Sexo y sexualidad





                               


                    SEXO Y SEXUALIDAD






En términos sencillos el sexo es una cuestión biológica externa y su elección desde el punto de vista del espiritismo puede ser libre o impuesta. La sexualidad, por el contrario, está relacionada con nuestra parte psicológica. El sexo está en nuestra naturaleza, la sexualidad se elige. La sexualidad se ejerce, requiere exploración y búsqueda. Es un componente que nos mueve hacia la búsqueda del placer.

La energía sexual que es inherente a la propia vida, nos es dada por la Creación Divina para la formación y sustentación de todas las criaturas. Cuando es adecuadamente canalizada, contribuye para la evolución y el progreso del planeta a través de obras benéficas relacionadas a la sensibilidad, cultura y arte.



SEXOS EN LOS ESPÍRITUS
Del libro: El libro de los espíritus (Allan Kardec):
200. ¿Tienen sexos los espíritus?
«Como lo comprendéis vosotros, no; porque los sexos dependen del organismo. Existe entre ellos amor y simpatía; pero fundados en la semejanza de sentimientos».

201. El espíritu que animó el cuerpo de un hombre, ¿puede en una nueva existencia, animar el de una mujer, y viceversa?
«Sí; unos mismos espíritus animan a los hombres y a las mujeres».

202. Cuando somos espíritus, ¿preferimos encarnarnos en el cuerpo de un hombre o de una mujer?
«Poco le importa al espíritu; porque depende de las pruebas que ha de sufrir».

Los espíritus renacen hombres o mujeres; porque carecen de sexo. Como deben progresar en todo, cada sexo, lo mismo que cada posición social, les ofrece pruebas y deberes especiales y ocasión de adquirir experiencia. El que fuese siempre hombre, no sabría más que lo que saben los hombres.



OBSTÁCULOS A LA REPRODUCCIÓN
Del libro: Estudio sistematizado de la Doctrina Espírita (Consejo Espírita Internacional):
Sabemos que, básicamente, existen dos tipos de obstáculos a la reproducción humana: los que llamamos naturales o «kármicos», por ser impuestos por la justicia Divina en relación con faltas cometidas en el pasado, y los artificiales, producto de la acción del hombre con el fin de impedir la reproducción humana. Estos últimos reciben el nombre genérico de anticonceptivos o anticoncepcionales.


Del libro: El libro de los espíritus (Allan Kardec):
693. Las leyes que tienen por objeto o producen el efecto de crear obstáculos a la reproducción, ¿son contrarias a la ley natural?
«Todo lo que entorpece a la naturaleza en su marcha es contrario a la ley general».
-Hay, no obstante, especies de seres vivientes, animales y plantas, cuyá reproducción indefinida sería perjudicial a otros, y de los cuales sería víctima el mismo hombre en poco tiempo, ¿comete un acto reprensible, conteniendo esa reproducción?
«Dios ha dado al hombre sobre todos los seres vivientes un poder del cual debe usar para el bien, pero no abusar. Puede reglamentar la reproducción según las necesidades, mas no debe entorpecerla sin necesidad. La acción inteligente del hombre es un contrapeso establecido por Dios a fin de equilibrar las fuerzas de la naturaleza, y esto también le distingue de los animales, porque lo hace con conocimiento de causa; pero los mismos animales concurren a este equilibrio; porque el instinto de destrucción que les ha sido dado hace que, al mismo tiempo que atienden a su propia conservación, contienen el desarrollo excesivo, y acaso peligroso, de las especies animales y vegetales de que se alimentan».

694. ¿Qué debemos pensar de los usos que tienen por efecto contener la reproducción con la mira de satisfacer la sensualidad?
«Prueban el predominio del cuerpo sobre el alma y lo material que es el hombre».


Del libro: Acción y Reacción (Francisco Cándido Xavier):
–Ya que nos detenemos en materia de sexología, en la ley de causa y efecto, ¿cómo interpretar la actitud de los matrimonios que evitan tener hijos, de los matrimonios dignos y respetables bajo todos los puntos de vista, que emplean normalmente los anticonceptivos?

Silas se sonrió de un modo extraño, y dijo:
–Si no se desvían hacia la delincuencia del aborto, en la mayoría de los casos son trabajadores desprevenidos que prefieren ahorrar el sudor, hambrientos de comodidad inmediata. Desgraciadamente para ellos, apenas posponen realizaciones sublimes, a las cuales deberán fatalmente volver, porque hay tareas y luchas en la familia, que representan el precio inevitable de nuestra regeneración. Disfrutan la existencia procurando inútilmente engañarse a sí mismos, sin embargo el tiempo les espera, inexorable, para darles a conocer que la redención nos pide el máximo esfuerzo. Negándose a acoger a nuevos hijos, casi siempre programados para ellos antes de la reencarnación, se envuelven en la superficialidad y los preconceptos de las experiencias de nivel más bajo, para despertar, después de la tumba, sintiendo frío en el corazón...



MATRIMONIO Y CELIBATO
695. El matrimonio, es decir, la unión permanente de dos seres, ¿es contrario a la ley natural?
«Es un progreso en la marcha de la humanidad».

696. ¿Qué efecto producirla en la sociedad humana la abolición del matrimonio?
«El regreso a la vida de los brutos».

La unión libre y fortuita de los sexos es el estado natural. El matrimonio es uno de los primeros actos de progreso en las sociedades humanas; porque establece la solidaridad fraternal y se halla en todos los pueblos, aunque en diversas condiciones. La abolición del matrimonio sería, pues, el regreso a la infancia de la humanidad, y haría al hombre inferior a ciertos animales que le dan ejemplo de uniones constantes.

697. La indisolubilidad absoluta del matrimonio, ¿es de ley natural o únicamente humana?
«Es una ley humana muy contraria a la natural, pero los hombres pueden cambiar sus leyes. Sólo las naturales son inmutables».

698. El celibato voluntario, ¿es un estado de perfección meritorio ante Dios?
«No, y los que viven así por egoísmo desagradan a Dios y engañan a todo el mundo».

699. Respecto de ciertas personas, ¿no es el celibato un sacrificio con el fin de consagrarse más completamente al servicio de la humanidad?
«Esto es muy diferente. Yo he dicho por egoísmo. Todo sacrificio personal es meritorio cuando es por el bien, y mientras mayor es aquél, mayor es el mérito».

Dios no puede contradecirse ni encontrar malo lo que é1 ha hecho, y no puede, pues, ver un mérito en la violación de su ley; pero si el celibato no es por sí mismo un estado meritorio, no sucede lo mismo cuando constituye, por renuncia de los goces de la familia, un sacrificio hecho en provecho de la humanidad. Todo sacrificio personal con la mira del bien, y sin premeditación de egoísmo, eleva al hombre por encima de su condición material.



POLIGAMIA
Del libro: El libro de los espíritus (Allan Kardec):
700. La igualdad numérica que aproximadamente existe entre los sexos, ¿es un indicio de la proporción en que han de unirse?
«Sí, porque todo tiene un objeto en la naturaleza».

701. De la poligamia y de la monogamia, ¿cuál está más conforme con la ley natural?
«La poligamia es una ley humana cuya abolición señala un progreso social. El matrimonio, según las miras de Dios, debe estar fundado en el afecto de los seres que se unen. En la poligamia no hay afecto verdaderamente real, sino sensualidad».

Si la poligamia fuera conforme a la ley natural, debiera poder ser universal, lo que sería materialmente imposible, vista la igualdad numérica de los sexos.
La poligamia debe ser considerada como un uso, o una legislación particular apropiada a ciertas costumbres, y que el perfeccionamiento social va haciendo desaparecer poco a poco.



ESTERILIDAD
Uno de los efectos de alguna mala causa que hayamos podido generar en nuestras vidas pasadas puede ser la esterilidad.

Del libro: El Consolador (Por el espíritu Emmanuel de Francisco Cándido Xavier):
40. La fecundidad y la esterilidad ¿son pruebas?
- Dentro del marco de interpretaciones de la Tierra esos conceptos pueden indicar situaciones de prueba para las almas que se encuentran en experiencias edificantes. Sin embargo, si examinamos la cuestión en su aspecto espiritual, nos vemos obligados a reconocer que la esterilidad no existe para el espíritu, que en la Tierra o fuera de ella, puede ser fecundo en las obras de belleza, perfeccionamiento y redención.



AFECTO
Del libro: El Consolador (Por el espíritu Emmanuel de Francisco Cándido Xavier):
184.- ¿Cómo debemos efectuar nuestra auto-educación, esclarecida por la luz del Evangelio, en los problemas de las atracciones sexuales, cuyas tendencias egoístas tantas veces nos llevan a actitudes anti fraternas?
No debemos olvidar que el amor sexual debe ser entendido como el impulso de la vida que conduce al hombre a las grandes realizaciones del amor divino, a través de la progresión de su espiritualización en la devoción y en el sacrificio.
Toda vez que experimentareis disposiciones no fraternales en su círculo, eso significa que predominan en vuestra organización psíquica los recuerdos perjudiciales, tendientes al estancamiento en la marcha evolutiva.
Es ahí que urge el esfuerzo de la auto-educación, porque toda criatura necesita resolver el problema de la renovación de sus propios valores.
Habéis de observar que Dios no extermina las pasiones de los hombres, sino las hace evolucionar, convirtiéndolas por el dolor en sagrados patrimonios del alma, compitiendo a las criaturas dominar el corazón, guiar los impulsos, orientar las tendencias, en la evolución sublime de sus sentimientos.
Examinándose, aún, el elevado coeficiente de enviciamiento del amor sexual, que los hombres crearon para sus destinos, somos obligados a ponderar que, si muchos contraen penosas deudas, entre los excesos de la fortuna, de la inteligencia y del poder, otros lo hacen por el sexo, abusando de uno de los más sagrados puntos de referencia de su vida.
Es por ese motivo que observamos, muchas veces, almas numerosas aprendiendo, entre las angustias sexuales del mundo, la renuncia y el sacrificio, en marcha hacia las más puras adquisiciones del amor divino.
Desprendiéndose, pues, que, al revés de la educación sexual por la satisfacción de los instintos, es imprescindible que los hombres eduquen su alma para la comprensión sagrada del sexo.



ESPÍRITUS FELICES
Del libro: El cielo y el infierno (Allan Kardec):
11. Los espíritus no tienen sexo. No obstante, como hace pocos días que todavía erais hombre, ¿tenéis en vuestro nuevo estado más de la naturaleza masculina que de la femenina?
¿Sucede lo mismo con un espíritu que dejó su cuerpo hace tiempo?
R. No nos importa que nuestra naturaleza sea masculina o femenina, los espíritus no se reproducen. Dios los ha creado a su voluntad, y si por sus miras maravillosas ha querido que los espíritus se reencarnen en la Tierra, debió añadir la reproducción de las especies por el varón y la hembra. Pero vosotros lo conocéis sin que haya necesidad de más explicación. Los espíritus no pueden tener sexo.

“Siempre se ha dicho que los espíritus no tienen sexo. Los sexos no son necesarios sino para la reproducción de los cuerpos, de modo que los espíritus, no reproduciéndose, los sexos serían para ellos inútiles.
Nuestra pregunta no tenía por objeto acreditar el hecho, sino que en razón de la muerte reciente del Sr. Sanson, queríamos saber si le quedaba impresión de su estado terrestre.
“Los espíritus depurados se dan cuenta perfectamente de su naturaleza, pero entre los espíritus inferiores no desmaterializados, hay muchos de ellos que se creen aun lo que eran en la Tierra, y conservan las mismas pasiones y los mismos deseos. Y ésos se creen todavía hombres o mujeres, he ahí por qué han dicho algunos que los espíritus tienen sexo. Así es que ciertas contradicciones provienen del estado más o menos adelantado de los espíritus que se comunican. El mal no está en los espíritus, sino en los que les interrogan y no se toman el trabajo de profundizar las cuestiones.”



CONCLUSIONES:
Del libro: Estudio sistematizado de la Doctrina Espírita (Consejo Espírita Internacional)
La vida sexual de cada criatura humana es para ella misma un terreno sagrado y que, por eso, la abstención, la relación afectiva, la formación de una familia, el celibato, el divorcio y otros acontecimientos del campo del amor, son problemas pertinentes a la responsabilidad de cada uno, erigiéndose, por esa razón, en un asunto no de cuerpo a cuerpo, sino de corazón a corazón.

El hombre es libre para dar a sus energías e impulsos sexuales la dirección que prefiera; pero si para lisonjear a los propios sentidos transforma los recursos genésicos en dolor y desequilibrio, angustia o desesperación para los semejantes, por injuriar los sentimientos ajenos o por la deslealtad y falta de respeto en los compromisos y lazos efectivos, encontrará en las consecuencias de eso la serie de pruebas con las que aprenderá a encender en sí mismo la luz del amor puro.

La sexualidad desequilibrada, permite la sintonía de conciencias no encarnadas, que viven en una indescriptible aflicción y que se hospedan en las mentes encarnadas, absorbiendo energías vitales y generando obsesiones degradantes.

La construcción de la felicidad real no depende del instinto satisfecho. La permuta de las células sexuales entre los seres encarnados, que garantiza la continuidad de las formas físicas en proceso evolutivo, es solamente un aspecto de las múltiples formas de intercambio amoroso. Interesa reconocer que el intercambio de fuerzas sintonizadas entre almas que se aman, supera cualquier exteriorización perceptible de afecto, sustentando obras imperecederas, de vida y de luz, en las ilimitadas esferas del universo.

La vida de a dos, enlazados por el matrimonio, ofrece la oportunidad de progreso, pues la constitución de un hogar no sólo permite la reencarnación de los Espíritus y, por consiguiente, el rescate de faltas del pasado, sino que representa la célula de la familia universal, unidad primera de la educación espiritual.


Sin embargo, debemos considerar que existen personas que deliberadamente optan por el celibato. Abstinencia, en materia de sexo y celibato, en la vida de relación presupone experiencias de la criatura de dos fajas esenciales, la de aquellos Espíritus que eligen semejante posiciones voluntariamente para perfeccionamiento o servicio, en el transcurso de determinada reencarnación, y la de aquellos otros que se ven forzados a adoptarlas, por obra de inhibiciones diversas…

AMOR, CARIDAD y TRABAJO







Homosexualidad






HOMOSEXUALIDAD





El libro: Destino de las almas, nos presenta los resultados impactantes de las investigaciones realizadas por el reconocido psicólogo e hipnoterapeuta Dr. Michael Newton, quien a través de su innovador método de hipnoterapia presenta el estudio de 55 casos de personas que recuerdan en detalle sus vidas anteriores.

En el Ítem 7.2, titulado: Tiempos de vida y elecciones de cuerpo habla sobre el tema de este artículo, diciendo:

Un ejemplo perfecto de alguien preparándose para una prueba es la selección de un cuerpo homosexual. Debido a que la predisposición para ser homosexual o lesbiana, es esencialmente biológica y no el resultado de un aprendizaje social o ambiental, esos cuerpos son tomados por las almas por dos razones básicas. Muchas almas escogen cuerpos de un género particular, alrededor del 75 por ciento de las veces porque ellos se sienten cómodos siendo masculino o femenino. Encuentro que mis pacientes homosexuales han iniciado el proceso de alternar los géneros en sus vidas, lo cual es el reflejo de un alma más desarrollada. Escoger ser un hombre homosexual o una mujer lesbiana es una forma de afectar esa transición en una vida particular. De esta manera, su sexo presente puede no ser tan familiar a ellos como el cuerpo del sexo opuesto, tal como un hombre homosexual siente como si estuviera realmente en el cuerpo de una mujer.

El segundo factor, mucho más importante, es que las almas seleccionan una orientación homosexual o lesbiana para la siguiente vida, porque deliberadamente eligen existir en una sociedad que tendría prejuicios contra ellos. Mis pacientes homosexuales o lesbianas usualmente no son almas jóvenes o inexpertas. Si ellos hacen pública su característica sexual, quiere decir que esta gente ha decidido vivir una vida donde estarán nadando contra la corriente en una cultura con rígidos roles estereotipados de géneros. Ellos pueden intentarlo y sobrellevar el abuso público para encontrar autoestima e identidad propia. Esto requiere osadía y decisión, la cual compruebo cuando llevo esos pacientes de regreso al salón de Selección de Vidas, donde esa decisión fue tomada.

Para ilustrar todo esto, tengo un paciente homosexual, quien fue una vez una emperatriz en China. Después de una larga espera, él está en su primera encarnación desde esa vida de lujo y poder. Esta alma, conocida como Jamona, explicaba que como una emperatriz él estaba en el cuerpo de una mujer muy hermosa que usaba una fortuna en joyas y que era servida con manos y pies, de acuerdo a su rango. Fue una vida de auto indulgencia, falta de confianza en todos a su alrededor por las intrigas de la corte y la adulación de sus súbditos. En el salón de Selección de la Vidas, justo antes de la actual vida de Jamona había tres cuerpos para elegir. Esto es lo que mi cliente dijo sobre su decisión:

De mis tres alternativas, dos eran mujeres y una era un hombre joven y apuesto, que se me dijo "era femenino internamente". Una mujer era muy delgada, casi frágil quien debía vivir una tranquila vida de devota esposa y madre. La otra mujer era elegante, llamativa y destinada a ser una figura social. También era emocionalmente fría. Escogí el hombre porque tendría que confrontar una vida de homosexualidad. Sabía que si podía sobrellevar la vergüenza de la sociedad, eso compensaría mi vida de adulación como una emperatriz.

Estas alternativas estaban siguiendo la extensión usual de las alternativas de cuerpos. La atractiva mujer de sociedad podría haber sido simplemente una extensión de la vida anterior de mi paciente como una figura pública que fue envidiada y absorta en sí misma. El ama de casa podría no haber sido una pobre elección. Aquí se le ofrecía a Jamona una alternativa intermedia donde podría haber aprendido a ser humilde y a aceptar las dificultades de la vida en pobres circunstancias. Aun así el candidato era otra mujer y Jamona deseaba romper un largo ciclo de estar en cuerpos femeninos.

Escoger la vida de un hombre homosexual, de acuerdo a Jamona, era lo más difícil, aunque él ha estado mucho más seguro financieramente que la mujer de recursos ordinarios. No somos dirigidos durante esas elecciones pero las almas más viejas saben que a menudo hay una alternativa tentadora la cual no nos probaría mucho. Jamona sabía que ésta era la mujer de sociedad. Él hizo la elección no porque estuviera presionado para seleccionar el principal candidato del hombre homosexual, sino porque la prueba era claramente la más difícil. Mi paciente me dijo, "ha habido mucha gente en mi vida que me ha tratado con disgusto y aun aversión. Necesitaba experimentar esta discriminación, para sentirme inseguro y vulnerable".

Una cosa que he notado en la selección de los cuerpos es que las almas más avanzadas son capaces de hacer una profunda comparación entre los cuerpos que les son ofrecidos con los períodos de tiempo que son presentados. Yo también veo muchas almas menos avanzadas aceptar el cuerpo que ellos saben que habría que escoger como el mejor curso de acción. Ellos confían en el proceso de selección más que en ellos mismos. Un paciente dijo, "Para mí, tener un nuevo cuerpo es como probarse un nuevo conjunto de ropa, el cual se desea comprar y se espera que no requiera modificaciones".



Allan Kardec no planteó directamente el tema de la homosexualidad, pero en El libro de los espíritus, en el apartado: SEXOS EN LOS ESPÍRITUS, dice en la pregunta 202:

Cuando somos espíritus, ¿preferimos encarnarnos en el cuerpo de un hombre o de una mujer?
«Poco le importa al espíritu; porque depende de las pruebas que ha de sufrir».

En el capítulo 21 del libro Vida y sexo de Francisco Cándido Xavier y dictado por el Espíritu Emmanuel, si se afronta el tema de la homosexualidad. Dice textualmente: 

La homosexualidad, también llamada transexualidad, en los círculos de la ciencia, se define como el conjunto de características, que adopta la criatura para la unión afectiva con otra criatura del mismo sexo, esta situación no encuentra explicación fundamental en los estudios psicológicos que tratan el tema desde el punto de vista material, más es muy comprensible, a la luz de la reencarnación.

Vista la ocurrencia, más, con los preconceptos de la sociedad, hecha en la tierra por la mayoría heterosexual, nos damos cuenta de que esta misma ocurrencia va aumentando en intensidad y extensión, y el mundo ve, en la actualidad, en todos los países, grandes comunidades de hermanos en esas experiencias, formadas por millones de hombres y mujeres, que solicitan atención y respeto, e igualdades con respecto a las criaturas heterosexuales.

La humanidad aprenderá, gradualmente a comprender que los conceptos de normalidad o anormalidad dejan mucho que desear cuando se trata simplemente de señales morfológicas, para levantarse como agentes elevados en la definición de la dignidad humana; toda vez que la individualidad en sí, exalta la vida comunitaria por el propio comportamiento en la sustentación del bien o que por el contrario deprime por el mal que causa la práctica de la delincuencia.

La vida espiritual pura y simple, se rige por afinidades electivas esenciales; pero a través de milenios y milenios, el Espíritu pasa por una secuencia de reencarnaciones, ya sea en condición femenina o ya sea en condición masculina, lo que abona el fenómeno de la bisexualidad, más o menos pronunciado, en casi todas las criaturas.

El hombre y la mujer serán, así mismo acentuadamente masculino o femenino sin especificación psicológica absoluta.

Frente a esto, el tránsito de la individualidad femenina a la masculina o viceversa, al albergar el vestido físico, demostrará fatalmente los trazos de la feminidad, donde se hallaba estacionado por muchos siglos, en que pese al aspecto masculino que lo caracteriza se verifica así mismo un proceso análogo referente a la mujer, en las mismas circunstancias.

Es obviamente comprensible, frente a lo expuesto que el Espíritu al renacer, entre los hombres puede tomar un cuerpo femenino o masculino no solo atendiendo al imperativo de encargos particulares en determinado sector sino también en lo concerniente a las obligaciones regenerativas.

El hombre que abuso de las facultades genésicas, arruinando la existencia de otras personas con la destrucción de uniones y hogares diversos, en muchos casos es inducido a buscar una nueva posición al renacer en un cuerpo morfológicamente femenino, aprendiendo, en esta prisión a equilibrar sus propios sentimientos; y la mujer que actuó de igual manera es impulsada a la reencarnación en un cuerpo morfológicamente masculino con los mismos fines. Y, aún, en muchos casos, Espíritus cultos y sensibles, aspiran a realizar tareas específicas en la elevación de grupos humanos y consecuentemente en la elevación de sí mismos, y piden a los instructores en la vida mayor, quienes los asisten en su inmersión en el campo físico, en un vestido, carnal opuesto a la estructura psicológica en la cual se definen. Con esto tratan de vivir ocultamente en la armadura carnal con la cual se protegen contra consecuencias irreversibles, en el mundo afectivo, a manera de perseverar, sin mayores dificultades, en los objetivos que se halla propuesto.

Observadas las tendencias homosexuales, de los compañeros reencarnados en esta faja probatoria, es necesario darles el amparo educativo adecuado, de la misma manera que se da la educación y la instrucción a la mayoría heterosexual. Y para que se verifique la justicia y la comprensión, camina el mundo de hoy hacia una más alta compresión de los problemas del amor y del sexo, porque así frente a la vida eterna los errores y los aciertos de los hermanos, de cualquier procedencia en los dominios del sexo y del amor son analizados por el mismo elevado modelo de justicia y misericordia. Eso ocurre porque todos los asuntos en esta área de la evolución y de la vida se especifican en la intimidad de la conciencia de cada uno.



REFLEXIÓN:
El sexo no está en el Espíritu, sino en el cuerpo físico. En el Espíritu guardamos nuestras tendencias, conquistas buenas o malas que vamos acumulando en las diferentes existencias.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO


Ambición






LA AMBICIÓN 
DESDE EL PUNTO DE VISTA MATERIAL Y ESPIRITUAL



El diccionario de la Real Academia Española (RAE) define a la ambición como el deseo de obtener poder, riquezas o fama. El término procede del latín ambitĭo y puede utilizarse de manera positiva o con sentido negativo.

La ambición se considera como saludable cuando promueve la acción y el desarrollo de proyectos. La persona que es ambiciosa pretende conseguir algo que actualmente no tiene. El sujeto ambicioso, por lo tanto, desea mejorar, crecer o progresar. La ambición funciona en estos casos como un motor que invita a abandonar el conformismo y la mediocridad.

Debe existir un límite, sin embargo, para que esa ambición no se convierta en algo dañino o peligroso. Cuando el deseo es tan fuerte que la persona está dispuesta a violar las normas éticas o legales para concretarlo, la ambición se vuelve riesgosa ya que puede perjudicar a la propia persona o a terceros.

Ejemplos:
-“Siempre tuve la ambición de jugar al fútbol de manera profesional y por suerte pude cumplir mi sueño cuando fui contratado por el equipo de mi pueblo para una gira interprovincial”.
-“Llenar estadios con mi banda de rock es mi mayor ambición”.
-“Esa noche había ganado mucho dinero en la ruleta y podría haberme retirado feliz: sin embargo, la ambición pudo más y seguí apostando hasta que marché sin nada en los bolsillos”.

Suele considerarse que el estado más saludable para una persona es aquel donde la ambición actúa como disparador de acciones, pero dentro de los límites de la coherencia y el respeto.



Del “El libro de los espíritus” de Allan Kardec
333. Si un espíritu se considerase bastante feliz en una condición mediana entre los espíritus errantes, y si no ambicionase elevarse más, ¿podría prolongar indefinidamente semejante estado?
«Indefinidamente no, pues el progreso es una necesidad que tarde o temprano experimenta el espíritu. Todos deben ascender; este es su destino».


Del “El libro  de los médiums” de Allan Kardec
INSTRUCCIONES DE LOS ESPÍRITUS
Mundos inferiores y mundos superiores
Al hablar sobre los mundos superiores en el Ítem 10 dice:
En esos mundos felices… Allí no hay ni amos, ni esclavos, ni privilegiados por nacimiento; la superioridad moral e inteligente es la única que establece la diferencia de condición y da la supremacía. La autoridad es siempre respetada, porque sólo se da al mérito y porque siempre se ejerce con justicia. El hombre no procura elevarse sobre el hombre, sino sobre sí mismo, perfeccionándose; y este deseo incesante no es un tormento, sino una noble ambición que le hace estudiar con ardor para llegar a igualarles.


AMOR, CARIDAD y TRABAJO 







PRINCIPIO VITAL o FLUIDO VITAL. ESPÍRITU y ALMA. VIDA y MUERTE.






PRINCIPIO VITAL o FLUIDO VITAL
ESPÍRITU y ALMA
VIDA y MUERTE




Ascensión al Empíreo (1490) de El Bosco (1450-1516)


PRINCIPIO VITAL
Seres orgánicos e inorgánicos:
Los seres orgánicos son los que tienen en sí mismos un origen de actividad íntima que les da vida. Nacen, crecen, se reproducen por sí mismos y mueren, y están provistos de órganos especiales para la realización de los diferentes actos de la vida y apropiados a las necesidades de su conservación. Comprenden los hombres, los animales y las plantas. Los seres inorgánicos son todos los que no tienen vitalidad ni movimientos propios, y son formados por sólo la agregación de materia, tales son los minerales, el agua, el aire, etcétera.

60. ¿Es una misma la fuerza que une los elementos de la materia en los cuerpos orgánicos y en los inorgánicos?
«Sí, y la ley de atracción es la misma para todos».

61, ¿Existe diferencia entre la materia de los cuerpos orgánicos y la de los inorgánicos?
«Siempre es la misma materia; pero en los cuerpos orgánicos está animalizada».

62. ¿Cuál es la causa de la animalización de la materia?
«Su unión con el principio vital».

63. ¿El principio vital reside en un agente particular o sólo es una propiedad de la materia organizada; en una palabra, es efecto o causa?
«Es lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia y este agente, sin la materia no es la vida, de la misma manera que la materia no puede vivir sin aquél. Da la vida a todos los seres que lo absorben y se lo asimilan».

64. Hemos visto que el espíritu y la materia son dos elementos constitutivos del universo, ¿forma un tercero el principio vital?
«Indudablemente, es uno de los elementos necesarios a la constitución del universo, pero él a su vez tiene su origen en la materia universal modificada. Para vosotros es un elemento como el oxígeno y el hidrógeno, que no son, empero, elementos primitivos; porque todo eso deriva de un mismo principio».
-¿Parece resultar aquí que la vitalidad no tiene su principio en un agente primitivo distinto, sino en una propiedad especial de la materia universal debida a ciertas modificaciones?
«Esa es la consecuencia de lo que hemos dicho».

65. ¿Reside el principio vital en alguno de los cuerpos que conocemos?
«Tiene su origen en el fluido universal; es el que vosotros llamáis fluido magnético o fluido eléctrico, animalizado, y constituye el intermediario, el lazo entre el espíritu y la materia».

66. ¿Es uno mismo el principio vital para todos los seres orgánicos?
«Si, modificado según las especies. Es lo que les da movimiento y actividad y los distingue de la materia inerte; porque el movimiento de la materia no es la vida. La materia recibe el movimiento; pero no lo da».

67. ¿La vitalidad es un atributo permanente del agente vital, o bien sólo se desarrolla por el funcionamiento de los órganos?
«Sólo con el cuerpo se desarrolla. ¿No hemos dicho ya que ese agente sin la materia no es la vida? Es necesaria la unión de ambas cosas, para producir la vida».
-¿Puede decirse que la vitalidad se encuentra en estado latente, cuando el agente vital no está unido al cuerpo?
«Sí, así es».


El conjunto de los órganos constituye una especie de mecanismo que recibe su impulso de la actividad intima o principio vital que en ellos existe. El principio vital es la fuerza motriz de los cuerpos orgánicos. Al mismo tiempo que el agente vital da impulso a los órganos, la acción de éstos mantiene y desarrolla la actividad del agente vital, poco más o menos, lo mismo que el frote desarrolla el calor.




INTRODUCCIÓN  AL  ESTUDIO  DE  LA  DOCTRINA ESPIRITISTA
Alma:
Existe una palabra sobre la cual es importante que nos entendamos, porque es una de las llaves maestras de toda doctrina moral y porque es causa de muchas controversias por carecer de una acepción bien deslindada; tal es la palabra alma. La divergencia de opiniones acerca de la naturaleza del alma procede de la aplicación particular que de esta palabra hace cada uno. Un idioma perfecto, en el que cada idea estuviese representada por su palabra peculiar, evitaría muchas discusiones, y con un término para cada cosa, todos nos entenderíamos.


Según unos, el alma es el principio de la vida material orgánica, no tiene existencia propia y cesa cuando la vida cesa. Así piensa el materialismo puro. En este sentido, y por comparación, dicen los materialistas que no tiene alma el instrumento que, por estar rajado, no suena. En esta hipótesis, el alma es efecto y no causa.


Otros creen que el alma es el principio de la inteligencia, agente universal del que cada ser absorbe una parte. Según éstos, todo el universo no tiene más que una sola alma que distribuye partículas a los diversos seres inteligentes, durante la vida, volviendo, después a la muerte, cada partícula al origen común donde se confunde con el todo, como los arroyos y ríos vuelven al mar de donde salieron. Difiere esta opinión de la precedente en que, en la hipótesis que nos ocupa, existe en nosotros algo más que materia y algo subsiste después de la muerte; pero es casi como si nada sobreviviese; porque, desapareciendo la individualidad, no tendríamos conciencia de nosotros mismos. Siguiendo esta opinión, el alma universal sería Dios, y todo ser, parte de la Divinidad. Semejante sistema es una de las variaciones del panteísmo.


Según otros, en fin, el alma es un ser moral distinto, independiente de la materia, que conserva su individualidad después de la muerte. Esta acepción es, sin contradicción, la más general, porque, con uno u otro nombre, la idea de este ser que sobrevive al cuerpo se encuentra en estado de creencia instintiva e independiente de toda enseñanza, en todos los pueblos, cualquiera que sea su grado de civilización. Esta doctrina, según la cual el alma es causa y no efecto, es la de los espiritualistas.


Sin discutir el mérito de estas opiniones, y concretándonos únicamente a la cuestión lingüística, diremos que esas tres aplicaciones de la palabra alma constituyen tres distintas ideas, para cada una de las cuales sería necesario un término especial. La palabra que nos ocupa tiene, pues, una triple acepción, y los partidarios de los citados sistemas tienen razón en las definiciones que dan de ella, teniendo en cuenta el punto de vista en que se colocan. La culpa de la confusión es del lenguaje, que sólo tiene una palabra para tres ideas distintas. Para evitar las anfibologías (doble sentido), preciso sería emplear la palabra alma para una sola de las tres indicadas ideas, y siendo la cuestión principal la de que nos entendamos perfectamente, es indiferente la elección, dado que este es un punto convencional. Creemos que lo más lógico es tomarla en su acepción más vulgar, y por este motivo llamamos alma al ser inmaterial e individual que reside en nosotros y sobrevive al cuerpo. Aunque este ser no existiera, aunque fuese producto de la imaginación, no sería menos necesario un término que lo representara.


En defecto de esta palabra especial para cada una de las otras dos acepciones, llamamos:


Principio vital, al principio de la vida material y orgánica, cualquiera que sea su origen; principio común a todos los seres vivientes, desde las plantas hasta el hombre. El principio vital es distinto e independiente porque puede existir la vida, aun haciendo abstracción de la facultad de pensar. La palabra vitalidad no respondería a la misma idea. Para unos, el principio vital es una propiedad de la materia, un efecto que se produce desde que la materia se encuentra en ciertas circunstancias determinadas; para otros, y esta es la idea más vulgar, reside en un fluido especial, universalmente esparcido y del cual absorbe y se asimila cada ser una parte, durante la vida, como, según vemos, absorben la luz los cuerpos inertes. Sería este el fluido vital que, admitiendo ciertas opiniones, es el mismo fluido eléctrico animalizado, designado también con los nombres de fluido magnético, fluido nervioso, etcétera.


Como quiera que sea, existe un hecho indiscutible, porque resulta de la observación, que los seres orgánicos tienen en sí mismos una fuerza íntima que produce el fenómeno de la vida, mientras existe aquélla; que la vida material es común a todos los seres orgánicos, y que es independiente de la inteligencia y del pensamiento; que éste y aquélla son facultades propias de ciertas especies orgánicas, y, en fin, que entre las especies orgánicas dotadas de inteligencia y pensamiento, existe una que lo está de un sentimiento moral especial que le da una superioridad incuestionable sobre las otras. Esta es la especie humana.


Concíbase que con una acepción múltiple, el alma no excluya al materialismo, ni al panteísmo. El mismo espiritualista puede perfectamente aceptar el alma en una u otra de las dos primeras acepciones, sin perjuicio del ser inmaterial, al que dará entonces otro nombre cualquiera. Así, pues, la palabra que nos viene ocupando no es representativa de una opinión determinada: es un Proteo (Hombre que cambia frecuentemente de opiniones y afectos) que cada cual transforma a su antojo, y de aquí el origen de tantas interminables cuestiones.


Se evitaría igualmente la confusión empleando la palabra alma en aquellos tres casos, pero añadiéndole un calificativo que especificase el aspecto en que se la toma, o la acepción que quiere dársele. Sería entonces un vocablo genérico, que representaría simultáneamente el principio de la vida material, el de la inteligencia y el del sentido moral, y que se distinguiría por medio de un atributo, como distinguimos los gases, añadiendo a la palabra gas los calificativos hidrógeno, oxígeno o ázoe. Pudiera, pues, decirse, y esto sería lo más acertado, el alma vital por el principio de la vida material, el alma intelectual por el principio inteligente y el alma espiritista por el principio de nuestra individualidad después de la muerte. Según se ve, todo esto se reduce a una cuestión de suma importancia para entendernos. Conformándonos con aquella clasificación, el alma vital seria común a todos los seres orgánicos: las plantas, los animales y los hombres; el alma intelectual propia de los animales y de los hombres, perteneciendo el alma espiritista al hombre únicamente.


Hemos creído deber nuestro insistir tanto más en estas explicaciones, por cuanto la doctrina espiritista está naturalmente basada en la existencia en nosotros mismos de un ser independiente de la materia que sobrevive al cuerpo.


»El alma es un espíritu encarnado, cuyo cuerpo no es más que la envoltura.


»Tres cosas existen en el hombre: 1ª el cuerpo o ser material análogo a los animales, y animado por el mismo principio vital; 2ª el alma o ser inmaterial, espíritu encarnado en el cuerpo, y 3ª el lazo o periespíritu que une el alma al cuerpo, principio intermedio entre la materia y el espíritu.


»Así, pues, el hombre tiene dos naturalezas: por el cuerpo, participa de la naturaleza de los animales, cuyos instintos tienen, y por el alma, participa de la naturaleza de los espíritus.


»El lazo o periespíritu que une el cuerpo y el espíritu es una especie de envoltura semimaterial. La muerte es la destrucción de la envoltura más grosera; pero el espíritu conserva la segunda, que le constituye un cuerpo etéreo, invisible para nosotros en estado normal y que puede hacer visible accidentalmente, y hasta tangible como sucede en el fenómeno de las apariciones.


»Así, pues, el espíritu no es un ser abstracto e indefinido, que sólo puede concebir el pensamiento, sino un ser real y circunscrito que es apreciable en ciertos casos, por los sentidos de la vista, del oído y del tacto.




136. ¿El espíritu es independiente del principio vital?
«Incesantemente lo repetimos, el cuerpo no es más que la envoltura».
-¿Puede existir el cuerpo sin el espíritu ?
«Sí, y sin embargo, desde que cesa de vivir el cuerpo, el espíritu lo abandona. Antes del nacimiento, no existe unión definitiva entre el espíritu y el cuerpo, al paso que, después de establecida la unión, la muerte del cuerpo rompe los lazos que lo unen al espíritu , y ésta lo abandona. La vida orgánica puede animar un cuerpo sin espíritu ; pero ésta no puede habitar en un cuerpo privado de vida orgánica».
-Qué sería de nuestro cuerpo si careciese de espíritu ?
«Un montón de carne sin inteligencia, todo lo que queráis, menos un hombre».


146. ¿El espíritu tiene en el cuerpo un lugar determinado y circunscrito?
«No; pero reside particularmente en la cabeza, en los grandes genios, en todos aquellos que piensan mucho, y en el corazón, en los que sienten mucho y cuyas acciones todas se relacionan con la humanidad».
-¿Qué debe pensarse de la opinión de los que colocan el espíritu en un centro vital?
«Es lo mismo que decir que el espíritu habita con preferencia en esta parte de vuestra organización; porque a ella van a parar todas las sensaciones. Los que la sitúan en lo que consideran como centro de la vitalidad, la confunden con el principio o fluido vital. Como quiera que sea, puede decirse que el espíritu reside más particularmente en los órganos de las manifestaciones intelectuales y morales».




LA VIDA Y LA MUERTE
La vida y la muerte desde el punto de vista material:
Desde el punto de vista clínico, la muerte es la interrupción de las funciones orgánicas de cualquier ser vivo, la cual está precedida la mayoría de las veces por una etapa agónica, en donde se encuentran una serie de manifestaciones clínicas que la presagian. La agonía puede ser corta o puede durar normalmente hasta un mes antes de la muerte. En algunos casos especiales, la etapa de la agonía dura años y de pronto ocurre una mejoría inexplicable.


En el caso de muerte clínica, desaparecen todas las señales externas de vida, como la conciencia, el pulso y la respiración. En estos casos sobreviene la muerte biológica si no se toman medidas para revertir la situación. La muerte biológica, en cambio, no se puede cambiar con ningún tipo de atención o cuidados, ya que es físicamente irreversible.


La muerte clínica (o muerte aparente) consiste en la detención del latido cardiaco y de la respiración sin que se produzcan lesiones en las células cerebrales.


Cuando las lesiones se producen de un modo irreversible en el cerebro, se habla de muerte biológica (o muerte real). La muerte biológica viene determinada por la producción de lesiones cerebrales irreversibles, que hacen imposible la recuperación de la respiración y el pulso. La muerte biológica se produce a partir de los 4 a 15 minutos de la muerte clínica (una vez que se ha producido la parada cardiaca). Según esto la muerte clínica o muerte aparente es susceptible de ser recuperable si se hace llegar al cerebro sangre oxigenada suficiente para que dicho órgano no se lesione.


En resumen, la muerte clínica se produce cuando los signos vitales cesan su actividad, es decir, deja de latir el corazón y desaparece la respiración. Pero aún siguen vivas las células cerebrales que se encargan de controlar esto, por lo que es posible la resucitación. Cuando esas células mueren se produce la muerte biológica.


La muerte clínica no es una entidad médica categórica, sino un estatus no definido. Si el paciente hizo el paro cardiaco, recibió reanimación pero esta no dio resultado, se declara la muerte. Si después de la reanimación el corazón del paciente responde con latidos propios pero el cerebro muestra signos de paro neurológico, se considera que el paciente ha muerto.




La vida y la muerte desde el punto de vista espiritual:
68. ¿Cuál es la causa de la muerte de los seres orgánicos?
«La extenuación de los órganos».


69. ¿Por qué una lesión del corazón con preferencia a la de otros órganos, produce la muerte?
«El corazón es una máquina de vida; pero no sólo la lesión del corazón es la que produce la muerte, pues aquél no es más que una de las ruedas esenciales».


70. ¿Qué hacen la materia y el principio vital de los seres orgánicos que mueren?
«La materia inerte se descompone y forma otros nuevos cuerpos orgánicos; el principio vital vuelve a la masa».


Muerto el ser orgánico, los elementos que lo forman entran en nuevas combinaciones que constituyen nuevos seres. Éstos toman del origen universal el principio de la vida y de la actividad, lo absorben y se lo asimilan para devolverlo a aquel origen, cuando cesen de existir.


Los órganos están impregnados, por decirlo así, del fluido vital, que da a todas las partes del organismo una actividad que, en ciertas lesiones, opera la adhesión de aquéllas, y restablece funciones suspendidas momentáneamente. Pero cuando son destruidos los elementos esenciales al funcionamiento de los órganos, o están alterados profundamente, el fluido vital es impotente para la transmisión del movimiento de la vida, y el ser muere.


Los órganos reaccionan más o menos necesariamente los unos sobre los otros, y de la armonía de su conjunto resulta su acción recíproca. Cuando una causa cualquiera destruye la armonía, se detienen sus funciones como el movimiento de un mecanismo, cuyas ruedas esenciales están descompuestas. Tal sucede a un reloj que se gasta con el tiempo o se descompone por accidente, viniendo la fuerza motriz a ser Impotente para ponerlo en movimiento.


La cantidad de fluido vital no es absoluta en todos los seres orgánicos; varía según las especies, y no es constante en el mismo individuo, ni en los individuos de la misma especie. Los hay que están saturados de él, por decirlo así, al paso que otros apenas tienen una cantidad suficiente, y de aquí que la vida sea en algunos más activa, más tenaz y en cierto modo superabundante.


La cantidad de fluido vital se agota, y puede llegar a ser insuficiente para el mantenimiento de la vida, si no se renueva por la absorción y asimilación de las substancias que lo contienen.


El fluido vital se transmite de un individuo a otro, y el que tiene más puede dar al que tiene menos y en ciertos casos restituir la vida que está próxima a concluir.


424. Por medio de cuidados prestados a tiempo, ¿se pueden reanudar los lazos que están a punto de romperse, y volver la vida a un ser que moriría definitivamente por falta de auxilios?
«Sin duda que sí, y cada día tenéis la prueba de ello. Con frecuencia el magnetismo es en este caso un poderoso medio; porque restituye al cuerpo el fluido vital que le falta, y que no era bastante a mantener el juego de los órganos».

El letargo y la catalepsia tienen el mismo principio, que es la pérdida momentánea de la sensibilidad y del movimiento por una causa fisiológica inexplicada aún. Se diferencian en que en el letargo la suspensión de las fuerzas vitales es general y da al cuerpo todas las apariencias de la muerte. En la catalepsia está localizada y puede afectar una parte más o menos extensa del cuerpo, de modo que deje a la inteligencia en libertad de manifestarse, lo que impide que se la confunda con la muerte. El letargo siempre es natural; la catalepsia a veces es espontánea, pero puede ser provocada y destruida artificialmente por la acción magnética.


Bibliografía:
"El libro de los espíritus" de Allan Kardec
Wikipedia


AMOR, CARIDAD y TRABAJO

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