los espíritus Superiores "¿Qué es
Dios?", y ellos entonces respondieron: "Dios es la causa primaria o
primera de todas las cosas. Por tanto, todo lo que vemos o conocemos, o todo
que existe en los planos físico y espiritual son "efectos" de la
"causa mayor" que es Dios.
Causa y Efecto" es una ley Divina y Universal.
2º.- ¿Existe diferencia entre "Ley de Causa y
Efecto", y Karma?
Según Nazareno Tourinho, un conceptuado escritor espírita, en un artículo
publicado en la Revista Espírita "Reformador", de la FEB.
"algunos autores encarnados y desencarnados, admiradores del pensamiento
oriental, concordando con el principio de la reencarnación, incluyen el "karma"
en nuestro lenguaje doctrinario como algo equivalente a la Ley de Causa y
Efecto.
No debemos atribuir al "karma", elemento vinculado al pasado, todos
los sufrimientos tales como: desastres, enfermedades sin cura...etc., pues a
cada instante, en realidad, podemos alterar el curso del destino".
"Las leyes de la vida, creadas por Dios, cuando algo es justo, estas son
eminentemente misericordiosas y no fatalistas"; pero esto ya fue dicho
"el Amor cubre la mayoría de pecados", en una fracción de minuto, con
una noble decisión de conciencia, después convertida en acto, es posible al ser
humano redimir años de mezquindad". "Karma" significa
determinismo absoluto, "Ley de Causa y Efecto" significa determinismo
relativo.
Tenemos que reparar nuestros errores del pasado (reparar; en el hablar de
Divaldo Pereira Franco), pero que sea por el buen uso de nuestro libre albedrío.
Por ejemplo, si en el pasado, matamos con una espada, no necesariamente debemos
morir con un golpe de espada; mejor que esto es auxiliar a nuestros semejantes
que puedan vivir, o sea, salvar vidas con nuestras buenas acciones.
El único determinismo de "karma" nos conduce a la suposición de que
el Espiritismo pliega o endosa la necesidad del dolor; y esto no es
verdad".
Lo que el Espiritismo demuestra es la utilidad del dolor; cuando insistimos en
el egoísmo, en el orgullo, en la vanidad y demás defectos perjudiciales contra
nosotros".
En este caso, el Espiritismo nos enseña la práctica de la resignación adecuada
para hacernos aceptar; sin desprecio, lo que nos sucede que, a primera vista,
son desagradables, pero en esencia, son enriquecedoras de la personalidad.
3º.- ¿Existe alguna causa, o acción practicada por el
hombre, que vaya en contra del libre albedrío?
Conforme a la pregunta 847 del Libro de los Espíritus, este hombre, que por
ventura había sido, en otra existencia, orgulloso o había hecho mal uso de sus
facultades, por el libre albedrío, puede renacer en el cuerpo de un idiota, o
sea debilitado mentalmente, cuya inteligencia se encuentra turbada y ya no es
dueño de su pensamiento, o un mal rico, renacer como un mendigo..., etc.;
el Espíritu, por tanto, sufre conscientemente este cambio. Es el caso de las
expiaciones físicas (orgánicas), también aclaradas en la pregunta 851 del Libro
de los Espíritus:
P.- Existe fatalidad en los
acontecimientos de la vida, según el sentido dado a aquella palabra, es decir,
todos los sucesos están determinados anticipadamente, y si es así, ¿qué se hace
el libre albedrío? R.- «La fatalidad existe sólo en virtud de la elección
que ha hecho el espíritu, al encarnarse, de sufrir tal o cual prueba.
Eligiéndola, se constituye una especie de destino, consecuencia de la misma
posición en que se encuentra colocado. Hablo de las pruebas físicas; porque en cuanto
a las morales y a la tentación, conservando el espíritu su libre albedrío en el
bien y en el mal, es siempre dueño de ceder o de resistir. Un espíritu bueno,
viéndole flaquear, puede venir en su ayuda; pero no influir en él hasta el
punto de dominar su voluntad. Un espíritu malo, esto es, inferior, enseñándole
y exagerándole un peligro físico, puede conmoverle y espantarle; pero no dejará
por ello de quedar libre de toda traba a la voluntad del espíritu encarnado».
4º.- ¿Cuáles son las causas determinantes de los
flagelos (o aflicciones) de la Humanidad?
"Son flagelos de la Humanidad: la violencia (principalmente guerras), uso
incontenido de las drogas, desatinos sexuales, miseria y hambre y otros vicios;
son actos que degradan a las personas que lo practican y transfieren a los
semejantes grandes sufrimientos.
Las raíces de estos males son profundas: la injusticia, la ganancia, la
codicia, el alejamiento de la criatura de su creador.
El Espiritismo es la Doctrina que aclara, encamina y nos libra de la
ignorancia. Cuando empezamos a comprender que la conquista de la felicidad
comienza en la práctica del bien, en los gestos de dar y no querer recibir nada
a cambio, iniciaremos el proceso de liberación de los vicios y de los
sufrimientos que azotan y flagelan a la sociedad humana". 5º.- ¿Por qué los hombres virtuosos sufren al lado de
los malos que prosperan?
Dios quiere que todas las criaturas progresen. No hace falta alguna, por más
leve que sea, ninguna infracción de su ley, que no acarree forzosas e
inevitables consecuencias o correcciones. Debido a esto es deducido que el
hombre es castigado siempre por sus faltas; el sufrimiento es siempre una
advertencia de que procedió mal; es una diferencia existente entre el bien y el
mal y la necesidad de mejorarse para, en un futuro, evitar las causas que le
originó las amarguras.
El hombre, pues, no siempre es castigado completamente, en su existencia
actual; pero no se escapa nunca de sus faltas. La prosperidad del hombre malo
es apenas momentánea; si él no expía hoy, expiará mañana (conforme las
reencarnaciones).
Aquel que sufre sin ningún motivo aparente, atrae consigo causas de una vida
pasada, o causas anteriores a la existencia presente.
Puede también un Espíritu haber llegado a un grado elevación, deseoso de
adelantarse más, solicitar una misión, o una tarea a ejecutar, por la cual
tanto más recompensado será, si sale victorioso, cuanto más ruda haya sido la
lucha. Tales son, especialmente, esas personas de instintos naturalmente
buenos, de alma elevada, de nobles sentimientos innatos, que parecen nada de
malo haber traído de sus precedentes existencias y que sufren, solamente pidiendo
a Dios que las puedan soportar sin protestar o quejarse.
6º.- ¿Por lo que ya sabemos hasta aquí, toda acción,
que es una causa, da origen a un efecto; la omisión y la ociosidad también
puede causar daños al hombre?
La Doctrina Espírita nos enseña, que la Ley de Causa y Efecto es dinámica. Lo
que importa es que hagamos el bien; o sea, si no se hace el bien ni el mal no
quiere decir que nos estamos comportando bien; es decir, si no practicamos el
mal, y dejamos de practicar el bien por omisión u ociosidad, vamos a caer en el
error.
La Doctrina Espírita, que es consoladora y orientadora, dice, con todo, que
nunca es tarde para recomenzar, y nos enseña:
"Ningún hijo de Dios fue creado para perderse o destruirse. Por más que se aproxime el comportamiento humano a las bajezas y a las acciones viles, habrá siempre la oportunidad de la reparación. La misericordia divina no tiene límites, ni la Sabiduría Infinita jamás será imposibilitada de ejercer su Soberana y amorosa Justicia".